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Enfermedades de transmisión sexual. Evaluación de los objetivos del Plan de Salud de Cataluña para el año 2000

Sexually transmitted diseases. Evaluation of the objectives of the Health Plan for Catalonia for the year 2000.

Montserrat Calmet a, Àngela Domínguez a, Irene Barrabeig a, Benicio Sanz b, Pere Armengol b, Josep Boronat c

a Direcció General de Salut Pública. Departament de Sanitat i Seguretat Social. Generalitat de Catalunya. Barcelona. España.
b Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual. SAP Ciutat Vella. Institut Català de la Salut. Barcelona. España.
c Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual. CAP Tarragonès. Tarragona. España.

Palabras Clave

Enfermedades de transmisión sexual. Evaluación. Incidencia. Planificación sanitaria.

Keywords

Sexually transmitted diseases. Evaluation. Incidence. Health planning.

Resumen

Fundamento y objetivo: Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) fueron uno de los problemas prioritarios de salud incluidos en el Plan de Salud de Cataluña en 1991. Se fijaron como objetivos de salud para el año 2000 la reducción de la incidencia de la sífilis en un 30%; la reducción de la incidencia de la gonococia en un 25%; la reducción de la proporción de gonococia causada por cepas de Neisseria gonorrhoeae productoras de ß-lactamasa en un 50%; la eliminación de la oftalmía del recién nacido y de la sífilis congénita, y la reducción de la incidencia de otras enfermedades de transmisión sexual en un 20%. El objetivo de este trabajo es evaluar hasta qué punto se han alcanzado los objetivos. Población y método: Los indicadores de la evolución de la morbilidad de las ETS utilizados para la evaluación de los objetivos propuestos en el Plan de Salud han sido los siguientes: tasas de incidencia de sífilis, gonococia, oftalmía del recién nacido, sífilis congénita y otras ETS, y proporción de gonococia causada por cepas de N. gonorrhoeae productoras de ß-lactamasa registradas durante el período 1989-2000. Resultados: La evolución de las tasas de incidencia de la sífilis y de la gonococia indica, respectivamente, una disminución del 78% (de 7,1 a 1,5 por 100.000 habitantes) y del 95% (de 78,9 a 3,6 por 100.000 habitantes) durante este período de 12 años, en la primera parte del cual ya se alcanzaron los dos primeros objetivos formulados. La proporción de gonococia causada por cepas de gonococo productoras de ß-lactamasa que alcanzaba el 20,4% en 1989 se ha situado por debajo del objetivo del 10% (el 6,1% en 2000), lo que significa una disminución del 70%. El objetivo propuesto de eliminación de la oftalmía del recién nacido no se ha alcanzado a pesar de la importante disminución de su tasa de incidencia. La eliminación de la sífilis congénita se alcanzó en 1995 y este objetivo se mantiene hasta la actualidad. La tasa de incidencia de la rúbrica de otras ETS muestra una reducción del 42% entre 1989 y 2000, por lo que el objetivo se considera alcanzado. Conclusiones: A excepción del objetivo «Del año 1989 al 2000 deberá eliminarse la oftalmía del recién nacido», todos los objetivos se han logrado, y con anterioridad al año 2000. Durante el período 1989-2000 se han desarrollado diversas estrategias en el ámbito de la prevención y control de las ETS que pueden haber contribuido a reducir la incidencia de las ETS objeto de evaluación y a que los indicadores se encuentren en los niveles actuales.

Artículo

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son aquellas enfermedades de naturaleza infecciosa para las que la transmisión sexual tiene importancia epidemiológica, aunque en algunas de ellas este mecanismo no sea el único o más importante1. Así, el concepto de ETS incluye las enfermedades conocidas clásicamente como venéreas (sífilis, gonococia, chancro blando, linfogranuloma venéreo y granuloma inguinal) y otras causadas por diversos agentes pertenecientes a virus, bacterias, hongos, protozoos y artrópodos, la más reciente de las cuales es el síndrome de la inmunodeficiencia humana (sida).

A partir de la década de 1980 las ETS han constituido una de las principales preocupaciones de los responsables sanitarios de diversos países. La aparición y el incremento de la infección por el VIH han subrayado la importancia de las infecciones que se transmiten por vía sexual. Además, en este período el aumento de algunas ETS ha ido acompañado por la disponibilidad de nuevos métodos diagnósticos y del avance en el conocimiento de la epidemiología y de las consecuencias clínicas de las ETS. Éste sería el caso de las infecciones por Chlamydia trachomatis, de los condilomas acuminados, del herpes genital y de las infecciones por el virus de la hepatitis B2,3.

Las ETS se encuentran entre las causas más comunes de morbilidad por enfermedades infecciosas en el mundo, y la infección por el VIH representa una considerable proporción de casos de ETS, presentando una letalidad elevada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el año 1999 la incidencia global de sífilis, gonococia, infección genital por C. trachomatis y tricomoniasis fue de 340 millones de nuevos casos en varones y mujeres con edades comprendidas entre 15 y 49 años4. A finales del año 2001 el número total de personas (adultos y niños) que vivían infectadas por el VIH o con sida se estimó en 40 millones, y la cifra de muertes por sida durante este año, en 3.000.0005.

Algunas ETS pueden presentarse de manera asintomática, especialmente en las mujeres. Así, solamente de un 10 a un 30% de las infecciones por C. trachomatis y Neisseria gonorrhoeae presentan sintomatología (cervicitis mucopurulenta o salpingitis)6. Estas infecciones pueden ser eficazmente controladas mediante un diagnóstico temprano y tratamiento con antibióticos. Sin embargo, si no se tratan, pueden producir complicaciones y secuelas que son más importantes en las mujeres, como es la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), que puede ser causa de dolor pélvico crónico, embarazo ectópico e infertilidad7,8. A pesar de la falta de síntomas, las personas infectadas pueden transmitir la enfermedad a su pareja sexual.

En la mujer embarazada las ETS también pueden producir complicaciones que pueden transmitirse al feto durante la gestación, o bien en el momento del parto o por la estrecha relación que hay entre la madre y el hijo durante la primera etapa de vida del recién nacido. Estas enfermedades se asocian a una mayor incidencia de embarazo ectópico, abortos de repetición, prematuridad e infecciones congénitas y perinatales9.

La sífilis congénita, la conjuntivitis y la neumonía por Chlamydia del recién nacido, la oftalmía del recién nacido, el herpes del recién nacido y la infección por el VIH de transmisión vertical son claros exponentes de la trascendencia que pueden llegar a tener estas enfermedades, sobre todo si se tiene en cuenta que las mujeres jóvenes en edad fértil constituyen un colectivo especialmente afectado.

Actualmente está bien establecida la existencia de una firme asociación entre la infección por el virus del papiloma humano (HPV) y el desarrollo del cáncer de cuello de útero o su lesión precursora, así como con muchos de los cánceres de vulva y vagina10.

La presencia de determinadas ETS-ETS ulcerativas, como la sífilis, el herpes o el chancro blando, y ETS supurativas, como la gonococia, la infección genital por Chlamydia o la tricomoniasis11-13, incrementa sustancialmente el riesgo de transmisión del VIH. Por ello, la prevención y el control de las otras ETS adquieren un papel importante en la estrategia de prevención de la infección por el VIH14,15.

Por su importancia y por la disponibilidad de medidas eficaces para la prevención, la detección y el control, las ETS se propusieron en el Plan de Salud de Cataluña como un problema de salud prioritario.

En el Documento marco para la elaboración del Plan de Salud de Cataluña16 se fijaron los objetivos de salud de disminución de riesgo, orientados a reducir la frecuencia de las ETS, que se exponen en el cuadro 1. Para alcanzar estos objetivos, los sucesivos planes de salud17-19 establecieron una serie de líneas de actuación para la prevención y el control de las ETS basadas en la información y la educación sanitaria, la detección y el tratamiento tempranos de los casos, el control de los contactos y la vigilancia epidemiológica.

En este artículo se realiza una evaluación de los objetivos de salud que en relación con las enfermedades de transmisión sexual se formularon en Cataluña para el año 2000.

Si bien la infección por el VIH adquirida por vía sexual es cada vez más frecuente y se trata de una ETS, el Plan de Salud aborda este problema separadamente del resto de las ETS. Éste es también el criterio con referencia a la infección por el virus de la hepatitis B.

Población y método

Los indicadores de la evolución de la morbilidad de las ETS utilizados para la evaluación de los objetivos propuestos en el Plan de Salud han sido los siguientes: tasas de incidencia de sífilis, gonococia, oftalmía del recién nacido, sífilis congénita y otras ETS, y proporción de gonococia causada por cepas de N. gonorrhoeae productoras de ß -lactamasa registradas durante el período 1989-2000.

Las tasas de incidencia se han obtenido del Registro de Enfermedades de Declaración Obligatoria de Cataluña. Considerando que a partir de 1992 la infección genital por Chlamydia se notifica por separado, para la correcta comparación del indicador de la evolución de la morbilidad de la rúbrica de otras ETS se debe contabilizar la incidencia de la infección genital por Chlamydia juntamente con la de la rúbrica «otras ETS».

El porcentaje de gonococia causada por cepas de N. gonorrhoeae productoras de ß -lactamasa se ha extraído del laboratorio que efectúa los análisis de los pacientes del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Transmisión Sexual (actualmente, Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual), CAP Drassanes, de Barcelona.

Registro de las Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO)

En Cataluña, dicho registro incluye la infección gonocócica, la oftalmía del recién nacido, la sífilis, la infección genital por Chlamydia (desde el año 1992), la sífilis congénita y las otras ETS.

Para cada una de ellas existen una definición de caso sospechoso y otra de caso confirmado20. Es suficiente con la sospecha clínica para realizar la declaración, ya que este sistema de información sanitaria se configura como un sistema de alerta que ha de permitir detectar con rapidez posibles problemas de salud y adoptar las medidas de control apropiadas. En la tabla 1 se relacionan los criterios de inclusión como caso sospechoso o caso confirmado para cada una de estas ETS.

Los médicos notifican semanalmente el número de casos diagnosticados de sífilis, infección genital por Chlamydia (desde el año 1992), oftalmía neonatal, infección gonocócica (se excluye la oftalmía neonatal), otras enfermedades de transmisión sexual (excluida la infección genital por Chlamydia, la gonococia y la sífilis). Los datos que se aportan son exclusivamente numéricos.

La sífilis congénita es objeto de declaración individualizada. Este tipo de notificación permite una acción epidemiológica y de control inmediata, y esta declaración se efectúa en el momento en que la enfermedad es detectada.

Registro del laboratorio de los análisis de las muestras clínicas de pacientes atendidos en la Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual de Barcelona

Este registro recoge el número de los aislamientos de N. gonorrhoeae de las muestras de pacientes atendidos en la Unidad de Infecciones de Transmisión Sexual de Barcelona, así como la característica de la cepa como productora o no de la enzima ß -lactamasa.

Resultados

Evolución del indicador de morbilidad de la sífilis

La tasa de incidencia de la sífilis experimentó un fuerte descenso desde 1989 hasta 1995 (de 7,1 a 1,4 por 100.000 habitantes); a partir de dicho año y hasta el año 2000 se ha observado una estabilización de la sífilis en Cataluña (tabla 2).

Como se puede observar, el objetivo que se alcanzó en 1994 (disminución del 40%) se ha mantenido en los años posteriores. La reducción de la tasa de incidencia ha sido del 78%, según la información generada por el registro de las EDO (tabla 2).

Evolución del indicador de morbilidad de la gonococia

La infección gonocócica se ha caracterizado por un ininterrumpido descenso en las tasas de incidencia desde 1989 hasta 1999 (de 78,9 a 3,2 por 100.000 habitantes). Durante el año 2000 la infección gonocócica presentó un comportamiento estacionario si se compara la incidencia de 1999 con la registrada en 2000 (tabla 3).

La evolución de las tasas de incidencia pone de manifiesto una disminución del 95% durante este período de 12 años, en la primera parte del cual ya se alcanzó el objetivo formulado (tabla 3).

Evolución del indicador de morbilidad de la gonococia causada por cepas de N. gonorrhoeae productoras de ß -lactamasa

Según los datos generados por el laboratorio, las proporciones de cepas de gonococo aisladas productoras de ß -lactamasa han sido las siguientes: un 20,4% en 1989, un 4,6% en 1993, un 17,4% en 1995 y un 6,1% en el año 2000.

La proporción de gonococia causada por cepas de gonococo productoras de ß -lactamasa, que alcanzaba el 20,4% en 1989, se ha situado por debajo del objetivo del 10% (el 6,1% en 2000), lo cual significa una disminución del 70%.

Evolución del indicador de morbilidad de la oftalmía del recién nacido

La tasa de incidencia de oftalmía del recién nacido disminuyó durante los 4 primeros años y desde 1992 ha permanecido con valores entre 0,1 y 0,3 por 100.000 habitantes. En los últimos años se observa un ligero aumento en el número de casos; así, en los años 1993-1996 se declararon 30 casos, y en el período 1997-2000, 52 (tabla 4).

La tasa de incidencia de la oftalmía del recién nacido en el año 2000 ha sido de 0,25 por 100.000 habitantes, y por tanto no se ha alcanzado el objetivo, a pesar de la importante disminución de la tasa (tabla 4).

Evolución del indicador de morbilidad de la sífilis congénita

Entre los años 1989 y 1994 se observaron 4 casos de sífilis congénita (tasa media de incidencia inferior a 0,01 por 100.000 habitantes) y a partir de 1995 no se ha notificado ningún caso en el sistema de declaración obligatoria. El objetivo se alcanzó en 1995 y se mantiene hasta la actualidad (tabla 5).

Evolución del indicador de morbilidad de otras enfermedades de transmisión sexual

La tasa de incidencia de estas enfermedades aumentó durante los primeros años, y desde 1992 y hasta la actualidad la rúbrica de otras ETS ha experimentado un descenso sin interrupción, con una tasa de incidencia en el año 2000 de 65,5 por 100.000 habitantes frente a 206,2 en 1992. La evolución de las tasas de incidencia entre 1989 y 2000 pone de manifiesto una reducción del 42%, por lo que se considera alcanzado el objetivo (tabla 6).

Discusión

La evolución de las ETS objeto de evaluación en el período 1989-2000 se ha caracterizado por una importante disminución de la tasa de incidencia en todos los casos. A excepción del objetivo «del año 1989 a 2000 deberá eliminarse la oftalmía del recién nacido», todos los otros se han logrado, y con anterioridad al año 2000; así, para la gonococia se alcanzó en el año 1990; para la sífilis, de forma estable, en 1994; para la sífilis congénita, en 1995, y para la rúbrica «otras enfermedades», en 1998.

Paralelamente, también en España la evolución de la sífilis y de la gonococia, según datos del registro de EDO, se ha caracterizado por un continuado descenso en su incidencia desde 1984 hasta 2000. Aunque la sífilis presentó ese último año un número similar de casos a los registrados en el año anterior (700 casos notificados; tasa de 1,77 por 100.000 habitantes en 2000, frente a 682 casos, tasa de 1,73 por 100.000 habitantes, en 1999), la infección gonocócica continúa descendiendo (1.045 casos notificados; tasa de 2,65 por 100.000 habitantes en 2000, frente a 1.469 casos, tasa 3,73 por 100.000 habitantes, en 1999). En el período 1999-2000, para la gonococia los descensos más importantes se produjeron en las comunidades autónomas/provincias de Ceuta, Melilla, Canarias y Galicia, y el mayor incremento lo registró Cantabria. Para la sífilis los mayores descensos se registraron en Ceuta, Melilla, Baleares y Galicia, y el mayor incremento en Asturias, Baleares y Navarra1. En cambio, en Cataluña estos últimos años las tasas de ambas enfermedades se han estabilizado. En el año 2000 la gonococia en las comunidades autónomas de Asturias y Navarra (con tasas de incidencia de 3,14 y 2,82 por 100.000 habitantes, respectivamente) y la sífilis en Andalucía y Navarra (con tasas de incidencia de 1,53 y 1,51 por 100.000 habitantes, respectivamente) han presentado incidencias similares a las de Cataluña21.

En la década de 1990 las tasas de la oftalmía del recién nacido registradas en Cataluña fueron similares a las observadas en España22,23.

En España la sífilis congénita se incluyó en 1997 como enfermedad de declaración mediante sistemas especiales de registro. Ese año se notificaron 5 casos, y en 2000, 9 casos en 6 comunidades autónomas21,24. Durante este período en Cataluña no se registró ningún caso.

La rúbrica «otras ETS» es de declaración obligatoria sólo en algunas comunidades autónomas: Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Murcia y País Vasco. Las tasas de incidencia presentan gran variabilidad. Así, Castilla y León registró en 2000 una tasa de 0,88 por 100.000 habitantes, y Cataluña, del 65,5%25.

La proporción de cepas de N. gonorrhoeae productoras de ß -lactamasa (6,1%) registrada en el año 2000 en el centro de prevención y control de ETS de Barcelona es similar a las observadas en países europeos. Así, la prevalencia en el Reino Unido alcanzó de junio a agosto de 2000, en los pacientes atendidos en clínicas genitourinarias, el 5%, si bien se observaron diferencias entre regiones; las mayores prevalencias se detectaron en la ciudad de Londres (5,8%) y en la región este (8,2%)26.

Diversas causas han contribuido a reducir la incidencia de estas enfermedades y a que los indicadores se encuentren en los valores actuales. De hecho, la epidemia de la infección por el VIH ha contribuido a concienciar a muchos sectores de la población sobre el riesgo de transmisión de ETS y ha influido, mucho más que otras razones, en la adopción de medidas preventivas. También el reconocimiento de que las ETS facilitan la transmisión del VIH ha llevado a un mejor control de las ETS como componente de los programas de prevención del VIH en los países desarrollados27,28. Esto ha favorecido la disminución de ciertas ETS de etiología bacteriana, como la sífilis primaria y secundaria y la gonococia29,30. Además, durante estos años se han desarrollado diversas estrategias en el ámbito de la prevención y control de las ETS.

La información y la educación sanitaria, la detección y el tratamiento tempranos de los casos, el control de los contactos y la vigilancia epidemiológica han demostrado su eficacia y efectividad en la prevención y control de las ETS31. Muchas de las medidas preventivas y sanitarias propuestas serán efectivas para combatir el conjunto de ETS, puesto que en general son las mismas conductas de riesgo las implicadas en la aparición de una o más ETS. Las ETS van unidas al comportamiento humano, por lo que es necesaria una actuación intersectorial (escuelas, medios de comunicación, puestos de trabajo, entre otras), juntamente con un papel activo de los servicios sanitarios y de sus profesionales para la prevención, la detección y el control de estos procesos patológicos32,33.

Por ello, el Plan de Salud ha establecido que se utilicen todos los dispositivos asistenciales implicados (centros de planificación familiar, servicios de ginecología y obstetricia, centros de ETS y especialmente los centros de atención primaria) en una acción coordinada a fin de optimizar los recursos existentes y facilitar los dispositivos de diagnóstico y seguimiento. Así, la atención primaria se ha configurado como el marco idóneo para desarrollar las actividades de prevención, detección y control. La introducción de los consejos para la prevención de las ETS a través de los contactos de los individuos con la atención primaria de salud ha sido uno de los objetivos prioritarios a desarrollar, juntamente con la mejora de los procedimientos de detección y control. Otro ámbito de especial interés para la información y la educación sanitaria es la escuela. Por este motivo se ha propuesto una intervención específica para promover hábitos saludables en relación con las ETS. Por otra parte, se debía mejorar la capacidad de intervención de los diversos profesionales mediante actividades de formación continuada. Finalmente la mejora de la vigilancia epidemiológica y, especialmente, la sensibilización de los profesionales en relación con la notificación obligatoria de las ETS han sido otros de los objetivos que se han planteado respecto a este problema de salud.

En estos años, las actividades de información y educación sanitarias han hecho hincapié en los centros de educación secundaria obligatoria (ESO), bachillerato y enseñanza superior, y también en el ámbito sanitario, especialmente dirigidas a jóvenes y grupos con comportamientos de riesgo, a través de los centros de prevención y control de las ETS (actualmente unidades de infecciones de transmisión sexual), de los programas de atención a la mujer de los centros de asistencia primaria y de recursos de información juvenil.

Asimismo se ha encauzado un programa específico en los centros penitenciarios para la detección temprana, el diagnóstico y tratamiento de las ETS. Para las mujeres embarazadas y las personas con comportamiento de riesgo se ha impulsado el cribado de algunas ETS de acuerdo con las directrices establecidas en la Guia per a la prevenció i control de les malalties de transmissió sexual34-38.

En este sentido, uno de los principales instrumentos de intervención ha sido la elaboración y difusión, por parte del Departament de Sanitat i Seguretat Social, de la guía de prevención y control citada, dirigida a los profesionales sanitarios.

También se han redactado y difundido los criterios mínimos para el abordaje de estas enfermedades, que han permitido una homogeneización de pautas de prevención y control tanto en la atención primaria como en la especializada39-41.

Otras acciones, como la formación de los profesionales de la salud, la mejora de la vigilancia epidemiológica o la implementación de protocolos específicos en las regiones sanitarias, han contribuido a la mejora de la situación de estas enfermedades36-38.

La consecución de los objetivos de salud de las ETS se basa en el análisis de indicadores generales que no tienen en cuenta variables tan importantes como la edad, el sexo, la orientación sexual, el país de origen o la relación con la prostitución. Estudios epidemiológicos realizados en grupos de población de Cataluña ofrecen resultados de la evolución de la incidencia para ciertas ETS (especialmente para la sífilis y la gonococia) distintos de los presentados en este trabajo. Así, en los últimos años el número de casos de sífilis precoz y de gonococia se ha incrementado apreciablemente entre las personas atendidas en los centros de control y prevención de ETS de Cataluña42. Desde 1998 los diagnósticos de sífilis primaria y secundaria en los centros de Barcelona y Tarragona han superado el cuádruple (de 4 casos en 1998 a 25 casos en el 2001). La mayoría de los pacientes afectados en el período comprendido entre enero de 2001 y abril de 2002 han sido varones homosexuales, algunos de ellos coinfectados por el VIH, y personas relacionadas con el sexo comercial (mujeres trabajadoras o varones usuarios del sexo comercial) de origen extranjero43.

También en varios Estados miembros de la Unión Europea desde mediados de la década de 1990 se ha incrementado significativamente la incidencia de las infecciones de transmisión sexual bacterianas y recientemente se han observado brotes de sífilis44-46.

Así, en el Reino Unido los brotes de sífilis en Bristol se han asociado con la transmisión heterosexual de la infección, ejercicio de la prostitución y uso de la cocaína crack, mientras que los brotes en Brighton, Manchester y Londres fueron entre varones homosexuales, algunos de ellos coinfectados por el VIH47-49.

Estos brotes, al igual que los ocurridos en EE.UU., han surgido en áreas con una prevalencia previa baja o entre subgrupos de población en que la enfermedad había sido en gran parte eliminada. Además, estos brotes se caracterizan por un rápido incremento en los grupos de riesgo con una alta proporción de cambios de pareja, relaciones (viaje o migración) con áreas de alta incidencia, y por el predominio creciente de la transmisión homosexual con una alta proporción de coinfección por el VIH entre los casos incidentes. Esto puede reflejar la concentración de la infección dentro de subgrupos con altas tasas de cambio de pareja, pero otros factores pueden haber influido en el incremento de la sífilis y coinfección con el VIH. Así, los tratamientos antirretrovirales efectivos han incrementado la prevalencia de los individuos infectados con el VIH. Al mismo tiempo se han incrementado las prácticas de sexo no seguro entre varones homosexuales, particularmente con parejas sexuales con estatus VIH desconocido. Además, se ha incrementado la oportunidad de adquirir nuevos compañeros sexuales (a través de Internet, apertura de nuevas saunas)50.

Finalmente hay que señalar que hasta ahora no se han realizado estudios específicos sobre la implementación y adecuación de las actividades de cribado diagnóstico y tratamiento temprano de las ETS en los servicios sanitarios distintos de las unidades de infecciones de transmisión sexual, si bien se conoce que diversos programas de cribado-detección de Chlamydia en mujeres asintomáticas, cribados regulares de ETS en trabajadoras del sexo comercial, etc., realizados en áreas distintas de Cataluña, han resultado efectivos51-54.

Tampoco se conoce cuál ha sido la evolución de los conocimientos, actitudes y hábitos de la población en relación con las ETS en estos años. Este último aspecto es de difícil valoración, pero es indudable que su estudio tendría un gran interés dado que, en diversos países, distintas intervenciones en la educación de la salud para promover comportamientos que reduzcan el riesgo de transmisión de las ETS han demostrado ser eficaces y efectivas55-57.

Por otro lado, debería conocerse mejor si la disminución de las tasas de incidencia es debida a las medidas de prevención establecidas, y si la captación y cobertura de las personas con comportamiento de riesgo alcanza niveles suficientes. La vigilancia y los estudios epidemiológicos son componentes esenciales de los programas de control para las ETS. Mientras que otras formas de investigación básica biomédica añaden a nuestra comprensión el porqué una exposición o comportamiento causa o previene la enfermedad, sólo la epidemiología permite la cuantificación de la exposición-enfermedad58.

 

Agradecimiento

A la Dra. Gloria Roig (Laboratorio de Análisis Clínicos, CAP Manso, ICS; Barcelona) por su contribución en la aportación de los datos necesarios para realizar este trabajo.

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