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doi: 10.1016/j.rh.2012.02.001

Carta réplica a la carta al director, «Ciencia y gestión, difícil punto de encuentro»

Letter of response to the letter to the editor, «Science and management, a difficult meeting point»

A. Febrer Rotger a,

a Servicio de Rehabilitación y Medicina Física, Hospital Universitario Sant Joan de Déu, Espulgues de Llobregat, Barcelona, España

Artículo

Sr. Director:

En relación a la carta publicada en el último número de nuestra revista (vol. 45[4]), titulada «Ciencia y gestión: difícil punto de encuentro», firmada por M.A. López Vázquez, quería exponerle mi opinión desde una perspectiva distinta a la manifestada por el autor.

Las enfermedades crónicas han aumentado su prevalencia en las últimas décadas, debido a un abordaje multidisciplinario en el que ha intervenido en muchos casos la rehabilitación. Incluso en enfermedades rápidamente progresivas como la esclerosis lateral amiotrófica o la distrofia muscular de Duchenne (DMD), este abordaje ha conseguido mejorar la calidad de vida, a la vez que la supervivencia. Sin embargo, aplicando el concepto de «mejoría funcional» citado por el autor como criterio rehabilitador, estas enfermedades quedarían descartadas de nuestra especialidad, puesto que en ellas no tan solo no se consigue mejoría, sino que, en muchos casos siguen empeorando, a pesar de la aplicación de determinados tratamientos (ya sean farmacológicos o de terapia física). No obstante, la intervención del médico rehabilitador no debería ser distinta por ejemplo a la del neumólogo cuando aplica ventilación no invasiva a un enfermo con DMD (cabe resaltar que precisamente fue un médico rehabilitador, John Bach1, el pionero en la aplicación de esta medida, en contra de la opinión del momento), o a la del oncólogo cuando aplica determinados tratamientos (en muchos casos de elevado coste), sabiendo que las posibilidades de curación son escasas.

Por lo que se refiere a las enfermedades progresivas, muchas de ellas englobadas dentro del grupo de enfermedades raras, hay en estos momentos muchas líneas de investigación abiertas, con ensayos clínicos avanzados (alguno en fase III, como en la DMD o la fibrosis quística) lo que confiere al momento actual un carácter muy esperanzador. No sabemos aún si los tratamientos que surjan en los próximos años curarán estas enfermedades, probablemente consigan solamente retrasar los efectos de las mismas, o disminuir su gravedad, pero aún así, el momento esperanzador que se vive actualmente no había tenido lugar en toda su historia. Por este motivo, la Medicina de Rehabilitación no puede quedar al margen de esta situación, aplicando unos criterios rígidos, en el sentido de mejoría funcional y tratamientos limitados en el tiempo. Más bien, se debería mantener a los pacientes con enfermedades crónicas en las mejores condiciones posibles, retrasando al máximo las complicaciones para que, en el caso de futuros tratamientos, la mayoría de ellos pueda beneficiarse de los mismos.

Creo conveniente hacer una reflexión sobre la rehabilitación en su forma más amplia, aplicándola desde distintos abordajes y no como sinónimo de tratamiento fisioterápico. En unos casos realizando un control médico periódico, con una monitorización clínica de las manifestaciones para decidir el momento más idóneo de la intervención terapéutica, ya sea realizada por el propio médico, por ejemplo con la práctica de infiltraciones, indicándola a los terapeutas (terapia física o logopedia entre otras) o realizando la prescripción de prótesis u ortesis según las necesidades del paciente. En otros casos deberá valorarse la calidad de vida o el estado psicológico y de bienestar del paciente discapacitado y, coordinar el manejo con otros especialistas, como por ejemplo el psicólogo o el trabajador social. También se podrá intervenir en la realización de valoraciones funcionales, dando soporte precisamente a los ensayos clínicos para la valoración de resultados.

Para terminar, insistir en la necesidad de repensar y redefinir nuestra actuación como médicos rehabilitadores dentro del contexto científico actual2. Si aceptamos que nuestra especialidad es la medicina de la discapacidad, creo necesario y urgente, establecer los criterios que definan nuestra intervención en las enfermedades crónicas, ya sean estables o progresivas. Estos criterios deberían tener un carácter estrictamente médico, aunque la posibilidad de su aplicación posterior esté condicionada a los recursos económicos del momento. Pero creo importante hacer la distinción entre ambos criterios (médicos y económicos), puesto que si limitamos nuestra especialidad a hacer de «filtro» para favorecer la gestión de recursos, pobre favor le haremos a la misma y al ámbito de la discapacidad en general.

Debemos posicionarnos mirando al futuro y teniendo en cuenta los cambios tan acelerados que se están produciendo actualmente, tanto en el ámbito de un mayor conocimiento de las enfermedades crónicas o progresivas, como en la búsqueda constante de nuevos tratamientos. Mucho me temo que si no lo hacemos así, otras especialidades médicas estarán dispuestas a erigirse como especialistas de la discapacidad.

Bibliografía

1.Bach JR, Campagnolo DI, Hoeman S. Life satisfaction of individuals with Duchenne muscular dystrophy using long-term mechanical ventilatory support. Am J Phys Med Rehabil. 1991; 70:129-35.
Medline
2.Ebenbichler G, Resch KL. The dream of a medical specialty named physical and rehabilitation medicine: a commentary on the European White Book of Physical and Rehabilitation Medicine. Am J Phys Med Rehabil. 2009; 88:165-7.
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