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doi: 10.1016/j.rx.2011.05.017

Factores pronósticos e imagen funcional del cáncer de recto

Prognostic factors and functional imaging in rectal cancer

R. García Figueiras a, , P. Caro Domínguez a, R. García Dorrego a, A. Vázquez Martín a, A. Gómez Caamaño b

a Servicio de Radiodiagnóstico, Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, A Coruña, España
b Servicio de Oncología Radioterápica, Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, A Coruña, España

Palabras Clave

Cáncer rectal. Resonancia magnética. Imagen funcional. Difusión. Factores pronósticos.

Keywords

Rectal cancer. Magnetic resonance imaging. Functional imaging. Diffusion. Prognostic factors.

Resumen

La evolución del tratamiento de cáncer de recto durante los últimos años ha estado condicionada por diversos avances en el campo de la cirugía y terapias oncológicas neoadyuvantes. La introducción por Heald en 1982 del concepto del mesorrecto como unidad anatómica (escisión mesorrectal total) y la generalización de la radioquimioterapia preoperatoria, han determinado una mejoría del pronóstico en un número significativo de pacientes. Debido a estos avances, ha surgido la necesidad de que la imagen defina una serie de factores pronósticos del tumor, tanto antes como después del tratamiento neoadyuvante, que permitan individualizar el manejo del paciente con neoplasia de recto.

Por otra parte, la irrupción de las técnicas de imagen funcional y molecular permite abrir una vía de estudio in vivo de una serie de características tumorales distintivas como la angiogénesis, el metabolismo o la celularidad en las neoplasias de recto con una aportación creciente en la determinación del pronóstico, la estadificación, la planificación terapéutica y la evaluación de la respuesta al tratamiento en pacientes con cáncer de recto.

Artículo

Introducción

El cáncer colorrectal (CCR) es uno de los tipos de tumor maligno más frecuentes. Un tercio de estas neoplasias se localiza en el recto y la afectación rectal, a su vez, presenta peor pronóstico debido a una mayor tasa de recurrencia local y a una mayor frecuencia de metástasis en el momento del diagnóstico1.

Aunque la cirugía sigue siendo la herramienta terapéutica fundamental, el manejo de los pacientes con cáncer de recto (CR) ha pasado a un equipo multidisciplinar encargado de definir estrategias de tratamiento individualizadas, en función de las características del paciente y del tumor2, 3. En este contexto, los estudios de imagen para la estadificación del cáncer de recto, han pasado de centrarse exclusivamente en la determinación del «TNM» tumoral, a tratar de definir una serie de factores pronósticos que tradicionalmente se obtenían del análisis anatomopatológico. Entre ellos destacan: la profundidad de la afectación tumoral mural/extramural, la distancia al margen mesorrectal y la presencia de afectación ganglionar, vascular, peritoneal o del complejo esfinteriano. La valoración conjunta de estos elementos permite establecer tanto la necesidad de terapia neoadyuvante como el tipo de cirugía a realizar4, 5, 6, 7.

Además, el avance en el conocimiento de la biología tumoral ha ido mostrando que las neoplasias representan modelos patológicos muy complejos y variables, en los que el equilibrio entre ciertos procesos como la angiogénesis, la celularidad tumoral, el metabolismo o la oxigenación determinan el comportamiento de dichos tumores. En la actualidad, muchas de estas características tumorales pueden ser evaluadas mediante técnicas de imagen funcionales o moleculares8, 9, lo que abre las puertas para que la imagen diagnóstica aporte una información que pueda ayudar tanto a definir un manejo individualizado de los pacientes como a predecir la respuesta tumoral al tratamiento.

En definitiva, el objetivo último de este abordaje del CR sería el intentar establecer mediante imagen una serie de datos morfológicos y funcionales/moleculares relacionados con la evolución de los pacientes (supervivencia, intervalo libre de progresión, etc.)10.

Factores pronósticos en el cáncer de recto

En los últimos años, el papel de la evaluación prequirúrgica mediante imagen del CR ha cambiado de forma importante debido, tanto a la implementación de la escisión total del mesorrecto (ETM), como a la demostración del beneficio de la terapia neoadyuvante en pacientes seleccionados y al interés en evaluar la respuesta a la misma. Estos hechos han provocado que la imagen deba ir más allá de la clásica estadificación TNM tumoral, para tener que pasar a evaluar una serie de factores pronósticos ya citados, que permitirían individualizar el manejo del paciente con CR, caracterizar un mapa tumoral, definir el posible abordaje quirúrgico y establecer la necesidad o no de terapia neoadyuvante4, 5, 11. Evaluar todos estos elementos e incluirlos en el informe radiológico pasa a ser función primordial del radiólogo. En ese sentido, parece demostrado que el uso de un modelo de informe estructurado que recoja de modo sistemático los mismos, mejora la evaluación por imagen del CR, evitando el obviar datos clave a considerar en la toma de decisiones y favoreciendo el intercambio de información entre servicios y la realización de estudios científicos12 (Formulario de Informe - on-line).

Mapa topográfico y morfológico tumoral

A la hora de evaluar las neoplasias rectales resulta de suma importancia la comprensión de la anatomía mesorrectal y su adecuada evaluación mediante la imagen como parte de la información que debe aportarse al cirujano o al oncólogo radioterápico13, 14. La resonancia magnética (RM) permite establecer un mapa tumoral determinando la distancia al margen anal, la extensión endoluminal del tumor, su morfología o la afectación del complejo esfinteriano y de los músculos elevadores (Figura 1)4, 5, 11. Todo ello va a determinar el posible abordaje quirúrgico o radioterápico y podría proporcionar un objetivo estándar para auditar los resultados quirúrgicos. Además, algunos hallazgos morfológicos tumorales (tumores largos o ulcerados y amplia afectación de la circunferencia de la luz rectal) deberían alertarnos sobre la posibilidad de afectación tumoral extramural4 aunque la misma no fuese obvia. Por otra parte, el diagnóstico de tumores de tipo mucinoso se puede sugerir en muchos casos, dado que suelen presentar extensas áreas de hiperseñal en las secuencias potenciadas en T2 (vídeo 1). Este tipo tumoral acostumbra a presentar un menor grado de respuesta a la terapia neoadyuvante.

A-B. Mapa tumoral del cáncer de recto mediante RM. Imágenes de RM con secuencias TSE potenciadas en T2 en planos sagital (A) y axial (B) de un carcinoma de recto de estadio cT4a, que ilustran la capacidad de la RM para delimitar datos importantes como la distancia al margen anal (distancia 1+2 en A), la extensión del tumor en la luz rectal (3), así como la afectación de la reflexión peritoneal (flechas blancas).

Figura 1. A-B. Mapa tumoral del cáncer de recto mediante RM. Imágenes de RM con secuencias TSE potenciadas en T2 en planos sagital (A) y axial (B) de un carcinoma de recto de estadio cT4a, que ilustran la capacidad de la RM para delimitar datos importantes como la distancia al margen anal (distancia 1+2 en A), la extensión del tumor en la luz rectal (3), así como la afectación de la reflexión peritoneal (flechas blancas).

Consideración aparte merecen los tumores del tercio inferior del recto. Estos representan un grupo específico por su riesgo de presentar afectación del margen de resección circunferencial (MRC) en la cirugía y su tendencia a mostrar tasas de recaída tumoral mayores. Esto es debido a que la afectación tumoral en el tercio inferior, más allá de la muscularis propria, podría conducir a una infiltración tumoral de los márgenes en una ETM ultrabaja o en una escisión abdominoperineal (EAP) convencional15. Por ello, este tipo de neoplasias precisan de terapia neoadyuvante en estadios más precoces (T2) y pueden requerir opciones quirúrgicas diferentes (como la EAP extraelevador/extraesfintérica que reseca el complejo esfinteriano, los elevadores y el mesorrecto en bloque) (Figura 2).

Anatomía del recto inferior y canal anal (izquierda) y representación del plano de escisión con distintas técnicas quirúrgicas a dicha altura (derecha), en un paciente con una tumoración de recto inferior que invade el complejo esfinteriano (estrella). Línea roja: plano de escisión mesorrectal total anterior. Línea amarillo: plano de amputación abdominoperineal extra-elevador. Línea fucsia: plano de amputación abdominoperineal interesfintérico (adaptado de Shihab OC<cross-ref><sup>15</sup></cross-ref>).

Figura 2. Anatomía del recto inferior y canal anal (izquierda) y representación del plano de escisión con distintas técnicas quirúrgicas a dicha altura (derecha), en un paciente con una tumoración de recto inferior que invade el complejo esfinteriano (estrella). Línea roja: plano de escisión mesorrectal total anterior. Línea amarillo: plano de amputación abdominoperineal extra-elevador. Línea fucsia: plano de amputación abdominoperineal interesfintérico (adaptado de Shihab OC 15 ).

Profundidad de la extensión mural/extramural y la relación del tumor con el margen de resección quirúrgico

Las técnicas de imagen actuales preoperatorias para la estadificación local del cáncer de recto –ecografía endorrectal, tomografía computarizada (TC) y RM– han mostrado, en general, una capacidad limitada para la evaluación exacta de la «T» (profundidad de la infiltración mural y extensión tumoral extramural mínima en el mesorrecto)16. Sin embargo, el papel primordial de las técnicas de imagen en el CR no sería ese, sino el de definir grupos de pacientes en función del diferente manejo de los mismos, labor en la que la profundidad de la extensión extramural parece predecir mejor el riesgo de recidiva local que el estadio «T». Este manejo vendría apoyado por distintas publicaciones que demuestran la gran heterogeneidad de comportamiento de los tumores T3. Así, tumores T2 con amplia afectación de la muscularis tendrían el mismo pronóstico que tumores T3 con mínima (2mm) invasión extramural; y tumores T3 con una invasión extramural menor de 5mm presentarían una supervivencia libre de enfermedad mucho mayor (85%) que aquéllos en los que era mayor de 5mm (53%)17. Por otro lado, algunos autores han establecido la hipótesis de que la terapia preoperatoria neoadyuvante presentaría escasos beneficios en pacientes con tumores con menos de 5mm de extensión extramural18.

Por otra parte, la técnica de la ETM (una cirugía en la que el plano de disección teórico estaría formado por la fascia mesorrectal que envuelve a la grasa del mesorrecto, junto con los linfáticos y vasos rectales y al propio recto) refuerza la importancia de evaluar el estado preoperatorio del margen de resección circunferencial (MRC)19. Un MRC positivo se asocia a tasas elevadas de recaída local y a distancia19, dado que prácticamente todos los pacientes con MRC en riesgo (< 1mm) postradioquimioterapia (RQTP) muestran recaída tumoral con un alto riesgo de metástasis a distancia10. Wibe et al. demostraron tasas de recurrencia local del 22% en pacientes con MRC positivo y del 5% en pacientes con MRC negativo tras ETM20. Por ello uno de los objetivos centrales en la evaluación y planificación de terapia de los pacientes con CR sea el conseguir un MRC libre en la cirugía21, 22, 23, 24, 25, 26.

Sin embargo, no debemos confundir la fascia mesorrectal con el MRC (margen que se define después de la cirugía), aunque en RM usamos la fascia mesorrectal como margen de referencia teórico. Por ello, con un margen en riesgo en imagen podría obtenerse un MRC histológico libre (R0), con invasión microscópica (R1) o macroscópica (R2). La distancia entre el tumor y la fascia mesorrectal sería el principal factor pronóstico local en el CR, pero debemos recordar que esa distancia debe ser medida donde el tumor traspase la muscularis propria, por lo que debemos considerar que los tumores T1 o T2 no tendrían márgenes en riesgo (salvo en el canal anal)4, 11.

La consideración de posible compromiso del MRC en RM es variable pero, en general, se establece que cuando el tumor primario, un ganglio linfático maligno, invasión venosa/linfática y/o depósito tumoral se localizan a una distancia igual o menor a 1mm, se considera el MRC comprometido (Figura 3). La RM se ha consolidado por su compromiso entre cobertura y resolución espacial como la mejor técnica de imagen para predecir el MRC libre (92% sensibilidad)11, 23, 24, 25, 26.

Margen de resección circunferencial. Tumor mucinoso de recto. Imagen axial potenciada en T2 y secuencia de difusión con <i>b</i>=1.000 (cuadro de detalle), mostrando mucina tumoral en contacto con la fascia mesorrectal (flechas) a lo largo de todo su contorno, lo que representa margen mesorrectal en riesgo a lo largo de 360°.

Figura 3. Margen de resección circunferencial. Tumor mucinoso de recto. Imagen axial potenciada en T2 y secuencia de difusión con b=1.000 (cuadro de detalle), mostrando mucina tumoral en contacto con la fascia mesorrectal (flechas) a lo largo de todo su contorno, lo que representa margen mesorrectal en riesgo a lo largo de 360°.

Invasión vascular extramural

Aunque el término IVE (invasión vascular extramural) en CCR se ha usado para referirse a la invasión tanto vascular como linfática, en general la invasión vascular se refiere a la invasión venosa por fuera de la muscularis propria. Dicha afectación se encuentra presente hasta en un 30% de los tumores27 y se asocia a una supervivencia menor, a tumores localmente avanzados, a un riesgo elevado de enfermedad metastásica y a una alta probabilidad de ganglios mesorrectales con afectación tumoral y MRC positivo en la cirugía28. La RM es la única técnica de imagen capaz de evaluar la IVE de un modo adecuado (Figura 4A y vídeo 2). Smith et al. propusieron unos signos sugestivos de IVE, principalmente el engrosamiento vascular en la vecindad del tumor y la señal intravascular heterogénea29, 30.

A-C. Factores pronóstico en resonancia magnética. Distintos ejemplos de neoplasias rectales en las que se muestran (flechas) varios factores de mal pronóstico. A) Invasión vascular extramural con extensa afectación tumoral de vasos en la vecindad de un voluminoso tumor rectal. B) Invasión de la reflexión peritoneal. C) Tumor que invade la vesícula seminal derecha (flecha).

Figura 4. A-C. Factores pronóstico en resonancia magnética. Distintos ejemplos de neoplasias rectales en las que se muestran (flechas) varios factores de mal pronóstico. A) Invasión vascular extramural con extensa afectación tumoral de vasos en la vecindad de un voluminoso tumor rectal. B) Invasión de la reflexión peritoneal. C) Tumor que invade la vesícula seminal derecha (flecha).

Afectación de superficie peritonalizada y de órganos vecinos

La RM muestra una buena sensibilidad para el diagnóstico de tumores que invaden los órganos o las estructuras adyacentes (T4b) o una superficie peritonealizada (T4a)6, 11. En el estudio por RM del CR debemos valorar siempre la reflexión peritoneal, una superficie del peritoneo que se coloca en forma de V sobre la pared anterior del tercio superior del recto. Su afectación representa la existencia de riesgo de diseminación peritoneal (Figura 4B y C, y vídeo 3).

Afectación ganglionar

La afectación ganglionar es también un factor pronóstico adverso independiente para la supervivencia y la recurrencia local del paciente con CR. Es necesario analizar con detenimiento las vías probables de diseminación, teniendo en cuenta que los tumores de recto inferior tienen mayor tendencia a afectar ganglios extramesorrectales pélvicos, los cuales, hasta en el 6% de estos tumores, representan la única vía de diseminación linfática31.

La estadificación ganglionar por medios de imagen es muy limitada cuando se usa el criterio del tamaño en el eje menor32. Brown et al. observaron que el 55% de los ganglios positivos miden 5mm o menos, y, de todos los ganglios menores de 5mm, el 15% son positivos, siendo el tamaño medio de estos 3,8mm33.

Se han publicado series que valoran criterios morfológicos, al margen del tamaño ganglionar, para la determinación de la naturaleza benigna o maligna de las adenopatías. Brown et al. y Kim et al.33, 34 indican el contorno y la señal como elementos a valorar. Lamentablemente, los prometedores resultados que se apuntaban no han podido ser reproducidos en estudios posteriores. Publicaciones recientes sugieren que la RM-difusión (RM-dif) podría ayudar a la caracterización ganglionar antes del tratamiento neoadyuvante y tras el mismo35. El uso de nuevos medios de contraste podría representar también una alternativa. La utilización de partículas férricas de muy pequeño tamaño (USPIO) podría definir la afectación tumoral ganglionar combinando criterios morfológicos y funcionales (captación de USPIO). Lamentablemente, las partículas férricas no están aprobadas para uso clínico y precisan de un aprendizaje para su correcta evaluación36. Por otro lado, los medios de contraste vasculares podrían ayudar a determinar la naturaleza de las adenopatías. Beets-Tan et al. encuentran que realzan únicamente los vasos de los tejidos y adenopatías normales. Los resultados, sin embargo, deben tomarse con cautela dado el reducido tamaño del grupo de pacientes incluidos en este trabajo37.

Algoritmos de decisión basados en la imagen

Distintos estudios publicados han mostrado datos que apoyarían un cambio en las prioridades de la evaluación por imagen del CR. De un lado, la cirugía por sí misma podría curar los tumores T1, T2 y algunos T3 poco avanzados, con una tasa de recurrencia local baja con ETM y márgenes quirúrgicos libres38. En otros tumores, por el contrario, el uso preoperatorio de la quimioterapia (QT) y la radioterapia (RT) ha mostrado claros beneficios, como la disminución del tamaño tumoral, la posibilidad de preservar el complejo esfinteriano en la cirugía, la disminución de las tasas de recurrencia (10,1% de la recurrencia local con ETM y el 1% de la recurrencia local con ETM+RT) y, lo que es más importante, aumentar el tiempo de supervivencia39, 40, 41, 42.

Basados en estos datos publicados y teniendo en cuenta los factores previamente evaluados podríamos definir tres grupos principales de pacientes que presentarían un manejo clínico diferente3, 4 (Tabla 1):

  • 1. Aquellos con buen pronóstico que no precisarían terapia neoadyuvante: tumores T1-2 N0.

  • 2. Tumores que requieren una pauta de terapia neoadyuvante estándar: principalmente tumores T3.

  • 3. Tumores que necesitan una pauta de neoadyuvancia con intensificación de dosis de radioterapia: tumores T4 o amenazando o afectando a la fascia mesorrectal (Figura 5A-C).

    A-C. Planificación de la radioterapia basada en la imagen. A) Fusión de una imagen TSE potenciada en T2 axial y un falso mapa de colores derivado de una imagen de difusión con alto valor <i>b</i> (<i>b</i>=800), adquirida en el mismo plano, mostrando un implante tumoral a las 5 en punto en contacto con la fascia mesorrectal (flecha). B) Mapas de planificación de radioterapia en donde se muestra el aumento de dosis (60Gy en lugar de 50Gy, área coloreada en rojo) en el margen mesorrectal en riesgo. C) El estudio de fusión postneoadyuvancia muestra una respuesta parcial tumoral con un aumento de la distancia al margen mesorrectal, sugiriendo un posible margen libre que se confirmó en cirugía (R0).

    Figura 5. A-C. Planificación de la radioterapia basada en la imagen. A) Fusión de una imagen TSE potenciada en T2 axial y un falso mapa de colores derivado de una imagen de difusión con alto valor b (b=800), adquirida en el mismo plano, mostrando un implante tumoral a las 5 en punto en contacto con la fascia mesorrectal (flecha). B) Mapas de planificación de radioterapia en donde se muestra el aumento de dosis (60Gy en lugar de 50Gy, área coloreada en rojo) en el margen mesorrectal en riesgo. C) El estudio de fusión postneoadyuvancia muestra una respuesta parcial tumoral con un aumento de la distancia al margen mesorrectal, sugiriendo un posible margen libre que se confirmó en cirugía (R0).

Tabla 1. Estrategia terapéutica en cáncer de recto basada en la imagen. Los hallazgos de imagen definen grupos de pacientes con un manejo diferente

Pronóstico Hallazgos de imagen Estrategia
Grupo con factores pronóstico positivos T1, T2 (excepto tercio inferior), T3a y T3b
N(-)
IVE(-)
MRC libre
Cirugía
Grupo con factores pronóstico negativos T2 en tercio inferior
T3c y T3d
N(+)
IVE(+)
MRC libre
Radioquimioterapia
antes de cirugía
Grupo con margen
mesorrectal en riesgo
MRC en riesgo/invadido
T4a y T4b
Radioquimioterapia
con escalonamiento de dosis
Antes de cirugía

Nota: IVE(+) precisa quimioterapia adyuvante.
IVE: invasión vascular extramural; MRC: margen de resección circunferencial; N: afectación metastásica ganglionar.

Las diferencias entre centros surgen a la hora de clasificar a ciertos pacientes:

  • 1. Algunos autores consideran los tumores T3a y T3b dentro del grupo de mejor pronóstico23.

  • 2. Brown et al. encuadran los tumores T3a-b con afectación ganglionar (N1), pero sin compromiso del MRC también dentro del grupo que podría ser tratado solo con cirugía43, mientras que el grupo holandés considera la afectación ganglionar como una clara indicación de radioquimioterapia (RQTP) neoadyuvante44.

  • 3. La existencia de signos de IVE significaría un riesgo de afectación sistémica y la necesidad de terapia neoadyuvante y quimioterapia adyuvante45.

Imagen funcional-molecular en el cáncer de recto

El cáncer presenta una serie de características distintivas que determinan su comportamiento, como serían la independencia del mismo de las señales de crecimiento y la ausencia de respuesta a las inhibitorias, la evasión de la apoptosis, la presencia de angiogénesis sostenida, el potencial de replicación ilimitado y su capacidad de invadir tejidos vecinos y de metastatizar46. La evaluación anatómica y de los factores pronóstico descritos permiten la toma de decisiones sobre los pacientes, aunque representa también un abordaje limitado de los tumores. Una valoración específica de estas características distintivas tumorales en el CR podría permitir un manejo más individualizado de los pacientes y una mejor definición de elementos clave en el mismo, así como el establecer el pronóstico del paciente o la respuesta a distintas terapias47, 48. De esta forma, algunas técnicas de imagen moleculares y funcionales disponibles supondrían un complemento a la evaluación morfológica actual, permitiéndonos el estudio de algunas características clave tumorales8, 9 (Tabla 2): angiogénesis (perfusión-TC o RM dinámica), celularidad (RM difusión) y metabolismo celular (PET). Por otro lado, muchas de las características tumorales específicas se han convertido en diana de nuevas terapias oncológicas en el CCR con el desarrollo de nuevos fármacos que frenan la acción de factores de crecimiento tumoral (como el factor de crecimiento endotelial vascular –VEGF– o el receptor del factor de crecimiento epidérmico –EGFR–), disruptores vasculares, etc.49. Este hecho reforzaría aún más el valor y la necesidad de la imagen para su evaluación.

Tabla 2. Técnicas de imagen funcional-molecular en cáncer de recto

Técnica de imagen funcional Propiedades biológicas en las que se basa la imagen Parámetros cuantitativos o biomarcadores Datos fisiopatológicos representados
Perfusión TC Captación de contraste por los tejidos que depende de la perfusión, de la densidad de vasos y de la permeabilidad de dichos vasos -Flujo sanguíneo
-Volumen sanguíneo
-Tiempo de tránsito medio
-Superficie de permeabilidad
-Densidad vascular
-Permeabilidad de los vasos
-Presión de perfusión
-Grado tumoral
RM dinámica (RM-D) Captación tisular de contraste -Área bajo la curva de gadolinio
-Constantes de transferencia (Ktrans, kep)
-Fracción de espacio de fuga (ve)
-Volumen de plasma (vp)
-Densidad vascular
-Permeabilidad de los vasos
-Perfusión
Difusión (RM-dif) Movimiento browniano del agua -Coeficiente de difusión aparente (ADC) -Densidad celular, integridad de las membranas, tortuosidad del espacio extracelular, formación de glándulas, necrosis
PET Metabolismo glucosa -Valor de captación estandarizado (SUV) -Aumento expresión GLUT-1
y de actividad de hexocinasa II

GLUT-1: transportador de glucosa tipo 1; PET: tomografía de emisión de positrones.

Angiogénesis: perfusión-TC y resonancia dinámica

El desarrollo de neo-angiogénesis, un proceso modulado por ciertos mediadores como el VEGF, es un elemento clave en el crecimiento y metastatización de los tumores. Hasta hace poco, el estudio de la angiogénesis se ceñía al campo histológico con la valoración de parámetros como la densidad de microvasos. Sin embargo, los vasos tumorales muestran una serie de características diferentes a las de los vasos normales, con heterogeneidad espacial y estructura caótica, alta permeabilidad y múltiples fístulas arterio-venosas que nos podrían permitir obtener datos específicos de los mismos50. Así, los tejidos tumorales, en general, presentan un aumento de su vascularización con un rápido pico de realce comparado con los tejidos normales, seguido de un lavado temprano del contraste. Por otra parte, el claro rol de la angiogénesis en el desarrollo tumoral ha abierto la vía al desarrollo de nuevos fármacos que actúen frenándola. Ambos procesos, la angiogénesis tumoral y la respuesta a drogas antiangiogénicas o antivasculares presentan claras aplicaciones de la imagen51. El avance tecnológico ha permitido el desarrollo de técnicas de imagen, la perfusión con TC (pTC) y la RM dinámica (RM-d), que de un modo no invasivo, nos capacitan para estudiar el fenómeno de la angiogénesis en los tumores CR8, 9, 47, 48, 50, 52. Ambas técnicas, al margen de una mera valoración cualitativa (morfología de las curvas de captación), permiten, en base a modelos matemáticos de análisis, la obtención de una serie de parámetros fisiológicos (flujo y volumen sanguíneos, tiempo de tránsito medio, coeficiente de transferencia [ktrans], etc.) que hacen posible la evaluación de la angiogénesis tumoral de un modo cuantitativo50, 52. Existen diferencias entre el estudio de pTC y la RM-d. En el estudio por TC se evalúa la atenuación causada por el medio de contraste a los rayos X en el espacio vascular y extravascular a lo largo del tiempo del estudio, existiendo una relación directa entre la concentración del contraste y la densidad (Figura 6 y vídeo 4). La cuantificación con RM-d es más compleja, debido a que no existe una relación directa entre la intensidad de señal de RM y la concentración del contraste47, 48, 52.

Perfusión-TC. La perfusión-TC consiste en la adquisición secuencial de imágenes con una alta resolución temporal y con una cobertura que depende del número de filas de la TC (4cm en una máquina de 64 filas de detectores). Posteriormente, en la estación de trabajo, un software especial construye las curvas de cambio de densidad de la lesión a lo largo del tiempo y elabora mapas cuantitativos de distintos parámetros (flujo, volumen sanguíneo, permeabilidad, tiempo de tránsito medio) en función de un modelo de análisis (diferente según distintos fabricantes).

Figura 6. Perfusión-TC. La perfusión-TC consiste en la adquisición secuencial de imágenes con una alta resolución temporal y con una cobertura que depende del número de filas de la TC (4cm en una máquina de 64 filas de detectores). Posteriormente, en la estación de trabajo, un software especial construye las curvas de cambio de densidad de la lesión a lo largo del tiempo y elabora mapas cuantitativos de distintos parámetros (flujo, volumen sanguíneo, permeabilidad, tiempo de tránsito medio) en función de un modelo de análisis (diferente según distintos fabricantes).

En el CR, la correlación encontrada entre parámetros de imagen funcional y marcadores de angiogénesis (densidad de microvasos, VEGF o expresión de CD31) es variable entre distintos estudios53, 54, 55.

Los estudios de imagen funcional de la angiogénesis del CR han mostrado una posible utilidad a la hora del diagnóstico, la estadificación y el establecimiento del pronóstico de los pacientes. De esta manera, la pTC se ha mostrado capaz de diferenciar CCR, de la pared intestinal normal o de patología benigna (como la diverticulitis aguda), mostrando valores claramente diferentes en distintos parámetros funcionales56. Por otro lado, los estudios de perfusión podrían ayudar a predecir el pronóstico de los pacientes, dado que los tumores que presentan altos niveles en los parámetros de perfusión (flujo sanguíneo o ktrans) parecen tener mejor respuesta a la RQTP neoadyuvante57, 58 aunque el número de pacientes de estos estudios es pequeño y los datos, en ocasiones, contradictorios59. La pTC podría, además, tener un papel en la detección de metástasis hepáticas ocultas, dado que la presencia de micrometástasis parece alterar de modo significativo los patrones de perfusión hepática.

Otro punto interesante es la evaluación de la respuesta al tratamiento. Tanto la pTC como la RM-d muestran cambios en sus parámetros en respuesta a la RQTP (Figura 7 y vídeo 4)52, 58, 59 y parecen capaces de evaluar de modo precoz la respuesta tumoral a fármacos antiangiogénicos y antivasculares, con disminución de los parámetros de perfusión tumoral en los pacientes que presentan respuesta a los mismos60.

A-C. Perfusión-TC de metástasis hepática de cáncer de recto y respuesta a terapia. Imágenes de adquisición (A) y de mapa paramétrico de volumen sanguíneo, con una transparencia del mapa de color del 50% (B), de un estudio de perfusión realizado en una lesión metastásica hepática, que muestra un marcado componente de neo-angiogénesis en su periferia. C) Diez días después de la administración de un fármaco antiangiogénico (anti-VEGF) se demuestra una buena respuesta de dicha lesión, con desaparición del marcado relace anular previo.

Figura 7. A-C. Perfusión-TC de metástasis hepática de cáncer de recto y respuesta a terapia. Imágenes de adquisición (A) y de mapa paramétrico de volumen sanguíneo, con una transparencia del mapa de color del 50% (B), de un estudio de perfusión realizado en una lesión metastásica hepática, que muestra un marcado componente de neo-angiogénesis en su periferia. C) Diez días después de la administración de un fármaco antiangiogénico (anti-VEGF) se demuestra una buena respuesta de dicha lesión, con desaparición del marcado relace anular previo.

Celularidad. Secuencias de RM potenciadas en difusión

La RM potenciada en difusión (RM-dif) se presenta como una técnica emergente en imagen oncológica. La RM-dif obtiene el contraste de sus imágenes de la diferencia del movimiento de las moléculas de agua en distintos medios. Proporciona información biológica sobre distintos factores como la densidad celular y la relación núcleo-citoplasma de las células, la tortuosidad del espacio extracelular, la integridad de las membranas celulares, la organización de los tejidos (p. ej. la formación de glándulas en el tejido) y la perfusión tisular61, 62. El grado de restricción a la difusión del agua es directamente proporcional a la densidad celular y a la integridad de las membranas celulares. Así, el movimiento de las moléculas de agua se encuentra más restringido en tejidos con alta celularidad y membranas intactas (p. ej. el tejido tumoral) que en zonas de menor celularidad o donde las membranas han sido alteradas.

Otra ventaja de la difusión es que permite un análisis cuantitativo de la misma, basado en el cálculo del valor del coeficiente de difusión aparente (ADC). En general, los tumores tienen bajos valores de ADC, mientras que tejidos normales y las lesiones benignas suelen mostrar valores mayores. La validez del ADC en la caracterización tumoral se refuerza ante el hecho de que una serie de importantes características biológicas se correlacionan con el ADC (como el índice de proliferación tumoral, el grado tumoral, la presencia de necrosis o apoptosis)63.

En el caso del CR, las imágenes potenciadas en difusión han mostrado su capacidad para la detección de CCR64, la delimitación del volumen tumoral (Figura 8 y vídeo 5) o la estadificación a distancia del mismo, con la detección y caracterización de lesiones focales hepáticas. De igual manera, podrían predecir la respuesta al tratamiento RQTP, con valores iniciales de ADC menores en aquellos tumores primarios o metástasis que responden65, 66. Esto podría explicarse porque los tumores con un alto valor de ADC suelen presentar necrosis, factor que se asocia a una escasa respuesta al tratamiento.

Cáncer versus colitis. Imágenes de TC en reconstrucción sagital y TSE axial potenciada en T2 de un paciente con CCR, que muestran un engrosamiento difuso del sigma y de la unión recto-sigmoidea sin conseguir delimitar adecuadamente la extensión de la lesión tumoral. El mapa de ADC (derecha) ayuda a delimitar el tumor (flechas blancas), que aparece con marcada hiposeñal (que representa restricción de la difusión). El área de colitis anterior al tumor, por el contrario, presenta hiperseñal en el mapa de ADC.

Figura 8. Cáncer versus colitis. Imágenes de TC en reconstrucción sagital y TSE axial potenciada en T2 de un paciente con CCR, que muestran un engrosamiento difuso del sigma y de la unión recto-sigmoidea sin conseguir delimitar adecuadamente la extensión de la lesión tumoral. El mapa de ADC (derecha) ayuda a delimitar el tumor (flechas blancas), que aparece con marcada hiposeñal (que representa restricción de la difusión). El área de colitis anterior al tumor, por el contrario, presenta hiperseñal en el mapa de ADC.

La difusión muestra una buena capacidad para detectar ganglios linfáticos y podría representar una alternativa a la hora de valorar su afectación tumoral35.

La valoración de la respuesta al tratamiento es, sin embargo, uno de los principales campos de aplicación de la RM-dif. Los cambios esperables varían en función del tratamiento empleado. Así, la respuesta al tratamiento con radio y/o quimioterapia se asocia a un aumento temprano de los valores de ADC, que es más duradero en el caso de la administración de RTP (debido al edema persistente), mientras que la respuesta a fármacos antiangiogénicos produciría, por el contrario, disminuciones transitorias de dichos valores secundarias a disminución del flujo, edema celular y reducción del espacio extracelular63 (Tabla 3).

Tabla 3. Técnicas de imagen funcional-molecular y respuesta tumoral a terapias en el cáncer colorrectal. Efecto biológico de las distintas terapias y su evaluación con medios de imagen funcional-molecular

Tipo de la terapia Efecto biológico Técnicas de imagen Cambio de parámetros
Radioterapia Muerte celular, edema, inflamación y destrucción vascular Perfusión TC
RM-D
RM-dif
PET
Disminuye perfusión tumoral
Aumento de ADC
Disminución SUV
Quimioterapia Muerte celular Perfusión TC
RM-D
RM-dif
PET
Disminuye perfusión tumoral
Aumento de ADC de corta duración en general
Disminución SUV
Antiangiogénicos (Anti-VEGF) Normalización vascular
Marcada disminución de la permeabilidad
Perfusión TC
RM-D
RM-dif
PET
Marcada disminución perfusión tumoral
Disminución rápida pero transitoria del ADC
Escasa variación del SUV
Anti-EGFR Múltiples efectos, pero inhibe la proliferación tumoral PET
Perfusión TC
RM-D
RM-dif
Disminución del SUV
Escasa disminución perfusión tumoral en otros tumores
Posible aumento ADC (no experiencia clínica publicada)

ADC: coeficiente de difusión aparente; EGFR: receptor del factor de crecimiento epidérmico; PET: tomografía de emisión de positrones; RM-D: resonancia magnética dinámica; RM-dif: RM potenciada en difusión; SUV: valor de captación estandarizado; VEGF: factor de crecimiento endotelial vascular.

Metabolismo. Tomografía por emisión de positrones (PET)

La PET permite detectar y cuantificar procesos celulares de un modo no invasivo mediante el uso de radiotrazadores. En la práctica clínica, el principal radiotrazador es la glucosa marcada, 18F-fluorodeoxiglucosa (FDG). En general, los tumores malignos tienden a presentar un metabolismo celular aumentado, apoyado por el aumento de las proteínas de membrana transportadoras de glucosa y por una actividad aumentada de la hexocinasa y fosfofructocinasa que promueven la glicólisis intracelular, lo que provoca el acúmulo de FDG. La PET presenta una pobre resolución espacial que puede limitar su capacidad diagnóstica. Por ello los nuevos aparatos de PET/TC se han mostrado más útiles al añadir un corregistro anatómico al funcional-metabólico. La PET/TC ha mostrado ventajas en el diagnóstico, la estadificación, la planificación del tratamiento, el seguimiento, la detección de recurrencias y metástasis del CCR y a la hora de establecer el pronóstico de los pacientes48, 67, 68. Además podría modificar el manejo del CR en un porcentaje significativo de pacientes debido a la detección de enfermedad metastásica desconocida y al cambio del campo de radioterapia preoperatoria en función de los hallazgos48, 67, 68.

Sin embargo, no debemos olvidar las limitaciones que presenta la PET en el CR. Los tumores pequeños (< 1cm) o los de estirpe mucinosa suelen presentar una actividad metabólica baja y, junto con algunos tumores necróticos, pueden ser causa de falsos negativos, mientras que procesos inflamatorios o la actividad fisiológica intestinal son causas de falsos positivos48, 67, 68.

La PET permitiría delimitar el tejido biológicamente activo (vídeo 6), lo que representa una clara ventaja a la hora determinar la respuesta del CR a la terapia neoadyuvante. Sin embargo, distintos estudios muestran datos contradictorios respecto al valor de la PET en esa función. Por otra parte, el tratamiento del CCR metastásico incluye en la actualidad diferentes estrategias terapéuticas con la introducción de terapias biológicas, entre las que reseñaríamos los agentes que intentan bloquear la acción del EGFR, un conocido factor de desarrollo tumoral. Se ha publicado poco sobre la evaluación de la respuesta a estas drogas, pero en distintos tipos tumorales la PET con uso de FDG o fluorotimidina (radiotrazador que permitiría el estudio de la proliferación celular) podría permitir una evaluación precoz de la respuesta a las mismas69, lo que abriría las puertas a su uso en CCR.

Otras técnicas funcionales/moleculares

El desarrollo de distintas secuencias de RM (BOLD o espectroscopia), de nuevos radiotrazadores para PET y de otras técnicas de imagen ha permitido expandir de un modo muy importante la capacidad de análisis mediante la imagen de distintos procesos tumorales y del entorno tumoral: hipoxia, proliferación celular, apoptosis, metabolismo celular, etc.8, 9. La utilidad clínica de todos ellos en el CR está aún por definir47, dado que la gran mayoría están fuera del uso clínico habitual y son de implantación compleja, pero podrían permitir un abordaje más completo y específico de las características biológicas de las neoplasias de recto.

Imagen multiparámetrica: el próximo paradigma

La posibilidad de obtener parámetros cuantificables con distintas técnicas de imagen molecular o funcional representa un avance primordial en el campo de la evaluación con imagen en oncología. Pero recientes publicaciones han establecido, además, la importancia de combinar la información obtenida con distintas técnicas para una mejor comprensión de la biología tumoral70, 71, 72. En ese sentido, el desarrollo actual tecnológico nos permite obtener múltiples datos con una sola técnica o combinar múltiples modalidades de imagen con distintas informaciones sobre el tumor. En el estudio mediante imagen del CR, la RM permitiría la obtención de distintos parámetros con una sola técnica con información sobre morfología y factores pronósticos (secuencias de alta resolución TSE potenciadas en T2), celularidad (difusión), angiogénesis (perfusión) y metabolismo tumoral (espectroscopia) (Figura 9A-C). Los datos publicados por Goh et al.73 parecerían reforzar el valor de combinar distintas técnicas (PET y pTC) para obtener una evaluación de múltiples parámetros, al establecer que una evaluación combinada de perfusión y metabolismo tumorales en el CCR permitiría determinar aquellos tumores en riesgo de diseminación metastásica, basándose en la presencia de un desacoplamiento («mismatch») entre ambos factores (Figura 10A-F). De igual manera, Willet et al. mostraron un fenómeno similar en la respuesta al uso de bevacizumab en solitario en el cáncer colorrectal metastático74 al evidenciar una marcada disminución de la angiogénesis, pero con escasa disminución del metabolismo tumoral evaluado mediante PET.

A-D. Capacidad multiparamétrica de la RM. Neoplasia de tercio medio del recto estudiada con distintas secuencias de RM. Fusión de una imagen sagital TSE potenciada en T2 y un falso mapa de colores derivado de la imagen de difusión con alto valor <i>b</i> adquirida en el mismo plano (A), imagen de mapa paramétrico de flujo obtenido con una secuencia de perfusión (B), imagen de espectroscopia (C) que muestra un pico de lípidos en el tumor y mapa de ADC con histograma representando los valores de ADC en el tumor (D). Estas distintas secuencias de RM nos permiten estudiar diferentes elementos tumorales: morfología (T2), celularidad (difusión), angiogénesis (perfusión) y metabolismo tumoral (espectroscopia) con una sola técnica.

Figura 9. A-D. Capacidad multiparamétrica de la RM. Neoplasia de tercio medio del recto estudiada con distintas secuencias de RM. Fusión de una imagen sagital TSE potenciada en T2 y un falso mapa de colores derivado de la imagen de difusión con alto valor b adquirida en el mismo plano (A), imagen de mapa paramétrico de flujo obtenido con una secuencia de perfusión (B), imagen de espectroscopia (C) que muestra un pico de lípidos en el tumor y mapa de ADC con histograma representando los valores de ADC en el tumor (D). Estas distintas secuencias de RM nos permiten estudiar diferentes elementos tumorales: morfología (T2), celularidad (difusión), angiogénesis (perfusión) y metabolismo tumoral (espectroscopia) con una sola técnica.

A-F. Estudio multiparamétrico de un cáncer de recto en estadio cT3N2 en base a los hallazgos de RM. Imágenes de fusión de una imagen TSE potenciada en T2 y un falso mapa de colores derivado de la imagen de difusión con alto valor <i>b</i> (A y D), PET (B y E) y mapa paramétrico de volumen sanguíneo de estudio de perfusión TC (C y E), obtenidos pre (A-C) y post (D-E) radioquimioterapia, que muestran una respuesta parcial tumoral con disminución relativa del volumen de la lesión y de la restricción de la difusión y del metabolismo de glucosa (SUV pre terapia=20 y SUV post terapia=5) y escaso cambio del volumen sanguíneo. La pieza quirúrgica confirmó un tumor pT3N2 con escaso grado de respuesta histológica (regresión tumoral grado IV de Dworak).

Figura 10. A-F. Estudio multiparamétrico de un cáncer de recto en estadio cT3N2 en base a los hallazgos de RM. Imágenes de fusión de una imagen TSE potenciada en T2 y un falso mapa de colores derivado de la imagen de difusión con alto valor b (A y D), PET (B y E) y mapa paramétrico de volumen sanguíneo de estudio de perfusión TC (C y E), obtenidos pre (A-C) y post (D-E) radioquimioterapia, que muestran una respuesta parcial tumoral con disminución relativa del volumen de la lesión y de la restricción de la difusión y del metabolismo de glucosa (SUV pre terapia=20 y SUV post terapia=5) y escaso cambio del volumen sanguíneo. La pieza quirúrgica confirmó un tumor pT3N2 con escaso grado de respuesta histológica (regresión tumoral grado IV de Dworak).

Por último, uno de los puntos centrales en el estudio del CR es la respuesta a la terapia neoadyuvante. A la hora de establecer el grado de respuesta tumoral, las técnicas de imagen convencionales parecen aportar una evaluación limitada y poco correlacionable con los hallazgos patológicos75. En esta tarea, la imagen funcional/molecular combinando distintos parámetros podría representar una opción más adecuada.

Conclusión

Las técnicas de imagen ocupan el punto central en la estrategia de manejo de los pacientes con CR. De ellas, la RM es, a día de hoy, la técnica de elección por su capacidad para definir la estadificación local al evaluar elementos anatómicos y factores pronósticos clave para la decisión del abordaje quirúrgico y la necesidad de tratamiento neoadyuvante. Las técnicas de imagen funcional y molecular, capaces de detectar procesos fisiológicos y celulares, parecen abrir una vía futura que ayude a definir un abordaje más individualizado de los pacientes y una evaluación adecuada de las nuevas terapias oncológicas.

Autoría

  • Responsables de la integridad del estudio: RGF, PCD y AGC

  • Concepción del estudio: RGF y AGC

  • Diseño del estudio: RGF y AGC

  • Obtención de los datos: RGF, PCD, RGD, AVM y AGC

  • Análisis e interpretación de los datos: RGF, PCD, RGD, AVM y AGC

  • Búsqueda bibliográfica: RGF, PCD, RGD, AVM y AGC

  • Redacción del trabajo: RGF, PCD y AGC

  • Revisión crítica del manuscrito con aportaciones intelectualmente relevantes: RGF, PCD, RGD, AVM y AGC

  • Aprobación de la versión final: RGF, PCD, RGD, AVM y AGC

Financiación

Este estudio ha sido realizado bajo auspicio de la beca SERAM-INDUSTRIA: 05_RGF_INVESTIGACION_SERAM_2009: «Imagen funcional multiparamétrica en cáncer rectal avanzado».

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Anexo. Material adicional

Se puede consultar material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en doi:10.1016/j.rx.2011.05.017.

Anexo A. Material suplementario

MMC

Vídeo 1. Tumor mucinoso. Estudio de RM con secuencia TSE potenciada en T2 que muestra un voluminoso tumor con hiperseñal generalizada, lo que sugiere la naturaleza mucinosa del mismo.

Vídeo 2. Invasión vascular extramural. Estudio de RM en el plano sagital con secuencia TSE potenciada en T2 que muestra un voluminoso tumor con extensas áreas de invasión de los vasos en la grasa mesorrectal.

Vídeo 3. Invasión de estructuras vecinas. Estudio de RM en el plano coronal con secuencia TSE potenciada en T2 que muestra un gran tumor con invasión de los músculos elevadores y de las vesículas seminales.

Vídeo 4. Adquisición de perfusión-TC de neoplasia de recto en la que se muestra el cambio de densidad en un plano del tumor, a lo largo del estudio (realizado con una resolución temporal de una adquisición por segundo).

Vídeo 5. PET. Imagen de MIP del PET en falso mapa de colores representando el SUV que demuestra un foco de marcado metabolismo posterior a la vejiga, correspondiente a la tumoración rectal. La PET permite una imagen corporal total muy útil en la estadificación de los pacientes.

Vídeo 6. Difusión. Imagen MIP que recuerda a una imagen de PET (pseudo-PET), creada con inversión de escala de grises a partir de la difusión con b alto (b=800), mostrando un tumor rectal y adenopatías mesorrectales (focos color negro a semejanza del PET). Este tipo de imágenes de difusión podría usarse en la delimitación tumoral y planificación terapéutica. Debe recordarse que, pese a su aspecto similar, el PET muestra metabolismo tumoral mientras que las imágenes de pseudo-PET de RM representan celularidad tumoral.

Recibido 4 Febrero 2011
Aceptado 4 Mayo 2011

Autor para correspondencia. roberto.garcia.figueiras@sergas.es

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