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doi: 10.1016/S0025-7753(07)72584-8

Ingesta de calcio insuficiente y fractura de cadera

Inadequate calcium intake in patients with hip fracture

José A Riancho a, José L Pérez-Castrillón b, Carmen Valero a, Jesús González-Macías a

a Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Universidad de Cantabria. Santander. Cantabria.
b Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Río Hortega. Universidad de Valladolid. Valladolid. España.

Artículo

Sr. Editor: La osteoporosis es un proceso de elevada prevalencia en nuestro medio y las fracturas constituyen su consecuencia clínicamente relevante. De ellas, las de cadera son las que tienen más repercusión en la calidad y la esperanza de vida de los pacientes. En un estudio reciente se ha estimado en España una incidencia anual de fractura de cadera de 360 casos por cada 100.000 mujeres mayores de 65 años1.

Las fracturas osteoporóticas tienen una etiopatogenia multifactorial, de manera que el riesgo está determinado por diversos factores, tanto genéticos como ambientales. Entre estos últimos cabe destacar los nutricionales. Así, en varios estudios se ha comprobado una relación entre el bajo peso corporal y la osteoporosis. La ingesta adecuada de calcio se considera uno de los factores necesarios para mantener adecuadamente la homeostasis esquelética. En este sentido, diversos grupos científicos recomiendan una ingesta de calcio de al menos 1.200-1.500 mg/día en las personas de edad avanzada ­conferencia de consenso de los National Institutes of Health2 y recomendaciones de la National Osteoporosis Foundation (www.nof.org).

A fin de estudiar la adecuación de nuestra población a estas recomendaciones, hemos evaluado la ingesta de calcio procedente de productos lácteos en personas mayores de 60 años mediante un cuestionario. El grupo de estudio estuvo constituido por 954 individuos: 410 pacientes con fractura de cadera no debida a traumatismo de alta energía (342 mujeres y 68 varones) y 544 controles (339 mujeres y 205 varones). La media (desviación estándar) de edad era de 83 (7) años en los pacientes con fractura y 77 (9) años en los controles.

El promedio (desviación estándar) de la ingesta de calcio fue de 574 (326) mg/día en los pacientes con fracturas y 645 (359) mg/día en los controles (p = 0,002). Considerando el grupo globalmente, la ingesta de calcio tendió a ir disminuyendo con la edad: 662 (397) mg/día en los menores de 70 años; 610 (342) mg/día entre los de 70-90 años, y 556 (259) mg/día en los mayores de 90 años (p = 0,037). En todos los estratos de edad la ingesta tendió a ser menor en los pacientes con fracturas que en los controles. En la tabla 1 se expone la distribución de la ingesta de calcio en ambos grupos. Sólo un 12% de los controles y un 7% de los pacientes con fracturas presentaban una ingesta superior a 1.000 mg/día, que puede considerarse ajustada a las recomendaciones (puesto que en nuestro medio el calcio de los alimentos no lácteos supone unos 250-350 mg/día3). En un 40% de los controles y un 44% de los pacientes con fracturas el aporte era muy insuficiente, inferior a 500 mg/día.

Estos resultados reflejan que la gran mayoría de la población anciana de nuestro medio presenta un aporte de calcio que no alcanza las recomendaciones actuales. En casi la mitad de los casos es francamente bajo, inferior a 500 mg/día de calcio proveniente de lácteos, lo que permite estimar una ingesta total inferior a 800 mg/día, frente a los 1.200-1.500 mg/día recomendados habitualmente. Además, los pacientes con fractura de cadera refieren una ingesta algo menor aún que los controles. Por otro lado, la ingesta promedio de los controles de este estudio es muy similar a la obtenida en una encuesta efectuada por Orozco et al3, por lo que parece reflejar la situación general de nuestro medio.

A partir de la fisiopatología de las enfermedades metabólicas del hueso, cabe conjeturar que una ingesta insuficiente de calcio puede facilitar el desarrollo de osteoporosis por mecanismos que incluyen el aumento de la producción de paratirina y el consiguiente estímulo de la resorción ósea. Sin embargo, la importancia real de la ingesta de calcio como factor de riesgo de osteoporosis es objeto de discusión4-9. En un metaanálisis reciente se encontró que una baja ingesta de productos lácteos se asociaba a un mayor riesgo de fractura, aunque sólo alcanzaba la significación estadística en el estrato de edad superior a 80 años10. Sin embargo, es precisamente ése en el que se produce la mayor parte de las fracturas de cadera (en nuestra serie, el 74% tenían 80 años o más).

En consecuencia, a la vista de los conocimientos fisiopatológicos y de algunos estudios observacionales, y mientras se aclara definitivamente el tema, parece prudente intentar que nuestra población anciana aumente su consumo de productos con elevado contenido en calcio, aunque no hay ensayos de intervención que demuestren de forma concluyente su eficacia.

Estudio financiado en parte por FIS 04/0028.

Bibliografía

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3.Orozco P, Vilert E, Zwart M. Evaluación de la ingesta de calcio en la población adulta española. Estudio INDICAD. CITA
4.Palacios S, Castelo-Branco C, Cifuentes I, Von Helde S, Baro L, Tapia-Ruano C, et al. Changes in bone turnover markers after calcium-enriched milk supplementation in healthy postmenopausal women: a randomized, double-blind, prospective clinical trial. CITA
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