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doi: 10.1157/13114547

Coste real de las transfusiones sanguíneas en España

Cost of blood transfusion in Spain

Josep Darba a, Gabriela Restovic b

a Universitat de Barcelona. Barcelona.
b BCN Health Economics & Outcomes Research. Barcelona. España.

Artículo



Sr. Editor: Hemos leído con mucho interés el artículo titulado «Análisis del impacto presupuestario de la implantación de medidas de ahorro de sangre en cirugía de urgencia» publicado en la revista Medicina Clínica por Rami et al1. Creemos que es una gran aportación incluir consideraciones de tipo económico en la toma de decisiones sanitarias y, más concretamente, en el momento de plantear la generalización de un protocolo de ahorro de sangre en el ámbito hospitalario. De este modo, se pueden administrar de forma eficiente los recursos sanitarios escasos y establecer prioridades en la toma de decisiones.

Sin embargo, en el mencionado artículo y en la bibliografía médica de nuestro país, tal como manifiestan los propios autores, los factores de riesgo transfusional, la seguridad y la eficacia de los diferentes tratamientos (hierro, eritropoyetina y la transfusión de sangre alogénica [TSA]) han sido aspectos ampliamente investigados, pero se puede apreciar que no hay suficiente información sobre los aspectos económicos (costes unitarios) de estos tratamientos.

En este punto, queremos destacar que el estudio de Rami et al1 recoge como coste para la TSA la tarifa de facturación a clientes externos del concentrado de hematíes, vigente en el hospital en el año 2003 y publicada en el Boletín Oficial de Aragón (BOA, 23 de mayo de 2003, según resolución del 8 de mayo de 2003). Esta tarifa es actualmente de 110 1 (BOA número 143, del 15 de diciembre del 2006) y creemos que no se corresponde con el coste real de un concentrado de hematíes.

Para obtener las unidades de componentes sanguíneos, se deben realizar diversos procesos, que van desde la recolección de la sangre de los donantes, pasando por su procesamiento y su transfusión. Que sepamos, para España no se han realizado estudios que calculen el coste real de las unidades de componentes sanguíneos, pero se puede pensar que este coste sería superior a las diferentes tarifas oficialmente establecidas en los diversos centros sanitarios. Esta afirmación se puede comprobar tan sólo teniendo en cuenta los costes de las pruebas y analíticas que, según la Directiva 2002/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de enero de 2003, deben realizarse a las donaciones de sangre total y plasma. Éstas son las siguientes: determinación grupo ABO, grupo Rh D, detección de hepatitis B (HBsAg), hepatitis C (Anti-HCV) y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) 1 y 2 (anti-HIV 1 y 2). Si al coste que tiene realizar estas pruebas se le agrega, además, el coste del personal sanitario que interviene en los diferentes procesos, el material fungible utilizado y los costes de los traslados desde el punto de recolección hasta los bancos de sangre, y luego a los diferentes centros sanitarios, el coste real de una unidad de componente sanguíneo seguramente estaría muy por encima de la tarifa antes señalada.

En el contexto europeo, este tema ha sido objeto de análisis y algunos autores han estimado el coste real de las unidades de componentes sanguíneos. A título ilustrativo, en la tabla 1 se presenta un resumen de la estimación del coste de una unidad de concentrado de hematíes transfundida.

Creemos que para asignar los recursos sanitarios de la forma más eficiente posible, sería necesario que las evaluaciones económicas consideraran los costes reales de los recursos sanitarios utilizados, basados en los principios y las normas de contabilidad6,7, especialmente cuando las tarifas distan mucho de la realidad.

En este sentido, sería importante contar con estimaciones de costes precisas que se aproximaran al coste real efectivo que tiene trasfundir una unidad de componente sanguíneo en España. De esta forma, el decisor podría tomar la mejor decisión posible en función de la mejor evidencia disponible en cada momento, y disminuir el coste de tomar la decisión equivocada8,9.

Bibliografía

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