x

¿Aún no esta registrado?

Crea tu cuenta. Registrate en Elsevier y obtendrás:

Registrarme ahora
España | Cambiar
Ayuda - - Regístrese - Teléfono 902 888 740
Buscar en

FI 2013

1,252
© Thomson Reuters, Journal Citation Reports, 2013

Indexada en:

Current Contents/Clinical Medicine, Journal Citation Reports, SCI-Expanded, Index Medicus/Medline, Excerpta Medica/EMBASE, IBECS, IME, MEDES, PASCAL, SCOPUS, SciVerse ScienceDirect

Índice SCImago

SCImago Journal & Country Rank

La versión española de Skindex-29. Un instrumento de medida de la calidad de vida en pacientes con enfermedades cutáneas

The Spanish version of Skindex-29. An instrument for measuring quality of life in patients with cutaneous diseases

María Jones-Caballero a, Pablo F Peñas b, Amaro García-Díez b, Mery Margaret Chren c, Xavier Badía d

a Consulta de Dermatología. Ambulatorio Hermanos Sangro. Área de Salud 1. Madrid.
b Servicio de Dermatología. Hospital Universitario de la Princesa. Madrid.
c Department of Dermatology. University of California. San Francisco Veterans Affairs Hospital. San Francisco. EE.UU.
d Departamento de Epidemiología Clínica. Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau. Barcelona.

Palabras Clave

Calidad de vida. Dermatología. Adaptación transcultural. Cuestionario. Validación.

Keywords

Quality of life. Dermatology. Cross-cultural adaptation. Test. Validation.

Resumen

Fundamento: Los tests de calidad de vida tratan de estudiar objetivamente cómo afecta la enfermedad a la vida del paciente. Su generación de novo consume más tiempo y recursos que adaptar uno existente en otro idioma. Se presenta el estudio de las propiedades métricas de la versión española de Skindex-29, un instrumento americano de calidad de vida orientado a pacientes con afectación cutánea y que está ampliamente validado. Pacientes y Método: Se administró el test a adultos en una consulta dermatológica ambulatoria. Se registraron la edad, el sexo y la patología de cada paciente. Se hicieron tres grupos: sanos, enfermos con trastornos inflamatorios y enfermos con lesiones cutáneas aisladas o tumorales. Se evaluó la validez de construcción, la consistencia interna, la reproducibilidad a las 72 h, la sensibilidad al cambio y la factibilidad. Resultados: Se analizaron 318 tests, el 65% de mujeres, con una edad media de 36 años. Se demostró la validez de construcción con diferencias significativas en las puntuaciones entre sanos y enfermos, así como entre los dos grupos de enfermos. Se demostró su fiabilidad con coeficientes alfa de Cronbach superiores a 0,84 y valores de correlación intraclase en el test-retest superiores a 0,7. El test se mostró sensible al cambio. El porcentaje de no respuesta fue bajo y los efectos suelo y techo adecuados. Conclusiones: La versión española de Skindex-29 es un instrumento válido, fiable y sensible al cambio para medir los efectos de la afectación cutánea en la calidad de vida de pacientes españoles.

Artículo

Actualmente se reconoce que la carga personal de enfermedad no se puede describir totalmente con los parámetros clínicos o patológicos. Por ello, de forma cada vez más clara la investigación de las enfermedades va más allá del estudio de las manifestaciones hasta ahora objetivadas para llegar al conocimiento de la morbilidad personal del paciente, es decir, los efectos que la enfermedad y sus tratamientos tienen en su vida diaria y en su satisfacción vital1,2. La idea de que la perspectiva del paciente es tan válida como la del clínico a la hora de evaluar los resultados de la asistencia sanitaria viene avalada por un alto grado de legitimidad3 y merece seguir estudiándose en todos los campos de la medicina.

Para intentar conocer de una forma objetiva cómo afecta la enfermedad a la vida del individuo se han creado los instrumentos de medida de la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS)1. La generación de novo de un test es un proceso que consume mucho tiempo y recursos. La adaptación transcultural, aunque tampoco es un proceso sencillo, permite obtener medidas estándar utilizables en estudios interculturales4. Existen instrumentos genéricos de medición de la CVRS que proporcionan una idea global pero que carecen de sensibilidad para la problemática dermatológica. Por ello se han desarrollado diversos instrumentos específicos de dermatología y de enfermedades dermatológicas5. No existe ningún test original dermatológico validado en español. Sólo se ha publicado la adaptación transcultural del Dermatology Life Quality Index6, que sólo se ha aplicado a pacientes con enfermedades inflamatorias y ha presentado un efecto suelo sustancial y falta de sensibilidad al cambio.

Nuestro grupo ya ha publicado los datos preliminares de validación de Skindex-297. Skindex-298,9 es un instrumento de medida de la calidad de vida en pacientes con enfermedades cutáneas validado en la población norteamericana que ha demostrado poseer buenas propiedades de medición. Es internamente consistente ( * de Cronbach = 0,87-0,96), y reproducible (r = 0,88-0,92). El instrumento demostró tanto validez de construcción como de contenido; los pacientes con psoriasis y eccema respondieron con mayores puntuaciones que aquellos con lesiones aisladas, y la mayor parte de las respuestas de los pacientes a una pregunta abierta sobre su enfermedad de la piel estaban contempladas por ítems del instrumento. Todas las escalas cambiaron significativamente en la dirección esperada en los pacientes que declararon que su piel había cambiado después de tres meses8.

La versión de Skindex-29 se adaptó al castellano mediante un proceso de traducción, retrotraducción y estudio piloto7, como se recomienda internacionalmente4,10,12. Además, se evaluaron a título preliminar algunas de sus propiedades de medida7 como la validez de construcción, la validez de contenido y la fiabilidad interna, que fueron satisfactorias.

El objetivo de este trabajo es estudiar las características métricas de la versión española de Skindex-29, en términos de su reproducibilidad, validez, sensibilidad al cambio y factibilidad.

Pacientes y método

Pacientes

Se autoadministró el cuestionario a los 5 primeros pacientes y sus familiares que acudían a una consulta ambulatoria de dermatología en un centro de especialidades de Madrid. La muestra incluyó a personas de ambos sexos con edad igual o mayor de 18 años, que bien estaban sanos o padecían alguna enfermedad dermatológica. La selección de personas se realizó en dos períodos: marzo-mayo de 1998 y diciembre de 1999-julio de 2000. Durante el primer período se realizó el estudio preliminar de las propiedades de medida. En el segundo se añadieron nuevos sujetos al estudio con los mismos criterios de selección.

Diseño del estudio

Se realizó un estudio observacional prospectivo, de validación de la versión española de Skindex-29. Se clasificaron los tests en tres grupos según el diagnóstico de la persona que completó el test8. El grupo S incluyó los tests procedentes de personas que respondieron negativamente a la pregunta de si padecían alguna enfermedad de la piel, constituyendo el grupo control de sanos (familiares que acompañaban a los pacientes incluidos en el estudio y algunos trabajadores del centro no relacionados con la consulta de dermatología). El grupo A estaba formado por los procedentes de pacientes con lesiones cutáneas aisladas o tumorales como neoplasias, quistes, verrugas o nevus. El grupo I comprendía el de los pacientes con dermatosis inflamatorias como psoriasis o eccema.

De entre los pacientes que completaron el instrumento, a aquellos que tenían que volver a la consulta sin que se les realizara una intervención terapéutica (p. ej., petición de analítica, lista de espera de quirófano, etc.) se les entregó un segundo test y se incluyeron en el estudio de reproducibilidad (test-retest). El primer test lo realizaban en la sala de espera y el segundo lo llevaban a casa con la indicación de cumplimentarlo tres días después. Este segundo test lo traían a consulta en la siguiente revisión y se descartaron los de los pacientes que reconocieron haberlo realizado otro día distinto al señalado.

Los pacientes que iban a sufrir una intervención terapéutica se incluyeron en el estudio de sensibilidad al cambio. En la primera visita se autoadministró el test y se les indicó un tratamiento para su enfermedad. En la visita de revisión realizada al mes de la primera, además de autoadministrar el segundo test, se recogió la opinión del paciente acerca de su estado, es decir, si éste era mejor, peor o igual con respecto a la primera visita.

El cuestionario Skindex-29

El cuestionario Skindex-29 es una medida de calidad de vida en dermatología autoadministrado, que se desarrolló originalmente en EE.UU. a partir de las aportaciones de pacientes, médicos y enfermeros encargados del cuidado de las enfermedades de la piel. El instrumento original9,10 se componía de 61 ítems y fue sometido a un proceso explícito de análisis de ítems y de reducción hasta obtener una versión más reducida (de 29 ítems) con unas capacidades de medición mejoradas. El Skindex-298 se centra en tres dimensiones: funcional (12 ítems), emocional (10 ítems) y sintomática (7 ítems). El tiempo medio que un paciente requiere para completar el instrumento es de alrededor de 5 min. Cada ítem tiene una escala de respuesta tipo Likert con 5 posibles opciones, de 0 (nunca) a 4 (todo el tiempo). La puntuación de cada dimensión se obtiene transformando la suma de las respuestas en una escala lineal de 100, variando desde 0 (ausencia de impacto en la CVRS) hasta 100 (máximo impacto en la CVRS). Se obtiene una puntuación global mediante la misma transformación. Se han estudiado todas sus propiedades de medida, incluyendo fiabilidad (consistencia interna y reproducibilidad), validez (de contenido y construcción), sensibilidad al cambio, interpretabilidad y factibilidad8,9. La versión española del cuestionario Skindex-29 utiliza la misma estructura formal y de puntuación que la versión original.

Análisis estadístico

Antes de realizar el estudio se eliminaron aquellos tests que tuviesen más de un 10% de ítems en blanco. Los análisis estadísticos se llevaron a cabo con los programas StatView 5.01 para MacOS y SPSS 9.0 para Windows.

Para evaluar la validez de construcción se partió de la hipótesis de que los pacientes con problemas cutáneos (grupos A e I) tendrían puntuaciones más altas que las personas sanas (grupo S), y que los pacientes con dermatosis inflamatorias (grupo I) tendrían puntuaciones más altas que los pacientes con lesiones cutáneas aisladas (grupo A). Para su estudio se utilizó la prueba de la t de Student no pareada. Así mismo se estudiaron individualmente las puntuaciones de dos enfermedades cutáneas como la psoriasis y la alopecia areata.

Para evaluar la consistencia interna se obtuvo el coeficiente alfa de Cronbach14. Se consideran valores válidos cuando se obtienen coeficientes superiores a 0,7011.

Para evaluar la fiabilidad test-retest (reproducibilidad) se compararon las puntuaciones obtenidas en ambas administraciones en toda la muestra seleccionada y por grupos de estudio (grupos A e I) mediante el coeficiente de correlación intraclase. Se aceptan como estándar mínimo valores de coeficientes de 0,711,15.

Para evaluar la sensibilidad al cambio se compararon las puntuaciones de ambos tests usando la prueba de la t de Student pareada y se calculó el estadístico effect size (tamaño del efecto), que se obtiene de dividir la diferencia entre las puntuaciones medias de las dos visitas por la desviación estándar de las puntuaciones en la primera16,17. Los valores obtenidos indican el cambio en las puntuaciones medias entre visitas en términos de desviaciones estándar, siendo un valor aceptable el que supera 0,4017.

Se objetivó el grado de la aceptabilidad del test analizando el porcentaje de pacientes que no completaron el 90% del test, el porcentaje de los que no respondieron a cada uno de los ítems del cuestionario, así como el porcentaje de los que dejaron de responder al menos un ítem de cada una de las dimensiones.

Por último, para cada dimensión se calculó el porcentaje de pacientes con puntuación mínima (efecto suelo) y el porcentaje de pacientes con puntuación máxima (efecto techo).

Resultados

Se administró el test a 360 adultos de los que 42 (12%) fueron excluidos por diversas causas (27 por haber dejado más del 10% de ítems en blanco y el resto por compartir el mismo paciente patología inflamatoria y tumoral). Se analizaron un total de 318 tests que correspondían a 205 mujeres (65%) y 113 varones (35%), todos ellos de raza blanca, con una edad media de 36 (15) años. En la tabla 1 se resumen los diagnósticos dermatológicos así como las variables demográficas de los grupos, que no presentaron diferencias estadísticamente significativas entre ellos, ni en la media del número de ítems dejados en blanco.

Validez de construcción

En la tabla 2 se observa que los pacientes con problemas cutáneos (grupos A + I) tenían puntuaciones significativamente más altas que las personas sanas (grupo S) en las tres escalas de la versión española de Skindex-29. De forma similar, los pacientes con dermatosis inflamatorias (grupo I) tenían puntuaciones globales y por escalas significativamente más altas que los pacientes con lesiones cutáneas aisladas (grupo A) (p < 0,005).

No se encontraron diferencias significativas en la puntuación global ni en las escalas funcional o emocional de los pacientes con psoriasis, frente a los pacientes con alopecia areata, pero sí se hallaron en la escala sintomática, con una puntuación significativamente mayor en la psoriasis. No se evidenciaron diferencias en edad o sexo entre los pacientes de los dos tipos de enfermedades estudiadas (datos no expuestos).

Fiabilidad

Los valores de Cronbach valorados sobre los 318 cuestionarios fueron de 0,94 para el instrumento total, y de 0,89, 0,91 y 0,84 para cada una de las escalas (funcional, emocional y sintomática, respectivamente) del instrumento.

De los 82 pacientes que fueron seleccionados para el estudio de test-retest, 69 (84%) realizaron el segundo test 72 h después. En la tabla 3 se observa que los coeficientes de correlación intraclase entre las puntuaciones del test y del retest fueron superiores a 0,7, tanto si consideramos las puntuaciones globales del test como si se evalúan por separado las tres escalas del mismo, así como considerando por separado los dos grupos de pacientes (grupos A e I), excepto en la escala emocional del grupo A.

Sensibilidad al cambio

De los 62 pacientes seleccionados para el estudio de sensibilidad al cambio, 53 (86%) realizaron el segundo test un mes después.

En la tabla 4 se aprecia que existían diferencias significativas entre las puntuaciones de los dos tests de los 40 pacientes que referían haber mejorado de su enfermedad y el tamaño del efecto global fue de 0,76. No las había en el caso de los 10 pacientes que se encontraban igual clínicamente en la segunda visita y el tamaño del efecto global en este grupo fue de 0,11.

Factibilidad

Veintisiete individuos (7,5%) dejaron más de un 10% de ítems en blanco. En los tests evaluados, el porcentaje de no respuesta en cada uno de los ítems osciló entre un 0 y un 1,9%. La escala que presentó un porcentaje superior de pacientes que dejaron sin responder al menos uno de los ítems (5,7%) fue la funcional y el ítem menos respondido fue el número 29 (influencia de la enfermedad en la vida sexual).

El estudio de los efectos suelo y techo en nuestro instrumento se evaluó globalmente en los enfermos y por grupos de enfermedades (tabla 5). Se observó que sólo la escala funcional presentaba un acentuado efecto suelo (28% de pacientes con puntuación mínima), que se relacionaba con un 52% de efecto suelo de esta escala en pacientes con lesiones aisladas (A), mientras que en pacientes con dermatosis inflamatorias (I) el efecto suelo de esta escala fue sólo del 10%. Ninguna otra escala presentó efecto suelo o techo mayor del 20%.

Discusión

La adaptación transcultural de un test original a otros idiomas requiere la realización de varios pasos estructurados, pues la mera traducción no es suficiente para considerar válido un instrumento. Es más, la adaptación cultural de un cuestionario requiere la evaluación de las propiedades de medida de la nueva versión10,11,18. Nuestro grupo ya publicó la adaptación lingüística y semántica del test de calidad de vida Skindex-29 así como datos preliminares de validez7.

En el estudio de las propiedades de medida actual se demuestra, en primer lugar, que la versión española de Skindex-29 tiene validez de construcción, con diferencias estadísticamente significativas entre la población sana y la enferma, así como entre enfermos con lesiones cutáneas aisladas o tumorales y pacientes con dermatosis inflamatorias. Con ello se asienta la demostración de validez de construcción de nuestro estudio preliminar7 con una población ampliada (tres veces mayor). Estos resultados, además, sustentan las bases de la interpretabilidad del test, que señala una congruencia entre las diferencias de puntuaciones y la realidad clínica. Es decir, las puntuaciones reflejan los hallazgos clínicos: una enfermedad diseminada y habitualmente sintomática provoca una calidad de vida peor que una enfermedad localizada y con frecuencia poco sintomática. El estudio de interpretabilidad también se apoya en las puntuaciones halladas en la psoriasis y en la alopecia areata. Característicamente la alopecia areata es una enfermedad inflamatoria muy poco sintomática, al contrario que la psoriasis. El hecho de que sólo se vean diferencias significativas entre las dos enfermedades en la escala sintomática refleja la capacidad del instrumento para medir esta diferencia. Queremos destacar cómo una enfermedad como la alopecia areata, carente de síntomas clínicos, puede llegar a tener el mismo grado de alteración de la calidad de vida que enfermedades como la psoriasis, a expensas de las escalas funcional y emocional. Esta paridad de afectación vital traduce numéricamente una realidad palpable en el trato con el paciente que la padece. Estos hallazgos son más reveladores si además recordamos un estudio que demuestra que la calidad de vida de los pacientes con psoriasis presenta una alteración igual a la de los que padecen angina o hipertensión19, u otro estudio más llamativo que demuestra que en pacientes que padecen psoriasis asociada con diabetes, asma o bronquitis el 87, el 80 y el 77%, respectivamente, aseguran que es mejor o igual tener la enfermedad no dermatológica que la enfermedad cutánea20.

Es difícil calcular un único tamaño muestral a priori en los estudios de validación de instrumentos de calidad de vida, dado que producen distintos resultados según se estudie la validez, la fiabilidad o la sensibilidad al cambio21. En la valoración de las propiedades psicométricas de un test de calidad de vida los estudios de reproducibilidad y de sensibilidad al cambio implican la dificultad adicional de que el mismo paciente debe realizar el test en dos ocasiones, pero ambos son muy importantes como parámetros de la capacidad de medida de un instrumento. Nuestros resultados de test-retest evidencian un elevado coeficiente de correlación entre ambos tests. Es decir, las puntuaciones no varían significativamente cuando se aplican a un mismo paciente con una situación clínica estable. La separación temporal de ambos tests fue, como en el proceso de validación del test original, de 72 h8,13; con este distanciamiento se pretende que haya pasado suficiente tiempo para que el paciente no recuerde sus respuestas previas, pero que su estado de salud permanezca similar. Se consideran valores aceptables de coeficientes de correlación los superiores15 a 0,70. Se han obtenido valores similares o superiores a esta cifra en todos los coeficientes (global y por escalas) cuando se consideran todos los enfermos e igualmente en todos los coeficientes cuando se consideran los dos grupos de pacientes, con la única excepción de la escala emocional en el grupo de pacientes con lesiones aisladas o tumorales (tabla 3). El otro aspecto del estudio de la fiabilidad ha sido demostrar que nuestra versión tiene un alto grado de consistencia interna con valores del coeficiente alfa de Cronbach iguales o superiores a 0,84, sobre todo considerando que se estiman aceptables valores mayores11 a 0,70.

El estudio de la sensibilidad al cambio demuestra que el test aplicado a un mismo paciente antes y después de una intervención terapéutica cambia en los casos en que el paciente reconoce haber tenido una mejoría clínica y permanece sin variaciones significativas en los casos en los que el paciente manifiesta esta falta de variación en su estado clínico (tabla 4). Los valores del tamaño del efecto para el grupo que mejoró fueron superiores a 0,53 en cualquiera de las escalas, con un nivel de significación de 0,05 y un poder estadístico de 0,91, lo que indica que el instrumento es sensible a los cambios clínicos.

En relación con la factibilidad, el test es fácilmente rellenable por los sujetos, que lo finalizan en alrededor de 5 min y posee un alto grado de aceptabilidad al observarse un porcentaje pequeño de tests no íntegramente completos. Además, dado que es autoadministrado, no requiere la presencia de personal adicional. Una hoja de instrucciones claramente redactada y una breve y convincente explicación facilitan la colaboración. Tampoco se requiere material informático complejo para almacenar los datos y analizarlos. Resulta conveniente utilizar un ordenador personal con un programa de base de datos, pero la puntuación global se puede obtener fácilmente tras sumar las puntuaciones de los ítems y multiplicar por 0,862. De cualquier forma, la ausencia del equipo informático no debe inhibir al médico de investigar la calidad de vida de su paciente con afectación cutánea mediante la aplicación de este test, cuando puede obtener la puntuación global con una simple calculadora. El test puede permanecer en la historia clínica del enfermo proporcionando información adicional sobre el estado del paciente y ayuda a evaluar la evolución tras los efectos de distintos tratamientos o circunstancias vitales. Además, se facilita el desarrollo de protocolos terapéuticos al disponer de un instrumento validado para la medición de la calidad de vida en pacientes con afectación cutánea.

El estudio del efecto suelo y techo (tabla 5) demuestra la amplitud del rango de posibles puntuaciones del test. Ello le proporciona un valor añadido en cuanto a sus propiedades de medida. Si el efecto suelo es muy grande los pacientes no pueden mejorar más porque han contestado que no tienen problemas en la escala. En nuestro test sólo la escala funcional presenta valores de efecto suelo superiores a 20%. En concreto, es el grupo de pacientes con lesiones cutáneas aisladas o tumorales el que posee un efecto suelo del 52% en la escala, que traduce una realidad clínica: un porcentaje alto de pacientes no ve limitada su funcionalidad vital por la presencia de su lesión tumoral. Este alto efecto suelo de este grupo en concreto hace que, valorados todos los enfermos en conjunto, esta escala siga presentando un efecto suelo del 28%. Sin embargo, observamos que los pacientes con dermatosis inflamatorias no presentan un efecto suelo importante en ninguna de las escalas. Por otra parte, por el efecto techo los pacientes no pueden empeorar más debido a que declaran el máximo de problemas en la escala. En nuestro test no encontramos esta limitación, pues menos del 1% de los pacientes alcanzan valores tan altos en sus puntuaciones. Globalmente podríamos concluir que la versión española de Skindex-29 presenta valores adecuados de efecto techo y suelo, sobre todo para el estudio de pacientes con dermatosis inflamatorias.

Recientemente se ha publicado la validación de la versión española del test Índice de Calidad de Vida en Dermatología (Dermatology Life Quality Index, DLQI)6 en pacientes con enfermedad inflamatoria, y sus autores señalan como problemas un efecto suelo sustancial y una falta de sensibilidad al cambio en la mayoría de las dimensiones del DLQI. El hecho de que tenga un importante efecto suelo implica que el test tiene dificultades para detectar mejorías en los pacientes, ya que muchos de ellos han obtenido puntuaciones mínimas en el test y, por tanto, no pueden puntuar menos aunque mejoren. Además, la falta de sensibilidad al cambio señala que el test no es capaz de detectar cambios en la calidad de vida del paciente cuando se producen cambios clínicos en su estado de gravedad. Sin embargo, la versión española de Skindex-29 no presentó ningún problema en este grupo de pacientes, por lo que sería más adecuado para la realización de estudios de calidad de vida en los que sea importante la sensibilidad al cambio como, por ejemplo, en los ensayos clínicos.

La creación de versiones adaptadas a otras culturas de tests ya existentes y completamente validados, además de las ventajas en cuanto al ahorro de tiempo y recursos, posibilita la existencia de medidas estándar con las que podemos realizar comparaciones interculturales4. Los estudios de validez de construcción, consistencia interna, reproducibilidad, sensibilidad al cambio, interpretabilidad y factibilidad objetivan un alto grado de adecuación del cuestionario Skindex-29 en su versión española. Como limitaciones al estudio se puede considerar la ausencia de un patrón clínico de referencia de gravedad en la mayoría de las enfermedades dermatológicas, lo que implica la imposibilidad de comparar los resultados del test. Además, tampoco se han llevado a cabo cuestionarios genéricos de CVRS como variables externas de comparación, si bien este estudio no se incluyó en los objetivos del trabajo. De todas formas la validación de un instrumento de medida es un proceso constante y por definición incompleto; es decir, cada vez que ese instrumento se utiliza, existen nuevas evidencias de sus propiedades psicométricas.

Si bien los tests específicamente creados para enfermedades determinadas (psoriasis, acné, entre otras)22-25 pueden ofrecer un acercamiento más concreto a la realidad de un grupo dado de pacientes26, Skindex-29, al tratarse de un test dermatológico general, nos permite su uso de una forma amplia en todo tipo de afectación cutánea. Su versatilidad supone la posibilidad de usarlo como instrumento único de estudio de calidad de vida en pacientes con enfermedad cutánea o como complemento a otros tests de calidad de vida general27-29 para enfermedades que asocien afectación cutánea valorable con otros síntomas sistémicos considerables.

Agradecimiento

A Cornelia Bischofberger por su colaboración en el análisis estadístico.

Bibliografía

1.Testa MA, Simonson DC. Assessment of quality of life outcomes. N Engl J Med 1996; 334: 835-840.
Medline
2.Muldoon MF, Barger SD, Flory JK, Manuck SB. What are quality of life measurementes measuring? Br Med J 1998; 316: 542-545.
3.Leplège A, Hunt S. The problem of quality of life in medicine. JAMA 1997; 278: 47-50.
Medline
4.Guillemin F, Bombardier C, Beaton D. Cross-cultural adaptation of health-related quality of life measures: literature review and proposed guidelines. J Clin Epidemiol 1993; 46: 1417-1432.
Medline
5.Finlay AY. Quality of life measurement in dermatology: a practical guide. Br J Dermatol 1997; 136: 305-314.
Medline
6.Badia X, Mascaró JM, Lozano R. Measuring health-related quality of life in patients with mild to moderate eczema and psoriasis: clinical validity, reliability and sensitivity to change of the DLQI. The Cavide Research Group. Br J Dermatol 1999; 141: 698-702.
Medline
7.Jones-Caballero M, Peñas PF, García-Díez A, Badia X, Chren MM. The Spanish version of Skindex-29. Int J Dermatol 2000; 39: 907-912.
Medline
8.Chren MM, Lasek RJ, Flocke SA, Zyzanski SJ. Improved discriminative and evaluative capability of a refined version of Skindex, a quality-of-life instrument for patients with skin diseases. Arch Dermatol 1997; 133: 1433-1440.
Medline
9.Chren MM, Lasek RJ, Quinn LM, Covinsky KE. Convergent and discriminant validity of a generic and a disease-specific instrument to measure quality of life in patients with skin disease. J Invest Dermatol 1997; 108: 103-107.
Medline
10.Hendrichson WD, Russell IJ, Prihoda TJ, Jacobson JM, Rogan A, Bishop GD. An approach to developing a valid Spanish language translation of a health-status questionnaire. Medical Care 1989; 27: 959-966.
Medline
11.Lohr KN, Aaronson NK, Alonso J, Burnam MA, Patrick DL, Perrin EB et al. Evaluating quality-of-life and health status instruments: development of scientific review criteria. Clin Therap 1996; 18: 979-992.
12.Hunt SM, Alonso I, Bucquet D, Niero M, Wiklund I, McKenna S. Cross-cultural adaptation of health measures. Health Policy 1991; 19: 33-44.
Medline
13.Chren MM, Lasek RJ, Quinn LM, Nostow EN, Zyzanski SJ. Skindex, a quality-of-life measure for patients with skin disease: reliability, validity, and responsiveness. J Invest Dermatol 1996; 107: 703-713.
Medline
14.Cronbach LJ. Coefficient alpha and the inter nal structure of tests. Psychometrika 1951; 16: 297-234.
15.Hays RD, Anderson R, Revicki D. Psychometric considerations in evaluating health-related quality of life measures. Qual Life Res 1993; 2: 441-449.
Medline
16.Guyatt G, Walter S, Norman G. Measuring change over time: assessing the usefulness of evaluative instruments. J Chron Dis 1987; 40: 171-178.
Medline
17.Cohen J. Statistical power analysis for the behavioral sciences (2.#a# ed.). Hillsdale, NJ: Erlbaum, 1988.
18.Badia X. Sobre la adaptación transcultural de medidas de la calidad de vida relacionada con la salud para su uso en España. Med Clin (Barc) 1995; 105: 56-58.
19.Finlay AY, Khan GK, Luscombe DK, Salek MS. Validation of Sickness Impact Profile and Psoriasis Disability Index in psoriasis. Br J Dermatol 1990; 123: 751-756.
Medline
20.Finlay AY, Coles EC. The effect of severe psoriasis on the quality of life of 9 patients. Br J Dermatol 1995; 132: 236-244.
Medline
21.Badia Llach X, Castro Díaz D, Conejero Sugrañes J. Validez del cuestionario King' Health para la evaluación de la calidad de vida en pacientes con incontinencia urinaria. Med Clin (Barc) 2000; 114: 647-652.
22.Finlay AY, Kelly SE. Psoriasis-an index of disability. Clin Exp Dermatol 1987; 12: 8-11.
Medline
23.Gupta MA, Gupta AK. The psoriasis life stress inventory: a preliminary index of psoriasis-related stress. Acta Derm Venereol 1995; 75: 240-243.
Medline
24.Motley RJ, Finlay AY. How much disability is caused by acne? Clin Exp Dermatol 1989; 14: 194-198.
25.Gupta MA, Johnson AM, Gupta AK. The development of an Acne Quality of Life scale: reliability, validity, and relation to subjective acne severity in mild to moderate acne vulgaris. Acta Derm Venereol 1998; 78: 451-456.
Medline
26.Herdman M. Medida de la calidad de vida relacionada con la salud. Med Clin (Barc) 2000; 114 (Supl 3): 22-25.
27.Hunt SM, McKenna SP, McEwen J, Williams J, Papp F. The Nottingham Health profile: subjective health status and medical consultations. Soc Sci Med 1981; 15: 221-229.
28.Badia X, Roset M, Montserrat S, Herdman M, Segura A. La versión española del EuroQol: descripción y aplicaciones. Med Clin (Barc) 1999; 112 (Supl 1): 79-85.
29.Ware JE, Sherbourne CD. The MOS 36-Item Short-Form Health Survey (SF-36). Conceptual framework and item selection. Med Care 1992; 30: 437-483.