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doi: 10.1016/j.rifk.2011.04.003

Dolor en individuos con lesión de la médula espinal: un estudio descriptivo

Pain in spinal cord injured individuals: a descriptive study

F.O. Medola a, , F. Pisconti b, V. Meirelles Carril Elui ac, C. Da Silva Santana ac

a Programa de Posgrado Interunidades Bioingeniería-EESC/FMRP/IQSC, Universidad de São Paulo, São Carlos, Brasil
b Fisioterapeuta, Universidad Estatal de Londrina, Londrina, Brasil
c Departamento de Neurociencias y Ciencias del Comportamiento, Facultad de Medicina de Ribeirão Preto, Universidade de São Paulo, Ribeirão Preto, Brasil

Palabras Clave

Lesiones de la médula espinal. Dolor. Dimensión del dolor. Calidad de vida. Rehabilitación. Actividades cotidianas.

Keywords

Spinal cord injuries. Pain. Pain measurement. Quality of life. Rehabilitation. Activities of daily living.

Resumen

Objetivo

Este estudio tiene como objetivo conocer los factores característicos de dolor en una población de individuos con lesión de la médula espinal.

Material y métodos

Participaron del estudio 28 individuos con lesiones de la médula espinal, con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, que fueron entrevistados y respondieron preguntas relacionadas con la experiencia de dolor desde el momento de la lesión, que abarcan aspectos tales como la localización del dolor, intensidad, frecuencia, factores de mejoría y empeoramiento, y el impacto del dolor sobre las actividades de la vida diaria.

Resultados

Los resultados mostraron una alta prevalencia (75%) de dolor en la muestra. El dolor crónico de intensidad moderada caracterizado por los pacientes como «ardiente», ubicado en la región toracolumbar, fue el más prevalente. La mayoría (28,6%) de los pacientes mostraron la postura sentada como el principal factor desencadenante y de empeoramiento del dolor.

Conclusiones

El dolor es una realidad para la mayoría de las personas con lesión de la médula espinal. La posición de sentado durante periodos prolongados, característica de la persona que usa silla de ruedas, es un factor importante para el desarrollo y el empeoramiento del dolor, en opinión de los pacientes. La frecuencia y la intensidad del dolor son suficientemente altas para alterar las actividades de la vida diaria, lo que apunta a la necesidad de estudios que proporcionan bases para estrategias de tratamiento más eficaces.

Artículo

Introducción

La lesión de la médula espinal (LME) es un trauma del impacto físico y social en el individuo, siendo considerado uno de los síndromes incapacitantes más graves y devastadoras que puede afectar a los seres humanos, que causa el fracaso de una serie de funciones, entre ellos la locomoción1. La principal causa de LME es el trauma, lo que conduce a secuelas y cambios profundos en las vidas de los afectados por la paraplejía o cuadriplejía resultantes2. Se estima que aproximadamente 11.300 personas en Brasil son parapléjicos o cuadripléjicos por año3. Las consecuencias debilitantes de la LME compromete la capacidad para realizar las actividades diarias y limitar las funciones de movilidad y participación en la comunidad4. La disminución de la calidad de vida y el bienestar también están relacionados a esta población5, 6. Estas lesiones producen una discapacidad costosa para el gobierno y un importante cambio en el estilo de vida del paciente7. Las mejoras en el tratamiento médico y atención de personas con lesión medular en las últimas décadas han extendido la esperanza de vida de estas personas8.

Aunque el deterioro de la funcionalidad se considera la consecuencia más importante de la LME, el dolor puede determinar la imposibilidad del individuo de volver a sus actividades9. Estudios destinados a evaluar la prevalencia y severidad del dolor en individuos con LME mostró gran disparidad en la información10, 11, 12, 13, 14, 15. Pese a las diferencias en los métodos y conceptos, la prevalencia del dolor en estudios con individuos con LME es alta, variando entre el 64 y el 82%10, 11, 12, 13. Los estudios han demostrado una mayor prevalencia de dolor en 5 años después de la LME11, 13, lo que demuestra la necesidad de comprender mejor este problema, con el fin de buscar estrategias terapéuticas más eficaces16.

El dolor es una causa de discapacidad grave en el 27 al 46% de las personas que lo presentan y cerca del 10% de los pacientes requieren cirugía para tratar el dolor refractario al tratamiento clínico17. La presencia de dolor crónico se ha relacionado con mala calidad de vida18, 19, deterioro de las actividades de la vida diaria y la calidad del sueño10, 20.

Siddal et al11 argumentan que, a pesar de los avances reconocidos en la comprensión de la fisiopatología del dolor, el enfoque de este síntoma sigue siendo insuficiente en los individuos con LME, ya que la información relacionada con la etiología, las características y el tratamiento es escasa. El estudio de Siddall et al21 presenta las definiciones de los diferentes tipos de dolor en la LME: musculoesquelético, causado por un traumatismo o inflamación de los huesos, articulaciones, músculos, inestabilidad mecánica, espasmos musculares, o secundaria a síndrome de sobrecarga; neuropático, después de lesiones del sistema nervioso central o periférico; visceral, asociado a trastornos viscerales y percibido en estructuras viscerales profundas; otros, como el síndrome de dolor regional complejo tipos I y II, y mononeuropatías compresivas. Felix et al22 consideran el dolor en individuos con LME especialmente problemático, ya que muchos tipos de dolor pueden existir simultáneamente, y muchos de estos tipos son refractarios al tratamiento. Por lo tanto, es importante investigar no sólo los mecanismos subyacentes del dolor, sino también qué aspectos son considerados por los pacientes como los más perturbadores. Este estudio tiene como objetivo conocer los factores característicos de dolor en una población de individuos con lesión de la médula espinal.

Material y métodos

Este estudio se realizó en el ambulatorio fisioterapia neuro-funcional del Hospital Universitario Regional del Norte de Paraná-Universidad Estatal de Londrina (HURNP-UEL). Participaron del estudio 28 individuos con LME, con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, recibiendo tratamiento de fisioterapia regularmente. Este estudio fue aprobado por el comité de ética de la institución. Todos los participantes fueron informados previamente sobre el estudio y aceptaron participar firmando el consentimiento informado, según lo establecido por la resolución 196/96 del Consejo Nacional de Salud.

Se realizó una entrevista con los participantes, que incluía preguntas previamente elaboradas por los autores, relacionadas con la experiencia del dolor desde la LME, que abarcan aspectos tales como localización del dolor, intensidad, frecuencia, factores de mejoría y empeoramiento, e impacto del dolor sobre las actividades de la vida diaria. Para la apreciación de los resultados, las informaciones obtenidas se presentan de manera descriptiva.

Resultados

La muestra fue compuesta por 28 sujetos, 26 varones y 2 mujeres, con una edad media ± desviación estándar de 32±6,3 años, y el tiempo medio desde la lesión de 6,8±3 años, presentando niveles de LME de C6- L2. Los datos de caracterización de la muestra se presentan en la Tabla 1.

Tabla 1. Descripción de la muestra

Característica N %
Nivel de la lesión    
Cuadriplejía 7 25
Paraplejía alta (T1-T4) 4 14,3
Paraplejía media (T5-T10) 13 46,4
Paraplejía baja (T10-L3) 4 14,3
 
Situación profesional    
Trabajan 5 17,8
No trabajan 23 82,2
 
Causa de la lesión    
Accidente automovilístico 14 50
Caída 2 7,1
Lesiones por arma de fuego 7 25
Otras causas 5 17,9

Entre los entrevistados, el 75% dijo haber experimentado dolor significativo durante algún o algunos momentos desde la LME. Cuando se le pidió describir el tipo de dolor, el 71,45% (15 pacientes) reportaron «quema», el 19,05% (4 pacientes) dijeron «punzada» y el 9,5% (2 pacientes) reportó parestesias de tipo «hormigueo».

La Figura 1 presenta un análisis de la frecuencia con que los pacientes experimentan dolor.

Frecuencia de episodios de dolor entre los pacientes que tuvieron dolor.

Figura 1. Frecuencia de episodios de dolor entre los pacientes que tuvieron dolor.

La Figura 2 muestra las principales regiones del dolor indicado por los pacientes. Entre los factores desencadenantes y el empeoramiento del dolor, el 28,6% de los pacientes mostraron la postura sentada como el principal factor; el 19% dijo que impulsar la silla de ruedas; el 14,3% indicó las variaciones de temperatura; el 14,3% no conocían lo que provoca o empeora el dolor; el 14,3% indicó la posición en supino, y el 9,5% reportó espasticidad.

Localización del dolor indicados por los pacientes.

Figura 2. Localización del dolor indicados por los pacientes.

En presencia de dolor, las medidas para la mejora del dolor indicado por los encuestados fueron: medicamentos (38%), elongación (14,3%), masajes (28,6%) movimiento (14,3%) y el resto (4,8%) no toma medidas de alivio.

En la caracterización de la intensidad del dolor, el 47,6% reportó sentir «dolor leve»; el 33,35% caracteriza la intensidad del dolor como «moderado», y el 19,05% indicó «dolor severo». Cuando se le preguntó sobre la interferencia del dolor con las actividades diarias, el 33,35% de los sujetos declararon que el dolor no interfiere «en modo alguno»; el 28,55% informó de que el dolor interfiere «un poco»< el 23,8% indicó «moderada interferencia», y el 14,3% informó que el dolor interfiere «mucho» en las actividades.

Discusión

Los resultados muestran que el dolor es una complicación frecuente que experimentan las personas con LME. La alta prevalencia de dolor (75%) en esta población corrobora los resultados de estudios previos (64% a 82%)10, 11, 13.

El dolor crónico caracterizado como «quema», ubicado en la región toracolumbar, fue el más prevalente en el presente estudio. De hecho, algunos estudios demostraron que la región toraco-lumbar de la columna es la localización más común del dolor14, 18, 22, 23, 15, 24, 25. La alta prevalencia de dolor en las extremidades superiores es una característica de la muestra, justificada por muchos autores como un resultado de la actividad repetitiva y la carga excesiva en las extremidades superiores durante la propulsión en silla de ruedas y las transferencias26, 27, 28, por lo tanto, es un dolor de tipo musculoesquelético. En efecto, los estudios muestran una mayor prevalencia de dolor musculoesquelético y dolor neuropático a nivel de la lesión, siendo menos frecuentes el dolor neuropático por debajo del nivel de la lesión y el dolor visceral11, 13.

En cuanto a la severidad del dolor, Siddall et al13 encontraron una descripción de «grave» en 21% de los pacientes. En una muestra analizada por Winderström-Noga et al15, el 30% de los sujetos calificaron el dolor como severo. Los resultados de nuestro estudio son similares a éstos, ya que el dolor severo fue reportado por 19,05% de los pacientes. Teniendo en cuenta la cronicidad de los episodios de dolor que estos pacientes experimentan, se pone de relieve la necesidad de una mayor comprensión de los factores causales de mejora y empeoramiento de su dolor, así como su fisiopatología. También creemos que es esencial para la búsqueda del conocimiento de las consecuencias psicológicas generadas en cualquier enfermedad crónica, específicamente la experiencia del dolor. Se observó que en el 66,6% de los pacientes el dolor interfiere con las actividades de la vida diaria, y de éstos, el 23,8% informó de que el dolor interfiere con moderación, y el 14,3% indicó que el dolor interfiere mucho en las actividades. En un estudio longitudinal de 5 años, se encontró que el dolor es el tercer problema relacionado con la LME mencionado con mayor frecuencia, siendo la discapacidad motora y la disfunción sexual la primera y la segunda dificultad, respectivamente13. Además, los pacientes con dolor fueron los que demostraron mayores cambios en el humor13. En el estudio realizado por Turner et al14, la discapacidad grave se relacionó con el dolor en el 22% de los pacientes. Siddall et al13 encontraron que el dolor crónico fue causa de discapacidad significativa en el 28,7% de los individuos con LME. Estos resultados son similares a los presentados en este estudio, lo que advierte sobre el impacto que el dolor crónico produce en las vidas de estos individuos.

Conclusiones

El dolor es una realidad para la mayoría de las personas con lesión de la médula espinal, con frecuencia e intensidad suficiente para alterar las actividades de la vida diaria. La posición de sentado durante periodos prolongados, característica de la persona que usa silla de ruedas, es un factor importante para el desarrollo y el empeoramiento del dolor, en opinión de los pacientes. Acostarse en la cama es la mejor alternativa para el alivio del dolor, según la mayoría de los encuestados. La presencia de dolor intenso, caracterizado como «moderado» y «grave», alerta a la necesidad de búsqueda de información para ayudar a comprender mejor las causas, características, complicaciones y soluciones de los cuadros de dolor en individuos con lesión de la médula espinal. A pesar de los resultados similares con los estudios previos, estudios con muestras más grandes son necesarios para minimizar las limitaciones metodológicas, así como comprender mejor el dolor y todas sus características en los individuos con lesión de la médula espinal con el fin de entender su fisiopatología y las diferentes expresiones clínicas, para que el dolor pueda ser mejor tratado, para aquellos que necesitan.

Conflictos de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Recibido 31 Agosto 2010
Aceptado 20 Abril 2011

Autor para correspondencia. fmedola@sc.usp.br

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