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IBECS, IME, Embase/Excerpta Medica, Biological Abstract, Scopus y Science Direct
doi: 10.1016/j.angio.2011.12.003

Alberto Martorell Otzet (1916-2011)

J.M. Callejas Pérez a,

a Ex presidente de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular

Artículo

El pasado 22 de noviembre falleció en Barcelona, a los 95 años, Alberto Martorell Otzet, testigo privilegiado y protagonista excepcional del nacimiento y la evolución de nuestra especialidad y auténtico motor y alma de la Angiología durante más de 40 años.

Alberto Martorell nació en Madrid el 13 de marzo de 1916, por circunstancias familiares, pero a los 2 años se trasladó a Barcelona, donde cursó estudios de medicina interrumpidos por la guerra civil. Ya durante su carrera se formó profesional y científicamente a la sombra de su hermano Fernando, profesor auxiliar de Patología Quirúrgica en el Hospital Clínico de la Universidad de Barcelona.

Una vez finalizada la guerra se convirtió en el colaborador más estrecho de su hermano en el apasionante proceso de la creación de la nueva especialidad médica Angiología y sus consecuencias derivadas, como fueron la fundación de una revista, de una sociedad científica, de un departamento asistencial, de unos congresos o jornadas angiológicas españolas y de unos cursos de formación de especialistas.

Conviene no olvidar, sobre todo por parte de las jóvenes generaciones, el elevado nivel de prestigio científico y profesional en aquella época de Fernando Martorell y sus colaboradores del departamento de Angiología del Instituto Policlínico de Barcelona, que les permitió la iniciativa y la aceptación, por parte de la comunidad científica internacional, de la nueva especialidad de Angiología, cuyo primer congreso presidió en 1951 en Atlantic City.

El mismo Fernando Martorell, al relatar el proceso en el prólogo de su libro Angiología, estima que «para crear una nueva especialidad es conveniente fundar una sociedad científica y tener una revista». Pues bien, el 7 de julio de 1959 se constituyó en Barcelona la Sociedad Española de Angiología por iniciativa de Alberto Martorell, José M. Zaldua y Francisco Gutiérrez Vallejo, y en enero de 1949 (un año antes que las anglosajonas Angiology y Circulation) se publicó el primer número de la revista Angiología , figurando como redactores: Alberto Martorell, J. Valls-Serra, L. Oller-Crosiet, Víctor Salleras y Tomás Alonso.

Durante 44 años Alberto Martorell lo fue todo en la revista Angiología , corrigiendo originales, gestionando la correspondencia y responsabilizándose del resto de apartados clásicos, como eran «Extracto de revistas», «Crítica de libros», «Información» y «Galería de angiólogos ilustres». ¡Y todo ello sin internet, correos electrónicos, Word ni Power-Point!

Su capacidad docente pudo expresarse a través de los cursos anuales del departamento de Angiología, donde se formaron en la especialidad más de 300 profesionales de más de 20 países que se integraron en la asociación de ex alumnos de Martorell y que fueron de gran utilidad para el conocimiento y el desarrollo de la especialidad, considerando que no existía el Programa MIR y que las escuelas profesionales eran muy limitadas. La escuela Martorell del Instituto Policlínico Platón fue durante muchos años centro de referencia nacional e internacional para pacientes vasculares.

Paralelamente a su actividad profesional, conviene destacar su estrecha relación con el deporte durante toda su vida. Fundamentalmente con el fútbol, como portero titular del R.C.D. Español de Barcelona desde los 16 años y portero titular de la selección española de fútbol en los años 1941-1942 (lo que le otorgó una gran popularidad), pero también como asiduo practicante del hockey y del tenis, deporte del que fue campeón nacional de veteranos y presidente del club de tenis Barcino.

Tanto en su trayectoria personal y profesional, caracterizada por una honradez intachable, como en la deportiva, llevada con una limpieza y una elegancia exquisitas, mostró siempre una personalidad abierta, alegre y afable que le proporcionó muchos y auténticos amigos a lo largo de toda su vida. Sus dos hijos, Mari Paz y Alberto, también angiólogos-cirujanos vasculares, son el mejor reflejo de compaginación de la actividad profesional y deportiva con una vida familiar ejemplar.

La amistad familiar con la que me siento honrado no me impide afirmar sinceramente que con la pérdida de Alberto Martorell desaparece un auténtico caballero en la medicina, en el deporte y, esencialmente, en la vida.

¡Descanse en paz!