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SCImago Journal & Country Rank
doi: 10.1016/j.rx.2011.03.005

Organización y gestión de la radiología urgente

Organization and management of urgent imaging

A. Morales Santos a, , J.M. Artigas Martín b

a Servicio de Radiodiagnóstico, Hospital Donostia, San Sebastián, Guipúzcoa, España
b Servicio de Radiodiagnóstico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España

Palabras Clave

Gestión. Organización. Calidad. Urgencias. Seguridad. Radiología.

Keywords

Management. Organization. Quality. Urgencies. Safety. Radiology.

Resumen

La demanda asistencial de radiología urgente supone más del 50% de la actividad global de los servicios de radiodiagnóstico. Esto representa un enorme impacto que hace imprescindible una adecuada organización y gestión de los mismos. La prestación de servicios de urgencias radiológicas tiene la misión de atender a las urgencias, emergencias y los pacientes críticos procedentes de los servicios clínicos, tanto externos (servicio de urgencias), como internos (servicios hospitalarios). Para el cumplimiento correcto de esta misión todos los hospitales deberían contar con una unidad específica de radiología de urgencias, apropiadamente dimensionada al volumen de actividad a desarrollar, dotada de los medios humanos, tecnológicos, estructurales y organizativos adecuados para cumplir esa misión.

Artículo

«La radiología de urgencias es uno de los grandes retos que tiene la radiología actual, y requiere una decidida apuesta institucional, además de un cambio profundo en la mentalidad de los propios profesionales»

Dr. Gines Madrid1

Introducción

Los servicios hospitalarios de urgencias (SHU) se han convertido en la principal puerta de acceso al sistema sanitario, y más del 50% de los ingresos de un hospital se realizan por esta vía2.

Es un hecho establecido el crecimiento sostenido del número de consultas urgentes, con un incremento medio de un 3% anual2, cuya secuencia lógica es un incremento del número de estudios radiológicos urgentes que, en algunas exploraciones, no ha sido paralelo sino muy superior, sin que existan indicios de que esta tendencia vaya a invertirse.

Cabe destacar tres factores implicados en estos hechos:

  • 1. «Replanteamiento/expropiación del concepto médico de urgencia». Hoy es el ciudadano quien, subjetivamente, decide lo que es urgente, y tal actitud está avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien define la urgencia como: «La aparición fortuita (imprevista o inesperada), en cualquier lugar o actividad, de un problema de salud de causa diversa y gravedad variable, que genera la conciencia de una necesidad inminente de atención por parte de sujeto que la sufre o de su familia». Este cambio en el paradigma social de urgencia conduce a extremos donde el paciente demanda una radiografía no ya para que el médico investigue una supuesta patología, sino con la pretensión de asegurar un estado de salud cuyos límites, por otra parte, distan de estar definidos para cada situación concreta (edad, patología crónica prevalente, hábitos, etc.). En España, la utilización por parte de los usuarios de la asistencia urgente (muchas veces como vía alternativa) es homogéneamente creciente, como datos relevantes podemos destacar2:

    • – El año 2008, las urgencias atendidas en los SHU fueron 26.249.125. Ese año se atendieron casi 5 millones más de urgencias que en el año 2001. El incremento total en el período 2001-2008 fue del 23,09%, con un crecimiento interanual del 3%.

    • – La frecuentación de las urgencias hospitalarias es de 600 por 1.000 personas año.

    • – El 80% de los pacientes acuden a urgencias por iniciativa propia, sin ser referidos desde otros servicios.

  • 2. «Mayor oferta tecnológica accesible desde el área de urgencias», lo que permite solucionar muchos procesos en este ámbito, pero ejerce a la vez un «efecto llamada» sobre la demanda. Es conocido el impacto de la imagen sobre el proceso clínico, especialmente en las patologías más frecuentes, como el dolor agudo torácico o abdominal; como ejemplo, en este último, una TC puede cambiar el planteamiento clínico hasta en el 63% de los casos3. Como efecto colateral perverso, la radiología se convierte en panacea tecnológica para el enfermo y ritual tranquilizador para el médico4, de forma que el ciudadano no concibe una buena actuación médica sin mediar una exploración de imagen, independientemente de su rentabilidad diagnóstica, dosis de radiación y coste. Especialmente las generaciones de profesionales jóvenes muestran una menor tolerancia a la incertidumbre diagnóstica por inseguridad, inexperiencia, ansiedad o temor a demandas judiciales. Este cambio en la cultura médica, en parte propiciado por los propios radiólogos, ha facilitado un empleo intensivo de la imagen en urgencias, que ha pasado de ser una técnica de confirmación o exclusión de una sospecha en la exploración clínica, a sustituir a ésta. Y ello ampliado a todos los horarios y posibles indicaciones, con exigencia de un informe casi instantáneo y de un nivel técnico propio de la subespecialización. La frecuentación radiológica urgente —incluso la adecuada— depende de factores como: primera o segunda visita, tipo de hospital, case mix, idiosincrasia o geografía y, a titulo ilustrativo, en el National Health Service británico5, para primeras visitas, se sitúa próxima al 50% (rango: 30-70%) En nuestro ámbito, los SHU de Osakidetza —Servicio Vasco de Salud— atienden cerca de 600.000 urgencias al año, de las que aproximadamente dos terceras partes son sometidas a exploraciones radiológicas6. La tasa media de exploraciones radiográficas por cada mil pacientes atendidos en los SHU de Osakidetza es de 672 y, aproximadamente un tercio corresponde a radiografías de tórax. El Servicio Aragonés de Salud (SALUD), atiende 717.331 urgencias al año, con una tasa de frecuentación por mil habitantes de 5492 y una tasa media de exploraciones radiográficas similares o algo superiores.

  • 3. «La banalización de la urgencia radiológica y como consecuencia indeseable su uso inapropiado». Es conocido que al menos un tercio de las solicitudes radiológicas son inadecuadas y la cifra es superior en el ámbito urgente. En sendos estudios realizados en servicios de urgencias en 2004 se comprueba que el 46% de las pruebas de radiología realizadas en el SUH estarían asociadas a urgencias que no son tales7 y que el 16% de las solicitudes de radiografías de tórax no estaban indicadas8. La utilización apropiada de la radiología asegura un manejo correcto de la enfermedad, optimiza los recursos y minimiza riesgos inherentes a la dosis de radiación, reacciones a contrastes o resultados falsos positivos. La utilización masiva/sin indicación aumenta el tiempo de estancia en urgencias y bloquea el recurso para otros pacientes que pueden necesitarlo más.

Si a la demanda generada por los SHU se añade la generada por los pacientes ingresados en los diferentes servicios hospitalarios (radiología urgente interna), la actividad supone más del 50% de la ocupación total de los servicios de radiología, y para todo ello, paradójicamente, la dedicación (tanto en personas, como recursos materiales), no excede del 20% de lo que se brinda al resto de la actividad1.

El modelo de asistencia radiológica urgente viene matizado además por otros factores de tipo tecnológico, como la generalización de los sistemas de archivo y transmisión digital de imágenes; sociológico, en relación con la carestía de radiólogos y el envejecimiento de las plantillas, que dificulta o impide la continuidad en la asistencia radiológica urgente; u organizativo, como la consolidación del modelo de órganos/sistemas en la mayoría de los hospitales de tamaño medio-grande.

Aspectos conceptuales

La «urgencia» comprende una serie de procesos, que si bien no conllevan un riesgo vital para el paciente, sí requieren su corrección (resolutiva o paliativa) en un corto espacio de tiempo.

La «emergencia» es una situación urgente que pone en peligro inmediato la vida del paciente o la función de algún órgano, debiendo atenderse el proceso en tiempos muy cortos.

Finalmente los «pacientes críticos», son aquellos que necesitan medidas de reanimación y soporte vital avanzado, con respuesta inmediata.

«La prestación de servicios de urgencias radiológicas», tiene la misión de atender a las urgencias, emergencias y pacientes críticos procedentes de los servicios clínicos, tanto externos (servicio de urgencias), como internos (servicios hospitalarios). Puede definirse como una organización de profesionales sanitarios ubicada y/o centrada en el hospital, que ofrece asistencia radiológica, cumpliendo unos requisitos funcionales, estructurales, tecnológicos y organizativos, de forma que se garanticen adecuadamente las condiciones de seguridad, calidad, efectividad y eficiencia.

Conceptualmente, la asistencia urgente, al igual que la policía o los bomberos, para asegurar una asistencia de calidad a un eventual paciente afecto de patología grave —que puede llegar o no— implica un cierto grado de ineficiencia, cuando se compara su rendimiento con el del resto de instalaciones radiológicas que funcionan con agendas «programadas». Pero esta ineficiencia puede y debe minimizarse, gestionándola en cada contexto asistencial; para ello, son medidas básicas su centralización y la asignación de personal responsable.

Las cuestiones clave El punto de partida: ¿qué actividad asistencial hay que realizar?

La estimación de la demanda asistencial a realizar es el aspecto más importante y el punto inicial para la adecuada planificación de todos los recursos de la radiología urgente: número de salas necesarias9, planificación de agendas, calculo de espacios y personal10. La estimación de la demanda debe tener en cuenta los rangos de fluctuación y franjas de mayor presión asistencial tanto horarias como estacionales.

La organización y gestión de la radiología urgente debe contestar unas cuestiones clave, relacionadas con la organización funcional, la estructura, las personas, la tecnología y los procesos (Figura 1).

Cuestiones clave en radiología de urgencias.

Figura 1. Cuestiones clave en radiología de urgencias.

Relacionadas con la organización funcional

¿Cómo debe organizarse funcionalmente la urgencia radiológica? La urgencia radiológica es la estructura orgánica y funcional que tiene un mayor impacto organizativo sobre el servicio de radiología. La variabilidad organizativa de «La prestación de servicios de urgencias radiológicas», es un hecho constatable empíricamente y destacado en la literatura científica11. La forma de organizar la urgencia radiológica es un tema complejo y nada pacífico, en el que no hay una única solución correcta, aplicable de forma universal. El modo de organización dependerá de múltiples factores: el tamaño del hospital y su nivel de especialización; la actividad asistencial radiológica urgente y su complejidad; plantilla de radiólogos; existencia de MIR; cartera de servicios ofertada; diseño arquitectónico, número de modalidades y sus características; existencia de PACS y RIS-HIS que permitan la radiología sin papel y sin película; posibilidad de telerradiología; dependencia o exigencia del informe por parte de los clínicos y otros aspectos de la cultura organizativa del hospital y del propio servicio de radiología.

Básicamente hay dos modelos:

  • – La radiología de urgencias concebida como un subproceso, dentro del proceso general radiológico e integrada en el resto del servicio. Este es el esquema tradicional, en el cual los radiólogos en turno ordinario de trabajo (organizados por órgano-sistemas, aparatos o de forma mixta), actúan como consultores en los problemas específicos que sean de su competencia. Fuera de la jornada ordinaria, se establecen los servicios de guardia de presencia física o localizada necesarios. Este modelo plantea problemas de accesibilidad, inmediatez en la respuesta y enfoque integral de la patología urgente y en los centros grandes supone una interferencia continua sobre las agendas de algunas modalidades.

  • – La radiología de urgencias configurada como una sección —unidad autosuficiente, dotada de autonomía— responsabilidad y personal con dedicación específica. En España esta idea es reciente y, somos deudores de la misma, de un grupo de radiólogos pioneros en este campo12. El fruto de su empeño ha sido abrir el debate sobre las carencias y necesidad de un área con dedicación específica en la radiología de urgencias, aportar los principios organizativos básicos y la creación de la Sociedad Española de Radiología de Urgencias (SERAU), como sección dentro de la Sociedad Española de Radiología (SERAM).

Siempre que tengamos una masa crítica de urgencias, tanto en número como complejidad, el modelo organizativo óptimo y más deseable es la creación de una unidad dedicada a la radiología de urgencias13, 14, 15. Aunque esta sección comience a desarrollarse dentro de un rango horario limitado (uno o dos turnos), su objetivo estratégico final ha de ser proporcionar el servicio 365 días por 24 horas.

En la práctica real, esta división dicotómica no es tan sencilla y dependiendo del grado de presencialidad de los radiólogos y del grado de dedicación especifica a la patología urgente, hay cuatro ejes organizativos (Figura 2): sección de urgencias, guardia de presencia física, guardia de presencia localizada y servicios de telerradiología, que a su vez generan múltiples variantes, dependiendo del grado de dedicación específica a la urgencia, la cobertura horaria y la presencialidad del radiólogo.

Los cuatro ejes organizativos en la radiología de urgencias.

Figura 2. Los cuatro ejes organizativos en la radiología de urgencias.

La telerradiología en urgencias es objeto de un apartado específico en este suplemento, por lo que no será comentada aquí.

¿Cuáles son los principios organizativos y de gestión? Con independencia de la modalidad organizativa elegida, hay unos principios esenciales que se deben respetar:

  • – Todo hospital debe contar con una «prestación de servicios de urgencias radiológicas», adecuadamente dimensionada, en personal sanitario, espacio físico y equipamiento, para poder satisfacer la estimación de la demanda asistencial prevista.

  • – Su funcionamiento debe estar garantizado las veinticuatro horas del día, todos los días del año, ya sea en modalidad de presencia física, localizada o por servicios de telerradiología.

  • – Debe ofrecer una cartera de servicios, con un listado de pruebas diagnósticas y terapéuticas acorde con las necesidades de la demanda clínica. En ella se debe incluir taxativamente qué estudios deben ser obligatoriamente informados.

  • – Estructura y ubicación lo más próxima posible al servicio de urgencia que garantice su accesibilidad.

  • – Equipamiento idóneo.

  • – Personal adecuado, suficiente, con formación básica y continuada en los procesos radiológicos más frecuentes y más graves.

  • – Delimitación de las responsabilidades organizativas:

    • • En la sección de urgencias: por un radiólogo responsable de la unidad, con experiencia de trabajo efectivo tanto en la vertiente asistencial como organizativa en radiología de urgencias y emergencias. Es también importante nombrar responsables del personal de enfermería y técnico, con experiencia de trabajo efectivo este campo.

    • • En los casos que no exista sección de urgencias autónoma, debe existir un responsable (propietario) del subproceso urgente.

  • – Definir una serie de indicadores con sus estándares, que permitan el control del proceso y la mejora continua.

  • – Protocolización de las exploraciones y procedimientos más frecuentemente atendidos, por radiólogos, personal de enfermería y técnico.

  • – El cumplimiento de los estándares de seguridad.

  • – El cumplimiento de los derechos del paciente.

  • – El cumplimiento de la legislación de radioprotección.

  • – Un plan de emergencias/catástrofes integrado en el del hospital, que planifique y organice adecuadamente una llegada masiva de pacientes16, 17, 18.

Relacionadas con la estructura

Denominamos estructura física al lugar donde vamos a prestar la asistencia.

¿Qué ubicación debe tener? La localización es otro de los aspectos críticos. En hospitales de tamaño pequeño (comarcales), su ubicación debe estar lo más próxima posible al servicio de urgencias del hospital. En hospitales grandes (regionales-provinciales-terciarios), debe estar integrada físicamente en el servicio de urgencias, garantizando la accesibilidad a los pacientes críticos.

La separación del servicio de radiología y la demora en la tramitación de las exploraciones, es uno de los principales «cuellos de botella» de los SHU, donde casi el 50% del tiempo que permanece el paciente corresponde a la solicitud y procesamiento de pruebas diagnósticas19. La localización adecuada mejora sustancialmente los tiempos de respuesta, la duración de la estancia en urgencias20, la seguridad, la coordinación de exploraciones y la comunicación con los clínicos, siendo un factor crítico para procesos como politraumatismos, ictus o dolor torácico agudo.

Pero el aspecto científico-técnico, aun siendo esencial en la patología grave, no agota la demanda de calidad asistencial en radiología urgente, donde la mayor parte de los procesos atendidos —por las razones que fuere— son de carácter menos grave o leve. Para ellos, la prioridad será garantizar líneas de respuesta rápida con el fin de descongestionar el SHU y mejorar la calidad percibida, directamente relacionada con la disminución de la estancia en urgencias21.

Relacionadas con la tecnología

¿Qué aparatos? La dotación mínima recomendada es:

  • – Una (o dos) salas de radiología general. Su estructura y configuración debe permitir la realización de todas las exploraciones radiológicas convencionales.

  • – Un ecógrafo doppler color de altas prestaciones. Un equipo portátil de ecografía.

  • – Un equipo de TCMD (tomografía computarizada multidetector).

  • – Como mínimo un equipo portátil de radiología (preferiblemente digital).

¿Qué sistemas de información-comunicación y PACS? No es infrecuente que el área de urgencias se elija como punto de partida para la implantación de los sistemas RIS/PACS, entre otras razones debido a la posibilidad de funcionamiento autónomo sin necesidad de módulo de citaciones. La asistencia radiológica urgente requiere un circuito específico en el RIS, que permita la recepción de las solicitudes y su posterior cumplimentación. Habitualmente, y por razones de rapidez las peticiones de radiología general llegarán directamente a la lista de trabajo de la modalidad correspondiente, balanceando la carga laboral cuando hay más de una. Las exploraciones que se asocian a mayor dosis de radiación ionizante (TCMD) o tiempo de radiólogo (ecografía) suelen valorarse individualmente. Los sistemas de petición electrónica mejoran la calidad de la información clínica suministrada22 y evitan errores en un medio tan proclive a ello como la urgencia. Existen ya múltiples modelos con diferente nivel de desarrollo, incorporando sistemas de ayuda a la decisión clínica23 que incluyen posibilidades como: información sobre la idoneidad de la exploración requerida, dosis de radiación prevista o codificación de la información (CIE-9, SNOMED)24. Urgencias es un entorno dinámico, donde un paciente puede pasar de una ubicación a otra, en dependencia de su requerimiento asistencial, lo que dificulta su localización y traslado a las instalaciones radiológicas. Es un problema constante para el que cada centro busca sus propias soluciones; existen sistemas electrónicos para monitorizar el trayecto de las solicitudes radiológicas y de los propios pacientes, evitando pérdidas y retrasos injustificados25. El proceso de rechazo y devolución de solicitudes no indicadas es también algo más complejo en urgencias, debido a la necesidad de localizar al médico peticionario y asegurarse de que ha recibido el mensaje. El informe radiológico presenta igualmente algunas peculiaridades en el ámbito urgente; no es infrecuente el informe preliminar de hallazgos críticos (por ejemplo en el politraumatismo) o la necesidad de comunicar estos cuando son descubiertos de forma fortuita26; el fallo en esta comunicación es una importante fuente de problemas legales27. Según la Joint Commission, la comunicación inefectiva es la causa más frecuente de eventos centinela28, y, en esta línea, IHE (Integrating Healthcare Enterprise) ha propuesto el perfil llamado «Critical & Important Results»29. Por último, el RIS en urgencias ha de contemplar la posibilidad de llegada de uno o múltiples pacientes simultáneos sin identificar a los que debe realizarse la exploración y posteriormente conciliar la información entre los diferentes sistemas; se trata de un perfil de integración IHE clásico.

Relacionadas con las personas

¿Qué personas? En hospitales terciarios, con un volumen de exploraciones año elevado, la radiología de urgencias debe estar considerada como un órgano y sistema más, con el rango de sección, con personal médico, enfermería y técnico con dedicación especifica a la misma, al menos durante un turno de trabajo de lunes a viernes, aunque lo óptimo sería cubrir dos turnos, tendiendo como objetivo final la cobertura de tres turnos 365 días año.

En hospitales pequeños debe existir un radiólogo y personal técnico y de enfermería de referencia, responsable del subproceso urgente.

¿Qué funciones desempeñan? Independientemente del tamaño del centro y de la estructura radiológica asignada, las funciones del personal responsable de la radiología urgente serán:

  • a. Adaptar e implantar protocolos de manejo clínico y exploración urgentes.

  • b. Garantizar estándares de calidad para exploraciones urgentes: seguridad, tiempos de respuesta, contenido científico-técnico del informe.

  • c. Minimizar el impacto de las exploraciones urgentes sobre el flujo de trabajo programado:

    • – Realizar el máximo de operaciones (por ejemplo, canalización de vía venosa) fuera de la sala de TC.

    • – Identificar con históricos las horas de mayor afluencia de peticiones urgentes para realizar la gestión de los huecos de agenda.

    • – En lo posible, realizar los estudios en las horas extremas, donde el impacto sobre la programación es menor.

  • d. Agilizar el transporte en horas de máxima frecuentación.

Relacionadas con el proceso radiológico

¿Cómo gestionar el proceso de la radiología urgente? La gestión de este proceso debe desplegar una serie de etapas (Figura 3):

  • a. Definir y describir las secuencias operativas del mismo: gestión de solicitudes; justificación de la prueba; generación de imágenes; diagnóstico; envío de información; interconsulta con el clínico (Figura 4).

    Organigrama del proceso operativo de la radiología urgente.

    Figura 4. Organigrama del proceso operativo de la radiología urgente.

  • b. Identificar las expectativas de los destinatarios: paciente, familiares y médico prescriptor (Tabla 1).

    Tabla 1. Identificar las expectativas de los destinatarios

    Destinatario Identificación de los destinatarios del proceso/expectativas de cada destinatario
      En cuanto al trato En cuanto a la asistencia
    Paciente - Que se me escuche - Que me hagan la prueba lo antes posible
      - Que me traten con respeto y amabilidad - Que me informen de lo que me van a hacer
      - Que respeten mi intimidad - Que no espere demasiado para hacerme las radiografías
      - Que respeten la confidencialidad - Si me hacen esperar, que me informen del tiempo de espera
      - Que no me sienta discriminado - Que la espera sea cómoda y agradable
        - Que no tenga complicaciones
        - Que no se equivoquen con mi caso
        - Que no me radien demasiado
        - Que la prueba no sea dolorosa
        - Que los resultados se lo manden rápido a mi médico
     
    Familia - Que me traten con respeto y amabilidad
      - Que me informen del tiempo de espera
      - Que me den tranquilidad
      - Que la espera sea cómoda y agradable
    Médico Prescriptor - Que tenga un amplio catálogo de prestaciones
      - Que realicen la prueba a mi enfermo lo antes posible
      - Que hagan un estudio de calidad
      - Que reciba el resultado de las pruebas solicitadas lo antes posible
      - Que el informe sea fiable, claro, preciso, responda a mis dudas y me ayude en el diagnóstico y tratamiento
      - Que pueda tener acceso fácil a consultar con el radiólogo mis dudas
      - Que me avisen de cualquier incidente con el enfermo
      - Si el radiólogo tiene alguna objeción con la petición, que me informe personalmente y actúe siempre con mi consenso
      - Que no hablen mal de mí, ni pongan al enfermo en mi contra

    4°.- IDEN.

  • c. Identificar las características y aspectos más importantes de calidad:

    • – Gestión de la solicitud:

      • • Radiología con tiempo médico directo (TC, ecografía, etc.): la solicitud se realizará de forma personalizada (telefónicamente).

      • • En el resto de las exploraciones: cita directa a demanda.

      • • Bloqueo de agendas para urgencias: con el fin de evitar la saturación de las modalidades.

      • • El servicio de radiología establecerá una disciplina de cola basada en la información de la clasificación médica del enfermo: nivel de gravedad (1 a 5), nivel de urgencia (emergencia, muy urgente, urgente, urgencia menor, no urgente), pactando los tiempos de respuesta con los SUH. El método FIFO (First In, First Out; primero en entrar, primero en salir), no es recomendable y debería ser abandonado.

      • • Cuando se superen las capacidades diagnósticas y terapéuticas de la unidad de radiología de urgencia o se precisa de una interconsulta especializada, ésta debe encargarse de la gestión y derivación de la solicitud hacia la sección órgano/sistema correspondiente (radiología vascular-intervencionista, neurorradiología, radiología pediátrica, etc.).

    • – Justificación:

      Cualquier exposición a radiaciones ionizantes estará justificada clínicamente, muy especialmente las exploraciones con alta dosis (TC, urografía, enema opaco etc.), la solicitud deberá ser validada por el radiólogo, el cual también revisará la dosis acumulada (RIS), especialmente en pacientes jóvenes. En el caso de telerradiología la justificación se debe realizar mediante protocolos previos.

    • – Realización de la exploración:

      La calidad y optimización de dosis precisan protocolos técnicos específicos y guías de actuación sustentados por la mejor evidencia científica que aseguren una actuación sistemática en al menos el 80% de los casos que puedan presentarse. La aplicación del criterio ALARA (As Low As Reasonably Achievable) reviste una especial dificultad en urgencias, lo que no exime de su cumplimiento; en dependencia de la dosis acumulada, el radiólogo deberá optar por protocolos de baja dosis enfocados a problemas clínicos concretos, aún a costa de sacrificar la calidad técnica.

    • – Diagnóstico-informe radiológico:

      Aunque lo óptimo sería que todas las exploraciones radiológicas fueran informadas, esto en la realidad es de muy difícil cumplimiento. En los servicios con médicos residentes de guardia, se debería informar la radiología simple al menos durante los turnos diurnos. La tramitación del informe debe hacerse de forma inmediata a través del RIS/PACS, preferiblemente con sistemas de reconocimiento de voz. En los hospitales que no dispongan de esta tecnología, el radiólogo debe transcribir el informe, por ser la reproducción por administrativa inviable en urgencias. En la planificación de instalación de PACS y sistemas de reconocimiento de voz, la urgencia radiológica debe ser considerada una prioridad. Como se ha comentado en el apartado de sistemas de información, cualquier hallazgo crítico, urgente, inesperado, que a juicio del radiólogo, requiera tratamiento inmediato (como un neumotórax) debe ser comunicado telefónicamente o a través de un sistema de alarmas adecuado a los servicios clínicos.

      Con el objetivo de dar seguridad jurídica y evitar problemas médico-legales, el Programa de Garantía de Calidad, debe establecer criterios referentes a la elaboración de informes por el radiólogo, esto obliga a poner por escrito las exploraciones excluidas de informe y sus motivos. Dichas exclusiones deberán ser pactadas con los servicios clínicos.

    • – Envío de información: lo más rápida posible.

    • – Interconsulta con el clínico: disponibilidad plena por parte del radiólogo y obligatoriedad de emitir cualquier tipo de informe a demanda del mismo.

Etapas en la gestión del proceso de radiología de urgencias.

Figura 3. Etapas en la gestión del proceso de radiología de urgencias.

¿Cómo respetar los derechos y garantías del paciente? Dentro de los mismos, cabe destacar que la realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos, que impliquen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud, requerirán, siempre que la situación lo permita, el consentimiento por escrito del paciente.

¿Con qué nivel de seguridad? Aumentar la seguridad de los pacientes y prevenir la aparición de efectos adversos que generen daños a los enfermos debe ser un objetivo prioritario de la radiología de urgencias.

El análisis de los sucesos adversos permite identificar cuatro categorías de riesgos significativos30:

  • – Funcionamiento anormal de la organización y de los sistemas de información-comunicación: 9%.

  • – Omisión de prescripción: 19%.

  • – Sucesos adversos generados durante el proceso de realización de la prueba radiológica: 27%.

  • – Error diagnóstico: 45%.

Una adecuada gestión de estos riesgos podría evitar más del 50% de los efectos adversos en los pacientes30.

¿Cómo controlar y mejorar el proceso de la radiología urgente? Por último, como medio de monitorización, control y evaluación del proceso radiológico urgente, se deben establecer indicadores (Tabla 2) con sus correspondientes estándares (nivel deseable de cumplimiento de los mismos), recoger y analizar las quejas-reclamaciones, con el objetivo de establecer las acciones preventivas, correctivas y de mejora continua de este proceso.

Tabla 2. Indicadores de calidad en radiología de urgencias

Subproceso Indicador Denominación
1. Solicitud de exploración radiológica Actividad N.° de exploraciones urgentes, por tipo, modalidad y turno
  Eficiencia N.° de pacientes no urgentes citados en salas de urgencias
  Actividad % de pacientes a los que se solicita exploración radiológica
  Seguridad % de pacientes con información de clasifiación desde urgencias
2. Justificación de la prueba Calidad % exploraciones alta dosis (TC, etc.) validados por el radiólogo
3. Generación de imágenes Calidad % TC protocolizados por radiólogo
  Accesibilidad Tiempo medio transcurrido entre la solicitud y la realización de la exploración radiológica
  Calidad percibida % de pacientes con valoración positiva en la encuesta de satisfacción
  Seguridad N.° de pacientes incorrectamente identificados
  Seguridad N.° de pacientes fallecidos en la sala de exploración
  Seguridad N.° de pacientes con efectos adversos al contraste
4. Diagnóstico-informe Calidad % de pacientes a los que se solicita exploración radiológica con informe
  Accesibilidad Tiempo medio transcurrido entre la solicitud de la exploración radiológica y la realización del informe
  Calidad % de pacientes a los que se realiza la exploración radiológica con informe
  Calidad % de pacientes con diagnóstico codificado (CIE-9 o ACR)
5. Envío de información Accesibilidad Tiempo medio transcurrido entre la solicitud de la exploración radiológica y puesta a disposición del clínico de informe e imágenes
  Calidad percibida % de clínicos con valoración positiva en la encuesta de satisfacción
Interconsulta con el clínico Calidad % de exploraciones que requieren interconsulta posterior al informe
Quejas y reclamaciones Calidad percibida N.° de quejas y reclamaciones tramitadas por el servicio de atención al paciente (SAPU)
Felicitaciones Calidad percibida N.° de felicitaciones tramitadas por el servicio de atención al paciente (SAPU)
Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Recibido 16 Noviembre 2010
Aceptado 21 Marzo 2011

Autor para correspondencia. ANGEL.MORALESSANTOS@osakidetza.net

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