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Antiartrósicos

Maria-Josep Divins a

a Farmacéutica.

Artículo

Aunque actualmente no hay disponible ningún tratamiento curativo para la artrosis, sí es posible aliviar sus síntomas y mejorar la movilidad del paciente afectado. Con estas indicaciones se han investigado y desarrollado numerosos medicamentos, cuyo posicionamiento en el mercado farmacéutico español se estudia a continuación, desde el punto de vista de su peso comercial.

La osteoartritis o artrosis es una enfermedad degenerativa articular, crónica, que origina dolor, rigidez e incapacidad funcional. Se produce por el desgaste del cartílago hialino que recubre las superficies óseas. Este tejido hace de amortiguador, protegiendo los extremos de los huesos y favoreciendo el movimiento de la articulación.

Clínica

El síntoma fundamental es el dolor, de inicio insidioso, profundo y mal localizado. Este dolor suele aparecer cuando se exige un esfuerzo a la articulación enferma, bien sea de movimiento o de carga, y en general, empeora a medida que avanza el día. Más adelante, con el progreso de la enfermedad, el dolor puede aparecer incluso durante el reposo.

En ocasiones también hay rigidez articular agravada después del reposo e incapacidad funcional de la articulación afectada. También pueden notarse crujidos con el movimiento de las articulaciones, episodios de hinchazón y derrame en las articulaciones con acumulación de líquido.

La radiología en las fases iniciales puede ser normal. En fases posteriores suelen aparecer ciertas alteraciones patológicas como prominencias óseas (osteofitos marginales) y otras anormalidades del contorno óseo.

Aunque, como ya se ha comentado, no existe tratamiento curativo para la artrosis, al igual que sucede con otras enfermedades crónicas, los síntomas que origina sí pueden llegar a atenuarse.

La fisioterapia es fundamental para mantener la fuerza muscular y la movilidad articular. Un programa de ejercicios específico para cada paciente, complementado con electro y termoterapia, suele ser lo más indicado.

Tratamiento farmacológico

En cuanto al tratamiento farmacológico sintomático, tradicionalmente se han empleado analgésicos y antiinflamatorios. En este sentido, se suele recomendar paracetamol a dosis de 1 gramo como analgésico como primera opción y los antiinflamatorios más recetados son los no esteroideos (AINE). En caso necesario pueden combinarse estos últimos con otros analgésicos como el tramadol o la codeína.

La utilización de los AINE en la artrosis se justifica porque, a pesar de ser una enfermedad básicamente degenerativa, existe en muchos casos un importante componente inflamatorio.

También se suele recurrir a las infiltraciones intraarticulares de esteroides, que pueden ser eficaces en casos concretos.

Las nuevas terapéuticas apuestan, sin embargo, por otros compuestos, como el condroitín sulfato y el sulfato de glucosamina, la diacereína y el ácido hialurónico.

Condroitín sulfato y sulfato de glucosamina

Tanto el condroitín sulfato como el sulfato de glucosamina son unas sustancias naturales existentes en nuestro organismo (poli y monosacáridos) y dos de los principales constituyentes del cartílago. Intervienen en la síntesis de los proteoglicanos, que proporcionan al cartílago sus propiedades mecánicas y elásticas. Además, impiden que determinados enzimas destruyan los cartílagos. Por este motivo, se administran a pacientes con artrosis, reduciendo en muchos casos significativamente el dolor y mejorando el movimiento de las articulaciones afectadas.

Diacereína

En la ficha técnica de la diacereína se describe que sus propiedades antiartrósicas se deben a su capacidad para inhibir las citoquinas proinflamatorias y procatabólicas como la interleuquina-1, la cual desempeña un importante papel en la degradación del cartílago articular, así como a la inhibición de la producción y liberación de enzimas que degradan el cartílago (colagenasa y estromelisina).

Epidemiología

La artrosis afecta a un importante porcentaje de personas, sobre todo de edad avanzada, y la frecuencia aumenta con la edad, sobre todo a partir de los 45-50 años. Mientras la afectación por debajo de los 40 años es similar en varones y mujeres, por encima de esta edad, la incidencia es mayor en las mujeres. La articulación más frecuentemente afectada es la cadera en varones, mientras que en mujeres son las manos y las rodillas. En la figura 1 se desglosan las prescripciones de antiartrósicos por sexo y edad.

Fig. 1. Antiartrósicos: porcentaje de prescripciones por sexo y edad Fuente: CEAH.

Fig. 1. Antiartrósicos: porcentaje de prescripciones por sexo y edad Fuente: CEAH.

El inicio de la acción de estos fármacos es más bien lento, con efectos que no son significativos hasta transcurridas varias semanas de tratamiento, pero que también perduran después de su interrupción. Por ello, suelen intercalarse períodos de descanso en el tratamiento a largo plazo.

Lógicamente no pueden ser utilizados para el alivio de los síntomas dolorosos agudos, pero cuando alcanzan su nivel de eficacia pueden evitar o reducir significativamente la toma de analgésicos o AINE.

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un polisacárido, componente importante de las matrices extracelulares corporales, y está presente en unas concentraciones particularmente altas en el cartílago y en el líquido sinovial. El ácido hialurónico endógeno proporciona viscoelasticidad al líquido sinovial. En la artrosis la cantidad de ácido hialurónico presente en el líquido sinovial y en el cartílago es insuficiente y su calidad está alterada.

La administración mediante inyección intraarticular de ácido hialurónico mejora la movilidad de la articulación al normalizar la viscoelasticidad y a la vez produce una activación de los procesos reparadores de los tejidos a nivel del cartílago articular.

Mercado de antiartrósicos

Aunque este grupo de medicamentos se prescribe mayoritariamente para el tratamiento de la artrosis, varias patologías se benefician también de sus propiedades. Espondilopatías, osteopatías, condropatías, así como otros trastornos articulares... son un ejemplo, aunque en conjunto, sólo suponen el 30% de las prescripciones totales (fig. 2).

Fig. 2. Antiartrósicos: porcentaje de prescripciones por diagnóstico Fuente: CEAH.

Fig. 2. Antiartrósicos: porcentaje de prescripciones por diagnóstico Fuente: CEAH.

Dadas las características de esta patología, con mucha frecuencia se hace imprescindible combinar dos o más medicamentos. Frente a un 40% de monoterapias, encontramos frecuentes asociaciones con analgésicos (casi un 20% de los casos de terapias combinadas), AINE (19,0%), antiulcerosos, calcios, etc. (fig. 3).

Fig. 3. Antiartrósicos: porcentajes de terapia en combinación Fuente: CEAH.

Fig. 3. Antiartrósicos: porcentajes de terapia en combinación Fuente: CEAH.

Cuatro son los subgrupos que conforman este segmento de mercado. El de mayor tamaño es el de los condroitín sulfatos, y ello es así tanto en unidades (43,9%), como en valores (58,3%).

Las glucosaminas se hacen con un 38,1% y un 25,2%, respectivamente. Las diacereínas, con un 17,4% y un 13,0%. Y finalmente, los ácidos hialurónicos, debido a toda una serie de factores como su elevado precio, pero sobre todo a su carácter de inyectables intraarticulares, que precisan de un profesional experto para su administración mediante infiltración, consiguen solamente el 3,5% restante (fig. 4).

Fig. 4. Antiartrósicos: cuotas de mercado por subgrupos Fuente: CEAH.

Fig. 4. Antiartrósicos: cuotas de mercado por subgrupos Fuente: CEAH.

Las ventas anuales globales ascendieron a 7.535.000 unidades, por un importe aproximado de 70,24 millones de euros en el año móvil cerrado en agosto de 2009 (en este estudio sólo se han tomado en consideración datos relativos a las ventas asociadas a la intermediación de la distribución mayorista).

Compiten en este sector 27 laboratorios, que comercializan 35 productos en total.

Mercado de condroitín sulfatos

Solamente dos productos conforman este grupo y vendieron aproximadamente 3.300.000 unidades por un montante de 40,96 millones de euros.

Estas dos marcas son Condrosan (Bioibérica) y Condrosulf (Angelini), que además son los dos productos más vendidos del grupo de antiartrósicos.

Condrosan alcanzó los 2.092.000 unidades (63,4%) y los 25,96 millones de euros de facturación (63,4%) a PVL. En el caso de Condrosulf fueron 1.208.000 unidades (36,6%) las unidades, y 15,00 millones de euros (36,6%), el total facturado. En ambos casos la evolución de ventas anual ha sido positiva, con unos crecimientos de un 10 y un 27%, respectivamente (fig. 5).

Fig. 5. Condroitín sulfatos: cuotas de mercado por marcas (valores) Fuente: CEAH.

Fig. 5. Condroitín sulfatos: cuotas de mercado por marcas (valores) Fuente: CEAH.

Mercado de glucosaminas

En este caso son 14 los productos en liza, al tratarse de un principio activo que ha perdido ya su protección de patente y del que existen varios genéricos. En conjunto, las glucosaminas obtuvieron unas ventas de 2.869.000 unidades, y un volumen de 17,69 millones de euros.

La marca más vendida fue Xicil de Rottapharm-Madaus. Vendió 1.597.000 unidades (55,7%) y consiguió 9,75 millones de euros (55,1%).

La segunda posición del ranking fue para Hespercorbin (Zambon), con 423.000 unidades (14,7%) y 2,65 millones de euros (15,0%).

El tercer lugar fue para Coderol de Almirall, con 255.000 unidades (8,9%) y 1,60 millones de euros (9,1%) y a continuación se situó Glufan (Rovi), con 215.400 unidades y 1,23 millones de euros (6,9%).

En interesante destacar que la evolución de estas cuatro marcas ha sido claramente negativa (en porcentajes que van del -23% al -34%), en beneficio de las glucosaminas genéricas que consiguen un importante presencia y notables incrementos en algunos casos. El primero de los genéricos presentes, Glucosamina Normon, con 127.500 unidades y 771.000 euros (4,4%), obtuvo la quinta posición. Glucosamina Cinfa se sitúa a continuación, con 97.200 unidades y 579.000 euros (3,3%). Cartisorb (Bioibérica), con 59.000 unidades, consiguió 523.000 euros (3,0%) y fue la última de las marcas.

Por debajo de estos productos se situaron el resto de glucosaminas genéricas: Sandoz, Bexal, Davur, Mabo, Teva, Korhispana y Rottapharm (fig. 6).

Fig. 6. Glucosaminas: cuotas de mercado por marcas (valores) Fuente: CEAH.

Fig. 6. Glucosaminas: cuotas de mercado por marcas (valores) Fuente: CEAH.

Mercado de diacereínas

Como en el caso de los condroitín sulfatos, sólo dos productos constituyen este apartado, y los dos con ventas muy similares: Galaxdar, de laboratorios Lácer, que vendió 659.000 unidades (50,3%) por un montante de 4,58 millones de euros (50,3%) y fue el producto que más creció de los dos en estos últimos 12 meses, y Glizolan (Rottapharm-Madaus), con 652.000 unidades (49,7%) y 4,53 millones de euros (49,7%).

Mercado de ácidos hialurónicos

De estos inyectables se vendieron 45.100 unidades durante el año analizado, que supusieron para los laboratorios 2,48 millones de euros. El que obtuvo una mayor facturación fue Durolane de Zambon. Las ventas en unidades fueron de 4.400 (lo que representa un cuarto lugar, 9,8%), en cambio, éstas le supusieron 880.000 euros (o lo que es lo mismo, el primer lugar en cuanto a valores se refiere, 35,5%).

La segunda marca fue Ostenil y Ostenil Plus (Masterfarm), que vendieron en conjunto 17.300 unidades (38,4%) y 535.000 euros (21,6%). Y la tercera posición fue para Hyalgan (Bioibérica), con 6.600 unidades (14,6%) y 484.000 euros (19,5%).

Go On de Rottapharm-Madaus se situó a continuación, con 11.200 unidades y 264.000 euros (10,6%). El quinto lugar fue para Adant (Teidi Meiji Farma) con 2.900 unidades y 195.000 euros (7,9%), y el sexto para Suplasyn de Meda, con 1.700 unidades y 50.000 euros (2,0%). Les siguen Arthrum (LCA) con 28.000 euros (1,1%), Sinovial (Prostrakan Farma) con 20.000 euros (0,8%) y Synvisc (Wyeth Farma) con 18.000 euros (0,7%) (tabla I). La mayoría de estos productos no están clasificados como medicamentos, sino como productos sanitarios.

Tabla I. Ácidos hialurónicos inyectables: principales marcas

Consejos para los pacientes con artrosis

Se calcula que alrededor de 7 millones de españoles sufre de artrosis, y aunque es un problema más frecuente en la tercera edad, cualquiera puede padecerla.

Durante las épocas frías, los síntomas de la artrosis suelen empeorar y por ese motivo las consultas médicas aumentan de manera importante. La Sociedad Española de Reumatología ha elaborado un decálogo de recomendaciones para los pacientes, con el objetivo de que estos puedan mejorar su calidad de vida, que son las siguientes:

• Mantener un peso corporal correcto. La obesidad es una de las causas de la enfermedad, y además, hace que esta progrese más rápidamente.

• Calor y frío. En general, el calor es más beneficioso. La aplicación de calor sobre la articulación dolorosa alivia el dolor y relaja la musculatura. Si la articulación artrósica se acompaña de un brote inflamatorio es útil la aplicación de frío local.

• Medicación. Es el médico el que debe decidir la medicación, no hay que automedicarse. Él decidirá qué opción terapéutica es la más indicada en cada caso y el paciente debe seguir las pautas marcadas. En caso de utilizar terapias alternativas (acupuntura, osteopatía...), el paciente debe comentárselo a su médico.

• Hábitos posturales. Se debe dormir en cama plana. Evitar sentarse en sillones o sofás hundidos y usar sillas con respaldo recto, de modo que caderas y rodillas mantengan una posición natural y los pies estén en contacto con el suelo.

• Ejercicio. El ejercicio es beneficioso porque protege las articulaciones y aumenta la fuerza muscular. Es bueno, por ejemplo, caminar, ir en bicicleta y practicar natación. En cambio, se deben evitar ciertos deportes con una importante carga física. Existen también ejercicios específicos para cada una de las articulaciones afectadas.

• Reposo. No es contradictorio con el punto anterior. La artrosis es una enfermedad que cursa con períodos intermitentes de dolor y durante las fases con mayor dolor el reposo relativo es recomendable. También es bueno intercalar pequeños períodos de reposo durante las actividades de la vida diaria.

• No sobrecargar las articulaciones. Se debe procurar no coger pesos excesivos, no estar demasiado tiempo de pie, no caminar por terrenos irregulares, etc.

• Calzado adecuado. Se debe emplear un calzado sin tacón excesivo y con suela gruesa que absorba la fuerza del impacto del pie contra el suelo (una plantilla de silicona en el zapato también ayuda).

• Balnearios. Los balnearios aplican aguas mineromedicinales, generalmente termales, para el tratamiento de la artrosis. Con ello consiguen mejorar el dolor y relajar la musculatura contracturada.

• Mantener una actitud positiva. La artrosis, a pesar de todo, permite mantener una vida personal y familiar completa, con muy escasas limitaciones. En los casos más avanzados existen tratamientos quirúrgicos que pueden solucionar el problema.