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Análisis estadístico del delirio en un servicio de psiquiatría de enlace

Statistical analysis of delirium in a psychiatric liaison service

AM Soriano Pérez a, FJ Valencia Granados a, MG Ochoa Madrigal a, A Zárate Méndez b, S García b, EG Meza Dávalos b

a Servicio de Psiquiatría. Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. ISSTE. México DF. México.
b Servicio de Neurología. Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. ISSTE. México DF. México.

Palabras Clave

Delirio. Morbilidad. Comorbilidad. Mortalidad.

Keywords

Delirium. Morbidity. Comorbidity. Mortality

Resumen

Se realizó un estudio estadístico descriptivo observacional transversal de delirio en un servicio de psiquiatría de enlace en un centro médico nacional, en busca de patrones estadísticos que sirvan de parámetros para incrementar los conocimientos en torno al delirio, su presentación, sus relaciones con ciertos padecimientos médicos, así como con determinadas especialidades y condiciones como el sexo, la edad o la ocupación, entre otras. Este estudio contempló la actividad del servicio de psiquiatría a través de la solicitud de interconsulta a pacientes hospitalizados en diversas especialidades y unidades de atención, durante el período comprendido entre marzo de 2000 y mayo de 2003. Nuestros resultados fueron interesantes debido a que nos permiten dar paso a otros estudios que acerquen nuestros conocimientos a una atención más adecuada y sobre todo, oportuna. Es posible que un estudio retrospectivo sea de mayor importancia aplicado a esta población.

Artículo

INTRODUCCIÓN

El delirio es un síndrome estadísticamente significativo en la consulta de psiquiatría de enlace, ya que aparece dentro de las primeras 10 causas de interconsulta en los hospitales de alta especialidad1,2. El delirio es considerado un indicador de gravedad de un padecimiento médico de base3, y ciertamente la presencia de delirio es ya una condición de mal pronóstico. En este sentido, Gleason4 describe que al menos el 10% de los pacientes hospitalizados con padecimientos graves lo presenta. Por otro lado, esta afección se asocia con una mortalidad al año del 22 al 76%5. Francis et al6, McCusker et al7 y Lindesay8 refieren que los pacientes con delirio presentan una mortalidad del 50% al año del acontecimiento. Hasta un 25% de los pacientes con cáncer presentan delirio en la fase terminal9. Asimismo, entre el 30 y el 40% de los pacientes con infección por el VIH presenta delirio10. También se ha descrito que en el postoperatorio un 50% de los pacientes presenta esta afección11. Por otro lado, los pacientes con demencia de base tienen de un 60 a un 70% de probabilidad de presentar delirio asociado12. Los pacientes de edad avanzada son el grupo etario con mayor incidencia de delirio y mayor vulnerabilidad a ser hospitalizado por este síndrome13. Generalmente, el delirio es una complicación neuropsiquiátrica que ocurre al final de la vida y particularmente en pacientes con cáncer avanzado (Lawlor, 2002), que se experimenta horas antes de morir hasta en el 90% de los casos.

Se trata de un síndrome caracterizado por un conjunto de signos y síntomas que se presentan de manera más o menos consistente, pero que son compartidos por tres procesos psicopatológicos: los trastornos depresivos graves con síntomas psicóticos o no; los trastornos psicóticos, y los procesos demenciales14, que es posible diferenciar con una buena anamnesis.

El delirio se comporta de forma errática, es decir, cambia rápidamente de patrón sintomático, con cambios en sólo algunas horas, y sus manifestaciones se presentan con mayor intensidad durante la noche.

Desafortunadamente el delirio es un síndrome subdiagnosticado, lo que reduce la posibilidad de incidir sobre su etiología, de tal forma que sea posible disminuir su mortalidad15.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se recolectaron los datos de la consulta de psiquiatría de enlace, formándose una base de datos, que fue analizada por un paquete estadístico SPSS v. 11 para Windows. Se realizaron medidas de tendencia central, así como de dispersión, inferencias y correlaciones.

RESULTADOS

De una población de 62 casos diagnosticados de delirio durante el período comprendido entre marzo de 2000 y mayo de 2003 se excluyó un caso por falta de datos, por lo que quedó una población real de 61 casos, compuesta por 23 mujeres y 38 varones, con una relación de 1:1,7. La edad mínima fue de 13 años y la máxima, de 83, por lo que se presentó un rango de 70 años, una mediana de 55 años y una moda de 52 años; la desviación estándar encontrada fue de 16,541 con una varianza de 273,593. El intervalo de confianza fue de 0,026 y la f = 0,026; el error máximo aceptado fue de 5, con un grado de confianza del 95%, un coeficiente de asimetría para frecuencias de 1,907 y un coeficiente de asimetría para edad de 0,433; la curtosis para la edad fue de 0,512, y para las frecuencias, de 0,512; la prueba Z para la edad fue de 0,445 (tablas 1 y 2).

La distribución de frecuencias por edad se expone en la tabla 3; la observación más significativa es que los pacientes de 52 años de edad representaron el 82% del total de la población, con 5 casos de delirio. El segundo grupo por frecuencia fueron los de 65 años de edad, con 4 casos, es decir, el 6,6% del total de la población estudiada. El tercer lugar lo ocupó el grupo de 51 años de edad, con un 4,9% de los casos (tabla 3).

Con relación al estado civil, los varones casados, con 30 casos, representaron el 49% del total de la población, seguido por las mujeres casadas, con un 19% (12 casos), ambos con una frecuencia acumulada del 68% del total de la muestra estudiada. Esto pone de manifiesto una relación de mujeres casadas frente a varones casados de 1:2,25. Las mujeres solteras presentaron un 9,8%, es decir, 6 casos. Hubo sólo 4 varones solteros (6,6%), lo que corresponde a una relación mujeres solteras frente a varones solteros de 1,5:1, respectivamente (tabla 4).

El comportamiento observado en lo que concierne a la ocupación de los pacientes fue el siguiente: en primer lugar el hogar, en segundo, los jubilados y en tercero, los empleados, con un 29,5, un 21,5 y un 11,3%, respectivamente, correspondiente al 62,3% del total de la muestra (tabla 5).

La distribución de frecuencias por servicio solicitante ocurrió de la siguiente forma: el servicio de neurocirugía ocupó el primer lugar, con el 31,1% (19 casos), casi una tercera parte del total de la muestra estudiada y 2,1 veces mayor que el segundo servicio con más solicitudes. En el servicio de cirugía cardiovascular, con un 14,8% (9 casos), la unidad coronaria presentó una frecuencia del 9,8%, con 6 casos reportados, y ocupó el tercer lugar de frecuencia; admisión continua presentó una frecuencia del 6,6% y 4 casos reportados, cifra igual que la de oncología quirúrgica (tabla 6).

La distribución de frecuencias por diagnóstico médico no psiquiátrico en comorbilidad con delirio fue como sigue: el diagnóstico de cáncer se dio en 7 casos (cáncer de mama, 3; cáncer cervicouterino, 1; cáncer pulmonar, 2, y cáncer de vejiga, 1), lo que representó el 11,5% del total de la muestra (el primer lugar). Los pacientes con posrevascularización coronaria presentaron una frecuencia del 8,2%, con 5 casos, ocupando el segundo lugar. La colocación de una placa en el cráneo (6,6%; 4 casos) ocupó el tercer lugar en frecuencia, al igual que los tumores cerebrales (no cancerosos), cuya frecuencia fue del 6,6%, con 4 casos. Por último, los pacientes de postrasplante renal ocuparon el quinto lugar en frecuencia, con 3 casos, lo que supone un 4,9% del total de la población estudiada (tablas 7, 8 y 9).

DISCUSIÓN

El delirio es una urgencia médica que debe ser conocida por médicos especialistas tanto psiquiatras como de otras especialidades. Incluso el médico general debe saber diagnosticar y canalizar esta afección en su debido momento. Los síntomas observados en el delirio suelen variar según el tipo, ya que algunos autores mencionan la existencia de tres tipos: el hiperactivo o hiperdopaminérgico; el hipoactivo o hipodopaminérgico, y por último, el mixto.

Los resultados de nuestro estudio tienen un comportamiento especial en lo que respecta a los diagnósticos médicos con los que se presentó el delirio. No son sustancialmente diferentes de los que se han reportado en la bibliografía médica mundial (cáncer, posquirúrgicos y unidades de terapia intensiva, unidades de cuidados coronarios); sin embargo, sí presentan ciertos rasgos importantes que cabe destacar. La edad es el principal: la curtosis observada tiene tendencia a la izquierda en relación con la estimada, que presenta una mayor tendencia a la derecha en países con mayor grado de industrialización y soporte económico. Los pacientes que presentaron delirio en el curso de una enfermedad médica no psiquiátrica grave tienden a ser más jóvenes de lo estimado, aun cuando dentro de la población estudiada hubo 5 casos distribuidos en los extremos de la campana de Gauss, a 3 desviaciones estándar. Por otro lado, es destacable la relación mujer-varón; este comportamiento no se ha explicado en nuestro estudio por su alcance metodológico, pero podemos inferir que se debe a la presencia de casos de cardiopatía isquémica, que ocupa en dos momentos el primer y el segundo lugar por unidad médica estudiada (la unidad coronaria y la unidad posquirúrgica cardiovascular), donde predomina el sexo masculino. Del mismo modo se observó que los pacientes casados ocuparon casi el 50% de los casos en comparación con los solteros o viudos, que juntos se aproximaron apenas a un 9,9% del total de la población. Los varones jubilados fueron el 21,3% del total de la población en relación con la ocupación; sin embargo, las mujeres jubiladas sólo fueron el 1,6% del total de los casos (un caso).

En nuestra institución continuaremos realizando estudios que nos permitan aproximarnos aún más al entendimiento del delirio, así como de otras enfermedades médicas que se comparten por distintos servicios, ya que siendo una institución de tercer nivel la psiquiatría de enlace es una de nuestras principales actividades y oportunidades de estudio.

Bibliografía

1.Valencia GF, Ochoa MM, Soriano PA. Perfil de morbilidad y comorbilidad en un servicio de psiquiatria de enlace. Psiquis 2002;11. CITA
2.Anderson SD, Hewko RA. Letters, studying delirium. CITA
3.Wise MG, Trzepacz PT. Delirium (confusional states) En: Rundall JR, Wise MG, editors. Texbook of consultation-liaison pshychiatry. Washington: American Psychiatric CITA
4.Gleason OC. Problem-oriented diagnosis, delirium. CITA
5.Fan JR. The epidemiology of delirium: a review of studies and methodological isses. CITA
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6.Francis J, Martin D, Kapoor WN. A propspective study of delirium in hospotalized alderly. CITA
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7.McCusker J, Cole M. Brhmowicz M, Primeuau F, Belizle E. Delirium predicts 12-month mortality. CITA
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8.Lindesay J. Factors associated with antipsychotic drug use in residential care: changes between 1990 and 1997. CITA
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9.Stiefel F, Holland J. Deliriúm in cancer patients. CITA
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10.Perry S. Organic mental disorders caused by HIV: update on early diagnosis and treatment. CITA
11.Tune LE. Postoperative delirium. CITA
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12.Hewko RA. Recongnition, assessment, and management of delirium in the geriatric patient. CITA
13.Mitchell A. Delirium in old age. Lancet Neurol 2003;2. CITA
14.Francis J, Kapoor WN. Deliriúm in hospitalizad elderly. CITA
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15.Curyto KJ, Johnson J, Ten Heve T, Mossey J, Knott K, Katz IR. Survival of hospitalized elderly patients with delirium: a prospective study. CITA
Medline