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Recuperación inmune tras trasplante autólogo de células progenitoras hemopoyéticas. Comparación entre células progenitoras de sangre periférica y de médula ósea

Immune reconstitution after autologous progenitor hemopoietic cells transplantation. A study comparing autologous bone marrow and autologous peripheral blood transplantation

Ma Dolores Hernández a, Ma Consuelo del Cañizo a, Marcos González a, Ma Dolores Caballero a, Ma Consuelo López-Berges a, Lourdes Vázquez a, Alberto Orfao a, Mercedes Corral a, Ma Jesús Nieto a, Jesús F San Miguel a

a Servicio y Cátedra de Hematología. Hospital Universitario. Salamanca

Resumen

Fundamento: Para conocer el efecto que las células progenitoras de sangre periférica ejercen sobre la reconstitución inmune tras el trasplante comparamos, de forma aleatorizada, la reconstitución de varias poblaciones linfoides tras infusión de progenitores autólogos de médula ósea (TAMO) o de sangre periférica (TASPE).
Material y métodos: Se incluyeron 12 pacientes con hemopatías malignas a los que se efectuó un autotrasplante de progenitores hemopoyéticos (6 con médula ósea y 6 con sangre periférica). Se pretendía analizar el comportamiento de 14 poblaciones celulares linfoides y natural killer (NK) a lo largo de 12 estudios secuenciales (días ­6, +10, +17, +24, +31, +38, +52, +66, +90, +120, +180 y +360). La detección inmunofenotípica de poblaciones linfocitarias y células NK se realizó mediante inmunofluorescencia directa utilizando una amplia batería de AcMo conjugados con fluoresceína (FITC) o ficoeritrina (PE) mediante dobles marcajes para identificar subpoblaciones y coexpresiones antigénicas. La actividad NK se analizó midiendo la liberación de cromo 51 (51Cr) por la línea celular K562.
Resultados: La regeneración de los linfocitos CD8+ se produjo fundamentalmente a partir de la subpoblación CD38+ sin diferencias entre TASPE y TAMO; en el grupo TASPE los linfocitos CD8+HLADR+ fueron superiores (p = 0,05 en el primer mes) a lo largo del primer año. En ningún momento se alcanzaron valores normales de linfocitos CD4+. La regeneración de esta población se realizó prácticamente a expensas de la subpoblación de la memoria (CD4+/CD45RO+). A partir del día +31, la regeneración linfoide B fue lenta pero progresiva en los 2 grupos de pacientes, durante los primeros 6 meses, gracias a la subpoblación CD19+/CD5+. Las células NK se recuperaron más rápidamente en los pacientes que recibieron infusión autóloga de sangre periférica (TASPE) que en el grupo que recibió médula ósea (TAMO). La actividad NK desde el día +17 se encontraba dentro de los límites normales en ambos grupos.
Conclusión: La regeneración de los diferentes tipos celulares T, B y NK no difiere significativamente cuando se realiza TAMO o TASPE, si bien la infusión de células progenitoras de sangre periférica parece favorecer la regeneración temprana de poblaciones citotóxicas (linfocitos CD8+/HLADR+ y células NK).

Abstract

Background: In order to find out the effect of peripheral blood (PB) hematopoietic progenitor cells on immune reconstitution the present study compares, through a randomized trial, some lymphoid subsets after peripheral blood (PBT) or bone marrow (BMT) autologous transplantation.
Material and methods: Twelve patients suffering from malignant hematological disorders were included (6 BMT and 6 PBT). From these patients 14 lymphoid and natural killer (NK) subsets were sequentially analyzed using appropriate dual staining. NK activity was analyzed by measuring Cr51 release from the K562 cell line. Studies were done in days and ­6, +10, +17, +24, +31, +38, +52, +66, +90, +120, +180 and +360 after transplantation.
Results: The CD8+ cell regeneration was produced mainly by activated cells (CD38+), and no differences were observed between BMT and PBT, but CD8+ HLADR+ cells were higher in the PBT group. During the first year after transplantation CD4+ lymphoid cells were never within normal range, and its recovery was due to the memory subset (CD4+/CD45RO+). The CD19+ lymphocytes began their regeneration after the first month and it was produced mainly by the CD19+/CD5+ subset. NK cells recovered faster in patients who underwent PBT, but NK activity was similar in both subgroups of patients and it was within normal range from day +17 until the end of the study.
Conclusion: T, B and NK lymphoid reconstitution do not differ significantly between patients that receive BM or PB as hemathopoietic rescue, but PB seems influence a faster reconstitution of cytotoxic subsets (CD8+/HLADR+ and NK lymphoid cells).

Artículo

Los estudios sobre la regeneración hemopoyética postrasplante generalmente se han restringido al análisis de la recuperación de las cifras de granulocitos y plaquetas. En esta línea de estudios se ha observado que la infusión de células progenitoras de la sangre periférica acorta el período de neutropenia frente a la infusión de progenitores de la médula ósea1. No obstante, se conoce poco sobre las posibles diferencias entre estas fuentes de progenitores en cuanto a la reconstitución inmune. En el trasplante alogénico, la enfermedad injerto contra huésped (EICH) y el uso de fármacos inmunodepresores podrían interferir en la reconstitución inmune, por lo que se podría considerar el trasplante autólogo como un modelo más idóneo para el estudio de la misma. Por otro lado, el uso de factores de crecimiento postrasplante también puede modificar la respuesta inmune2. En el presente trabajo se compara, de forma aleatorizada, el efecto de la infusión de progenitores autólogos de la médula ósea (TAMO) frente a la infusión de progenitores de la sangre periférica (TASPE) sobre la reconstitución linfoide postrasplante. Para ello, se han analizado secuencialmente durante el primer año postrasplante 14 poblaciones T, B y natural killer (NK) diferentes utilizando los dobles marcajes apropiados.

Material y métodos

Pacientes

En este estudio, se incluyeron 12 pacientes con hemopatías malignas a los que se iba a efectuar autotrasplante de progenitores hemopoyéticos y en los que se pretendía analizar el comportamiento de 14 poblaciones celulares linfoides y NK a lo largo de 12 estudios secuenciales. Por lo tanto, el número total de determinaciones por paciente fue de 168. La mediana de edad era de 41 años (entre 16 y 58). Los pacientes fueron aleatorizados mediante el sistema de sobres cerrados en 2 grupos según recibieran células progenitoras de la médula ósea (TAMO) ­6 casos­ o progenitores de la sangre periférica (TASPE) ­6 casos­. Siete pacientes sufrían un linfoma no hodgkiniano, cuatro leucemia mieloblástica aguda (LMA) y un mieloma múltiple. La distribución por enfermedades fue similar en ambos grupos. Todos los pacientes afectados de linfoma o mieloma recibieron la quimioterapia BEAM (BCNU: 300 mg/m2 i.v., día ­6; VP-16: 200 mg/m2 i.v., días ­5 al ­2; citarabina [Ara-C]: 200 mg/m2 i.v./12 h, días ­5 al ­2, y melfalán: 140 mg/m2 i.v., día ­1). El régimen de acondicionamiento para las LMA fue busulfán (BU) y ciclofosfamida (CTX) (BU: 1 mg/kg de peso/6 h i.v. los días ­8 al ­5; CTX: 30 mg/kg de peso/12 h i.v. los días ­4 y ­3). Ningún paciente recibió factores de crecimiento hemopoyéticos después del trasplante.

La recuperación de los granulocitos (> 500/µl) se produjo, por término medio, el día +11 ± 5,6 (8-21) y +24 ± 10,9 (16-39) según se hubieran infundido progenitores de sangre periférica o de médula ósea, respectivamente. La recuperación de plaquetas (> 20 * 109/l) se objetivó los días +21 ± 7,47 (10-30) y + 24 ± 11,5 (11-60) en ambos grupos.

Estudio del inmunofenotipo

La detección inmunofenotípica de poblaciones linfocitarias y células NK se realizó mediante inmunofluo rescencia directa3,4 y se utilizó una amplia batería de anticuerpos monoclonales (AcMo) directamente conjugados con fluoresceína (FITC) o ficoeritrina (PE) mediante apropiados dobles marcajes que permitían identificar subpoblaciones y coexpresiones antigénicas con mayor precisión. Los AcMo utilizados (Becton Dickinson, San José, CA, EE.UU.) y sus especificidades fueron: Leu-1 (CD5), Leu-2a (CD8), Leu-3a (CD4), Leu-5b (CD2), Leu-11c (CD16), Leu-12 (CD19), Leu-15 (CD11b), Leu-17 (CD38), Leu-18 (CD45RA), Leu-19 (CD56), Leu-45RO (CD45RO), anti-HLA-DR (HLA-DR) y anti-IL-2 receptor (CD25). Las combinaciones empleadas fueron las siguientes: CD8/CD38, CD8/Ia, CD8/CD11b, CD4/CD45RO, CD4/CD45RA, CD4/CD25, CD19/CD5, CD3/CD56 y CD16/CD2. Los resultados se expresaron como número absoluto de células positivas para cada antígeno * 106/l, para lo que se multiplicaba el número de leucocitos por la ventana de linfocitos y por la positividad para cada antígeno referida a dicha ventana de linfocitos.

Se realizaron estudios evolutivos desde el día previo al comienzo del acondicionamiento (día ­6) hasta 12 meses postrasplante de acuerdo con la secuencia que se describe a continuación: días ­6, +10, +17, +24, +31, +38, +52, +66, +90, +120, +180 y +360.

Como control se determinaron los valores de poblaciones linfoides y de células NK de 30 sujetos sanos, 15 mujeres y 15 varones. Sus edades oscilaron entre los 15 y 55 años (mediana de 44 años).

Estudio de la actividad NK (porcentaje de citotoxicidad)

Como células diana se utilizaron las de la línea celular mieloide K562 (NK-sensible). Esta línea celular fue mantenida en cultivo continuo por RPMI 1640 completo (RPMI 1640 [Biowhittaker, Bélgica] + un 10% de suero bovino fetal (SBF) (Flow, Scotland, Reino Unido) + un 2% L-glutamina (Flow, Scotland, Reino Unido) + un 1% de antibiótico penicilina-estreptomicina (Gibco, Grand Island, NY, EE.UU.) y + un 0,5% de tampón Hepes (Biowhittaker, Bélgica).

Para el estudio de la citotoxicidad se incubaron 1,5-2,0 * 106 células K562 suspendidas en 0,5 ml de SBF (Flow, Scotland, Reino Unido) con 150-200 µCi de cromo 51 (51Cr) durante 90 min a 37° C y un 5% de CO2 en atmósfera húmeda. Posteriormente, las células K562 eran enfrentadas a las células mononucleares (CMN) del paciente en cuatro proporciones diferentes: 50/1, 25/1, 12/1 y 6/1 (CMN frente a línea K562), y se incubaron durante 4 h en las condiciones anteriormente descritas en una placa de 96 pocillos de fondo en U. Cada una de las diferentes diluciones se realizó por triplicado. La lectura de la actividad NK se midió en cuentas por minuto (cpm) en un Multidetector RIA SYSTEM (CristalyII, Packard, Camberra Company).

La citotoxicidad se calculó según la fórmula: % de citotoxicidad = cpm experimentales ­ cpm espontá neas * 100/cpm totales. Las cuentas por minuto expe rimentales fueron los valores medios obtenidos por la liberación de 51Cr por la línea K562 en presencia de las células efectoras; las cpm espontáneas se determinaron incubando únicamente las células diana con el medio de cultivo, y las cpm totales o cromación total es el resultado de la resta de dicha lisis espontánea a la incubación de la línea celular con el detergente Tween 20 (Sigma Chemical, St. Louis, EE.UU.).

Análisis estadístico

El estudio estadístico se efectuó mediante el programa Stat-View II (BrainPower, Calabasas, EE.UU.) en un Macintosh II (Apple Computer, Cupertino, EE.UU.). En cada punto de nuestro estudio secuencial y para cada una de las variables cuantitativas, se realizó una estadística descriptiva e inferencial utilizando el análisis de la variancia (ANOVA)5 y la prueba de la U de Mann-Whitney.

Resultados

Células CD3+

Durante el primer mes postrasplante, la regeneración de los linfocitos T (CD3+) fue más rápida en los pacientes que recibieron células progenitoras de sangre periférica (TASPE) que en los que las recibieron de la médula ósea (TAMO), si bien estas diferencias no llegaron a ser signifi cativas (fig. 1). Posteriormente, la evolución de las células CD3+ fue similar en los 2 grupos de pacientes (TAMO y TASPE).

Células CD8+

En todos los pacientes, durante el período inmediato postrasplante (los primeros 3 meses) la regeneración de los linfocitos CD8+ se produjo fundamentalmente (en torno al 84%) a expensas de la subpoblación CD38+ sin que se observaran diferencias entre TASPE y TAMO. A partir del día +90 se comenzó a observar una recuperación de la subpoblación CD38­, de forma que al año del trasplante el número relativo de células CD8+/CD38+ y CD8+/CD38­ era similar al observado pretrasplante (cociente CD38+:CD38­1:1 en ambos grupos de enfermos).

Respecto a la subpoblación CD8+/HLA-DR+, a lo largo del primer año postrasplante se detectó un mayor número de estas células en el grupo TASPE, si bien estas diferencias sólo fueron significativas al mes del trasplante (p = 0,05) (fig. 1).

La mayoría de las células CD8+ tanto basalmente (previo tratamiento) como durante el primer año postinfusión eran CD11b­. Curiosamente, en los 2 grupos de pacientes (TAMO y TASPE), en el período más temprano postrasplante (día +17) se observó un aumento relativo de linfocitos CD8+/CD11b+ que descendió rápidamente (tabla 1).

Células CD4+

En ningún momento a lo largo del estudio se alcanzaron valores normales de linfocitos CD4+. La regeneración de esta población linfoide se realizó prácticamente a expensas de la subpoblación de la memoria (CD4+/CD45RO+) (fig. 2) sin existir diferencias en función de la fuente de células progenitoras (sangre periférica o médula ósea). A pesar de que postrasplante, en todos los pacientes, el número de linfocitos CD4+/CD25+ era inferior al observado basalmente, en el grupo de TASPE se detectó un mayor número de células CD4+ activadas (CD25+) que en el grupo TAMO, y esta diferencia fue significativa al mes del trasplante (p = 0,05) (fig. 2).

Cociente CD4+:CD8+

Independientemente del producto infundido, a lo largo del primer año postrasplante el número de células CD8+ fue superior al de células CD4+, excepto en el período más temprano en el que el cociente CD4+:CD8+ se situaba en torno a la unidad (tabla 2).

Células CD19+

Durante el primer mes postrasplante apenas se detectaron células CD19+ y curiosamente, durante ese período, los pocos linfocitos B que habían eran CD5­. No obstante, a partir de esta fecha (día +31) la regeneración linfoide B fue lenta pero progresiva en los 2 grupos de pacientes, y se realizó preferentemente durante los primeros 6 meses a través de la subpoblación CD5+ (CD19+/CD5+). Aunque la recuperación de la fracción CD5­ fue más tardía, al año de trasplante el 42% de los linfocitos B eran ya CD5­ (fig. 2).

Células NK

Para el análisis de las células NK se estudiaron las poblaciones CD56+/CD3­ y CD16+ junto al estudio de los linfocitos T CD56+ (CD56+/CD3+) con actividad NK.

El comportamiento postrasplante de las poblaciones NK CD56+/CD3­ y CD16+ fue superponible. En los pacientes que recibieron infusión autóloga de células progenitoras de sangre periférica (TASPE), estas células NK se recuperaron más rápidamente que en el grupo que recibió médula ósea (TAMO), si bien estas diferencias no llegaron a ser significativas (fig. 2); además, a partir del día +30 la situación se invertía y era más alto el número de células NK en 2 pacientes que recibieron médula ósea, pero sin ser tampoco las diferencias significativas. Los linfocitos T CD56+ (CD56+/CD3+) se comportaron de forma similar, aunque las cifras de estas células en el grupo de TASPE permanecieron más altas hasta el final del estudio (fig. 2).

Respecto a la actividad NK, ya desde el día +17 se encontraba dentro de los lími tes normales en los 2 grupos de pacientes, con un nivel de actividad incluso mayor que el observado pretrasplante (tabla 3).

Discusión

El uso de quimioterapia mielonblativa origina, además de una disfunción en la hemopoyesis mieloide, una profunda alte ración del sistema inmune6,7. Hasta el momento actual, el comportamiento postrasplante autólogo de las diferentes poblaciones que conforman el sistema inmune ha sido poco estudiado.

En el presente trabajo, a través de un estudio secuencial de un año de duración, se ha pretendido llegar a un conocimiento más profundo de la cinética de recuperación de los diferentes tipos celulares que participan tanto en la inmunidad celular como en la humoral, así como de las posibles diferencias existentes en dicha secuencia según el tratamiento de rescate utilizado (TAMO o TASPE). En nuestro conocimiento, este es el primer estudio comparativo que se realiza mediante ensayo aleatorizado.

Los estudios preliminares sobre el comportamiento postrasplante de los linfocitos T CD8+ parecen indicar que estas células junto a las NK son las que presentan una regeneración más rápida y las que alcanzan en la experiencia de algunos grupos8-11, ya desde la primera semana postrasplante, los valores normales. En nuestro estudio también se constató una regeneración temprana de las células CD8+, que fue discretamente más temprana en el grupo TASPE, lo que podría deberse al producto de infusión12. Esta recuperación de los linfocitos CD8+ se realizó a partir de la fracción activa da (CD8+/CD38+), y era más tardía la recuperación de la fracción CD38­. In dependientemente de que el producto de infusión fuera médula ósea o sangre pe riférica, hasta el año del trasplante no se observó un equilibrio entre el número relativo de células CD38+ y CD38­. En cambio, si existían diferencias en la recuperación postrasplante de la subpoblación CD8+/Ia+, ya que se produjo más rápidamente tras la infusión de células progenitoras de sangre periférica. Además, a diferencia de los pacientes a los que se les infundió sólo médula ósea, estas células HLA-DR+ persistían altas al año del trasplante. Ashihara et al9 también observaron en el período inmediato post-TASPE un incremento de la expresión de HLA-DR en los linfocitos CD3+. La aparición de estas moléculas, especialmente CD38, en el período inmediato postrasplante podría reflejar estados tempranos en la ontogenia de las células T durante la reconstitución inmune6,13. Además, los linfocitos DR+ se consideran células de memoria que participan eficientemente en las interacciones célula-célula14, lo que facilitaría las interacciones entre linfocitos CD4+ y CD8+.

Las células CD8+/CD11b+ se han asociado funcionalmente con la supresión de la respuesta proliferativa, mientras que las CD8+/CD11b­ participarían en la citotoxicidad mediada por el complemento. Las primeras serían antígeno-específicas y su expansión podría estar inducida por la activación de las células CD4+15. Estas células CD8+/CD11b+ parecen ser particularmente importantes en la inmunodepresión postrasplante alogénico y en el desarrollo y mantenimiento de la tolerancia inmunológica16. Sin embargo, en el trasplante autólogo su función no está tan clara. Se ha descrito que tras TASPE más del 80% del total de las células CD8+ son citotóxicas (CD11b­)9, hallazgo también constatado por nosotros, independientemente del tipo de producto infundido.

En el presente trabajo, la regeneración de las células CD4+ fue más lenta que la de las CD8+. De hecho, al año ni los pacientes que recibieron células progenitoras de médula ósea ni los que las recibieron de la sangre periférica habían alcanzado los valores normales de linfocitos CD4. Una observación similar ha sido descrita por Ashihara et al9 en el trasplante de progenitores de la sangre periférica. Por el contrario, Takaue et al11, en una serie de niños, constatan una recuperación de los valores normales de estos linfocitos cooperadores a los 2 meses del TASPE. En nuestro conocimiento, sólo Roberts et al8 han comparado TASPE y TAMO y han observado en el grupo de TASPE una regeneración de células CD4+ discretamente más rápida.

Son muy pocos los datos existentes sobre la distribución de subpoblaciones CD4+ de memoria (CD45RO+) y vírgenes o naive (CD45RA+) después del trasplante. Tanto nuestros hallazgos como los de otros autores9,17-19 indican que la regeneración CD4+ se realizaría a partir de las CD45RO+. Ante esta situación de predominio inicial CD45RO+ y la regeneración tardía de células CD45RA+, cabe plan tearse, de acuerdo con los datos de Michie y McLean19 y Summers et al20, que las células CD45RO+ presentarían capacidad de revertir hacia fenotipo naive (células CD4+/CD45RA+). Según Michie et al19, tras el trasplante habría una fase inicial en la que proliferarían las células CD4+/CD45RO+ y posteriormente éstas revertirían a CD4+/CD45RA+, constituyen do este modelo un mecanismo homeos tático de las células T. Estos datos irían en contra de la teoría de Lum7 de que la reconstitución hemopoyética es una recapitulación de la ontogenia normal en la que primero se produce la aparición de linfocitos vírgenes CD45RA+ que progre sivamente adquieren el antígeno CD45RO, pero es importante tener en cuenta que dado que en la mayoría de nuestros pacientes por la edad y/o por la quimioterapia recibida el timo no es funcional, quizá el organismo busque otros sistemas alternativos de reconstitución inmune.

El restablecimiento postrasplante de un sistema inmune eficaz implica una normalización de las interacciones célula T/célula T y célula T/célula B que dependen, a su vez, de una orquestada síntesis de linfocinas y de la correcta expresión de los receptores de las mismas. En este sentido, es interesante el estudio de antígenos de activación de aparición temprana como el CD25 (cadena alfa del IL-2R) en las células cooperadoras CD4+21,22. Curiosamente, en nuestra serie de pacientes se observó que a las 2 semanas postinfusión la proporción de células CD4+ que expresaba el IL-2R (células CD4+/CD25+) era similar a la observada pretrasplante en todos los enfermos y que a partir del primer mes la proporción de células CD4+/CD25+ disminuía. Ante esta situación podría plantearse o bien que estas células correspondieran a células infundidas y no activadas postrasplante o bien que el antígeno CD25 se perdiera tras realizar su función. Este predominio inicial de linfocitos CD4+ activados (CD4+/CD25+), que en nuestro conocimiento no ha sido comunicado hasta ahora, podría tener por misión estimular la expansión de las células CD8+, que van a ser claves en mecanismos de citotoxicidad y defensa del organismo en el período inmediato postrasplante.

Aunque en los pacientes con trasplantes generalmente se observa una inversión del cociente CD4+:CD8+ (cociente helper:supresor o H:S), curiosamente la situación es diferente en el período más temprano. Hemos constatado, en consonancia con la mayoría de los autores9,11,16,18 un predominio de células CD4+ sobre CD8+ en el período más inmediato postrasplante. Sin embargo, a partir del día +17 se constató una inversión del cociente CD4+:CD8+ que no comienza a recuperarse hasta después de los 6 meses postrasplante.

Con respecto a los linfocitos B, su reconstitución es lenta e independiente del producto infundido, lo que coincidiría con los resultados de otros autores basados tanto en el trasplante de médula ósea alogénico8,23,24 como en el autólogo8,9,23. En nuestra experiencia, a partir del primer mes y hasta el sexto esta recuperación se produce a expensas de la fracción CD5+, tanto al infundir médula ósea como sangre periférica, aunque se debe reseñar que durante los primeros días postinfusión la situación era inversa ya que las pocas células B detectables eran mayoritariamente CD5­. El predominio de la fracción CD5+ también ha sido descrito por Antin et al25 y Small et al23, y en este caso apoyaría que la reconstitución inmune postrasplante es una reproducción de la ontogenia B normal. No obstante, otros autores9,26 no han observado este predominio de linfocitos CD19+/CD5+.

En los últimos años se ha observado un creciente interés sobre el papel de las células NK en el período postrasplante. Se ha descrito que estas células NK pueden actuar tanto sobre el control de la enfermedad mínima residual27 como facilitando el implanto del injerto a través de la inhibición de subpoblaciones T citotóxicas28.

La aparición de las células NK se constata de forma muy temprana, a partir de la primera semana postrasplante16,18,28 y, de hecho, a las 2 semanas postinfusión, la mayoría de nuestros pacientes (75%) presentaban ya valores normales de estas células y la regeneración era inicialmente más rápida en el grupo TASPE. En el único trabajo comparativo, que en nuestro conocimiento se ha realizado entre TAMO y TASPE, las células NK permanecen dentro de los valores normales a lo largo del primer año postinfusión sin encontrar diferencias significativas entre las diferentes modalidades de trasplante8. Por el contrario, Ashihara et al9 en un estudio exclusivo sobre TASPE observaron una regeneración rápida de las células NK similar a la detectada por nosotros.

Existe escasa información sobre el comportamiento de los linfocitos T que expresan el antígeno CD56 (CD56+/CD3+). En nuestro estudio se observó que los pacientes a los que se efectuó TASPE presentaban una regeneración más tem prana de estas células que los que recibieron TAMO. Recientemente, Hofmann-Wackhersreuther et al29 han comunicado también un incremento de esta población celular en la mitad de sus pacientes sometidos a TAMO o a TASPE.

El conjunto de nuestros resultados pone de manifiesto que la regeneración de los diferentes tipos celulares T, B y NK no difiere significativamente cuando se realiza TAMO o TASPE, si bien la infusión de células progenitoras de la sangre periférica parece favorecer la regeneración temprana de las poblaciones citotóxicas (linfocitos CD8+ y células NK).

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