x

¿Aún no esta registrado?

Crea tu cuenta. Registrate en Elsevier y obtendrás:

Registrarme ahora
España | Cambiar
Ayuda - - Regístrese - Teléfono 902 888 740
Buscar en

Indexada en:

IME, Eventline, Bibliomed, Sedbase, CINAHL, SciVerse Scopus, Pascal, IBECS

Índice SCImago

SCImago Journal & Country Rank
doi: 10.1016/j.rh.2011.12.007

La troncalidad una oportunidad para la especialidad

Core subjects, an opportunity for the specialty

J.A. Olmo Fernández-Delgado a,

a Servicio de Rehabilitación, Hospital de Torrevieja, Torrevieja, Alicante, España

Artículo

Sr. Director:

Al final, las troncalidades se han desarrollado según lo esperado.

Medicina Física y Rehabilitación está en el lugar donde esperábamos encontrarla: en el Tronco Médico número 1 junto a Reumatología, Cardiología, Neurología, Neurofisiología, Medicina Interna, etc.

Como a tantas otras especialidades, nos hubiese gustado ser troncal, pero si se hubiese aceptado todos los «estatutos de autonomía», el decreto habría perdido su esencia, se habría desnaturalizado.

Aunque mi opinión puede ser minoritaria, me alegro de esta decisión, ya que puede darle profundidad a la Medicina Física y Rehabilitación en algunas áreas.

El perfil de los rehabilitadores es, en general, de una importante fortaleza en aparato locomotor, pero de una notable debilidad en áreas relacionadas con la medicina interna, esto se traduce en una dificultad a la hora de desarrollar programas de rehabilitación cardiaca, respiratoria, e incluso en el manejo farmacológico de pacientes con afección neurológica: lesionados medulares, traumatismos craneoencefálicos, etc.

Hace algunos años un antiguo presidente de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), contestaba a mi queja por la escasez de programas de rehabilitación cardiaca en los servicios de rehabilitación frente a lo que ocurría en los de cardiología, a que por formación le era más fácil desarrollar ese programa a un cardiólogo que a un rehabilitador.

Por tanto, al incrementarse estos conocimientos con dos años de formación clínica, el futuro especialista en rehabilitación tendrá mayor seguridad para enfrentarse a todos esos retos.

Es cierto, que al igual que en otras especialidades, se reducen los años de formación específica, pero eso se podrá subsanar perfeccionado los programas del residente cuando llegue al servicio de rehabilitación, posibilitándose una docencia más planificada y activa, superando la «formación por contagio», instrumento que ha sido habitual en muchos de nuestros servicios.

También puede ser un buen momento para que un sistema de auditorías rigurosas y sin presiones deje fuera de la docencia a los servicios incapaces de dar una formación completa y actualizada.