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doi: 10.1157/13120692

Influencia de la edad de inicio del brote de crecimiento puberal en la talla adulta

Influence of the age at the start of pubertal growth on adult height

Antonio Carrascosa a, Laura Audí a, Joan Bosch-Castañé a, Miguel Gussinyé a, Diego Yeste a, María Ángeles Albisu a, María Clemente a, Ángel Ferrández b, Luis Baguer b

a Servicio de Pediatría y de Endocrinología Pediátrica. Hospital Universitario Materno-Infantil Vall d'Hebron. Universidad Autónoma de Barcelona. CIBERER (Instituto de Salud Carlos III). Barcelona.
b Hospital Infantil Miguel Servet y Centro Andrea Prader de Crecimiento y Desarrollo. Zaragoza. España.

Palabras Clave

Estudio longitudinal. Crecimiento puberal. Talla adulta.

Keywords

Longitudinal study. Pubertal growth. Adult height.

Resumen

Fundamento y objetivo: En ambos sexos la duración del crecimiento posnatal difiere entre los sujetos sanos debido a diferencias en la edad a la que inician el crecimiento puberal. Sin embargo, poco se conoce sobre la influencia de este hecho en la estatura adulta. Nuestro objetivo ha sido comparar la talla adulta entre cada uno de los 5 grupos madurativos en los que se inicia el crecimiento puberal. Sujetos y método: Dos pediatras realizaron un seguimiento longitudinal de 230 personas (115 mujeres y 115 varones) sanas y sin medicaciones crónicas desde el nacimiento hasta la talla adulta. Se midió la estatura 1-3 veces/año y se obtuvieron las correspondientes curvas de crecimiento. A partir de ellas se evaluaron la velocidad de crecimiento (cm/año), la edad al inicio del crecimiento puberal (años), el crecimiento puberal (cm) y la talla adulta (cm). Según la edad de inicio del crecimiento puberal, los participantes se agruparon en 5 grupos: 8-9 años (n = 10), 9-10 años (n = 29), 10-11 años (n = 45), 11-12 años (n = 23) y 12-13 años (n = 8) en las mujeres, y 10-11 años (n = 10), 11-12 años (n = 26), 12-13 años (n = 45), 13-14 años (n = 27) y 14-15 años (n = 7) en los varones. Resultados: En ambos sexos se observaron diferencias estadísticamente significativas para la media de las estaturas al inicio del crecimiento puberal (p < 0,01) y para la media del crecimiento puberal total (p < 0,0001) cuando se comparan entre sí los 5 grupos madurativos. Sin embargo, estas diferencias no se observaron entre la media de las tallas adultas cuando se comparan los 5 grupos madurativos entre sí, ni cuando se comparó cada grupo con el conjunto de la muestra, ni cuando se comparó cada grupo con las medias obtenidas en estudios recientes de crecimiento de la población española. En ambos sexos se observó una correlación positiva y estadísticamente significativa (p # 0,03) entre la talla al inicio del crecimiento puberal y la talla adulta. Sin embargo, esta correlación no se observó entre las edades de inicio del crecimiento puberal y las correspondientes estaturas adultas. Conclusiones: En ambos sexos, los factores genéticos, pero no la edad al inicio del crecimiento puberal, influyen en la talla adulta. Aunque la duración del crecimiento posnatal es menor en las personas con maduración precoz que en aquellas con maduración más tardía, las primeras tienen un desarrollo puberal más prolongado, ganan más centímetros de altura y finalizan su crecimiento con una estatura adulta similar.

Artículo

Diversos estudios longitudinales de crecimiento realizados en población sana han mostrado que la edad de inicio del brote de crecimiento puberal en ambos sexos no es homogénea, sino que tiende a agruparse en 5 edades, de tal modo que la maduración puede clasificarse en muy temprana, temprana, intermedia, tardía y muy tardía1-5.

A pesar del gran número de trabajos publicados en los últimos años que analizan la tendencia secular observada en el inicio del desarrollo puberal en ambos sexos6-14, es objeto de controversia si las diferencias en la edad en que los sujetos sanos inician su desarrollo puberal pueden condicionar diferencias en la estatura adulta, pues en ocasiones los resultados son parciales y contradictorios4,5,15,16.

En este artículo presentamos datos de un estudio longitudinal de crecimiento realizado en una muestra de 230 personas (115 varones y 115 mujeres) de la población de Barcelona, nacidas entre 1978 y 1982 y seguidas desde el nacimiento hasta la talla adulta.

Sujetos y método

Dos pediatras, en sendas consultas privadas de Barcelona, realizaron el seguimiento de 230 personas sanas de clase media-alta (115 varones y 115 mujeres), nacidas entre 1978 y 1982, desde el nacimiento hasta que alcanzaron la estatura adulta. No presentaron enfermedades crónicas ni intercurrentes graves, no recibieron medicaciones de forma prolongada y su estado de salud, evaluado siempre por el mismo pediatra, se consideró sano. Ninguna de ellas presentó al nacer retraso del crecimiento intrauterino17 ni síndromes dismórficos ni malformativos.

La estatura se midió desde el nacimiento hasta la edad de 18-19 años al menos una vez al año (1-3 veces/año), coincidiendo con visitas programadas para revisiones de salud. En total se registraron 3.540 evaluaciones en el sexo masculino y 3.340 en el femenino. La talla se evaluó en decúbito supino los 2 primeros años de vida y luego en bipedestación, con tallímetros rígidos de mesa durante los 2 primeros años de vida y de pared posteriormente. Tan sólo 2 observadores (los 2 pediatras) realizaron las evaluaciones, ayudados por un colaborador durante los 3 primeros años de vida del paciente y solos con posterioridad, utilizando los mismos tallímetros durante todo el estudio.

Con los datos obtenidos se elaboraron las respectivas curvas de progresión de talla y a partir de ellas, por interpolación, se obtuvieron los valores correspondientes a cada año de edad. A partir de estos datos se calcularon las correspondientes velocidades de crecimiento para cada intervalo de un año de edad (cm/año). En cada sujeto se evaluó la edad de inicio del brote de crecimiento puberal, que se definió como aquella en que la velocidad de crecimiento cambiaba desde su progresión descendente a ascendente (fig. 1). La talla se consideró adulta cuando en 2 mediciones sucesivas, realizadas con un intervalo de un año, sus valores no se modificaron o lo hicieron con diferencias inferiores a 0,5 cm. Asimismo, se evaluaron el pico máximo de crecimiento puberal (cm/año) y la duración del crecimiento puberal (diferencia en años entre la edad en que se adquiriere la talla adulta y la edad de inicio del brote de crecimiento puberal) (fig. 1).

Fig. 1. Velocidad de crecimiento (cm/año) durante el desarrollo prepuberal y puberal. Obsérvense, en este ejemplo, la velocidad de crecimiento decreciente durante el desarrollo prepuberal y su aceleración puberal, así como la aplicación de los criterios utilizados para definir los parámetros evaluados en este estudio: a) edad de inicio del brote de crecimiento puberal (12-13 años) y talla al inicio del brote de crecimiento puberal (la correspondiente a 12 años de edad), y b) pico máximo de velocidad de crecimiento puberal (13-14 años) y edad a la que se alcanza la talla adulta (17 años).

Los valores de estatura obtenidos para cada año de edad desde el nacimiento hasta la talla adulta se compararon con los correspondientes valores recientemente obtenidos en otro estudio longitudinal realizado en la ciudad de Zaragoza3. Los valores de la talla adulta también se compararon con los datos comunicados en otros estudios transversales realizados recientemente en población española: Barcelona9, estudio enKid18, Bilbao19 y Andalucía20.

Análisis estadístico

Los resultados se expresan como media (desviación estándar). La normalidad de la distribución del número de casos en cada uno de los grupos madurativos de las poblaciones masculina y femenina, y de los valores de las tallas al inicio del brote de crecimiento y de las tallas adultas en cada grupo, se ha analizado mediante el test de Kolmogorov-Smirnov; las comparaciones de medias, con el test paramétrico de Bonferroni/Dunn, y las regresiones lineales simples, mediante el cálculo de la r2 utilizando el paquete estadístico Statview versión 4.5 (Abacus Concepts, CA, EE.UU.).

Resultados

Crecimiento puberal y estatura adulta

En ambos sexos el brote de crecimiento puberal se inicia en edades diferentes, por lo que se ha agrupado a los sujetos en 5 categorías en función de la maduración: muy precoz, precoz, intermedia, tardía y muy tardía (tablas 1 y 2). En la tabla 1 se recogen las edades de inicio del brote de crecimiento puberal y sus características en el sexo femenino, y en la tabla 2 se exponen los mismos datos para el sexo masculino. En ambos sexos el número de sujetos agrupados en cada categoría sigue una distribución normal. Cuanto más precoz es el inicio del brote de crecimiento puberal, mayores son el pico máximo de crecimiento puberal, la ganancia en centímetros desde el inicio del brote puberal hasta el momento de alcanzar la talla adulta y la duración del crecimiento puberal.

En el sexo femenino se observan diferencias estadísticamente significativas para los valores de la media de las estaturas al inicio del desarrollo puberal cuando se comparan entre sí los 5 grupos madurativos (p < 0,01), excepto entre la maduración precoz e intermedia y entre la maduración muy tardía y la tardía, que no son significativas (tabla 1). Asimismo se observan diferencias estadísticamente significativas entre los valores de la media del crecimiento puberal total (p < 0,0001) cuando se comparan entre sí los 5 grupos madurativos, excepto entre los grupos de maduración muy tardía y tardía. Sin embargo, no se aprecian diferencias estadísticamente significativas entre los valores de la media de las tallas adultas cuando se comparan los 5 grupos madurativos entre sí, o cuando se compara cada grupo con el conjunto de la muestra.

En el sexo masculino se observan diferencias estadísticamente significativas para los valores de la media de las estaturas al inicio del desarrollo puberal cuando se comparan entre sí los 5 grupos madurativos (p < 0,01), excepto entre la maduración muy precoz y la precoz (tabla 2). Asimismo se observan diferencias estadísticamente significativas entre los valores de la media del crecimiento puberal total (p < 0,0001) cuando se comparan entre sí los 5 grupos madurativos, excepto entre los grupos de maduración muy precoz y precoz, y entre la muy tardía y la tardía. Sin embargo, no se observan diferencias estadísticamente significativas entre los valores de la media de las talla adultas cuando se comparan los 5 grupos madurativos entre sí, o cuando se compara cada grupo con el conjunto de la muestra.

En cada uno de los grupos madurativos los intervalos de distribución de los valores individuales de las correspondientes estaturas adultas son similares (fig. 2). En ambos sexos se observa una correlación positiva y estadísticamente significativa (p # 0,03) entre la talla al inicio del brote de crecimiento puberal y la talla adulta en cada grupo madurativo (excepto en los grupos de maduración muy tardía de ambos sexos) y en el conjunto de la población (tabla 3 y fig. 3). En cambio, no se observa ninguna correlación estadísticamente significativa entre la edad de inicio del brote de crecimiento puberal y las correspondientes tallas adultas, ni en el sexo masculino ni en el femenino.

Fig. 2. Distribución de las tallas adultas en el sexo masculino (A) y en el femenino (B), en función de los 5 grupos maduradores, definidos por las edades en las que se inicia el brote de crecimiento puberal.

Fig. 3. Correlación entre la estatura al inicio del brote de crecimiento puberal y la talla adulta para las poblaciones masculina (A) y femenina (B), y ecuaciones de las rectas de regresión.

En ambos sexos, los valores del peso y la longitud al nacimiento son similares y no difieren estadísticamente entre cada uno de los 5 grupos madurativos (datos no mostrados). Aquellos con maduración muy precoz o precoz tienden a presentar valores más elevados de estatura a los 3, 6 y 8 años de edad que los sujetos de los otros 3 grupos, aunque sin diferencias estadísticamente significativas (datos no mostrados). Los valores de la media del índice de masa corporal durante el crecimiento prepuberal (< 8 años de edad en las niñas; < 10 años en los varones) y al alcanzar la talla adulta son similares y no difieren estadísticamente de los obtenidos en nuestro estudio transversal de la población actual de Barcelona recientemente publicado9 (datos no mostrados).

Comparación con otros estudios longitudinales y transversales españoles

En el sexo femenino, los valores de talla al nacimiento, a los 3, 6, 8, 10, 12, 14, y 16 años de edad son similares y no difieren estadísticamente de los obtenidos en las mismas edades en el estudio longitudinal de Zaragoza3. Lo mismo ocurre para los correspondientes valores del sexo masculino (datos no mostrados). Los valores de talla adulta son similares y no difieren estadísticamente de los obtenidos en los estudios longitudinales de Reus4 y de Zaragoza3, ni de los obtenidos en otros estudios transversales de las poblaciones de Barcelona9, enKid18, Bilbao19 y Andalucía20 (tabla 4).

Discusión

Durante el crecimiento posnatal, desde el nacimiento hasta alcanzar la talla adulta, es bien conocido que la mayor velocidad de crecimiento de la estatura (cm/año) corresponde al primer año de vida. A partir de entonces ésta decrece progresivamente y sus valores más bajos se observan justo antes del inicio del desarrollo puberal. Coincidiendo con el aumento de la secreción gonadal de esteroides, se produce en ambos sexos un incremento de la velocidad de crecimiento. Se inicia así el brote de crecimiento puberal y comienzan a aparecer los caracteres secundarios del desarrollo puberal. Únicamente los estudios longitudinales de crecimiento permiten analizar el momento del inicio del brote de crecimiento puberal y la contribución del crecimiento puberal a la talla adulta1-5,21.

Nuestro estudio comprende una muestra de sujetos sanos de clase media-alta de la ciudad de Barcelona, nacidos a término con un peso adecuado a su edad gestacional, sin enfermedades crónicas y con un índice de masa corporal normal, evaluados por 2 pediatras, lo que contribuye a evitar las dispersiones observadas en los estudios en que el número de evaluadores es mayor.

Aunque debido a las características de selección de la muestra no puede descartarse la presencia de sesgos respecto a muestras más amplias y representativas de la población normal, los datos obtenidos muestran claramente que: a) la talla adulta alcanzada para cada uno de los grupos madurativos y para el conjunto de la población es similar a la de otros estudios que incluyen a un número mayor de sujetos y que se han realizado en fechas recientes en diferentes muestras de población española3,9,18-20; b) no hay diferencias estadísticamente significativas para los parámetros evaluados en función de la edad, el sexo y el desarrollo puberal con los obtenidos en otro estudio longitudinal recientemente publicado y realizado en la ciudad de Zaragoza3, y c) las edades a las que se inicia el brote de crecimiento puberal y el número de sujetos que lo comienzan en cada una de ellas son similares en ambos sexos a los observados en otros estudios longitudinales realizados en Reus4 y en Zaragoza3. Además, en nuestro estudio el análisis de las edades a las que se inicia el brote de crecimiento puberal en cada sujeto nos ha permitido observar que: a) éste ocurre en 5 edades diferentes en ambos sexos; b) la distribución del conjunto de la muestra en cada una de estas 5 edades sigue una distribución normal; c) el pico máximo de crecimiento puberal es más intenso en las personas con maduración precoz que en aquellas con maduración tardía, y d) la duración del crecimiento puberal es mayor cuando la maduración es temprana que cuando es tardía, tal como está bien documentado en otros estudios longitudinales1-5,19,22. Estos datos muestran que nuestra población presenta características similares a las de otras pobla- ciones españolas incluidas en estudios longitudinales y transversales de crecimiento3,4,9,15-17.

El análisis de las edades a las que se inicia el brote de crecimiento puberal nos ha permitido observar, aparte del ya conocido dimorfismo sexual, que un porcentaje pequeño pero significativo, el 8,6% en ambos sexos, inicia el desarrollo puberal a edades tan tempranas como los 8-9 años en las mujeres y los 10-11 años en los varones. Estos datos, que concuerdan con los publicados anteriormente por nosotros9 y por otros autores3-14, indican que en el curso de los últimos años se está produciendo un inicio más temprano del desarrollo puberal en ambos sexos; así pues, es preciso tenerlos en cuenta a la hora de definir los conceptos de pubertad precoz y de retraso puberal en nuestra población. Nosotros hemos estimado que el desarrollo puberal en nuestra población se inicia, en ambos sexos, un año antes de la edad en que lo hacía la población de Cataluña evaluada hace unos 20 años9.

Es materia de discusión si en la estatura adulta puede influir la edad a la que se inicia el brote de crecimiento puberal, teniendo en cuenta que la duración total del crecimiento desde el nacimiento hasta la edad adulta puede variar de forma significativa entre las personas con maduración muy precoz y aquéllas con madu- ración muy tardía3-5. En nuestro estudio estas diferencias son, para los valores de la media, de 2,2 años en ambos sexos. Algunos estudios no longitudinales15,16 han señalado que las personas con maduración precoz tendrían una talla adul- ta inferior que aquellas con maduración tardía, aunque al no ser estudios longi- tudinales sus conclusiones son más bien de carácter especulativo y no concluyentes. Los estudios longitudinales publi- cados hasta ahora que han analizado la estatura adulta en función de la edad de inicio del desarrollo puberal son muy escasos3-5.

Nuestros datos, procedentes asimismo de un estudio longitudinal, muestran claramente que en cada sexo los valores de la media de la talla adulta son similares en cada uno de los 5 grupos madurativos en los que hemos agrupado a los sujetos y en el conjunto de la población. En cada grupo de maduración hay sujetos con tallas altas y con tallas bajas, siendo similares los intervalos de su distribución. Además, en ambos sexos hemos observado un coeficiente de correlación estadísticamente significativo entre los valores de la estatura al inicio del brote de crecimiento puberal y las correspondientes estaturas adultas para el conjunto de la muestra y para cada uno de los diferentes grupos madurativos (excepto en la maduración muy tardía, posiblemente debido al escaso número de personas evaluadas: 8 en el grupo femenino y 7 en el masculino). Sin embargo, no hemos observado ninguna correlación estadísticamente significativa entre la edad a la que se inicia el brote de crecimiento puberal y la talla adulta alcanzada, ni para los sujetos del sexo femenino ni para los del sexo masculino. Estos datos indican que en las poblaciones sanas tanto el crecimiento prepuberal (estatura alcanzada al inicio del brote puberal de crecimiento) como la talla adulta se ven influidas fundamentalmente por factores genéticos, y que en las personas con maduración precoz el menor tiempo de crecimiento (desde el nacimiento a la talla adulta) está compensado por un crecimiento mayor durante el desarrollo puberal. Son fundamentalmente los factores genéticos, no la edad de inicio del desarrollo puberal, los que contribuyen a las diferencias observadas en la estatura adulta de las poblaciones con crecimiento normal.

Estos datos coinciden con las observaciones de un estudio longitudinal de crecimiento en la población de Reus4, realizado en una muestra de 135 varones y 116 mujeres, con un seguimiento desde los 10 a los 20 años de edad. En dicho estudio ya se había observado que los sujetos con maduración más temprana, si bien crecen durante menos tiempo (nacimiento a talla adulta) que aquéllos con maduración más tardía, lo hacen de forma más intensa durante el desarrollo puberal, cuando crecen más centímetros que las personas con maduración más tardía, con lo que se compensa el menor tiempo que dura su crecimiento posnatal. Posteriormente este mismo grupo publicó datos similares para una población femenina de 32 sujetos que había iniciado su desarrollo puberal a los 8 años de edad5. Datos similares se han observado también en el estudio longitudinal de Zaragoza3 en ambos sexos para aquellos con maduración muy precoz, precoz, intermedia y tardía, pero no para la muy tardía, cuyos valores de la media de las tallas adultas son superiores a los de los otros 4 grupos madurativos. Es posible que el escaso número de sujetos incluidos en estos grupos (9 varones y 6 mujeres) contribuyan a explicar estas diferencias.

Tal como hemos comentado, uno de los problemas de los estudios longitudinales de crecimiento que analizan el crecimiento puberal es el limitado número de sujetos que pueden incluirse en los grupos extremos, en nuestro caso, entre un 6 y un 8,6% de la muestra, lo que limita la potencia de las conclusiones extraídas en estos grupos. Aumentar la potencia obligaría a incluir a un número mucho más elevado de sujetos en la población a seguir con objeto de ampliar el número de casos de estas poblaciones extremas, situación harto difícil por las propias características del desarrollo de un estudio longitudinal.

En resumen, nuestros datos, al igual que otros procedentes de estudios longitudinales del crecimiento, señalan que en ambos sexos la talla adulta es similar en cada uno de los 5 grupos madurativos en que la población normal inicia el desarrollo puberal y que, aunque la duración en años del crecimiento posnatal es menor en las personas con maduración precoz que en aquéllas con maduración tardía, los primeros tienen un desarrollo puberal más prolongado, lo que determina una mayor ganancia estatural durante la pubertad y la consecución de una talla adulta similar.

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