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doi: 10.1016/S0025-7753(07)72572-1

Violencia intrafamiliar y de género vista por los profesionales de la salud

Family and gender violence from the point of view of health professionals

Blanca Coll-Vinent a, Teresa Echeverría a, Dolores Rodríguez a, Manel Santiñà a

a Servicio de Urgencias. Hospital Clínic. Barcelona. España.

Artículo

Sr. Editor: La violencia de género constituye una frecuente y grave situación que repercute de manera importante en la salud de las personas afectadas1-5 y ocasiona un gran consumo de recursos sanitarios. Dado el protagonismo que los profesionales sanitarios pueden tener en mejorar la situación actual de la violencia de género, el motivo del presente trabajo fue evaluar la actitud y la opinión de los profesionales frente a este problema y su preparación para detectar y atender a pacientes en esta situación.

La población objeto del estudio fue todo el personal médico y de enfermería que trabajaba en un hospital urbano de tercer nivel en los meses de marzo, abril y mayo del año 2005. Se seleccionó una muestra aleatoria de 321 personas, a las que se distribuyó un cuestionario anónimo que contenía ítems relacionados con la estimación de la gravedad del problema de la violencia doméstica y de su frecuencia en el ámbito sanitario, la percepción de la situación como problema de salud y la capacidad subjetiva de preparación frente a este problema. Se realizó un análisis descriptivo de todas las variables. La asociación entre las variables se realizó mediante la prueba de la t de Student o ANOVA de un factor en las variables continuas y la prueba de la *2 en las variables discontinuas. La significación estadística se estableció para valores de p < 0,05.

El número de cuestionarios contestados fue 287 (185 de mujeres y 102 de varones; media [desviación estándar] de edad, 40,78 [10,28] años). Un 50,5% de los encuestados correspondió a personal médico y un 49,5%, a personal de enfermería. Un 87% de los encuestados consideraron que el problema de la violencia de género era un problema bastante o muy importante, y la gran mayoría (92%) consideró que se trata de un problema social. Más de la mitad (62%) de los encuestados también lo definieron como judicial. El resto de las definiciones, incluidas las que hacían referencia a la salud (salud personal y salud pública), obtuvieron una puntuación inferior. La valoración de las distintas instituciones que pueden ayudar a solucionar el problema evidenció que la justicia, los servicios sociales y la escuela fueron considerados como las de mayor potencial decisorio para eliminar la violencia, pero en cambio esta valoración se invertía al evaluar su actuación real. Los servicios médicos son los que obtuvieron una diferencia de puntuaciones menor entre su potencial y el grado real de actuación. Menos de la mitad (41,2%) de los encuestados había detectado alguna vez a alguien que se hallara en una situación de violencia intrafamiliar y/o de género. Sin embargo, un 60,1% de los encuestados consideró que podía tener un papel bastante o muy relevante en la detección de estos casos, y un 50% creía que lo podía tener en la asistencia a personas en esta situación. Por el contrario, la valoración del propio grado de preparación para asistir a este tipo de pacientes fue en general muy bajo. La gran mayoría del personal encuestado consideraba adecuado o muy adecuado especificar en la historia clínica el problema de la violencia de género siempre que se conociera (92,1%), e incluir sistemáticamente en la anamnesis preguntas encaminadas a desvelar el problema de la violencia intrafamiliar en todos los pacientes atendidos (91,5%).

Al analizar los resultados según el estamento del personal encuestado, se objetivó que el personal de enfermería daba más importancia al tema y detectaba más casos de violencia de género que el personal médico (p = 0,043 y p = 0,012, respectivamente). También fue superior la opinión de la potencial capacidad para detectar nuevos casos (p = 0,001) y para darles asistencia (p = 0,0001), y el grado de conocimiento sobre el tema (p = 0,015). Estas diferencias se mantenían con independencia del sexo.

De los resultados obtenidos, llama la atención que, a pesar de que es un problema considerado importante o muy importante por la mayoría de los profesionales sanitarios encuestados, y a pesar de tratarse de profesionales de la salud, todos los ítems que hacen referencia a la relación entre violencia y salud obtienen puntuaciones muy bajas. En el bajo resultado obtenido en el presente estudio respecto a la detección de casos de violencia de género probablemente influya el hecho de que la violencia doméstica no es visualizada como un problema de salud y, por tanto, el personal sanitario no ve la detección como una responsabilidad u obligación. Los resultados comentados revelan un gran desconocimiento del tema entre los profesionales de la salud. Sin embargo, nuestro estudio también es esperanzador respecto a la sensibilidad que las personas encuestadas tienen sobre el problema y respecto al potencial que el campo sanitario tiene de actuar sobre el problema de la violencia doméstica.

Los resultados obtenidos evidencian que es necesario aumentar y fomentar la formación en el personal de enfermería y médico sobre cómo identificar y encauzar los casos de violencia intrafamiliar y de género y sus repercusiones en el estado de salud de quien las sufre. También parece obvio que el personal sanitario manifiesta estar dispuesto a aprender a manejar mejor este problema. Es responsabilidad de todos aprovechar esta oportunidad con un fin muy concreto: mejorar la salud de quien está padeciendo maltratos actuando tanto en el aspecto preventivo como en el curativo.

Bibliografía

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