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Disminución de tamaño de un cáncer de mama tras biopsia con aguja gruesa

Reduction in Breast Tumor Size after Core Needle Biopsy

Rocío Gil a, Luis Pina a, Octavio Cosín a, Jesús Javier Sola b

a Servicio de Radiología. Clínica Universitaria. Universidad de Navarra. Pamplona.
b Servicio de Anatomía Patológica. Clínica Universitaria. Universidad de Navarra. Pamplona. España.

Palabras Clave

Cáncer de mama. Biopsia. Necrosis.

Keywords

Breast Cancer. Biopsy. Necrosis.

Resumen

La biopsia de lesiones mamarias con aguja gruesa es una técnica diagnóstica muy difundida, que se acompaña de escasas complicaciones. Presentamos un caso de disminución del tamaño de un carcinoma ductal infiltrante tras la realización de una biopsia con aguja gruesa de calibre 14-G, que complicó la posterior localización con arpón metálico. Tras la escisión de la lesión, se comprobó una extensa necrosis del tumor, con zonas hemorrágicas. En la bibliografía revisada únicamente se han publicado dos casos similares, y ambos tras punciones con aguja fina.

Artículo

A pesar de la amplia utilización de la biopsia con aguja gruesa (BAG) para el diagnóstico de las lesiones mamarias, la tasa de complicaciones es baja1. Además, los hallazgos mamográficos a los seis meses tras realización de BAG son muy infrecuentes, tal y como queda reseñado en la bibliografía2,3. Sin embargo, los cambios histológicos inmediatos tras una BAG visibles en el espécimen quirúrgico son habituales, con un amplio espectro de lesiones que van desde un hematoma hasta un desplazamiento epitelial4-6. Presentamos una complicación muy infrecuente tras una BAG que consistió en una disminución del tamaño de un carcinoma ductal infiltrante y que dificultó su posterior localización con arpón metálico.

PRESENTACIÓN DEL CASO

Una mujer asintomática de 82 años de edad acudió a nuestro hospital por presentar un nódulo mamográfico ya detectado previamente en otro centro, y del que se recomendó biopsia. En las mamografías realizadas en nuestro hospital se apreció un nódulo no palpable en el cuadrante superoexterno de la mama izquierda. El nódulo mostró unos márgenes bien definidos y una morfología redondeada, su diámetro máximo era de 14 mm (fig. 1). En la periferia del nódulo se observaron dos calcificaciones puntiformes. En las mamografías previas aportadas por la paciente se apreció un nódulo similar, pero de menor tamaño (11 mm).

Fig. 1.--Nódulo redondeado y bien delimitado, con dos microcalcificaciones periféricas. Proyección craneocaudal (detalle).

Fig. 2.--La ecografía mostró el nódulo como una lesión sólida y bien delimitada, con ligero refuerzo posterior, similar a un fibroadenoma.

Fig. 3.--Las mamografías realizadas tras la colocación del arpón mostraron la lesión como una densidad mal definida, con un tamaño claramente inferior al del nódulo. Las dos microcalcificaciones sirvieron para guiar con fiabilidad el arpón mediante estereotaxia.

Fig. 4.--Dos preparaciones histológicas del espécimen (campo completo y 100 aumentos, tinción de hematoxilina-eosina). Se demuestra la presencia de extensas áreas hemorrágicas y de necrosis, con hendi duras de colesterol. El tumor ha quedado reducido a unos pocos focos.

La ecografía practicada demostró el nódulo como una lesión sólida, de morfología ovoidea, con ligero refuerzo acústico posterior (fig. 2). Se realizó una BAG con aguja de calibre 14-G bajo control ecográfico, y se obtuvieron tres cilindros. El resultado anatomopatológico fue de carcinoma ductal infiltrante. Doce días después de la biopsia, la paciente acudió nuevamente a nuestro hospital para la cirugía conservadora, previo marcaje con arpón metálico. Sorprendentemente, el nódulo no pudo ser localizado con control ecográfico. Como alternativa se empleó la estereotaxia, que permitió la localización de la lesión. El nódu lo experimentó una clara disminución de tamaño, pasando de 14 mm a 8 mm (fig. 3). Además, los márgenes se hicieron mal definidos y la morfología cambió de redondeada a irregular. Afortunadamente, las dos calcificaciones sirvieron como referencia para guiar con seguridad el arpón mediante la estereotaxia. El carcinoma fue extirpado con márgenes libres. El informe anatomopatológico definitivo fue de carcinoma ductal infiltrante con extensas áreas de hemorragia y necrosis (fig. 4).

DISCUSIÓN

La BAG es una alternativa válida para el diagnóstico de las lesiones mamarias1. La calidad del material obtenido permite un diagnóstico preciso en la mayoría de los casos, aunque los resultados borderline, como hiperplasia ductal atípica, hacen necesario completar el estudio con una biopsia quirúrgica7. A pesar de la amplia utilización de la BAG, las complicaciones de la técnica (hematoma subsidiario de drenaje o infección) son poco frecuentes1. No obstante, la punción con una aguja causa algunos cambios en el tejido mamario que pueden ser identificados en mamografía y, sobre todo, en el estudio histológico del espécimen extirpado.

Las anomalías mamográficas ocasionadas por una BAG son infrecuentes en el seguimiento de estas pacientes. En dos referencias bibliográficas sobre 24 y 744 BAG no se encontraron cambios significativos en las mamografías de seguimiento de seis meses2,3. Sin embargo, inmediatamente tras una biopsia es habitual la aparición de un hematoma en la zona de la punción, que no suele requerir de cuidados especiales. Dicho hematoma suele manifestarse clínicamente como un bultoma, y se traduce en las mamografías como una masa o una densidad. Liberman et al8, encontraron hematoma en hasta el 60% de las pacientes a las que se les había practicado una biopsia asistida por vacío, aunque ninguna precisó de drenaje quirúrgico. En la serie de Parker et al1, sólo se requirió drenaje quirúrgico de hematomas en el 0,1% de las biopsias. También se ha publicado un caso de hematoma tras BAG que retrasó durante tres meses la intervención de un pequeño carcinoma9. A pesar de que está descrita la desaparición de lesiones mamarias tras múltiples pases con aguja gruesa, sobre todo con el empleo de agujas asistidas por vacío10, no creemos que las tres tomas que practicamos en nuestro caso influyeran significativamente en la reducción del tumor. Sin embargo, es posible que la necrosis extensa del tumor, muy probablemente inducida por la BAG, fuese la causa de la disminución de tamaño y del cambio de morfología de la lesión. No hemos encontrado referencias sobre esta complicación tras la BAG.

Otros trabajos se han centrado en los cambios histológicos producidos por la BAG. Tardivon et al4, describieron los hallazgos histológicos en 350 especímenes quirúrgicos a los que previamente se les había practicado BAG, y los dividieron en precoces y tardíos. Entre los primeros, la hemorragia local fue causa de sobreestimación en el tamaño de la lesión. También se encontró desplazamiento epitelial. Entre los cambios tardíos se observaron reacción inflamatoria, fibrosis y émbolos linfáticos. La necrosis de tumores benignos o malignos tras punción-aspiración con aguja fina (PAAF) está descrita, aunque son muy pocos los casos referidos, únicamente hemos encontrado dos casos de necrosis de cánceres mamarios tras PAAF5. Además, se han descrito cuatro casos de infarto tras PAAF (un carcinoma papilar de tiroides, un adenoma pleomorfo de paratiroides y dos fibroadenomas de mama)6.

El caso que presentamos tiene varios puntos de interés: primero, la presentación de un carcinoma infiltrante como un nódulo bien delimitado, con algunas calcificaciones periféricas, similar a un fibroadenoma, tanto en mamografía como en ecografía, es un hallazgo infrecuente. En segundo lugar, la disminución del tamaño tumoral tras la BAG es una circunstancia excepcional. La necrosis tumoral, muy probablemente inducida por la BAG, fue responsable de la disminución de tamaño del tumor, lo que dificultó la posterior localización con arpón. El radiólogo y el patólogo deben conocer esta complicación infrecuente de la BAG, que puede dificultar tanto la localización prequirúrgica como el diagnóstico histológico.

Bibliografía

1.Parker SH, Burbank F, Jackman RJ, Aucreman CJ, Cardenosa G, Cink TM, et al. Percutaneous large core breast biopsy: a multi-institutional study. Radiology 1994;193:359-64.
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2.Lamm RL, Jackman RJ. Mammographic abnormalities caused by percutaneous stereotactic biopsy of histologically benign lesions evident on follow-up mammograms. AJR Am J Roentgenol 2000;174;753-6.
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3.Kaye MD, Vicinanza-Adami CA, Sullivan ML. Mammographic findings after stereotaxic biopsy of the breast performed with large-core needles. Radiology 1994;192:149-51.
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4.Tardivon AA, Guinebretière JM, Dromai.n, Deghaye M, Caillet H, Georgin V. Histological findings in surgical specimens after core biopsy of the breast. Eur J Radiol 2001;42;40-51.
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5.Choreutaki T, Scarpellini F, Eusebi V. Breast cancer necrosis following fine needle aspiration biopsy. Tumori 1996;82:242-4.
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6.Pinto RG, Couto F, Mandreker S. Infarction after fine needle aspiration. A report of four cases. Acta Cytol 1996;40:739-41.
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7.Liberman L, Cohen MA, Dershaw DD, Abramson AF, Hann LE, Rosen PP. Atypical ductal hyperplasia diagnosed at stereotaxic core biopsy of breast lesions: an indication for surgical biopsy. AJR Am J Roentgenol 1995;164:1111-3.
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8.Liberman L, Hann LE, Dershaw DD, Morris EA, Abramson AF, Rosen PP. Mammographic findings after stereotactic 14-gauge vacuum biopsy. Radiology 1997;203:343-7.
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9.Deutch BM, Schwartz MR, Fodera T, Ray DM. Stereotactic core breast biopsy of a minimal carcinoma complicated by a large hematoma: a management dilemma. Radiology 1997;202:431-3.
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10.Jackman RJ, Marzoni FA, Nowels KW. Percutaneous removal of benign mammographic lesions: comparison of automated large-core and directional vacuum-assisted stereotactic biopsy techniques. AJR Am J Roentgenol 1998;171:1325-30.
Medline