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doi: 10.1016/j.rx.2010.08.007

Pseudotumor inflamatorio de la vejiga urinaria

Inflammatory pseudotumor of the urinary bladder

J.A. Merino Bonilla a, , E. Navarro Cantarero a

a Servicio de Radiología, Hospital Santiago Apóstol, Miranda de Ebro, España

Artículo

Sr. Director:

Se presenta el caso de una mujer de 59 años que consultó por dolor abdominal localizado en el hipogastrio de dos semanas de evolución y fiebre. El análisis de orina reveló piuria y hematuria. Entre sus antecedentes destacaban: HTA, diabetes y miocardiopatía. Había sido intervenida previamente de cesárea y colecistectomía. Se le realizó una ecografía abdominal (Figura 1) que mostró la existencia de una tumoración vesical de contorno irregular, que afectaba a la pared anterosuperior, lateral izquierda y posterior de la vejiga. La tomografía computarizada (TC) (Figura 2) confirmó su extensión a la grasa perivesical y a la pared abdominal anterior; también se observó contacto con el útero, así como una captación homogénea del medio de contraste intravenoso. En las imágenes de resonancia magnética (RM) potenciadas en T1 presentaba una intensidad de señal similar al músculo, mientras que era hiperintensa en las imágenes potenciadas en T2 (Figura 3). No asociaba dilatación del uréter izquierdo ni se identificaron adenopatías regionales. La realización de una biopsia quirúrgica permitió establecer el diagnóstico de pseudotumor inflamatorio vesical y confirmó la infiltración de los tejidos vecinos, incluido el útero. Se decidió realizar tratamiento conservador debido al alto riesgo quirúrgico de la paciente y tras seis meses de seguimiento la tumoración ha disminuido de volumen, experimentando la paciente una mejoría clínica importante.

Imagen ecográfica parasagital izquierda de la vejiga que muestra un contorno intraluminal irregular (flechas) debido a la presencia de una masa (estrella) sólida parietal de base amplia y ecogenicidad intermedia, que afecta a la pared vesical anterosuperior y lateral izquierda.SP: Sínfisis del pubis; U: útero.

Figura 1. Imagen ecográfica parasagital izquierda de la vejiga que muestra un contorno intraluminal irregular (flechas) debido a la presencia de una masa (estrella) sólida parietal de base amplia y ecogenicidad intermedia, que afecta a la pared vesical anterosuperior y lateral izquierda.SP: Sínfisis del pubis; U: útero.

Imagen axial de tomografía computarizada tras administración de contraste intravenoso. Se observa un engrosamiento irregular de la pared vesical (estrella) que realza de forma homogénea y se extiende a la grasa perivesical (G) y a la pared abdominal anterior (P), y contacta con el útero (U).

Figura 2. Imagen axial de tomografía computarizada tras administración de contraste intravenoso. Se observa un engrosamiento irregular de la pared vesical (estrella) que realza de forma homogénea y se extiende a la grasa perivesical (G) y a la pared abdominal anterior (P), y contacta con el útero (U).

Resonancia magnética. Imagen axial potenciada en T2 con supresión grasa. La tumoración es hiperintensa y presenta unos márgenes mal delimitados (estrella). Contacta con el útero (U) y produce infiltración de la grasa perivesical (G) y de la pared abdominal anterior (P).

Figura 3. Resonancia magnética. Imagen axial potenciada en T2 con supresión grasa. La tumoración es hiperintensa y presenta unos márgenes mal delimitados (estrella). Contacta con el útero (U) y produce infiltración de la grasa perivesical (G) y de la pared abdominal anterior (P).

El pseudotumor inflamatorio (PI) de la vejiga es una entidad benigna poco común de etiología desconocida, que fue descrita por primera vez por Roth en 19801. Sus hallazgos clínicos y radiológicos son inespecíficos y pueden simular malignidad, por lo que su diagnóstico definitivo se establece con el análisis histológico. El PI ocurre con mayor frecuencia en el pulmón y en la órbita, aunque ha sido descrito en casi cualquier lugar del cuerpo. Puede aparecer en cualquier localización del tracto urinario, siendo frecuente en la vejiga, con la particularidad de que no se ha publicado ningún caso con afectación primaria del trígono2.

El PI vesical ha recibido múltiples denominaciones en la literatura, lo que refleja su complejidad y variedad de características histopatológicas: tumor miofibroblástico inflamatorio, granuloma o pseudotumor de células plasmáticas, pseudotumor xantomatoso, proliferación miofibroblástica pseudosarcomatosa o inflamatoria, y miofibroblastoma. Su causa es desconocida, y se ha relacionado con una respuesta inflamatoria inusual frente a infecciones recurrentes, traumatismos o cirugía previa. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no presentan factores de riesgo conocidos, por lo que algunos autores han propuesto la participación de múltiples factores en su patogénesis. La Organización Mundial de la Salud clasifica al PI como una lesión borderline debido al desconocimiento de su naturaleza reactiva o neoplásica.

Desde el punto de vista histológico, es una tumoración benigna compuesta de células inflamatorias agudas y crónicas, que se acompañan de una respuesta fibrosa variable. Microscópicamente predominan las células fusiformes miofibroblásticas diferenciadas positivas para vimentina, junto con una cantidad variable de estroma de colágeno y un componente inflamatorio constituido principalmente por linfocitos y células plasmáticas2. El PI vesical puede aparecer en pacientes de ambos sexos y a cualquier edad, pero ocurre típicamente en adultos jóvenes, con una edad media de 28 años2,3.

La manifestación clínica inicial más frecuente es la hematuria macroscópica indolora, debido a la existencia de lesiones exofíticas y ulceradas que pueden causar anemia2. Otros síntomas incluyen fiebre, dolor abdominal, polaquiuria y disuria. Ocasionalmente se observa obstrucción del tracto urinario. Algunos casos son asintomáticos y el tumor es detectado de manera incidental. La mayoría de las lesiones se presentan como masas polipoideas intraluminales, aunque pueden aparecer como masas intramurales con o sin extensión a los tejidos perivesicales, y asociar áreas de necrosis2,4. Debe sugerirse el PI cuando se encuentra un tumor vesical con captación de contraste rodeado por un coágulo, especialmente en adultos jóvenes4, aunque este hallazgo puede coexistir junto con otros tipos de tumores vesicales, principalmente con el tumor de células transicionales. En raras ocasiones se manifiesta como lesiones multifocales, y no se ha documentado ningún caso de transformación maligna o metástasis. El diagnóstico diferencial se establece, debido a su apariencia agresiva, con el leiomiosarcoma, el adenocarcinoma, el carcinoma de células transicionales y el rabdomiosarcoma, este último sobre todo en la población pediátrica.

Los hallazgos de imagen del PI de la vejiga son inespecíficos. Ecográficamente se observa una lesión de ecogenicidad variable y márgenes bien o mal delimitados. Puede evidenciarse la presencia de vascularización prominente mediante doppler color o power doppler, y especialmente con la utilización de contraste ecográfico2. En la TC puede identificarse una masa hipo, iso o hiperdensa respecto al músculo, con un patrón de realce homogéneo o heterogéneo2,3. La RM muestra una lesión hipo o isointensa en las secuencias potenciadas en T1 y de alta intensidad de señal en las secuencias potenciadas en T2, con marcado realce tras la administración de contraste intravenoso3,4. Esta variabilidad de hallazgos radiológicos podría estar en relación con los diferentes grados de fibrosis e infiltración celular de la lesión2.

El tratamiento de elección es la resección quirúrgica completa, principalmente la cistectomía parcial o resección transuretral, aunque se han publicado varios casos de regresión espontánea o respuesta al tratamiento médico5. El pronóstico suele ser favorable tras la resección completa del tumor, con una tasa establecida de recurrencia local del 25%3.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Autor para correspondencia. jamerinob@gmail.com

Bibliografía

1.Roth JA. Reactive pseudosarcomatous response in the urinary bladder. Urology. 1980; 16:635-7.
Medline
2.Park SB, Cho KS, Kim JK, Lee JH, Jeong AK, Kwon WJ, et-al. Inflammatory pseudotumor (myoblastic tumor) of the genitourinary tract. AJR Am J Roentgenol. 2008; 191:1255-62.
Medline
3.Narla LD, Newman B, Spottwood SS, Narla S, Kolli R. Inflammatory pseudotumor. Radiographics. 2003; 23:719-29.
Medline
4.Fujiwara T, Sugimura K, Imaoka I, Igawa M. Inflammatory pseudotumor of the bladder: MR findings. J Comput Assist Tomogr. 1999; 23:558-61.
Medline
5.Fletcher SG, Galgano MT, Michalsky MP, Roth JA. Regression of inflammatory pseudotumor of the bladder in a child with medical management. Urology. 2007; 69:. 982.e11-e12