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Los verdaderos símbolos de la medicina: la serpiente y el bastón de Asclepio, pero no el caduceo

The true symbols of Medicine: the snake and Asclepio¿s cane but not the Caduceo

Basilio J Anía Lafuent a, Margarita Asenjo González a, José-Luis Suárez Almenara b

a Universidad de las Palmas de Gran Canaria. España.
b Residencia de Pensionistas de Taliarte. Las Palmas de Gran Canaria. España.

Artículo

La serpiente

La interpretación de la relación entre la serpiente y la medicina varía según las leyendas de distintas culturas. Para algunos, al cambiar frecuentemente de piel, el ofidio simboliza el rejuvenecimiento. Para otros, las serpientes alejan las enfermedades por ser animales proféticos y encantadores. Y para otros la serpiente significa poder1.

Desde tiempo inmemorial la serpiente ha simbolizado en la India a Kundalini, la energía evolutiva del hombre. Kundalini es una palabra sánscrita que significa «enroscado», como un muelle con el potencial para expandirse. Kundalini denota un almacén de energía psíquica localizado en un centro ubicado en la base de la columna vertebral. El despertar de este centro, normalmente dormido, se manifiesta por la súbita aparición de dones extraordinarios de elocuencia, intuición y talento literario. La primera vez que en el Libro del Éxodo la vara se transforma en serpiente, Moisés dice: «¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua».

Queda aquí expresada figurativamente la idea de que Moisés ha despertado a Kundalini2.

El capítulo 7 del Éxodo conecta definitivamente estos fenómenos psíquicos con la serpiente-poder:

 

8 Habló Yahveh a Moisés y Aarón, y dijo:

9 «Cuando Faraón os diga: Haced algún prodigio, dirás a Aarón: 'Toma tu cayado y échalo delante de Faraón, y que se convierta en serpiente'.»

10 Presentáronse, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron lo que Yahveh había ordenado: Aarón echó su cayado delante de Faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente.

11 También Faraón llamó a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los sabios egipcios, hicieron con sus encantamientos las mismas cosas.

12 Echó cada cual su vara, y se trocaron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró sus varas3.

Asclepio

Asclepio era el dios griego de la medicina, hijo del dios Apolo y de la mortal Coronis, de cuyo vientre fue extraído por Apolo tras morir su madre quemada en la hoguera. Los romanos lo llaman Esculapio (fig. 1).

Fig. 1. Asclepio, llamado Esculapio por los latinos. (Museo Vaticano.)

Asclepio, dicen los epidaurios, aprendió el arte de la curación tanto de Apolo como del centauro Quirón. Llegó a ser tan hábil en la cirugía y en el empleo de medicamentos que se le venera como el fundador de la medicina. No sólo curaba a los enfermos, sino que además Atenea le dio dos redomas con sangre de la gorgona Medusa; con la extraída de las venas de su lado izquierdo podía resucitar a los muertos, con la extraída del lado derecho podía matar instantáneamente. Otros dicen que Atenea y Asclepio se repartieron la sangre entre ambos: él la utilizaba para salvar la vida, y ella para destruir la vida e instigar guerras. Atenea había dado anteriormente dos gotas de esa misma sangre a Erictonio, una para matar y la otra para curar, y ató las redomas a su cuerpo de serpiente con cintas doradas4.

Apolo mereció la ira de Zeus sólo en una ocasión después de la famosa conspiración para destronarlo. Eso sucedió cuando su hijo Asclepio, el médico, cometió la temeridad de resucitar a Glauco, hijo de Minos, utilizando cierta hierba que le mostró una serpiente en una tumba. Hades, señor del infierno, presentó su queja en el Olimpo contra Asclepio por haber resucitado a un muerto y haberle por ello robado un súbdito. Zeus mató a Asclepio con un rayo y Apolo, en venganza, mató a los Cíclopes5.

Según relata Homero en la Ilíada, Asclepio era el padre de Podalirio y Macaón, los médicos que atendían a los griegos durante el sitio de Troya. En la literatura de los períodos griego tardío y romano temprano, Asclepio aparece representando cada vez mejor al médico ideal. A su mujer y a sus hijos se les presenta como la personificación de conceptos médicos abstractos. Epione, la esposa de Asclepio, personifica a epios, que en griego significa «amabilidad», palabra que pudiera formar parte del propio sufijo de Asclepio y que atestigua su actitud característica para con los que sufren. Podalirio es el representante de la medicina interna, y Macaón lo es de la cirugía. Las hijas de Asclepio, Higía y Panacea, son mencionadas en el Juramento Hipocrático6. Higía proporciona a Asclepio una doble vertiente como sanador y como conservador de salud, y Panacea representa los calmantes o remedios sencillos con los que el dios Asclepio conforta a los dolientes7.

El bastón de Asclepio

El bastón de Asclepio, a veces denominado vara de Aarón, es un palo recto, grueso y con nudos, con una serpiente enroscada (fig. 2). El palo representa a los árboles sagrados, que eran vistos como una conexión cósmica entre el mundo real, el averno y los cielos. Por su parte, la serpiente representa, por un lado, el rejuvenecimiento y la curación, pero por otro se asocia con la destrucción y la muerte. Esta naturaleza dual de la serpiente simboliza la lucha entre la vida y la muerte, simbolismo derivado también de los movimientos ondulantes de la serpiente entre la superficie y los mundos subterráneos8.

Fig. 2. Bastón de Asclepio o vara de Aarón.

Se representa a Asclepio apoyado en su bastón (fig. 3). El bastón le servía a Asclepio para caminar, así como de ayuda para curar a los enfermos y como muleta para apoyo de los dolientes. En su apoyo a los que buscan la curación, el bastón de Asclepio difiere de otras derivaciones de los árboles sagrados, tales como el mazo, la batuta y el cetro, que denotan sumisión8.

Fig. 3. Asclepio apoyado en su bastón.

El bastón de Asclepio ha sido adoptado como símbolo por la mayoría de las sociedades médicas profesionales, y forma parte del emblema oficial de la Organización Mundial de la Salud (fig. 4) y de la Organización Médica Colegial de España (fig. 5). La serpiente enroscada, con o sin bastón, se encuentra en el sello o emblema de muchos organismos y sociedades médicas de España y otros países.

Fig. 4. Emblema de la Organización Mundial de la Salud.

Fig. 5. Emblema de la Organización Médica Colegial de España.

Fig. 6. El caduceo.

El caduceo

La terapéutica transferencial, basada en la noción dinamista de la enfermedad, se puede llevar a cabo por contacto con una divinidad o persona portadora de una dynamis curativa, o con un ser vivo u objeto que tenga una virtud específica para curar. El propio Asclepio realizaba a veces sus curaciones por simple imposición de manos, y en la antigüedad se reconocían los efectos de la varita mágica de Hermes para infundir el sueño a los humanos9. Esta vara mágica de Hermes (Mercurio para los romanos), coronada por un casco alado y en la que se entrelazan dos serpientes enfrentadas, es llamada caduceo (fig. 6).

Aunque a Hermes se le atribuye cierta participación en el nacimiento de Asclepio, sus relaciones con la medicina son más bien remotas: entre los atributos de Hermes se encuentra la habilidad para restablecer la armonía y la concordia, era el protector de los pastores y se le consideraba el dios del comercio y de los ladrones, así como el conductor de las almas de los muertos hacia el infierno10. En definitiva, Hermes es la divinidad de las fronteras sociales, psíquicas y míticas, que protege a los viajeros que se aventuran más allá de las fronteras de su país, a los ladrones que cruzan los límites del sistema social y a las almas que efectúan la transición al final de la existencia. Como heraldo de Zeus, Hermes unifica el mundo de los humanos con el reino de los dioses. Cuenta la leyenda que Hermes encontró dos serpientes que se peleaban e interpuso su vara en un acto de pacificación, enroscándose las serpientes en la vara y cesando la pelea. Esa vara, con las serpientes entrelazadas junto con dos esfinges aladas que representan la ascensión hacia la deidad, es el atributo de Hermes, pero también fue la insignia de los heraldos en Grecia y Roma. Por eso se llama caduceo (del latín caduceum, relativo al heraldo) o kerykeión (del griego keryx, heraldo)11.

La confusión de tomar el caduceo en lugar del báculo de Asclepio por el símbolo de la medicina viene de muy lejos. En algunas imágenes de la época de la decadencia del Imperio Romano, Asclepio figuraba con dos serpientes, pero nunca con un caduceo. Al parecer, en el siglo XVI muchos impresores tomaron el caduceo como emblema por ser el símbolo del comercio, pero al empezar a circular libros de medicina con dicho símbolo comenzó a asociarse el caduceo a la medicina10.

Esta confusión ha llegado hasta nuestros días, como se puede comprobar en la vigesimoprimera edición del clásico tratado de medicina de Cecil, en cuyo frente y lomo figura un colofón que simboliza los aspectos universales de la medicina. Dicho colofón consta, según se explica en ese libro, de un círculo que representa el mundo, un triángulo estilizado en la parte superior que es la imagen de las fuerzas positivas y negativas que rigen la Ley de la Vida, una línea vertical con una rama hacia la derecha que sugiere la vara de Esculapio y Hermes, y una barra horizontal que conecta los tres símbolos12.

Bibliografía

1.Rodríguez Moro D. El caduceo médico. Rev Cubana Med Gen Integr 1997;13:409-11.
2.Kundalini Research Foundation. Moses and the gnostic rod of Aaron. [Consultado el 27/7/2001]. Disponible en: http://www.renature.com/KRF/ artrev/moses.html
3.Biblia. Éxodo 7, 8-12.
4.Graves R. Los mitos griegos. Madrid: Alianza Editorial, 1985; p. 215-6.
5.Graves R. Los mitos griegos. Madrid: Alianza Editorial, 1985; p. 94.
6.Hipócrates. Aforismos y sentencias. Buenos Aires: elaleph.com, 1999; p. 3.
7.Bailey JE. Asklepios: ancient hero of medical caring. Ann Intern Med 1996;124:257-63.
Medline
8.Williams NW. Serpents, staffs, and the emblems of medicine. JAMA 1999;281:475. [Consultado el 8/8/2001]. Disponible en: http://www.ama-assn.org/sci-pubs/msjama/articles/vol-281/no-5/jms90002.htm
9.Laín Entralgo P. Historia universal de la medicina. Barcelona: Masson-Multimedia, 1998.
10.Dahlmann J. Acerca del báculo de Asclepios. [Consultado el 31/7/2001]. Disponible en: http://www.udo.edu.ve/x/asclep/baculo.htm
11.Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana. Madrid: Espasa-Calpe, 1908;10:353.
12.Bennett JC, Plum F, editores. Cecil, tratado de medicina interna. México: McGraw-Hill Interamericana, 1997.