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Infección por Helicobacter pylori y dispepsia funcional. Metaanálisis de la eficacia del tratamiento erradicador

Helicobacter pylori infection and functional dyspepsia. Meta-analysis of efficacy of eradication therapy

Javier P Gisbert a, Xavier Calvet b, Rafael Gabriel c, José María Pajares c

a Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de la Princesa. Madrid.
b Servicio de Medicina, Corporació Sanitària Parc Taulí, Sabadell.
c Unidad de Epidemiología Clínica. Hospital Universitario de la Princesa. Madrid.

Palabras Clave

Dispepsia funcional. Dispepsia no ulcerosa. Erradicación. Helicobacter pylori. Tratamiento. Metaanálisis.

Keywords

Functional dyspepsia. Non-ulcer dyspepsia. Eradication. Helicobacter pylori. Treatment. Meta-analysis.

Resumen

Fundamento: Para establecer un nexo de causalidad entre infección por Helicobacter pylori y dispepsia funcional es preciso demostrar que la erradicación del microorganismo se sigue de una mejoría de los síntomas dispépticos, cuestión que aún no está aclarada. Nuestro objetivo ha sido realizar un metaanálisis de los estudios aleatorizados que comparan el efecto sobre la dispepsia funcional del tratamiento erradicador de H. pylori frente al tratamiento con fármacos sin efecto alguno sobre la infección. Pacientes y método: Estrategia de búsqueda: Internet (PubMed), Registro de Ensayos Clínicos de la Colaboración Cochrane y resúmenes de comunicaciones a congresos hasta 2001. Criterios de selección: a) estudios en los que se evaluaba a pacientes con dispepsia funcional e infección por H. pylori; b) ensayos clínicos aleatorizados que compararan el tratamiento erradicador y el tratamiento control sin efecto sobre H. pylori, y c) seguimiento de al menos 6 meses. La calidad de los estudios se evaluó mediante una escala validada. Estudio estadístico: la «variable de resultado» fue el porcentaje de pacientes que mejoraron en cada grupo terapéutico. Se realizó un metaanálisis combinando las odds ratio (OR) de los estudios individuales en una OR global. Resultados: Se incluyeron 9 estudios que cumplían los criterios de inclusión. Globalmente, 953 pacientes recibieron tratamiento erradicador, mientras que 958 correspondían al grupo control. El porcentaje global de pacientes con mejoría de los síntomas dispépticos en el grupo de tratamiento erradicador fue del 43% (intervalo de confianza [IC] del 95%, 40-46%) y del 39% en el grupo control (IC del 95%, 36-42%). La OR para el efecto del tratamiento erradicador frente al control fue de 1,20 (IC del 95%, 0,91-1,58). El NNT (número necesario a tratar) con terapia erradicadora para conseguir la mejoría sintomática de uno de ellos fue de 25. Se evidenció heterogeneidad en los resultados, que desapareció al excluir el único estudio que comunicaba resultados positivos claramente discordantes, con lo que el porcentaje de pacientes con mejoría sintomática en el grupo de tratamiento erradicador fue del 47% (IC del 95%, 43-50%) y del 45% en el grupo control (IC del 95%, 41-48%) (OR = 1,06; IC del 95%, 0,85-1,31; NNT = 50). Conclusiones: El tratamiento erradicador de H. pylori no se asocia con una mejoría estadísticamente significativa de los síntomas en los pacientes con dispepsia funcional.

Artículo

La definición más aceptada de dispepsia, propuesta por un grupo internacional de expertos en la reunión conocida como Roma II, es la de «dolor (o molestia) centrado en el hemiabdomen superior»1. Esta entidad representa un problema sanitario de primer orden, debido fundamentalmente a su elevada prevalencia, que es superior al 10% entre la población adulta. La dispepsia es la causa de hasta el 5% de las visitas en atención primaria y de aproximadamente el 40% de las consultas a un servicio de gastroenterología, y los costes asociados al diagnóstico y tratamiento de este proceso son enormes2. Aunque son muchas las posibles causas de dispepsia, en la mayoría de los casos no se logra identificar alteraciones estructurales o bioquímicas que expliquen los síntomas, a pesar de practicarse diversas pruebas diagnósticas, por lo que dichos pacientes pueden clasificarse dentro de la denominada dispepsia no ulcerosa o dispepsia funcional (DF)1. La relación entre DF e infección por Helicobacter pylori constituye un tema notablemente controvertido3. Diversos estudios han evidenciado una mayor prevalencia de la infección en los pacientes con dispepsia, pero para establecer un nexo de causalidad entre ambos elementos es preciso demostrar que la erradicación de H. pylori se sigue de una mejoría de los síntomas dispépticos, cuestión que aún no está aclarada a pesar de que se han realizado múltiples estudios de intervención. Por ello, el objetivo del presente trabajo ha sido realizar un metaanálisis de los estudios aleatorizados que comparan el tratamiento erradicador de H. pylori y el tratamiento con placebo o con fármacos sin efecto alguno sobre la infección.

Métodos

Estrategia de búsqueda

Se efectuó una búsqueda bibliográfica en Internet hasta agosto de 2001, incluyendo artículos publicados en cualquier idioma, empleando el motor de búsqueda PubMed. Se utilizaron los siguientes descriptores o palabras clave (en todos los campos) y la siguiente estrategia de búsqueda: pylori AND (functional dyspepsia OR non-ulcer dyspepsia OR nonulcer dyspepsia) AND (random OR randomized OR randomised OR randomly). Con esta misma estrategia de búsqueda se revisó el Registro de Ensayos Clínicos de la Colaboración Cochrane (Cochrane Controlled Trials Register, Issue 2-2001). Asimismo se revisaron las referencias bibliográficas incluidas en las revisiones sobre el tratamiento erradicador de H. pylori en la DF, así como las referencias empleadas en los artículos que cumplieron los criterios de selección. Además, se llevó a cabo una búsqueda manual de los resúmenes de comunicaciones, desde 1995 hasta 2001, de los siguientes congresos: International Workshop on Gastroduodenal Pathology and Helicobacter pylori y American Digestive Disease Week. El motivo de incluir estas comunicaciones es el hecho conocido de que algunos estudios con resultados negativos no llegan nunca a publicarse como artículos completos en revistas, por lo que la inclusión de los resúmenes evita, o al menos reduce, este sesgo de publicación.

Criterios de selección de los estudios

Se consideraron criterios de inclusión los siguientes: a) estudios en los que se evaluaba a pacientes con DF, es decir, aquellos en los que la gastroscopia no había demostrado lesión alguna que justificara los síntomas, e infección concomitante por H. pylori; b) debía tratarse de ensayos clínicos comparativos y aleatorizados; c) los estudios debían incluir al menos un grupo de tratamiento con fármacos dirigidos a la erradicación de H. pylori y otro con placebo o con un fármaco sin efecto sobre el germen (es decir, distinto de antibióticos o compuestos de bismuto); d) el efecto del tratamiento sobre la mejoría de los síntomas dispépticos debía evaluarse separadamente en cada grupo de tratamiento (tratamiento erradicador y control); se excluyeron aquellos estudios en los que el efecto del tratamiento se facilitaba únicamente en función del éxito erradicador de H. pylori y no podía calcularse en función del tratamiento administrado, ya que la aleatorización se efectuó con la finalidad de realizar esta última comparación4; e) únicamente se incluyeron los estudios en los que se precisaba claramente el número de pacientes que había recibido cada tratamiento y el número de pacientes con mejoría de los síntomas, y f) el seguimiento ­el tiempo transcurrido desde la administración del tratamiento hasta la evaluación de los síntomas­ debía ser de al menos 6 meses (este criterio se basó en la observación de que la mejoría histológica que se asocia a la erradicación de H. pylori precisa al menos de este tiempo, que la DF es una entidad con exacerbaciones y remisiones periódicas, y que la respuesta al placebo en la DF se observa fundamentalmente inmediatamente después de concluir la terapia3).

Proceso de extracción de los datos

En cada estudio se recogieron, en un formulario diseñado a tal efecto, las siguientes variables (tabla 1): nombre del autor, método de detección de H. pylori, tipo de tratamiento erradicador empleado (fármacos y duración de éstos), tipo de tratamiento control (tipo de antisecretor o placebo), seguimiento del estudio (en meses), aleatorización, diseño doble ciego, escala de calidad (véase siguiente apartado), forma de presentación (resumen de comunicación a congreso o artículo completo en revista), mejoría con el tratamiento erradicador (número de pacientes con mejoría y número total de tratados) y mejoría con el tratamiento control (ídem).

Evaluación de la calidad de los estudios

La calidad de los estudios se evaluó mediante una escala validada propuesta por Jadad et al14 basada en tres criterios: a) aleatorización (1 punto si se llevó a cabo; 2 puntos si se describía y era apropiado el método mediante el cual se generaba la secuencia de aleatorización); b) diseño doble ciego (1 punto si se llevó a cabo; 2 puntos si se describía y era apropiado el método doble ciego), y c) descripción (y justificación) de las pérdidas o desviaciones del protocolo (1 punto). Por tanto, la puntuación mínima de esta escala de calidad es 0 (si bien aquí sería 1, ya que la aleatorización se consideró criterio de inclusión) y la máxima de 5.

Análisis de sensibilidad-subanálisis

Se planteó a priori realizar diversos subanálisis en función de la duración del seguimiento (6 frente a 12 meses), la forma de presentación de los estudios (resumen de comunicación a congreso o artículo completo en revista) y la calidad de los mismo (puntuación de 0 a 3 frente a 4 o 5; véase apartado anterior).

Estudio estadístico

La «variable de resultado» considerada en el metaanálisis fue el porcentaje de pacientes que mejoraron en cada grupo terapéutico. Siempre que estuviera disponible en el estudio se consideraron los resultados "por intención de tratamiento" (es decir, incluyendo a todos los pacientes elegibles aleatorizados inicialmente, independientemente del cumplimiento del tratamiento o de las desviaciones del protocolo del estudio). La homogeneidad entre el efecto de los diferentes estudios se evaluó mediante la prueba de homogeneidad basada en la prueba de la * 2. Debido a la reducida potencia de dicha prueba se consideró umbral de homogeneidad un valor de corte mínimo para la p de 0,20. De este modo, valores menores indicarían heterogeneidad, sugiriendo prudencia a la hora de confiar en la combinación de los resultados de los estudios. Se realizó un metaanálisis combinando las odds ratio (OR) de los estudios individuales en una OR global, asumiendo un modelo de efectos aleatorios (método de DerSimonian-Laird). Se calcularon la significación estadística y los intervalos de confianza (IC) del 95% de dicha OR. Los cálculos mencionados se efectuaron mediante el programa Review Manager 4.1. Los métodos estadísticos y las fórmulas matemáticas se describen con detalle en el manual de la Colaboración Cochrane (Handbook of the Cochrane Collaboration and the RevMan User Guide)6.

Resultados

Mediante la búsqueda bibliográfica en PubMed se identificaron inicialmente 124 estudios potencialmente válidos, de los cuales fueron seleccionados 6, junto con tres más en forma de resumen de comunicaciones a congresos. Así, al final se incluyeron 9 estudios que cumplían los criterios de inclusión predeterminados5-13, cuyas características se detallan en la tabla 1. Globalmente, 953 pacientes recibieron tratamiento erradicador, mientras que 958 correspondían al grupo control. Los resultados de cada uno de dichos estudios se representan gráficamente en la figura 1, donde puede observarse que sólo en uno de ellos se demostró la superioridad del tratamiento erradicador10. El porcentaje global de pacientes con mejoría de los síntomas dispépticos en el grupo de tratamiento erradicador fue del 43% (IC del 95%, 40-46%) y del 39% en el grupo control (IC del 95%, 36-42%). La OR para el efecto del tratamiento erradicador frente al grupo control sobre la mejoría de los síntomas fue de 1,20 (IC del 95%, 0,91-1,58). El NNT (number needed to treat o número necesario de pacientes a tratar) con terapia erradicadora para conseguir la mejoría sintomática de uno de ellos (en comparación con el tratamiento control) fue de 25.

Fig. 1. Comparación del efecto (porcentaje de pacientes con mejoría sintomática) con el tratamiento erradicador y con el tratamiento control.

La prueba de la * 2 de homogeneidad fue de 13 (p = 0,1), indicando heterogeneidad en los resultados. Dicha heterogeneidad desapareció (p = 0,84) al excluir el estudio de McColl et al10, que ofrecía resultados positivos claramente discordantes con los demás. Si dicho estudio no se consideraba, el porcentaje de pacientes con mejoría sintomática en el grupo de tratamiento erradicador era del 47% (IC del 95%, 43-50%) y del 45% en el grupo control (41-48%), siendo la OR para esta asociación de 1,06 (IC del 95%, 0,85-1,31) y el NNT de 50.

Todos los estudios menos uno9 tuvieron un seguimiento de un año, por lo que no se pudo llevar a cabo un subanálisis en función de la duración del seguimiento. Cuando se consideraron separadamente los estudios según su forma de presentación, los resultados favorecieron algo más al tratamiento erradicador al incluir únicamente los artículos completos (OR = 1,28; IC del 95%, 0,93-1,77; resultados heterogéneos) en comparación con el análisis restringido de las comunicaciones a congresos (OR = 0,85; IC del 95%, 0,49-1,48; resultados homogéneos), aunque en ningún caso los resultados alcanzaron significación estadística. Por último, los estudios de alta calidad (puntuación de 4 a 5) favorecieron también algo más al tratamiento erradicador (OR = 1,27; IC del 95% 0,89-1,8; resultados heterogéneos) que los de baja calidad (OR = 0,94; IC del 95%, 0,57-1,57; resultados homogéneos).

Discusión

Para estudiar el papel que la infección por H. pylori podría desempeñar en la DF se han seguido diversas aproximaciones. En primer lugar, múltiples estudios han evaluado la prevalencia de H. pylori en esta entidad y han llegado a conclusiones opuestas, pues mientras que unos demuestran una mayor prevalencia de la infección en los pacientes con dispepsia, otros objetivan una tasa de infección similar a la de los controles asintomáticos. No obstante, si consideramos la totalidad de los estudios, parece concluirse que la frecuencia de infección, estimada globalmente, es superior en los pacientes con dispepsia que en sus respectivos controles16-18. Sin embargo, la mayoría de los autores ha sido incapaz de demostrar correlación alguna entre el microorganismo y el patrón de síntomas (dispepsia de tipo «ulceroso» o de tipo «dismotilidad»)17. En cuanto a los posibles mecanismos fisiopatológicos que pudieran explicar la relación que nos ocupa, casi todos los estudios han demostrado que no existen diferencias en el vaciamiento gástrico de los pacientes dispépticos con y sin infección por H. pylori, así como tampoco parece existir una mayor sensibilidad frente a la distensión gástrica o intestinal en los pacientes infectados3.

Finalmente, la cuestión capital reside en la observación de si al erradicar H. pylori en los pacientes con DF se obtiene o no una mejoría sintomática. El presente metaanálisis, que incluye 9 estudios con 953 pacientes en el grupo de tratamiento erradicador y 958 en el grupo control5-13 (tabla 1), no demuestra una mejoría significativa en el primero. Así, el porcentaje de pacientes con mejoría sintomática en el grupo de tratamiento erradicador y control fue, respectivamente, del 43 y del 39%, con una OR para esta asociación de 1,20 (IC del 95%, 0,91-1,58).

Recientemente se han publicado otros metaanálisis que han evaluado también el efecto de la erradicación de H. pylori sobre la DF, algunos de los cuales han demostrado un efecto beneficioso18-20, mientras que otros llegan a conclusiones opuestas21. Además, algunas revisiones sistemáticas han aconsejado la erradicación de H. pylori22, pero la mayoría no evidencia relación alguna entre la infección y la DF23-26, lo que probablemente traduce la heterogeneidad de los diversos protocolos. Los resultados discordantes entre varios estudios podrían explicarse, al menos en parte, por la diferente prevalencia de úlcera gastroduodenal en las distintas áreas geográficas. Así, es posible que el efecto terapéutico evidenciado en los ensayos clínicos positivos sea debido al tratamiento de la enfermedad ulcerosa no diagnosticada10, que como es sabido tiene una excelente respuesta a la erradicación de H. pylori. Por tanto, la terapia frente a H. pylori podría estar tratando únicamente el reducido subgrupo de pacientes con úlcera péptica que han sido clasificados erróneamente como dispépticos funcionales al no objetivarse durante la gastroscopia una úlcera gastroduodenal activa, ya que la enfermedad ulcerosa es un proceso con períodos de recurrencia y remisión y su actividad no siempre se correlaciona con la presencia de síntomas27. Esta posibilidad está apoyada por la observación de que aproximadamente el 5% de los pacientes con DF incluidos en el grupo placebo de los ensayos clínicos desarrolla una úlcera péptica a lo largo del seguimiento19. Así, por ejemplo, la incidencia de úlcera gastroduodenal en Escocia, donde se llevó a cabo el único estudio con resultados positivos, apoyaría esta posibilidad10. Precisamente la heterogeneidad inicialmente encontrada en nuestro metaanálisis desapareció al excluir el estudio de McColl et al10, que ofrecía resultados claramente discordantes con el resto. Si dicho estudio se excluía, el porcentaje de pacientes con mejoría sintomática en el grupo de tratamiento erradicador y control era prácticamente idéntico (47 y 45%, respectivamente). En cualquier caso, estas observaciones no constituyen realmente un argumento en contra de la administración de tratamiento erradicador en la DF, pero sí sugieren que los beneficios de esta actitud probablemente queden restringidos a las poblaciones con una elevada incidencia de enfermedad ulcerosa entre los pacientes dispépticos.

Otra característica diferencial del estudio de McColl et al10, y que podría justificar los resultados discordantes, es el patrón de síntomas por el que los pacientes fueron incluidos en el protocolo. En dicho estudio aproximadamente un tercio de los enfermos refería clínica indicativa de enfermedad por reflujo gastroesofágico ­síntomas que actualmente se excluyen de la definición de dispepsia­, así como otras molestias digestivas que tampoco pueden incluirse en dicha definición1.

Otro motivo que podría explicar la discordancia entre los estudios (y entre los metaanálisis) es la diferente duración del seguimiento tras haber administrado el tratamiento. La mejoría histológica que se asocia a la eliminación de H. pylori no alcanza su máxima expresión inmediatamente después de la erradicación, sino que precisa al menos de 6 meses o incluso un año28,29. Por otra parte, la DF es una entidad que presenta exacerbaciones y remisiones periódicas, por lo que el efecto beneficioso de la erradicación debería ser observable de modo fiable únicamente en seguimientos de varios meses de duración como mínimo3. Por último, la respuesta al placebo en la DF parece observarse fundamentalmente a corto plazo, esto es, inmediatamente después de concluir la terapia3. Por los motivos expuestos, la duración del seguimiento tras el tratamiento erradicador debería ser de al menos 6 meses, por lo que en nuestro metaanálisis hemos considerado esta condición como criterio de inclusión, mientras que otros metaanálisis han incluido estudios con tiempos de seguimiento menores18,19,21.

Un último motivo que podría explicar los resultados opuestos de los metaanálisis realizados es la diversidad existente en la «variable de resultado» considerada. Así, algunos metaanálisis han comparado el efecto sobre los síntomas en función del éxito o fracaso del tratamiento erradicador de H. pylori18, mientras que el contraste de hipótesis estrictamente debería realizarse, como se ha hecho en nuestro caso, en función de los grupos de tratamiento aleatorizados en los protocolos (tratamiento erradicador frente a no erradicador)4.

A la hora de tomar una decisión generalizada y establecer una recomendación que afecte a un elevado número de pacientes, es importante tener en cuenta no sólo la significación estadística de los resultados, sino también su relevancia clínica. En este sentido, el NNT constituye una herramienta útil por tener una interpretación más intuitiva y clínica que otros estadísticos. En nuestro metaanálisis el NNT calculado fue de 25, lo que indica que habría que tratar a un número considerablemente elevado de pacientes para conseguir la mejoría sintomática en uno solo de ellos. Si se excluye el estudio de McColl et al10, responsable de la heterogeneidad de los resultados de nuestro metaanálisis, esta cifra ascendía a 50. Otro reciente metaanálisis que sí encuentra una asociación significativa entre la erradicación de H. pylori y mejoría de la DF concluye que el NNT para curar un caso de dispepsia es de 15, indicando que el tamaño del efecto, en todo caso, es reducido y que la mayoría de los pacientes continuarán sintomáticos a pesar de haber recibido tratamiento erradicador19. La conclusión de si este pequeño beneficio clínico es o no coste-efectivo depende de múltiples variables y requiere futuros estudios, pero algunos autores han apuntado que un beneficio discreto, de tan sólo un 5-10%, podría ser clínicamente relevante en una enfermedad tan frecuente como es la DF19.

Para terminar, cabría señalar algunos argumentos en contra de la erradicación generalizada de H. pylori en los pacientes con DF. En primer lugar, el empleo indiscriminado de antibióticos induciría la aparición de efectos secundarios y de resistencias microbianas, no sólo frente a H. pylori, sino también frente a otros microorganismos. Por otra parte, la erradicación de la bacteria no se sigue, según algún estudio, de una disminución de la necesidad de tratamiento con antisecretores en aquellos pacientes que recibían previamente estos fármacos30. Además, la desaparición del microorganismo puede hacer necesarias dosis más elevadas de inhibidores de la bomba de protones para controlar los síntomas de los pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico31. En sentido contrario, también se podría argumentar a favor de la erradicación de H. pylori en todos los pacientes con DF: la infección incrementa el riesgo de desarrollar una úlcera péptica, un adenocarcinoma gástrico o un linfoma gástrico; por otra parte, puesto que actualmente somos incapaces de identificar qué pacientes con DF responderán a la terapia erradicadora, sólo tratando a todos ellos podrán beneficiarse al menos unos pocos.

En resumen, aunque es posible que un pequeño subgrupo de pacientes con dispepsia pueda beneficiarse de la erradicación de H. pylori, carecemos actualmente de marcadores fiables para identificarlos. Las recomendaciones sobre las indicaciones de tratamiento erradicador de H. pylori, como cualquier otra recomendación científica, deben estar basadas en evidencias más o menos sólidas. Hemos de ser conscientes de que el proceso de aceptación de las nuevas indicaciones de tratamiento por la comunidad científica es habitualmente lento. Además, es preciso tener en cuenta que las recomendaciones contradictorias, o los cambios en el sentido de dichas recomendaciones, son aún más costosas (en términos de esfuerzo y de tiempo) y crean una considerable confusión en la comunidad científica. La conclusión que se deriva del presente metaanálisis, y que coincide con la recomendación recientemente emitida por la Conferencia Española de Consenso sobre la infección por H. pylori32, es que en los pacientes con DF no está indicado investigar ni tratar la infección por este microorganismo. Puesto que únicamente una proporción de los síntomas dispépticos podría estar estrechamente relacionada con la infección, el objetivo prioritario a que deberíamos aspirar es diferenciar, del conjunto de los pacientes con DF infectados por H. pylori, aquel subgrupo que requiera verdaderamente tratamiento erradicador. El gran reto a que nos enfrentamos consiste precisamente en descubrir un método diagnóstico que nos permita tal diferenciación. Mientras tanto, y como ocurre con cualquier indicación controvertida, la decisión del médico ante este tipo de pacientes no puede generalizarse, sino que deberá individualizarse y basarse en las particularidades de cada caso concreto.

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