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doi: 10.1157/13116175

Lipoatrofia semicircular

Lipoatrophy semicircularis

José María Pomares Roche a, Pilar Arrizabalaga Clemente b

a Departamento de Vigilancia de la Salud. Gas Natural. Barcelona.
b Hospital Clínic. Institut d'Investigació Biomèdica August Pi i Sunyer. Programa Salud, Género y Ejercicio Profesional. Fundación Galatea. Junta de Govern del Col·legi de Metges de Barcelona. Barcelona. España.

Artículo

La lipoatrofia semicircular (LS) consiste en la pérdida de tejido adiposo, con aparición de una o más bandas semicirculares o lineales de atrofia del tejido celular subcutáneo que afectan principalmente a uno o ambos muslos, y ocasionalmente antebrazos o abdomen. Descrita por primera vez en 1974 por 2 médicos alemanes, Gschwandtner y Munzberger 1, desde entonces se han recogido algo más de 70 casos esporádicos en la literatura médica 2-5. En 1995 se detectó de forma epidémica, afectando a 1.500 empleados entre el personal administrativo de más de 20 grandes empresas de Europa ­Bélgica, Alemania, Francia, el Reino Unido y los Países Bajos­ y EE.UU. La característica común de todos los edificios era que se trataba de oficinas equipadas con mobiliario nuevo e intenso cableado a consecuencia del desarrollo informático y la nueva telefonía. La incidencia mayor de LS se registró en la compañía KBC Bank & Insurance Group, cuando en la primavera de 1995 trasladó a un total de 1.100 empleados a su nuevo edificio de oficinas en Bruselas. A los 2-3 meses del traslado se diagnosticaron los primeros casos de LS en varias mujeres; 6 meses más tarde, la LS ya afectaba a 135 trabajadores, y 8 años después se habían registrado más de 900 casos en el conjunto de las oficinas de dicha compañía 6. Del análisis de estos 900 casos se deduce que la LS afecta principalmente a mujeres (84%). Se localiza en la zona anterolateral de uno o ambos muslos, con una longitud de 5-20 3 x 2 cm de ancho, 1-5 mm de profundidad y una altura de 72 cm por encima del suelo (medida realizada con zapatos), lo que coincide con la altura estándar de las mesas de oficina. Algunos pacientes referían pesadez de piernas, disestesias o cierta fatiga. La afectación de la LS se limita al tejido subcutáneo, sin alteración muscular ni cutánea. Las lesiones son reversibles en todos los casos, con un tiempo de curación variable entre 6 y 12 meses, aunque ha llegado a los 3-4 años en algunos casos 7,8. La LS había desaparecido en el 95% de los trabajadores al año de estar jubilados. En 12 años de seguimiento no han aparecido trastornos de otros sistemas o aparatos, ni implantación de marcapasos, válvulas artificiales o prótesis ortopédicas. No se han detectado trastornos congénitos en las mujeres embarazadas, alteraciones de la fertilidad ni aumento de tumores. La LS ha sido reversible sin tratamiento médico específico en todos los casos.

Se desconoce si la LS esporádica o epidémica son variaciones del mismo fenómeno. Su etiología es incierta y probablemente multifactorial. Entre las causas se han propuesto: los microtraumatismos repetidos con un objeto (p. ej., mesas de canto fino)7,9, la compresión por ropa ajustada10,11</<up> y la isquemia por compresión del tejido subcutáneo debido a la actividad muscular ejercida al hacer girar la silla y cambios posturales5,12. La presión local es una explicación demasiado simple, pues sorprende que haya debido esperarse hasta 1995 para diagnosticar una incidencia de LS tan alta. Además, si las lesiones locales fuesen la consecuencia de la presión local, aquéllas desaparecerían en cuanto cesase ésta y dudosamente comportaría la atrofia del tejido adiposo. De forma ocasional se ha descrito una variante anatómica en la arteria circunfleja femoral lateral que nace de la arteria femoral, en lugar de la arteria femoral profunda, lo que facilita su compresión en sedestación. No obstante, esta teoría es insuficiente, ya que tal variante se presenta con una prevalencia de apenas el 3% entre la población general3, mientras que algunos informes notifican más del 25% del personal de oficinas afectado de LS6. Se han formulado hipótesis derivadas de la acción de campos electromagnéticos generados por equipos informáticos y profuso cableado. Finalmente se postula la descarga electrostática producida por la diferencia de potencial entre el cuerpo humano y el borde de la mesa. Así, el contacto de los muslos y/o antebrazos con la mesa podría modificar las propiedades bioeléctricas de la piel dañando la estructura del tejido adiposo8,13. Ninguna de estas hipótesis ha sido demostrada de forma experimental. La observación de que el incremento de la humedad ambiental mejora la LS pone el acento en el papel de la electricidad estática como origen de la dolencia, ya que la humedad favorece la circulación de la electricidad y la reposición equilibrada de las cargas eléctricas.

El examen anatomopatológico de las lesiones indica la participación de mecanismos inmunitarios en la etiopatogenia de la LS. En la fase inicial se observa infiltración linfocítica perivascular, seguida de una disminución del volumen y número de adipocitos, que son fagocitados por los macrófagos. Más tarde se produce la sustitución del tejido adiposo por tejido conjuntivo como consecuencia de la reparación tisular. De otro lado, la estimulación eléctrica puede inducir la activación de los macrófagos con liberación de citocinas, en particular factor de necrosis tumoral alfa14, que resulta lesivo para el adipocito, facilitando su fagocitosis y la consiguiente alteración estructural tisular8,15,16.

En España no se habían comunicado casos epidémicos de LS hasta febrero de 2007, 3 meses después de que Gas Natural iniciara el traslado progresivo de 900 trabajadores a su nueva sede barcelonesa, una torre de construcción moderna de 20 plantas, inaugurada 6 meses antes. De la detección de menos de una decena de afectados se pasó a 40 en escasas semanas, con una rápida progresión hasta alcanzar el centenar. En consecuencia, desde la propia empresa y su servicio médico, junto a la Administración laboral y sanitaria, se inició una urgente investigación a fin de llegar a un diagnóstico clínico y etiológico. El servicio médico atendió a los afectados, consultó con un especialista en dermatología y revisó la literatura médica hasta llegar al diagnóstico de sospecha. La identificación de la epidemia de LS descrita en la empresa belga KBC Bank & Insurance Group llevó a consulta personal con su responsable médico, el Dr. B. Curvers. Simultáneamente se comunicaron los casos a la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social y se elaboró de forma conjunta un protocolo clínico que incluyó: visita médica por el especialista internista y dermatólogo, analítica, electromiografía, ecografía Doppler arterial de miembros inferiores y ecografía de superficie. Se ofreció atención psicológica y fisio terapia a todos los afectados. Se organizaron reuniones informativas de todos los aspectos técnicos y médicos, y se pidió a los trabajadores que permanecieran apartados de su puesto de trabajo durante 3 días a fin de que una empresa especializada revisara las instalaciones. Con objeto de mantener informados a los trabajadores y a los agentes sindicales se creó un Canal de Lipoatrofia en la red informática local, que incluía las notas informativas publicadas y la bibliografía existente.

El examen higiénico ambiental mostró mediciones de campo magnético normales. Entre las mediciones de campo eléctrico, únicamente la estructura metálica de las mesas, que protege el cableado, presentaba una tensión de alrededor de 30 voltios, muy por debajo de los límites establecidos por la Directiva de Salud Laboral 2004/40/CE, la Recomendación Europea 1995/19/EC y el Real Decreto 1066/2001. La humedad fue inferior al 30%, es decir, por debajo de los límites de seguridad, que se sitúan entre el 40 y el 50%. La carga electrostática era positiva en las personas, al caminar, sentarse o levantarse de las sillas, y variaba según el tipo de calzado, vestuario y grado de humedad, de manera que, cuanto mayor era ésta, la carga electrostática resultaba menor. Se consideró que el borde de la mesa, por su diseño ­fino y agudo­, al entrar en contacto con muslos o antebrazos podía favorecer la aparición de la LS, independientemente del tipo de material utilizado para el tablero. Después de aplicar las medidas correctoras de toma a tierra de las partes metálicas de las mesas, instalación de humidificadores ambientales y de listones o perfiles para aumentar la superficie del borde de todas las mesas, la cifra de afectados de LS se estabilizó en 244. A los 8 meses de la detección de los primeros casos el número de afectados ha descendido por debajo del centenar, lo que indica la eficacia de las medidas correctoras medioambientales que se han aplicado y el carácter transitorio de la LS.

Fruto de la coordinación entre la Administración laboral, representada por el Centro de Seguridad y Condiciones de Trabajo (CNCT) y el Instituto de Salud e Higiene en el Trabajo (INSHT), y la Administración sanitaria, representada por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), ha sido la encuesta epidemiológica realizada a los empleados (191 casos y 191 controles) de Gas Natural. La forma del borde de la mesa, el número de apoyos o contactos con ésta y la existencia de una humedad baja y una electricidad estática alta son los principales factores de riesgo que favorecen la aparición de la LS. Se estimó que hasta el 90% de los casos podrían evitarse con bordes anchos y redondeados de las mesas, mientras que los casos disminuirían en un 30% evitando el apoyo frecuente sobre la mesa de trabajo. Estas conclusiones, junto a un protocolo de actuación frente a la LS dirigido a médicos del trabajo, técnicos de mutuas y servicios de prevención, se han presentado en la primera jornada sobre LS organizada por el CNCT-INSHT y la ASPB el 4 de julio de 2007 (disponible en http://www10. gencat.net/treball_scst).

Cabe enmarcar la LS dentro de las enfermedades laborales benignas de los edificios inteligentes derivados del desarrollo tecnológico que ha permitido diseñar y construir edificios herméticos, sin ventanas practicables, equipados con sistemas de ventilación/climatización forzada, que en su momento se presentaron como la eficiencia energética óptima junto a una ventilación higiénica. Años más tarde, se ha sabido que no eran inocuos para la salud. Ya en los años setenta empezó a detectarse en estos edificios lo que posteriormente se ha denominado síndrome del edificio enfermo, debido a una ventilación deficiente. Dicho síndrome, que hoy se define por síntomas de irritación de mucosas respiratorias y conjuntivas que afecten a más del 20% de sus ocupantes17, ha dado pie a profusa legislación normativa sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo en cuanto a las condiciones ambientales que establecen la renovación mínima del aire y las condiciones de humedad ambiental de los locales de trabajo. En las empresas, la realización de controles periódicos del ambien te laboral es un derecho individual, social y legalmente exigible18, a partir de los conocimientos científicos actuales.

La relación causa-efecto en los trastornos ocupacionales no siempre es fácil de establecer, dificultad a la que hay que añadir el hecho de que la lista de enfermedades profesionales reconocidas, aunque recientemente ampliada, sigue siendo una realidad de obligado cumplimiento que lleva a la declaración de alteraciones de la salud bajo el epígrafe de «Accidente laboral», que en la ocasión que nos ocupa se detalló como «sin baja», dado el carácter benigno de la dolencia.

De otro lado, cabe recordar la limitación de la dependencia jerárquica externa a la profesión de los médicos de empresa, que deben responder a los intereses del empresariado del que dependen, lo que no siempre resulta en armonía con las necesidades de salud de la población trabajadora. La conducta empresarial descrita más arriba hacia la protección de la salud de sus trabajadores es modélica y rigurosa con la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, que, entre otras aplicaciones, distingue las tareas de vigilancia de la salud de las tareas de asistencia médica. La actitud resolutiva de Gas Natural, en coordinación con la Administración, ha facilitado la identificación de más de 600 casos de LS en más de 25 empresas en el ámbito territorial de Cataluña, Madrid y la ComunidadValenciana19.

En conclusión: a) el diagnóstico de la LS es básicamente clínico, si bien en casos dudosos la única exploración complementaria que ayuda al diagnóstico es la ecografía de superficie; b) la LS es reversible y, aunque no requiere tratamiento específico, la fisioterapia puede acelerar su recuperación, y c) el hecho de que la incidencia de LS sea significativamente mayor entre el personal femenino de oficinas puede corresponder a la incorporación plena de la mujer al mundo laboral dentro del desarrollo social, pero también podría reflejar características biológicas y epidemiológicas aún no bien conocidas.

La experiencia de la LS epidémica es un ejemplo destacado y estimulante de las perspectivas que los nuevos escenarios ocupacionales derivados del avance tecnológico abren al avance del conocimiento en la medicina del trabajo.

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19.La lipoatrofia semicircular afecta a casi 650 personas en toda España desde febrero. AZprensa [diario electrónico] 2007,año V, n.o 1614. Barcelona, 6 de julio de 2007 [citado 20 Jul 2007]. Disponible en: www. azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=30852