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Uso inadecuado de cefalosporinas de tercera generación en atención primaria

AJ Garrido Díez a, M de la Cal López a, JF de Aramburu Pataut a, VI Velasco Merino a, MA Lamas López a, I Montes Martínez b

a Medicina Familiar y Comunitaria. Área de Plasencia.
b Especialista de Microbiología. Hospital Virgen del Puerto de Plasencia.

Artículo

Sr. Director: Los antimicrobianos son fármacos de utilización frecuentemente empírica y, sin duda, aquellos de uso más aleatorio e irracional en la práctica médica. Se trata de un hecho de suma importancia en nuestro país, España es ampliamente reconocida en la comunidad científica como uno de los países con mayores tasas de resistencias bacterianas, sobre todo en los patógenos de origen comunitario1. La actual situación de resistencia puede estar en relación con el consumo excesivo de estos medicamentos, especialmente en la atención comunitaria o extrahospitalaria, ya que es la responsable de alrededor del 92% del consumo total de antimicrobianos1,2. Así, se ha relacionado el aumento en la resistencia de S. pneumoniae a cefalosporinas con un aumento en España del consumo extrahospitalario de dichos antibióticos3. Además su uso inapropiado conlleva retrasos diagnósticos, interacciones medicamentosas, efectos secundarios y un importante e inútil gasto farmacéutico.

Para la OMS la prescripción racional de medicamentos se produce cuando un médico, con una adecuada información, haciendo uso de su mejor criterio, prescribe un medicamento bien seleccionado, a la dosis adecuada, durante un tiempo apropiado y con el menor coste para el sistema.

Nuestro estudio quiere acercarse principalmente al problema económico que ocasiona el uso inadecuado, valorando el gasto farmacéutico de cefalosporinas de tercera generación y su evolución durante los años 1995-1999, en atención primaria (AP) del Área Sanitaria de Plasencia, que engloba 29 zonas básicas de salud y tiene una población de 223.000 habitantes.

Se han elegido estos antimicrobianos por constituir un grupo que nunca es de elección como tratamiento empírico, con la excepción de cefotaxima y ceftriaxona en determinados procesos (meningitis y gonococia), por lo que ambos se han excluido del estudio.

Se solicitó a la Unidad de Farmacia de la Gerencia de Atención Primaria de Plasencia y de la cinta de facturación del Colegio de Farmacéuticos de Cáceres los listados de consumo de estos antimicrobianos: cefixima, cefpodoxima, ceftazidima y ceftibuteno, durante los años 1995-1999.

Los indicadores utilizados para el estudio del consumo fueron: unidades vendidas (UV) o número de envases que han sido prescritos, dispensados y facturados a la Seguridad Social en cada año, valor PVP en pesetas y DHD expresada como dosis diaria definida (DDD)/1.000 habitantes y día.

Las cefalosporinas de tercera generación sometidas al presente estudio han supuesto un gasto de 40.886 UV durante todo el período, con un gasto medio de 8.177,20 UV/año. El valor en pts. (PVP) de los 5 años fue de 113.798.354 con un importe medio de 22.759.671 pts./año que representa un 4,90% del valor total de antibióticos prescritos en nuestra zona. En la figura 1 se recogen los datos de consumo para cada año en UV y valor en PVP expresado en pesetas de los 4 antimicrobianos.

Figura 1. Consumo de cefalosporinas de tercera generación sometidas a estudio durante los 5 años. Número total de unidades vendidas e importe en pesetas.

 

Con una media de 0,0400 DHD, cefixima fue el principio activo más utilizado durante todo el período de estudio, seguido de ceftibuteno con 0,0135; el tercer lugar lo ocupó cefpodoxima, con una media de 0,0012 DHD, y ceftazidima, en último lugar, presentó un consumo irrelevante (< 0,0001) en los dos primeros años y nulo en el resto.

De estas cefalosporinas, cefixima, ceftibuteno y cefpodoxima presentan entre otras características su administración oral, en 1 o 2 dosis diarias según presentación, generalmente bien toleradas y con «fama de seguras», lo que les confiere una comodidad a la hora de su prescripción, que no justifica su empleo, además de presentar pocas ventajas sobre las anteriores en la patología habitual en AP. Las cefalosporinas de tercera generación pueden y deben utilizarse fuera del medio hospitalario para determinadas indicaciones muy concretas4.

El consumo de estos antimicrobianos en nuestra zona es menor al de estudios previos, como el realizado en AP de la provincia de Zaragoza5 en 1994, donde se incluían con sus respectivas DHD cefixima: 0,3431 DHD; ceftibuteno: 0,0944 DHD; cefpodoxima: 0,0223 DHD, y ceftazidima: 0,0002 DHD, y el realizado en el Área Costa de Ponent (Barcelona)6 durante 1993-1996 con una media para cefixima: 0,593 DHD, y ceftibuteno: 0,143 DHD. Durante el período estudiado en nuestra zona encontramos una estabilidad en el consumo, pese al incremento que se produjo en el año 1996.

Independientemente de los resultados obtenidos, este gasto no estaría justificado al excluirse el ocasionado por cefotaxima y ceftriaxona, que sí presentan indicación empírica y consideramos, por tanto, este consumo como inadecuado. La realización de estudios en países europeos demuestra que la reducción en el consumo de antibióticos consigue disminuir el porcentaje de resistencias a determinados antimicrobianos3. Una información continua a los profesionales sanitarios sobre datos locales de resistencia bacteriana frente a antibióticos y el consumo de los mismos, con una facilidad en el acceso de los médicos de AP al diagnóstico microbiológico, evitaría un importante e inútil gasto sanitario, una disminución del nivel de resistencias a antimicrobianos, retrasos diagnósticos, interacciones medicamentosas y efectos secundarios.

Agradecimientos

A Emilio Fuentes y José Ramón Álvarez, de la Unidad de Farmacia por su colaboración.



Bibliografía

1. Baquero F, coordinador et al. Informe sobre resistencia microbiana: ¿qué hacer? Panel de expertos. Ministerio de Sanidad y consumo. Med Clin (Barc) 1996; 106: 267-279.
2. Pérez Gorricho B, Baquero F. Estrategias de uso y consumo de antibióticos. Med Clin (Barc) 1986; 86: 547-549.
3. Liñares J, Tubau F. Resistencia a cefalosporinas en infecciones por Streptococcus pneumoniae. Med Clin (Barc) 1998; 110 (Supl 1): 21-24.
4. Grupo de Expertos de la SEIMC. Utilización extrahospitalaria de las cefalosporinas de tercera generación. Enf Infec y Microbiol Clin 1990; 8: 1-6.
5. Goldacarena Tanco M, Aza Pascual-Salcedo M, Bárcena Caamaño M, Fustero Fernández MV. Consumo extrahospitalario de antiinfecciosos en dosis diaria definida por mil habitantes y día. Aten Primaria 1996; 18: 357-361.
Medline
6. Millet Medina FJ, Gracia Aguirre S, Madridejos Mora R, Solé López J. Consumo de antibióticos (1993-1996) en la atención primaria de un área sanitaria con una tasa elevada de resistencias bacterianas. Aten Primaria 1998; 21: 451-457.
Medline