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SCImago Journal & Country Rank
doi: 10.1016/j.rh.2012.03.003

Infiltración con toxina botulínica para el control del dolor en cáncer de mama

Botulinum toxin infiltration for breast cancer pain control

E. de Carlos Iriarte a, , A. Cabezón Hedo b, M. Mosquera González c, G. Rodríguez Caravaca c, J.M. Ruiz-Soldevilla d, B. Sancho Pérez e

a Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, Grupo de Patología Mamaria, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid, España
b Servicio de Cirugía Plástica, Grupo de Patología Mamaria, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid, España
c Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid, España
d Instituto Estévez de Traumatología y Rehabilitación, Policlínico Nuestra Señora de América, Madrid, España
e Servicio de Ginecología, Grupo de Patología Mamaria, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid, España

Palabras Clave

Dolor en cáncer de mama. Toxina botulínica. Mastectomía. Reconstrucción con implantes. Calidad de vida.

Keywords

Pain breast cancer. Botulinum toxin infiltration. Mastectomy and expander reconstruction Health-related quality of life in breast cancer.

Resumen

Introducción

El dolor es frecuente entre las pacientes con cáncer de mama, siendo la causa principal de la baja calidad de vida. La toxina botulínica (TB) podría ser una opción de tratamiento en estas pacientes durante la reconstrucción mamaria o en el síndrome de dolor postmastectomía. Muy pocos autores han estudiado su efectividad en el tratamiento del dolor.

Hipótesis

La infiltración con TB en el músculo pectoral provoca una inhibición del espasmo muscular mejorando el dolor.

Objetivos

Valoración de la efectividad de la TB en el control del dolor, en la reconstrucción con expansor tisular, implantes mamarios y en el dolor crónico.

Material y métodos

Tipo de estudio: cuasiexperimental. La muestra incluyó 89 pacientes seleccionados de forma no aleatorizada entre junio de 2009 y febrero de 2011. Todas presentaban cáncer de mama con enfermedad controlada y contractura dolorosa de pectoral mayor. Valoración: exploración clínica y la puntuación en la escala EVA previo y posterior a la infiltración.

Resultados

El 21% fueron infiltradas durante la reconstrucción, el 16% portaban prótesis mamaria y el 63% tenían dolor crónico. El dolor nociceptivo fue más frecuente en el grupo de expansor (73,6%) y el mixto en dolor crónico (89,2%). La puntuación en la escala EVA inicial fue más alta para el grupo de expansor que obtuvo mayores descensos posteriores a la infiltración.

Conclusiones

La infiltración del músculo pectoral mayor con TB tipo A mejora el dolor en el cáncer de mama, tanto durante la fase de reconstrucción mamaria con expansor como en las pacientes con implantes y en las que presentan síndrome de dolor postmastectomía.

Artículo

Introducción

El dolor es uno de los síntomas más prevalentes en pacientes sometidas a tratamiento por cáncer de mama (CM), siendo el principal causante de la discapacidad en el brazo1, 2, 3.

El síndrome de dolor postmastectomía (PMPS) se ha definido como un síndrome doloroso continuo o intermitente, localizado en la mama, pared torácica, axila, o en el brazo ipsilateral, que persiste durante más de 3 meses y de características con frecuencia neuropáticas2, 3, 4, 5.

La etiología exacta de estos síndromes no está clara, pero es probablemente multifactorial. La quimioterapia (QT) y radioterapia (RT) en interacción con linfadenectomía axilar (LAX) se asociaron con mayor prevalencia de dolor crónico3, 6, 7. En las pacientes que han realizado tratamiento con RT la fibrosis subcutánea del músculo pectoral, puede ser otro factor, con una mayor incidencia con el tiempo transcurrido desde la terapia8, 9.

El dolor crónico después de la cirugía del CM es un problema que se espera que aumente en los próximos años debido a una mayor prevalencia junto con una mejor supervivencia de la enfermedad. Según datos del Registro de Tumores del Hospital Universitario 12 de Octubre (HU12O), por localización tumoral agrupada, el CMes el tumor más frecuente, con un 85,2% de supervivencia a los 7 años del diagnóstico de la enfermedad10.

La calidad de vida de los pacientes y la participación en las actividades de ocio se vio afectada principalmente por el dolor5.

Planteamos como hipótesis de nuestro estudio, que la infiltración con toxina botulínica tipo A(BTX-A) en el músculo pectoral mayor daría lugar a una inhibición del espasmo muscular en los pacientes con contractura dolorosa del músculo pectoral, tanto en el PMPS, como en las pacientes con mastectomía facilitando la reconstrucción mamaria con implantes.

Existen escasos estudios publicados sobre el tratamiento con toxina botulínica (TB) en pacientes en tratamiento por CM. Layeeque11 publica un estudio en 2004 y posteriormente Figus12 en 2009, ambos autores estudian el dolor tras la reconstrucción mamaria con implantes, obteniendo una mejoría del dolor residual tras la infiltración.

El objetivo principal de este trabajo es la valoración de la efectividad de la TB en el control del dolor en pacientes con CM y contractura dolorosa del músculo pectoral asociada, así como la evaluación de efectos adversos relacionados con el uso de BTX-A en este grupo de pacientes. El análisis se realiza en pacientes sometidas a mastectomía durante la fase de reconstrucción con expansor tisular, en aquellas que portan implantes mamarios definitivos y en pacientes con criterios diagnósticos del PMPS.

Material y métodos

Es un estudio cuasiexperimental en el que se incluyen de forma consecutiva a todas las pacientes con diagnóstico de CM que han realizado el protocolo de Rehabilitación temprana establecido en la Guía Clínica de Cáncer de Mama del Hospital Universitario 12 de Octubre13, y que presenten dolor en región mamaria, y 1/3 superior del tórax asociado a contractura dolorosa del músculo pectoral mayor.

La infiltración mediante BTX-A se ha realizado en 2 tipos diferenciados de pacientes:

  • 1. Pacientes con mastectomía y reconstrucción mamaria con implantes, tanto con expansor como prótesis. Durante la fase de relleno del expansor con objeto de facilitar la reconstrucción y en las pacientes con prótesis como tratamiento del dolor residual.

  • 2. Pacientes con cirugía conservadora de la mama o no reconstruidas con dolor crónico.

Criterios de inclusión-exclusión Criterios de inclusión

  • 1. Datos referentes al tumor y tratamiento oncológico realizado:

    • – Estadio tumoral T1-T2.

    • – Grado de BLOOM (criterios de Nottingham) en grado intermedio (II) o menores14, 15.

    • – Tipo de tumor: ductal infiltrante, lobulillar, intraductal, que cumplan los requisitos anteriores.

    • – Tiempo transcurrido >3 meses en pacientes con dolor subagudo que han realizado tratamiento antiálgicos mediante fármacos analgésicos y fisioterapia, y que no precisen tratamiento con QT o RT.

    • – Tiempo trascurrido >3 años desde el último tratamiento oncológico con RT o QT en las pacientes con dolor crónico sin signos de recidiva local, regional o a distancia en este intervalo de tiempo.

  • 2. Tipo de dolor:

    • – Selectivo en pectoral mayor.

Criterios de exclusión

  • 1. Datos referentes al tumor y al tratamiento oncológico realizado:

    • – Biopsia selectiva del ganglio centinela con micrometástasis.

    • – LAX positiva.

    • – Cáncer bilateral en el momento del diagnóstico.

    • – Recidiva local, ganglionar o metástasis a distancia en algún momento de su evolución.

    • – Cáncer bilateral en el momento del diagnóstico.

  • 2. Antecedentes personales:

    • – Historia previa de cáncer.

    • – Historia previa de enfermedad neurológica.

    • – Antecedentes de hipersensibilidad o alergia.

    • – Insuficiencia hepatorrenal.

  • 3. Comorbilidad asociada al CM en exploración clínica de extremidades superiores (EESS):

    • – Linfedema.

    • – Dolor de localización no mamaria.

    • – Debilidad muscular en pectoral mayor o en cualquier otro músculo de la cintura escapular.

Tamaño muestral

Los pacientes del estudio son una muestra no aleatorizada, seleccionados en la consulta si cumplían los requisitos de inclusión-exclusión desde junio de 2010 a febrero de 2011. En un intervalo de 20 meses se realizan un total de 119 infiltraciones, de las cuales son desestimadas para el estudio 30 pacientes, 19 por tener un tiempo de evolución inferior a 6 meses y 11 por tener un tiempo de evolución superior a 3 meses. Completan el estudio un total de 89 pacientes, de las cuales 74 reciben una única infiltración, y 18 dos infiltraciones. Ninguna paciente ha recibido más de 3 infiltraciones (Figura 1).

Selección de pacientes.

Figura 1. Selección de pacientes.

Métodos Evaluación

Mediante historia (HC) y exploración clínica (EC).

HC: edad, índice de masa corporal (IMC), tipo de cirugía mamaria, tipo de cirugía linfática: biopsia selectiva de ganglio centinela (BSGC) y/o LAX, número total de ganglios extraídos, aplicación de QT sistémica, hormonoterapia o RT en la mama. Ninguna paciente recibió RT en cadenas ganglionares.

EESS: medida del rango de movilidad de hombro con goniómetro en posición sentada. Exploración de fuerza según escala de 0 a 5 en musculatura de la cintura escapular y selectiva en el músculo pectoral mayor. Sensibilidad superficial al tacto. Tamaño del brazo mediante circometría y cálculo de los volúmenes según la fórmula de cono truncado. Exploración de cadenas ganglionares en la región axilar, supraclavicular y cuello bilateral por palpación.

Todas las pacientes realizaron tratamiento analgésico mediante fármacos y rehabilitación previa a la infiltración con NTX-A. En el tratamiento farmacológico se utilizaron relajantes musculares (diazepan 10mg/24h) durante 2 meses asociado a tramadol-paracetamol (37,5-325mg/8h) durante un mes. La fisioterapia consistió en la aplicación de cinesiterapia de hombro, técnicas de propiocepción neuromuscular y técnicas miofasciales en la cintura escapular y pared torácica ipsilateral al lado de la lesión. Cada sesión tuvo una duración de 30 minutos, siendo 20 el número de sesiones aplicadas en total, distribuidas en 2 ciclos de tratamiento de 10 sesiones cada uno, separados con un intervalo de 45 días. En las pacientes que no precisaron tratamiento oncológico con QT ni RT se asoció además, simultáneo al tratamiento manual durante el segundo ciclo de tratamiento, la aplicación de 10 sesiones de ultrasonidos pulsantes (2 W/cm2) durante 5 minutos, en la región pectoral homolateral al CM. El régimen de tratamiento fue de una sesión diaria, aplicada en días alternos hasta completar el número de sesiones pautadas. Se instruyó a las pacientes para la práctica en su domicilio una vez al día de los ejercicios aprendidos durante la fase tratamiento. La rehabilitación se realizó de forma ambulatoria en el hospital dentro de la Unidad de Cáncer de Mama, siendo aplicado por la misma fisioterapeuta en todos los casos estudiados.

La infiltración con NTA-A se realizó a las pacientes que presentaron dolor regional con EVA>6 y dolor selectivo en músculo pectoral una vez finalizado el tratamiento de rehabilitación en el hospital y tras un mes de tratamiento con ejercicios en domicilio.

La limitación de movilidad se consideró patológica cuando el déficit del rango de movimiento fue superior a 20° en flexión y/o abducción sin resistencia en relación con los valores estándar16.

El dolor fue evaluado por sus características clínicas como nociceptivo, neuropático o mixto, y calificado usando una escala visual analógica de 0 a 10 (EVA)17, 18. Los signos y síntomas fueron evaluados a 1, 3 y 6 meses después de la infiltración.

Se evaluaron así mismo la presencia y tipo de reacciones adversas locales y/o generales.

Método de infiltración

La infiltración neurotoxina (serotipo A) se realizó en el músculo pectoral mayor a dosis de de 100 unidades de Botox® o 250 de Dysport® diluido en 4ml de solución salina normal, con aguja intramuscular y según técnica utilizada en otras afecciones que cursan espasticidad de este músculo.

Resultados

El lado más frecuente de infiltración fue el izquierdo en el 71% de las pacientes (N=26). Ninguna fue bilateral.

Etiología del dolor

Del total de las pacientes, el 21% (N=19) fueron infiltradas durante la reconstrucción, el 16% habían completado la reconstrucción con prótesis (N=14) y el grupo más numeroso (N=56) presentaban dolor no relacionado con la reconstrucción mamaria, de probable origen multifactorial, en el 63% de las pacientes.

Características patológicas

Descritas en la Tabla 1. La edad más frecuente fue superior a 50 años, tuvieron sobrepeso el 80,8% y el 7,8% fueron obesas. En el 87,6% de la muestra se realizó BSGC, y LAX en el 26,9%. El número de con resecciones ganglionares axilares fue mayor entre las pacientes con dolor crónico.

Tabla 1. Características patológicas

Criterios Expansor Prótesis PMPS
Total (N=89) 19 (21%) 14 (16%) 56 (63%)
 
Edad
<50 3 1 2
>50 16 13 54
 
IMC
<25 1 4 2
25-30 14 10 48
>30 1 0 6
 
Cirugía de mama
Radical 19 14 8
Conservadora 0 0 48
 
BSGC
19 14 45
No 0 0 11
 
Linfadenectomía
0 2 22
No 19 12 34
 
N.° ganglios
<10 19 13 2
>10 0 1 20
 
Quimioterapia
3 9 38
No 16 5 18
 
Radioterapia
0 8 48
No 19 6 0
 
Hormonoterapia
19 10 49
No 0 4 7

BSGC: biopsia selectiva de ganglio centinela; IMC: índice de masa corporal; PMPS: síndrome de dolor postmastectomía.

Del grupo de pacientes con reconstrucción mamaria (N=33), el tratamiento se realizó en el 57,5% durante la fase de relleno del expansor y en el 42,4% una vez colocada la prótesis. El 57,1% de las pacientes con prótesis mamaria habían recibido previamente tratamiento con RT, ya que la cirugía radical se realizó posterior a una cirugía previa conservadora. En el grupo de pacientes con dolor crónico se les realizó cirugía conservadora en el 57,5%, y cirugía linfática con linfadenectomía superior a 10 ganglios en el 35,7%. Recibieron tratamiento con QT sistémica el 67,8%, y todas ella habían realizado tratamiento con RT. Todas las pacientes con PMPS habían recibido RT.

En cuanto al tratamiento oncológico global, la RT se aplicó con más frecuencia en el grupo de PMPS (85,7%). Recibieron QT sistémica el 55%, siendo también un porcentaje mayor en el grupo de PMPS (64,4%) que en el de reconstrucción, La gran mayoría de las pacientes recibieron hormonoterapia (87,6%), no habiendo diferencia entre los grupos (Tabla 1).

Limitación de movilidad de hombro

El 21,3% de las pacientes tuvieron limitación, siendo más frecuente en el grupo de reconstrucción con expansor. El 78,8% de estas pacientes tuvieron limitación de movilidad, que fue entre el 20-40% del recorrido articular en 8 de las 12 pacientes que presentaron limitación. El grado de limitación fue leve en la gran mayoría de las pacientes, excepto en el grupo reconstrucción con expansor. Ninguno presentó limitación superior al 40% del rango completo de movimiento.

Dolor

En cuanto a las características del dolor, el más frecuente fue mixto (69,9%), seguido de dolor de tipo nociceptivo en el 28%. Únicamente 2 pacientes presentaron dolor de características neuropáticas puras. El dolor nociceptivo fue más frecuente entre las pacientes con reconstrucción y expansor (73,6%) y el mixto en el grupo de PMPS (89,2%). Las pacientes con prótesis tuvieron similares tasas de dolor nociceptivo y mixto (42,8 versus 49,1%) (Tabla 2).

Tabla 2. Características del dolor

Tipo de dolor Expansor Prótesis PMPS
Neuropático 0 1 1
Mixto 5 7 50
Nociceptivo 14 6 5

PMPS: síndrome de dolor postmastectomía.

EVA: la evolución de EVA previo y posterior a la infiltración se observa en la Tabla 3 y Figura 2. Previo a la infiltración el 39,3% de los pacientes (N=35) presentaron EVA=8, seguido de un 25,8% (N=23) con EVA=7 y un 21,3% (N=19) con EVA=.9.

Tabla 3. Escala visual analógica. Previo y posterior a la infiltración

EVA previo 4 5 6 7 8 9
Expansor 0 0 5 2 2 10
Prótesis 0 1 2 2 5 3
PMPS 0 0 4 19 28 6
 
EVA posterior 4 5 6 7 8 9
Expansor 1 5 10 1 2 0
Prótesis 3 0 8 2 1 0
PMPS 4 10 21 18 3 0

EVA: escala visual analógica; PMPS: síndrome de dolor postmastectomía.

EVA global previo y posterior a la infiltración.

Figura 2. EVA global previo y posterior a la infiltración.

Los pacientes que presentaron peores puntuaciones fueron los del grupo de reconstrucción con expansor con un 56% de ellos con EVA=9, teniendo el resto puntuaciones superiores a 6. La mitad de los pacientes con PMPS tuvieron puntuaciones de 8, con un 83% con puntuaciones agrupadas de 7 y 8 en EVA. En el grupo de prótesis en EVA más frecuente previo fue también alto (EVA=8) (Figura 3).

EVA previo a la infiltración según el grupo.

Figura 3. EVA previo a la infiltración según el grupo.

Posterior a la infiltración, el 43% de los pacientes (N=39) presentaron EVA=6, seguido de un 23,6% (N=21) con EVA=7 y un 16,9% (N=15) con EVA=5. Ninguno de los pacientes infiltrados empeoró. Los pacientes que obtuvieron mayores mejorías en su puntuación fueron los del grupo del expansor bajando su EVA de 9 a 6 en el 56% de los casos, la mejoría fue menor en el PMPS con descensos de 8 a 7 en el 37,5%. En el grupo de prótesis del 52,6% que presentaron EVA>7 antes del tratamiento descendieron a EVA a ≤7, en el 56%. Aunque este grupo fue el que menos mejoría experimentó (Figura 4).

EVA posterior a la infiltración según el grupo.

Figura 4. EVA posterior a la infiltración según el grupo.

Todas las pacientes mejoraron después de la infiltración, iniciando el alivio de los síntomas en el primer mes en todos los grupos.

Reacciones adversas

Dos de las pacientes estudiadas presentaron reacciones adversas tras la infiltración.

Paciente N.° 1

Mujer de 43 años, con diagnóstico de carcinoma de mama derecha tipo ductal infiltrante grado II de Boom, asociado a carcinoma intraductal de alto grado. Se realizó tratamiento oncológico mediante mastectomía derecha y linfadenectomía axilar asociada (extracción de 14 ganglios sin infiltración tumoral) en el año 2007. Recibió tratamiento adyuvante con QT sistémica (adriamicina y taxol) y hormonoterapia posterior (tamoxifeno). Se realizó reconstrucción mamaria inmediata con expansor y prótesis posterior. En la exploración presenta dolor selectivo en pectoral mayor derecho, sin limitación de movilidad, linfedema o alteraciones nerviosas asociadas. Refiere EVA de 8/10 previo al tratamiento de rehabilitación y de 7/10 posterior. A las 24h de la infiltración con NTX-A presenta reacción cutánea generalizada, sin fiebre, siendo diagnosticada en el Servicio de Alergia de urticaria; no encontrándose en las pruebas posteriores realizadas relación directa con la aplicación de la neurotoxina.

Paciente N.° 2

Mujer de 63 años, con diagnóstico de carcinoma de mama izquierda tipo ductal infiltrante grado II de Boom CDI GII. Se realizó tratamiento oncológico mediante cirugía conservadora y linfadenectomía axilar asociada (extracción de 12 ganglios sin infiltración tumoral) en el año 2001. Recibió tratamiento adyuvante con QT sistémica (fluoruracilo, adriamicina y ciclofosfamida), RT en la mama y hormonoterapia posterior (tamoxifeno). Presenta dolor en región pectoral y mamaria izquierdas como único síntoma. Presenta EVA de 8/10 previo al tratamiento de rehabilitación y de 6/10 posterior. A las 2h de la infiltración con NTX-A presenta cefalea migrañosa que cede tras la toma de analgésicos (paracetamol 1g/8h durante un día).

Reinfiltraciones

Quince pacientes recibieron una segunda infiltración con NTX-A a los 6 meses de la primera, en 5 de ellas durante la fase de expansión tisular con implante mamario. En todas se obtuvo mejoría después de ambas infiltraciones.

Discusión

La alta frecuencia del dolor asociado a los tratamientos del CM, nos ha estimulado a encontrar nuevas formas de tratamiento que podrían beneficiar a un grupo no desdeñable de pacientes. El dolor fue el principal causante de discapacidad en el brazo5. Sorprendentemente, según nos indica Dawes4, el linfedema no se asoció a la incapacidad del brazo ni a la disminución de la actividad, el dolor se correlaciona significativamente con la CV. Un reciente informe publicado por Gärtner1 señala que casi la mitad de los 3.253 supervivientes de CM tenían dolor regional moderado o grave 2-3 años después del tratamiento1. La prevalencia de dolor en hombro y/o brazo osciló entre el 9 y el 68%, según los autores6, 19, 20, 21, 22 y en mama y/o cicatriz entre el 15 y el 72% a los 6-56 meses después de la cirugía20, 22, 23, 24. Sagen25 nos indica que el dolor en el brazo estaba presente 5 años después de la cirugía, tanto en reposo (20%) como durante la actividad física (21%), pero que disminuyó a los 6 meses de la cirugía. Señala además, que el dolor agudo después de la cirugía es un factor de riesgo para el desarrollo del dolor crónico. Yang2 clasifica el dolor según su patogenia: del 21,5% de los pacientes que presentaban dolor a los 3 meses, el 8,9% fueron clasificados como dolor pectoral. La valoración por EVA de 0 a 10 ha sido validada en 1983 para dolor crónico26 y utilizada ampliamente en la bibliografía17, 27, 28.

La fibrosis en el músculo pectoral puede ser causa de dolor8, 9, con una asociación significativa entre la contractura dolorosa del pectoral mayor y la RT. Whelan24 encuentra que la probabilidad de presentar dolor fue de 1,99 veces mayor para el grupo de RT. La postura en flexión anterior y la protracción escapular podrían agravar el acortamiento del músculo según señalan otros autores29. Esta localización específica en el pectoral también es descrita por Yang2.

El dolor y el déficit funcional son un problema importante en las mujeres sometidas a mastectomía y reconstrucción, presentando síndrome de dolor postoperatorio en aproximadamente la mitad de los casos, según nos indica Vadivelu3. Para Wallace8 la incidencia de dolor fue del 49% en las mujeres que se sometieron a una MT con reconstrucción, en comparación con el 31% en las mujeres con MT sola. Señala también, que cuando se utilizan los implantes mamarios la incidencia de dolor fue mayor que cuando la reconstrucción se hizo sin implantes.

Como ya ha sido comentado en la introducción, únicamente hemos encontrado 2 estudios con TB en CM. Layeeque11 publica un estudio en 2004 y posteriormente Figus12en 2009. Ambos autores estudian el dolor tras la reconstrucción mamaria con implantes, asociado o no al colgajo de dorsal ancho (Figura 5).

Reconstrucción con implante.

Figura 5. Reconstrucción con implante.

Layeeque realiza la infiltración intraquirúrgica, infiltrando además del músculo pectoral, fibras del serrato. En el tratamiento del dolor agudo de origen muscular puede utilizarse la TB ya que al paralizar temporalmente los músculos disminuye la intensidad del dolor en la zona subescapular y cara lateral de la mama producido por la presión ejercida en los músculos, por los implantes mamarios tal como nos indica Layeeque11. No hemos encontrado en la bibliografía consultada ningún artículo que haga referencia al tratamiento del dolor crónico en la mama mediante TB.

Las características específicas de este grupo de pacientes y el desconocimiento a falta de estudios de los posibles efectos adversos de la TB en todos los espacios temporales, entendemos que hay que realizar una selección de las pacientes entre aquellas que presenten menor riesgo de recidiva y complicaciones dadas las características patológicas de la enfermedad. Entendemos que tomando las medidas de precaución necesarias, el uso de la TB puede ser utilizada como terapia en el manejo del dolor en CM.

Conclusiones

La infiltración con NTX-A se realiza en las pacientes en las que persiste el dolor regional valorado mediante exploración clínica y la EVA al finalizar el tratamiento de rehabilitación mediante fármacos analgésicos, relajantes musculares y 20 sesiones de tratamiento fisioterápico en el hospital asociado a un mes de tratamiento domiciliario.

Tras la infiltración muscular con BTX-A, se ha obtenido mejoría del dolor, tanto durante el período de expansión tisular, como en las pacientes con implantes mamarios y en aquellas que presentan PMPS localizado en la región pectoral-mamaria. Esta mejoría fue mayor en los casos de reconstrucción mamaria, tanto en dolor como en la limitación de movilidad del hombro. En nuestra serie hemos tenido 2 pacientes con reacciones adversas, ninguna grave, que pueden ser debidas a factores desconocidos o que no han podido ser identificados de forma directa con el uso de la toxina.

Limitaciones del estudio: aunque en nuestra serie los resultados obtenidos son prometedores en cuanto a la efectividad de la infiltración con NTX-A, en el control del dolor regional en CM, al no existir grupo control, creemos necesario la realización de un ensayo clínico posterior para completar este estudio, al ser este un procedimiento fácil de realizar de forma ambulatoria con efecto temporal, pero con seguridad repetible y reproducible.

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes y que todos los pacientes incluidos en el estudio han recibido información suficiente y han dado su consentimiento informado por escrito para participar en dicho estudio.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores han obtenido el consentimiento informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este documento obra en poder del autor de correspondencia.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.


☆ Trabajo premiado con la Primera Beca IPSEN PHARMA-SERMEF en junio de 2011.

Recibido 3 Noviembre 2011
Aceptado 5 Marzo 2012

Autor para correspondencia. escair@yahoo.es

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