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doi: 10.1016/j.anpedi.2010.10.012

Enfermedad de Ollier: tumores benignos con riesgo de malignización. Revisión de 17 casos

Ollier disease: benign tumours with risk of malignant transformation. A review of 17 cases

B. Vázquez-García a, , M. Valverde a, M. San-Julián a

a Departamento de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Clínica Universidad de Navarra, Pamplona, España

Palabras Clave

Encondromatosis. Enfermedad de Ollier. Síndrome de Maffucci. Condrosarcoma.

Keywords

Ollier disease. Enchondromatosis. Maffucci syndrome. Chondrosarcoma.

Resumen

Objetivo

Analizar una larga serie de esta rara entidad para entenderla mejor y valorar el riesgo de malignización y comprender esta enfermedad infrecuente para el correcto diagnóstico y tratamiento.

Material y métodos

Diecisiete casos de encondromatosis múltiple tratados desde el año 1976 hasta el año 2006. Las variables estudiadas son: edad al diagnóstico y malignización, localización de la lesión, asociación familiar con otros tumores, hallazgos radiológicos, tratamientos aplicados, evolución en el tiempo, metástasis y supervivencia.

Resultados

Se incluyen 16 casos de Ollier y un caso de síndrome de Maffucci. La gammagrafía fue el método de imagen que nos llevó al diagnóstico. La mediana de edad al diagnóstico de las malignizaciones es de 45 años, mientras que la mediana de edad al diagnóstico de los que no sufrieron malignización fue de 11 años. Fracturas patológicas, dismetrías y deformidades conducen al diagnóstico en la gente joven. Las lesiones benignas fueron tratadas mediante cirugía menor. Hubo 5 malignizaciones en 4 pacientes (23,5%). El fémur distal y la pelvis son los lugares de mayor frecuencia de malignización, todos ellos hacia condrosarcoma de grado I. La cirugía es el único tratamiento en todos ellos.

Conclusiones

La enfermedad de Ollier es una enfermedad benigna con alto riesgo de malignización a partir de los 40 años. La gammagrafía ósea es la mejor prueba diagnostica para detectar el crecimiento del tumor y la posible malinización de las múltiples lesiones. La cirugía amplia es la única herramienta para lograr la supervivencia en estos pacientes; por eso el diagnóstico precoz es esencial.

Artículo

Introducción

La enfermedad de Ollier o encondromatosis múltiple es una discondroplasia de osificación encondral descrita originalmente por Ollier en 1900.

Es una enfermedad de etiología desconocida con una baja prevalencia 1/100.0001 y presenta una distribución unilateral en muchos casos, por lo que distintos autores han buscado asociaciones genéticas2,3,4.

Desde el punto de vista clínico, suele ser una enfermedad asintomática, sin embargo, en ocasiones provoca fracturas patológicas, deformidades en el crecimiento y dismetrías en la infancia. Al igual que otras enfermedades poliostóticas, existe el riesgo de malignización de alguna de las lesiones hacia condrosarcoma. En la edad adulta, la presencia de dolor o aumento de tamaño debe hacer sospechar malignización. En ocasiones se asocian a malformaciones vasculares, denominándose en ese caso “síndrome de Maffucci5” y a otros tumores como el de la granulosa juvenil.

Radiológicamente se observan múltiples lesiones líticas de aspecto benigno que suelen asentar en las metáfisis aunque tras el cierre fisario pueden extenderse a las epífisis de los huesos largos6.

Histológicamente presentan células cartilaginosas más alargadas y binucleadas, similares al condrosarcoma de grado I, por lo que el diagnóstico diferencial resulta difícil y necesita apoyarse en la clínica y en la radiología.

El objetivo de este trabajo es mostrar una de las series más amplias y con mayor seguimiento publicadas sobre la enfermedad de Ollier, para entender mejor esta rara entidad y valorar los riesgos y factores predisponentes de malignización a condrosarcoma, así como las alternativas de detección precoz y tratamientos adecuados.

Material y métodos

Con objeto de estudiar esta patología infrecuente se ha hecho un estudio retrospectivo de todos los pacientes afectos de encondromatosis múltiple tratados en nuestro centro desde 1976 hasta 2006.

Se trata de un estudio retrospectivo y descriptivo donde se recogen distintos ítems de información general sobre el paciente como sexo, asociaciones familiares con otros tumores y la edad al diagnóstico. También se realizó un examen físico incluyendo localización y distribución de las lesiones y examen radiológico para conocer el número de lesiones. Se recogieron datos de cualquier tratamiento quirúrgico para la corrección de deformidades o dismetrías, tratamientos para las lesiones benignas y su evolución en el tiempo. Se incluyeron datos sobre malignización de los encondromas, edad, tipo histológico, lugar de malignización, afectación metastásica, recidivas, cirugía realizada y tiempo de supervivencia.

Se excluyeron aquellos pacientes afectos de condrosarcoma en los que no se pudo demostrar enfermedad de Ollier previa.

En aquellos casos en que hubo malignización de alguna de las lesiones, el diagnóstico de condrosarcoma vino dado por el análisis histológico tras una sospecha clínico-radiológica previa.

Se recoge información sobre tumores vasculares en los síndrome de Mafucci.

Dado que las variables “edad al diagnóstico” y “número de lesiones” presentaban una distribución que no se ajustaba a la normalidad se han utilizado tests no paramétricos para su estudio (prueba U de Mann-Whitney), y para su análisis descriptivo (mediana y valores mínimo y máximo).

Resultados Características generales

Se presentan 17 pacientes afectos de encondromatosis múltiple, 16 pacientes diagnosticados de Ollier y uno con síndrome de Maffucci. La serie consta de diez varones y siete mujeres. No se ha observado asociaciones familiares con otros tumores (Tabla 1).

Tabla 1. Análisis descriptivo de los pacientes

N.° Género Edad DX N.° lesiones Localización Transf. maligna
1 V 42 4 Bilateral Condrosarcoma
2 V 1 19 Unilateral No
3 M 46 2 Bilateral No
4 M 9 4 Unilateral No
5 V 47 2 Unilateral No
6 M 19 3 Bilateral No
7 V 11 9 Unilateral No
8 M 39 2 Unilateral Condrosarcoma
9 V 5 2 Bilateral No
10 V 40 3 Bilateral Condrosarcoma
11 M 16 3 Unilateral No
12 V 1 5 Unilateral No
13 V 11 3 Unilateral No
14 V 3 2 Unilateral No
15 M 4 4 Unilateral No
16 M 5 2 Unilateral No
17 V 27 3 Unilateral Condrosarcoma

DX: al diagnóstico; M: mujer; V: varón.

Diagnóstico

La mediana de edad al diagnóstico fue de 11 años (1; 47) y la mediana del número de lesiones fue de 3 (2-19) por paciente.

En los casos en los que no hubo malignización, el diagnóstico se llevó a cabo en ocho pacientes por problemas de dismetría y deformidades óseas al debut, En 3 pacientes la enfermedad debutó con fracturas patológicas, en cuyo estudio se descubrió esta enfermedad. En el resto de los pacientes que no sufrieron malignización la enfermedad fue descubierta de manera casual. Para el descubrimiento de las lesiones no sintomáticas, además de la radiología simple, fue determinante el empleo de la gammagrafía ósea para descartar una posible afectación de otros huesos. Todos los casos que sufrieron transformación maligna presentaban dolor (Figura 1).

Niña de ocho años, afecta de encondromatosis en fémur proximal y distal y también en peroné. La dismetría secundaria ha provocado una escoliosis, motivo por el cual se diagnosticó la enfermedad.

Figura 1. Niña de ocho años, afecta de encondromatosis en fémur proximal y distal y también en peroné. La dismetría secundaria ha provocado una escoliosis, motivo por el cual se diagnosticó la enfermedad.

Localización

El fémur estaba afectado en el 65% de los casos, seguido de la tibia y las falanges en el 35% y el peroné en el 30% de los casos. En la extremidad superior el húmero, cúbito y radio estaban afectados en el 23% de los casos. Aunque la localización de la pelvis fue relativamente infrecuente (18% de los casos) la transformación maligna en esta localización es frecuente (66%).

Tratamiento de las lesiones benignas

Se realizó algún tipo de cirugía de las lesiones benignas en cinco pacientes; en concreto, se realizó legrado y relleno con alo o autoinjerto en las lesiones benignas con o sin osteosíntesis.

Tres de los pacientes afectos de deformidades óseas por afectación de la fisis requirieron una media de dos cirugías correctoras para lograr una corrección de la deformidad mediante osteotomías, elongaciones, etc.

En los pacientes asintomáticos se optó por la abstención de tratamiento quirúrgico.

Malignización y su tratamiento

La malignización de las lesiones se observó en cuatro pacientes (23,5%); siendo la localización más frecuente el fémur distal, aunque se produjo malignización también en lesiones de pelvis y peroné.

Se diagnosticaron un total de cinco condrosarcomas, todos ellos de grado I, sin afectación metastásica. El primer tratamiento quirúrgico de la malignización fue la resección en bloque en todos los casos, excepto el de localización pélvica que fue intervenido previamente en otro centro mediante legrado raspado. Este paciente sufrió una recidiva local requiriendo resección amplia del tumor con reconstrucción mediante aloinjerto y prótesis de cadera; nueve años después está libre de enfermedad (Figura 2).

Paciente de 44 años, previamente asintomático. El dolor en la cadera izquierda llevó al diagnóstico de encondromatosis (observamos además lesiones en la cadera contralateral y en un hombro) con malignización de la localización pélvica. El tratamiento de ésta fue la resección en bloque y la reconstrucción con aloinjerto y prótesis. Nueve años después, el paciente está libre de enfermedad.

Figura 2. Paciente de 44 años, previamente asintomático. El dolor en la cadera izquierda llevó al diagnóstico de encondromatosis (observamos además lesiones en la cadera contralateral y en un hombro) con malignización de la localización pélvica. El tratamiento de ésta fue la resección en bloque y la reconstrucción con aloinjerto y prótesis. Nueve años después, el paciente está libre de enfermedad.

La mediana de edad fue estadísticamente superior en aquellos pacientes que sufrieron transformación maligna (45 años) con respecto a los que únicamente presentaban lesiones benignas (11 años). (prueba U de Mann-Whitney p=0,045) (Figura 3).

Representación esquemática de la edad al diagnóstico en función de la presencia o no de malignización.

Figura 3. Representación esquemática de la edad al diagnóstico en función de la presencia o no de malignización.

Ningún paciente sufrió transformación maligna de las lesiones situadas en falanges, localización más frecuente de asentamiento de encondromas (35%).

En nuestro estudio no se han detectado asociaciones familiares de tumores y la supervivencia era de 100% de los pacientes intervenidos (7-17 años), todos ellos libres de enfermedad.

Discusión

La incidencia de la enfermedad de Ollier es baja. Esta es una de las series más amplia descritas en los últimos años. Es también posible, que sea una enfermedad infradiagnosticada. La aparición de un encondroma o un condrosarcoma debería llevarnos a descartar la posibilidad de encontrarnos ante una enfermedad de Ollier o encondromatosis múltiple. Para ello, el método más útil de diagnóstico en nuestros casos ha sido la gammagrafía, puesto que las lesiones cartilaginosas suelen ser hipercaptantes con este método de imagen.

Aunque el síndrome de Maffucci y Ollier se asocia con relativa frecuencia a hepatocarcinoma, cáncer de páncreas, tumores de ovario y gliomas, en nuestra serie no hemos encontrado esta asociación.

Ante la escasa incidencia de la enfermedad de Ollier en la población, resulta muy difícil estimar el riesgo de sufrir transformación maligna de los encondromas típicos del síndrome. Ya en 1935 Hunter y Wiles presentaron una revisión de 40 pacientes sin poder determinar el riesgo de malignización7. Jeffe en 1958 estima un riesgo de más del 50% de transformación maligna, aunque su serie se basa sólo en el diagnóstico histológico que no es muy fiable para diferenciar encondromas de condrosarcomas de bajo grado7.

En el año 2000 Bovee describe un riesgo de 20-50%, aunque su estudio incluyó la necropsia de un paciente afecto de encondromatosis múltiple que falleció por diseminación metastásica pulmonar.

Schaison presenta una serie de ocho casos de Ollier con dos transformaciones malignas situadas en fémur8. Schwartz presenta una serie de 37 pacientes en la que sólo cuatro se transforman a condrosarcomas9.

Nuestra serie incluye pocos casos, pero es suficiente para poder describir esta patología tan infrecuente y valorar alternativas diagnósticas y quirúrgicas (Figura 4).

La gammagrafía ósea se ha mostrado muy útil para detectar lesiones múltiples asintomáticas. En la imagen observamos múltiples lesiones hipercaptantes, encondromas, en extremidad inferior derecha.

Figura 4. La gammagrafía ósea se ha mostrado muy útil para detectar lesiones múltiples asintomáticas. En la imagen observamos múltiples lesiones hipercaptantes, encondromas, en extremidad inferior derecha.

La sospecha de malignización en la edad adulta debe realizarse por la clínica (aumento de tamaño, dolor continuo, etc) los cambios en los métodos de imagen y, en su caso, la biopsia. En nuestra serie el 24% de los pacientes sufrieron al menos una transformación maligna. En algunos casos, el diagnóstico de encondromatosis se produjo al realizar la estadificación de un condrosarcoma, sin que el paciente tuviera noticia de otras lesiones condrales en su esqueleto.

Existen algunos factores pronósticos que afectan las posibilidades de malignización de la encondromatosis, como es el caso de los tumores de localización central, y/o de gran tamaño. En nuestra serie, la localización en la pelvis fue infrecuente, pero de mal pronóstico (2/3 malignizaron). En la localización más frecuente, el fémur, tan solo hubo 2/11 transformaciones malignas. La edad también es un factor pronóstico a la hora de valorar la posibilidad de malignización de las lesiones. Dada la elevada edad mediana de malignización (45 años), aconsejamos un seguimiento exhaustivo de las lesiones en los pacientes mayores de 40 años. Ante el diagnóstico de un encondroma, o de un condrosarcoma se debería realizar una gammagrafía para descartar otras localizaciones10. El hecho de que en esta serie haya todavía 9 pacientes (53%) que no han llegado a la madurez esquelética hace sospechar que el riesgo de malignización aumentará con el paso de los años.

El tratamiento quirúrgico de las lesiones benignas en nuestro centro suele llevarse a cabo mediante legrado, criocirugía y relleno con injerto. Las biopsias intraoperatorias no tienen mucha fiabilidad al no poder distinguir morfológicamente un encondroma de un condrosarcoma de bajo grado. Por eso debe establecerse el diagnóstico clínico-radiológico antes de comenzar la cirugía.

Es la poliostosis, que con más frecuencia maligniza. Pero la malignización suele ser a condrosarcoma de bajo grado. Sin embargo, si el paciente presenta múltiples recidivas, existe la posibilidad de desdiferenciarse hacia tumores más agresivos que pueden resultar letales.

El diagnóstico precoz de condrosarcoma es fundamental para aumentar la supervivencia de estos pacientes. Las posibilidades de supervivencia disminuyen con la desdiferenciación celular. La alternativa quirúrgica es la base del tratamiento cuando el condrosarcoma es de bajo grado y no presenta afectación metastásica. Es un tumor que no responde a otras modalidades de tratamiento como la quimioterapia o radioterapia. La resección amplia de la lesión (con la posterior reconstrucción si lo requiere) suele ser curativa. Ninguno de nuestros pacientes requirió la amputación de la extremidad.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Recibido 29 Julio 2010
Aceptado 20 Octubre 2010

Autor para correspondencia. bvazquez@unav.es

Bibliografía

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