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Posturas recomendadas en el masaje

Right posture during the massage

J A Basco López a, A I Torres Costoso a, V Antón Antón b, J Rodrigo Rodríguez a

a Profesor asociado de la EUE. y Fisioterapia de Toledo.
b Profesor titular de la EUE. y Fisioterapia de Toledo

Palabras Clave

Masaje; Postura correcta; Dolencias; Ejercicios; Hábitos posturales.

Keywords

Massage; Right posture; Ailments; Exercises and postural habits.

Resumen

En este artículo se exponen las posturas más indicadas a la hora de realizar un masaje, así como una serie de hábitos y ejercicios para cuidar la espalda y las articulaciones que intervienen en la ejecución del masaje. Las alternativas que aquí planteamos responden a un estudio descriptivo publicado en la revista con el título «¿Cuidas tu postura al realizar el masaje?». En el mencionado trabajo se exponían los resultados obtenidos en forma de encuesta, con una población de 50 fisioterapeutas deportivos, a los que se les preguntó sobre sus hábitos posturales a la hora de dar el masaje, sobre las dolencias más habituales que presentaban y el carácter de las mismas.

Artículo

INTRODUCCIÓN

Para realizar un buen masaje el fisioterapeuta debe utilizar todo el cuerpo en cada movimiento. Los pies son la base, las piernas proporcionan la fortaleza, la pelvis y el torso aportan la potencia y los brazos y las manos trabajan con destreza y establecen la comunicación con el cliente.

El masaje es una técnica de Fisioterapia que demanda un gran esfuerzo físico. La aplicación de las técnicas de masaje produce un estrés considerable en el cuerpo del fisioterapeuta. Una postura inadecuada, la alineación incorrecta del cuerpo, así como técnicas descuidadas aumentan el estrés y pueden llegar a lesionar al fisioterapeuta, desencadenando en su organismo procesos degenerativos. El aprendizaje de una mecánica corporal adecuada, así como de las técnicas de masaje correctas no sólo reduce la fatiga y las probabilidades de experimentar lesiones, sino que también mejora la aplicación y los resultados de las técnicas de masaje1.

Esta mecánica corporal permite un empleo cuidadoso, eficaz y deliberado del cuerpo del fisioterapeuta. Para ello es necesario adoptar posturas correctas, mantener un equilibrio adecuado y emplear los músculos mayores y más poderosos en la ejecución del esfuerzo2.

Basándonos en el estudio descriptivo publicado con el título de «¿Cuidas tu postura al dar el masaje?» proponemos una serie de cambios en los hábitos de los fisioterapeutas que realizan terapias manuales en general y especialmente en las maniobras referidas al masaje.

PROPUESTA

1. Calentar previamente antes de un masaje las articulaciones de las manos ( fig. 1). Con ejercicios resistidos con la otra mano, frotaciones con la otra mano en cada uno de los dedos, frotaciones palma con palma, «tocando pitos» (oposición de pulgar con cada uno de los dedos pero con movimiento brusco y ruido), «lavándose las manos» (circunducciones alternativas de muñecas con frotaciones palmares y dorsales de mano), extensiones y flexiones bruscas de los dedos, agitar las manos con fuerza, «tocar el piano», etc. También podemos realizar estiramientos de la musculatura de mano y el antebrazo, especialmente los músculos flexores y con más dedicación al pulgar. Estos mismos ejercicios realizados diariamente nos pueden servir para trabajar la propiocepción y coordinación en la mano, facultades que si desarrollamos nos darán un mejor tacto. Otra alternativa consiste en utilizar una pelota de tenis o similar para trabajar el movimiento de oposición del pulgar y la musculatura flexora en general, intentando que la pelota no se caiga y realizando los movimientos cada vez con más velocidad, o apretando fuertemente la pelota con las manos (fig. 2).

Fig. 1. Ejercicios para calentar y fortalecer la mano.

2. Movilizar y fortalecer la espalda ( figs. 2 y 3). Aunque estos ejercicios también los podemos utilizar para calentar la espalda, previo a un masaje, irán más encaminados a potenciar la musculatura y aumentar el recorrido articular de la espalda.

Fig. 2. Ejercicios para fortalecer y trabajar la coordinación de la mano y estirar la espalda.

Fig. 3. Ejercicios de movilidad y fortalecimiento de la espalda.

Incluiremos en este apartado ejercicios que trabajen la musculatura paravertebral, especialmente aquellos que se realizan en cuadrupedia por ser ésta una postura donde la espalda trabaja con mayor seguridad, comodidad y para evitar la fuerza de la gravedad como fuerza axial sobre el raquis. Pueden estar recomendados los ejercicios de Klapp, los ejercicios de Niederhoffer y los ejercicios de Williams3, en los que además se incluye el trabajo de musculatura abdominal y glútea.

Importante será también dedicar un tiempo a los estiramientos de la musculatura de la espalda en especial al cuello y sobre todo a la zona lumbar.

3. Someterse a una sesión de masaje semanal y automasajearse manos, brazos y hombros a lo largo del día.

4. La camilla debe hallarse a una altura cómoda para el fisioterapeuta, lo que dependerá de su tamaño y de estilo de trabajo. Los fisioterapeutas con un torso ancho y brazos largos tal vez necesiten una mesa más baja que una persona con brazos cortos. Las personas con torso estrecho, brazos cortos y piernas largas necesitarán una mesa más alta4.

Diferentes autores proponen que la altura de la camilla coincida con la cadera, con el extremo cubital del brazo, con la palma en extensión de muñeca y codo o con las falanges proximales con el puño cerrado; lo mejor es que cada uno se adapte la altura de la camilla a su gusto, buscando la posición más cómoda

5. El cuerpo del fisioterapeuta debe mantener una alineación correcta, con las piernas separadas para sustentar el cuerpo. El brazo que ejerce presión hacia abajo es el opuesto a la pierna que soporta el peso del cuerpo. El peso del cuerpo se mantiene sobre la pierna retrasada y el cuerpo del paciente se halla siempre delante del paciente. Si el cuerpo cae sobre la pierna adelantada y el cuerpo del paciente se halla bajo presión directa no hay acción de palanca por parte del cuerpo y toda la presión es ejercida mediante el esfuerzo de los músculos de la parte superior en vez de con el peso del cuerpo ( fig. 4). La pierna retrasada en extensión equilibra la postura con cierta separación de la pierna adelantada y el pie perpendicular al adelantado ( fig. 4).

Fig. 4. Colocación correcta de los pies y automovilización apoyado en el paciente de la zona lumbar.

Se debe mantener erguida la zona lumbar y evitar doblarse o inclinarse por la cintura mientras se trabaja ( fig. 5). Las posturas asimétricas y las variaciones creadas con el empleo de taburetes altos y bajos son métodos de protección. La región lumbar también se beneficia de evitar los giros del cuerpo y las hiper-extensiones mientras se trabaja, así como de mantener el punto de contacto con el paciente por debajo de la cintura del fisioterapeuta5.

Fig. 5. Hombros relajados y flexión de rodillas.

El fisioterapeuta en todo momento debe tomar conciencia de cómo se encuentran sus hombros durante el masaje; éstos deben permanecer lo más relajados posibles.

6. Es posible evitar los problemas de rodilla si se respeta la estabilidad básica de éstas y se desplaza con frecuencia el peso del cuerpo de un pie a otro. La posición de pie más eficaz, es aquella en que las rodillas están bloqueadas en los últimos 15° de extensión. Esta posición ejerce una fuerza compresora mínima sobre la cápsula articular de las rodillas y exige una acción muscular mínima para mantener el equilibrio. Cuando se flexionan las rodillas aumentan las fuerzas compresivas sobre la cápsula articular y la acción muscular para mantener la estabilidad es mayor. También hay que evitar adoptar una hiperextensión completa de la rodilla (fig. 5).

7. Las posturas asimétricas de pie son las pociones más eficientes. El peso se desplaza de un pie a otro mediante un mecanismo de conservación de la energía. Las posturas simétricas de pie son el peso distribuido equilibradamente entre ambos pies, son agotadoras, interfiere la circulación y por ello es preciso reducirlas. Los mecanismos corporales prefieren las posturas asimétricas, que logran un empleo óptimo de la energía de los fisioterapeutas y evitan la fatiga ( figs. 4 y 6). Otros métodos para mantener la posición, como son el empleo de taburetes para apoyarse uno de los pies, los taburetes para sentarse o el apoyar una rodilla en la camilla, también protegen la región lumbar y ahorran energías ( fig. 7). El tobillo y el pie se protegen también con la postura asimétrica, con cambios frecuentes de posición y sentándose siempre que sea posible durante el masaje

Fig. 6. Trabajando de diferentes lados.

Fig. 7. Posiciones donde trabajamos y dirigimos con los músculos abdominales.

8. Usar el peso del cuerpo y no la fuerza de los músculos para ejercer las presiones necesarias durante los masajes. Esto se consigue desplazando el peso del cuerpo para que el punto de equilibrio se halle en el punto de contacto entre la mano o antebrazo del fisioterapeuta y el cuerpo del paciente o que se cree una situación de desequilibrio que utilizamos para realizar presiones deslizantes agarrado a los segmentos que masajeo ( fig. 8).

Fig. 8. Jugando con el peso del cuerpo o centro de gravedad de éste.

9. Debemos repartir el tiempo que trabajamos en cada unos de los lados de la camilla con la finalidad de no crear desequilibrios musculares en nuestro cuerpo, dejando que con la misma postura en el lado opuesto trabajen otros músculos u otras fibras musculares del mismo músculo (fig. 6).

10. Una alternativa para no trabajar tanto la zona lumbar o para cuando ésta se resiente es apoyar la cadera en la camilla , el alivio es inmediato y supone en algunos momentos una forma muy cómoda de trabajar (figs. 5 y 6).

11. Sugerimos, dado el gran número de lumbalgias (como queda reflejado en el estudio descriptivo ya mencionado), trabajar con contracciones de abdominales con la finalidad de proteger la zona lumbar y estabilizar el tronco durante las maniobras. Por ello podemos recurrir a utilizar el abdomen para sujetar la pierna al masajear los aductores, controlando de esta forma el peso de la pierna, o en el masaje de la musculatura posterior del cuello. En este último caso el fisioterapeuta sentado dirige y sujeta la cabeza con el abdomen, experimentando alivio en su zona lumbar (más si además se apoya la espalda en la pared), al tiempo que le quedan las manos libres y en una postura más simétrica para acceder más fácilmente que en decúbito prono a la musculatura posterior del cuello, que además permanece más relajada (fig. 7).

12. Recurrir a maniobras que estabilicen el tronco, como apoyar el talón de la mano para realizar un trabajo con el pulgar y no las que nos producen inestabilidad y nos hacen sacar la fuerza de la espalda. Buscar, igualmente, en una posición casi neutra de flexoextensión, evitando trabajar las articulaciones en sus máximos recorridos de hiperflexión e hiperextensión ( fig. 9).

Fig. 9. Forma de evitar inestabilidad en la maniobra apoyando el talón de la mano o de forzar la articulación de la muñeca en hiperextensión.

13. No abusar del trabajo muscular de una misma estructura corporal (el pulgar), alternar con maniobras donde los protagonistas sean los antebrazos, articulaciones interfalágicas proximales, el índice, etc. ( fig. 10).

Fig. 10. Alternativas para no trabajar siempre con el pulgar.

14. Cada diez minutos debemos movilizar o estirar la columna lumbar. Una alternativa sin interrumpir el masaje consiste en automanipularse la zona lumbar o estirarla, borrando la lordosis lumbar apoyando los brazos en el paciente al realizar una maniobra que no implique mucho movimiento (fig. 4).

15. Y por último, valorar la importancia de que el fisioterapeuta esté relajado, cómodo y no esté en tensión durante el masaje . El masaje debe ser una forma de trabajo fisico que se parezca más a la danza o la gimnasia que a otro tipo de trabajo.

CONCLUSIÓN

Aunque comencemos nuestra labor profesional con entusiasmo, energía y con mucha juventud, tarde o temprano nos aparecerá el dolor lumbar o alguna otra patología expuesta en el artículo de referencia. Y más cuando, poco a poco, nos avocamos a un trabajo continuado de 8 y 10 horas dando masaje, con sesiones que exigen no sólo un esfuerzo fisico importante, sino también una adaptación mental a los problemas de los que el paciente te hace receptor, pues no olvidemos que gran parte de las situaciones psicoemocionales intensas desencadenan en puntos de tensión musculares que mejoran con el masaje.

Por todo ello consideramos que desde el principio el fisioterapeuta debe habituarse a mantener unas posturas correctas durante la ejecución del masaje y a realizar unos ejercicios o prácticas preventivas que le serán de mucha utilidad para prevenir las dolencias expuestas en el artículos «¿Cuida su postura al dar un masaje?».

Bibliografía

1.Beck M. Masaje terapéutico. Teoría y práctica. Madrid: Editorial Paraninfo; 2000. p. 294.
2.Fritz S. Fundamentos del masaje terapéutico. Barcelona: Editorial Paidotribo; 2001. p. 196.
3.Igual C, Muñoz E, Aramburu C. Fisioterapia general: cinesiterapia. Madrid: Ed. Síntesis; 1996. p. 317-21.
4.Fritz S. Fundamentos del masaje terapéutico. Barcelona: Editorial Paidotribo; 2001. p. 202.
5.Fritz S. Fundamentos del masaje terapéutico. Barcelona: Edi-torial Paidotribo; 2001. p. 198.