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doi: 10.1016/j.medcli.2008.11.002

Respuesta del autor

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Yolanda Carrascal a

a Cirugía Cardiovascular, Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Valladolid, España.

Artículo

Sr. Editor:

En primer lugar, quiero agradecer el interés que han suscitado los últimos artículos publicados en Medicina Clínica, a propósito de la conveniencia de la cirugía cardiaca en los octogenarios1–3. Es evidente que este tema preocupa y motiva el desarrollo de iniciativas que permitan profundizar el conocimiento y la búsqueda de soluciones por parte de los profesionales implicados en el tratamiento de estos pacientes. Entre todas estas iniciativas, me gustaría mencionar la puesta en marcha, en julio de este año, por la Sociedad Española de Cardiología: se trata del registro PEGASO4 (Pronóstico de la Estenosis Grave Aórtica Sintomática del Octogenario). Su finalidad es evaluar las características de la población de 80 años o más afectada por enfermedad valvular aórtica sintomática, con independencia de su tratamiento. Probablemente, este esfuerzo aporte información valiosa, tanto demográfica como clínica, acerca de la representatividad de esta enfermedad en España. No hay ningún estudio aleatorizado en este grupo de población que, aunque en crecimiento constante, representa un porcentaje bajo del total de intervenciones de CC. Es posible que el registro PEGASO aporte información interesante sobre la que apoyar investigaciones ulteriores.

En cuanto a los comentarios que expone Ribera en su «Carta a Medicina Clínica a propósito del tema», cabe puntualizar algunos aspectos. En primer lugar, hay que recordar que el papel del profesional médico ha ido variando en los últimos años. En la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias del 21 de noviembre5 se enuncia: «Las Administraciones sanitarias, los servicios de salud o los órganos de gobierno de los centros y establecimientos sanitarios, según corresponda, establecerán los medios y sistemas de acceso a las funciones de gestión clínica, a través de procedimientos en los que habrán de tener participación los propios profesionales». Parece claro que la función de los médicos no sólo consiste en aportar sus conocimientos para desempeñar una labor de promoción y mantenimiento de la salud de la población y realizar prevención, diagnóstico y tratamiento de sus enfermedades, sino que, además, éstos deben implicarse en la calidad de las prestaciones y en la adecuada gestión de los procedimientos, su eficacia y eficiencia. Por esto resulta tan importante un estudio adecuado de este grupo emergente, el de los octogenarios, que demanda soluciones ajustadas a sus problemas y en el que aún hay muchos conceptos por precisar. Es cierto que, por definición, la sanidad española es universal y gratuita, pero no se tiene la certeza de que sus prestaciones vayan a ser infinitas. De ahí la necesidad de racionalizar su uso. Para esto, nada mejor que estudiar de forma exhaustiva las necesidades del paciente octogenario y los recursos disponibles, de manera que los resultados sean óptimos.

En segundo lugar, no es aceptable descartar la opción quirúrgica en el paciente octogenario, máxime cuando varios grupos han demostrado que se trata de una alternativa adecuada y satisfactoria para un determinado número de sujetos de características especiales3,6–8. Sin embargo, estos mismos autores señalan que factores tales como la necesidad de intervención urgente y el deterioro de la clase funcional, entre otros, contribuyen a que los resultados en cuanto a la morbimortalidad y la calidad de vida empeoren de forma significativa.

Como afirma Ribera, ya hay campañas preventivas, dirigidas tanto a la población general como al personal sanitario, orientadas a disminuir la incidencia del contagio del virus de la inmunodeficiencia humana y a moderar o erradicar el consumo de tabaco, entre otras. En ese mismo aspecto, la vigilancia adecuada de la población añosa (hay que recordar que, a cierta edad, no existen «soplos inocentes», se debe vigilar los signos o síntomas de una posible insuficiencia cardíaca o de una enfermedad coronaria, controlar y tratar la anemia en los ancianos, entre otras actuaciones) permitirá evitar que el paciente se encuentre en una situación de «gran deterioro» en el momento de plantear la indicación quirúrgica. De esta manera, se controlarán estos factores tan trascendentes en el incremento del riesgo de la CC. Por tanto, el foco de atención debería dirigirse hacia el aspecto preventivo y el diagnóstico precoz. Los facultativos de atención primaria (que son los que controlan a la mayoría de los ancianos), los especialistas en geriatría y los cardiólogos han de «investigar» para identificar esos indicios que muy frecuentemente pasan desapercibidos en la población española de octogenarios (en mi apreciación personal, generalmente recia y poco acostumbrada a reivindicar su salud).

Por último, un aspecto que puede olvidarse en esta medicina avanzada y tecnificada: cuando los medios para mejorar el estado de salud se agotan, la misión más importante del médico es reconfortar al paciente y aliviar su sufrimiento, algo a lo que particularmente creo que no contribuye una CC indicada incorrectamente.

Bibliografía

1.Viana-Tejedor A, Domínguez FJ, Moreno Yangüela M, Moreno R, López de Sá E, Mesa JM. Cirugía cardíaca en pacientes octogenarios. Factores predictores de mortalidad y evolución de la supervivencia y de la calidad de vida a largo plazo. Med Clin (Barc). 2008;131:412-415.
2.Carrascal Y. Cuarta edad: el límite o el reto. Med Clin (Barc). 2008;131:419-421.
3.Carrascal Y. Cirugía cardíaca en el anciano: nuevas perspectivas para una población en crecimiento. Med Clin (Barc). 2007;128:422-428.
4.Carrascal Y. Registro PEGASO. www.registropegaso.es.
5.Carrascal Y. LEY 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias. BOE. 2003;280:41442-41458.
6.Bardakci H, Cheema FH, Topkara VK, Dang NC, Martens TP, Mercando ML. Discharge to home rates are significantly lower for octogenarians undergoing coronary artery bypass graft surgery. Ann Thorac Surg. 2007;83:483-489.
Medline
7.Scott BH, Seifert FC, Grimson R, Glass PSA. Octogenarians undergoing coronary artery bypass graft surgery: resource utilization, postoperative mortality, and morbidity. J CardiothoracVasc Anesth. 2005;19:583-588.
8.Filsoufi F, Rahmanian PB, Castillo JG, Chikwe J, Silvay G, Adams DH. Results and predictors of early and late outcomes of coronary artery bypass graft surgery in octogenarians. J Cardiothorac Vasc Anesth. 2007;21:784-792.
Medline