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Alternariosis cutánea tras trasplante renal

Cutaneous alternarisis after a kidney allograft

Sergio Diz a, Jesús Fortún a, Aurora Sánchez b, Roberto Marcén c

a Servicio de Enfermedades Infecciosas. Hospital Ramón y Cajal. Madrid.
b Servicio de Microbiología. Hospital Ramón y Cajal. Madrid.
c Servicio de Nefrología. Hospital Ramón y Cajal. Madrid. España.

Artículo

Sr. Editor: Alternaria spp. es un hongo ubicuo en el medio ambiente que puede producir infecciones oportunistas en pacientes inmunodeprimidos. Realizada una búsqueda bibliográfica en la base de datos MEDLINE desde mediados de los años sesenta hasta diciembre de 2003 (palabras clave: Alternaria y trasplante renal), sólo se han comunicado 15 casos de alternariosis en pacientes sometidos a trasplante renal. Se describe un nuevo caso y se revisan las infecciones producidas por Alternaria spp.

Varón de 53 años, que ingresó en el hospital para estudio de lesiones cutáneas, 9 meses después de haber recibido un trasplante renal. Recibía tratamiento inmunodepresor con prednisona, tacrolimus y micofenolato.

Las lesiones tenían 4 meses de evolución, no eran dolorosas y no se asociaban a fiebre ni otros síntomas sistémicos. No refería antecedente de traumatismo previo ni contacto con medio rural. El examen físico revelaba la presencia de tumoraciones cutáneas de 2-2,5 cm de diámetro en ambas extremidades inferiores, bien delimitadas, sobre piel sana (fig. 1), y el resto de la exploración física fue normal. En el laboratorio, la hematimetría y el perfil bioquímico completo mostraban valores dentro de los límites normales. La radiografía de tórax no presentaba alteraciones. Se realizó biopsia de una de las lesiones cutáneas y el examen histológico objetivó la presencia en la dermis de un infiltrado granulomatoso con identificación, mediante la tinción de metenamina de plata, de hifas septadas, algunas de ellas ramificadas. En cultivo en medio de Sabouraud (sin cicloheximida) se obtuvo el crecimiento de hongo dematiáceo, identificado como Alternaria spp. Se inició tratamiento antifúngico con itraconazol (200 mg/día) y se realizó la exéresis quirúrgica de una de las lesiones. La evolución fue muy favorable, y quedaron sólo lesiones cutáneas de aspecto residual. El tratamiento antifúngico se mantuvo durante un año y en el seguimiento (18 meses tras finalizar el tratamiento) no hubo evidencia de recidiva.

Fig. 1. Lesión cutánea en región pretibial izquierda de aspecto carnoso sobre piel sana.

Alternaria spp. es un hongo dematiáceo, ubicuo en la naturaleza, bien reconocido como patógeno de plantas y origen de manifestaciones alérgicas en humanos por inhalación de sus esporas1. Aunque clásicamente su aislamiento se consideraba un contaminante, en los últimos años se ha reconocido como patógeno emergente, causante de infecciones en pacientes inmunodeprimidos2,3, incluyendo receptores de trasplante de órgano sólido4-6. Aunque también se han descrito casos en pacientes sanos7, es habitual que la infección ocurra en pacientes que reciben tratamiento esteroideo crónico u otros agentes inmunodepresores, o bien presenten alguna enfermedad subyacente como diabetes, hemopatías, neoplasias, síndrome de Cushing e infección por el virus de la inmunodeficiencia humana8. Se ha planteado que la fragilidad capilar inducida por el tratamiento esteroideo podría ser un importante cofactor de inoculación9.

La presentación clínica más frecuente es la cutánea, mientras que es muy rara la enfermedad sistémica invasiva. La infección suele localizarse en zonas de piel expuestas, a veces con antecedente de traumatismo local. El diagnóstico debe basarse en la sospecha, sobre todo en pacientes inmunodeprimidos. Debido a su frecuente papel como contaminante, su aislamiento en una muestra cutánea no es suficiente para establecer el diagnóstico, debiéndose realizar confirmación histológica con la demostración de una inflamación granulomatosa y la presencia de hifas septadas con diferentes tinciones.

El tratamiento de la alternariosis cutánea no está estandarizado. Revisando los casos comunicados en la bibliografía, la combinación de tratamiento quirúrgico y médico constituye una práctica habitual. Sin embargo, el papel preciso de la cirugía y el tratamiento antifúngico óptimo aún no está definido. Se han utilizado diferentes antifúngicos con éxito variable, siendo mejores los resultados obtenidos con itraconazol y anfotericina B. Recientemente los estudios in vitro realizados con voriconazol muestran una actividad de éste similar a la de la anfotericina B y el itraconazol10. Tampoco hay un acuerdo para establecer la dosis óptima y la duración del tratamiento. La escisión quirúrgica de las lesiones cutáneas con o sin un curso de 3 a 6 meses de itraconazol se ha considerado un tratamiento razonable en pacientes receptores de trasplante de órgano sólido4.

Bibliografía

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