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Calidad de vida en pacientes con disfunción eréctil

Quality of life in patients with erectile dysfunction

Ángel Celada Rodríguez a, Pedro Juan Tárraga López b, José Antonio Rodríguez Montes c, Juan Solera Albero b, Mateo A. López Cara a, Enrique Arjona Laborda a

a Centro de Salud o Atención Primaria 6, Albacete, España
b Departamento de Ciencias Médicas, Universidad de Castilla La Mancha, Albacete, España
c Departamento de Cirugía, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, España

Palabras Clave

Disfunción eréctil; Comorbilidades; Calidad de vida; Atención Primaria

Keywords

Erectile dysfunction; Comorbidities; Quality of Life; Primary Care

Resumen

Introducción: La disfunción eréctil (DE) es un problema de salud importante que afecta a la calidad de vida de millones de personas, hecho que ha adquirido importancia, tanto en estudios individuales como poblacionales, en la calidad de la atención médica y eficacia de las intervenciones a nivel de salud pública.

Objetivos: Valorar la calidad de vida y comorbilidades de pacientes, con y sin DE, en atención primaria.

Material y método: Pacientes: los participantes se captaron en los centros de salud incluidos en el estudio. Se reclutó una muestra de 210 varones, de los cuales 31 no pudieron concluir el estudio por diversos motivos (n final = 179).

Análisis de variables: la variable principal, de carácter cualitativo, es la ausencia o presencia de DE. Las variables secundarias se distribuyen según 3 campos: demográficas, bioquímicas y comorbilidades con fármacos asociados, además de las variables de grado de DE y calidad de vida, mediante el cuestionario de salud sexual del varón y el cuestionario de satisfacción con la vida, respectivamente.

Análisis estadístico: estudio de observación, descriptivo y analítico, de sección transversal. Variables cuantitativas: comparación entre medias con la prueba t de Student para grupos independientes o la U de Mann-Whitney si las condiciones de normalidad (aplicación del test de Kolmogorov-Smirnoff o de Shapiro-Wilks) no se cumplían. Variables cualitativas: prueba de χ2.

Resultados: De las 210 personas seleccionadas, completaron correctamente la encuesta 179 (85,2%). La edad media fue de 64,5 ± 11,6 años. Respecto de las variables demográficas, el incremento de los años aumenta la incidencia de DE, llegando al 95% entre 71-86 años. En las variables bioquímicas, se encontró una relación significativa entre la ausencia o existencia de DE con el índice aterogénico y su variable recodificada en riesgo aterogénico alto y bajo (p < 0,04). Igualmente ocurre con los niveles de colesterol HDL, la transaminasa glutámico pivúrica y la gamma glutamil transpeptidasa. En la asociación de comorbilidades hay una relación significativa al aumentar el riesgo cardiovascular y coronario, calculado según las tablas de Framinghan. En la calidad de vida asociada con la salud, el test Cuestionario de satisfacción con la vida demostró que la DE afecta significativamente a la vida sexual y situación económica, y está próxima a la significación en vida general y vida laboral.

Conclusiones: La edad es un factor de incidencia de DE, con alta prevalencia de riesgo cardiovascular asociado, existiendo un claro deterioro de la calidad de vida.

Artículo

Introducción

La disfunción eréctil (DE) se define como el trastorno caracterizado por la incapacidad para lograr y mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria y es, después de la eyaculación precoz, la alteración más común de disfunción sexual en los hombres. Se ha recomendado el uso del término "disfunción eréctil" en lugar de "impotencia" porque define el problema con más precisión y tiene menos connotaciones sociales1-3.

La mayoría de los casos tienen un origen orgánico, que comúnmente se debe a enfermedades vasculares que disminuyen el flujo sanguíneo peneano, pero también puede ser el resultado de factores psicológicos, neurológicos, hormonales, alteraciones cavernosas, la combinación de estos e incluso factores de tipo cultural2-4.

Los primeros datos poblacionales fiables de los que se tiene constancia son los del Informe Kinsey5, del año 1948, realizado con la participación de 15.781 varones de 10 a 80 años estratificados por edad, educación y residencia, de los que solo se evaluó a 4.108 adultos (mayores de 25 años), con la mitad de ellos mayores de 35 años y sólo 356 mayores de 55 años. Sus conclusiones, por tanto, son representativas de varones hasta 55 años, pero se deben tomar con precaución para poblaciones de más edad. Según dicho Informe Kinsey, menos del 1% de la población por debajo de los 30 años está afecta de DE; menos del 3,5% hasta los 45 años; el 6,7% entre 45 y 55 años; el 25% en mayores de 65 años, y hasta el 75% en varones de 80 años5.

En 1994, se publica el Massachussets Male Aging Study (MMAS)6, que estudia una población de 1.270 varones americanos de 40 a 70 años. Entre sus resultados cabe destacar una prevalencia del 52 ± 1,23% de DE (9,6% completa, 25,2% moderada, 17,2% mínima) con un riesgo de padecer la enfermedad del 5% a los 40 años, que se triplica hasta el 15% a los 70 años.

En 1996, se lleva a cabo el primer estudio epidemiológico con base poblacional sobre DE realizado en España, denominado Estudio de Disfunción Eréctil Masculina7. Abarca 2.476 varones de edades comprendidas entre 25 y 70 años y utiliza para categorizar al sujeto con DE una pregunta simple de autovaloración global y además el dominio de función eréctil del índice internacional de la función eréctil (IIEF)8,9. La tasa de prevalencia de DE en nuestro país es de un 12,1%, según la pregunta simple, y de un 19%, según el dominio función eréctil del IIEF7. Haciendo estimaciones poblacionales según la corrección del censo de 2010, el número de varones españoles con algún grado de DE oscila entre 1.500.000 y 2.000.000, de los que, aproximadamente 1.500.000, estarían afectados de DE moderada o grave/completa10.

En 2002, apareció un estudio realizado en atención primaria (AP) en nuestro país (Estudio APLAUDE)11 sobre una muestra de 125 pacientes, y se encontró que 2 de cada 3 pacientes con DE presentaban enfermedades asociadas y 1 de cada 3 desconocía su problema de salud. Mejoró significativamente el control de enfermedades crónicas, y finalmente, 3 de cada 4 pacientes respondieron al sildenafilo. Siguiendo en el ámbito de la AP, de los autores arriba referidos, así como de otros, se han publicado varios estudios correlacionando DE con comorbilidades y calidad de vida12-16.

La DE es un problema de salud importante que afecta a la calidad de vida de millones de personas. Está ampliamente documentada la relación proporcional entre la edad y la probabilidad de experimentar DE y su magnitud. En los últimos 10 años, la evaluación de la calidad de vida asociada con la salud (CDV-AS) adquirió importancia en el estudio de la salud de individuos y poblaciones, calidad de la atención médica y eficacia de las intervenciones en salud pública. En la actualidad, no sólo importan los aspectos tradicionales de la enfermedad, sino también otras dimensiones que tienen que ver con el funcionamiento físico, social y emocional, que consideran la satisfacción y bienestar del paciente en relación con su CDV-AS17. La presente experiencia se llevó a cabo en el contexto del proyecto Epidemiología de la Disfunción Eréctil Masculina7, que investiga la prevalencia y los factores independientes de DE en España, cuyo objetivo es el establecimiento de los elementos de la CDV-AS asociados con la patología.

A pesar de su alta prevalencia y el impacto indiscutible que tiene sobre la autoestima y la calidad de vida de los hombres, la DE sigue infradiagnosticada debido a un entorno social y cultural que estimula el miedo y la vergüenza a consultar. Hecho constatado en el Estudio de Disfunción Eréctil Masculina7: sólo el 6% de varones con DE consultan al médico. Lo más sorprendente fue que el 75% opinaba que lo que le ocurría era normal, sobre todo los mayores de 60 años; una mayoría reconoció no saber si existía alguna solución para su problema, a pesar de las extensas campañas de información llevadas a cabo por varios sectores interesados. No obstante, el 40% estaban de acuerdo en consultar al médico, ya fuese de AP o a otro especialista, sobre todo si su pareja se lo solicitase.

Por tanto, se sabe que la prevalencia de la DE es elevada pero que pocos pacientes consultan de modo espontáneo, por diversos motivos. Algo lamentable y desafortunado, teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos, esta entidad tiene un manejo médico exitoso.

Material y método

Pacientes

Los participantes se captaron en los centros de salud incluidos en el estudio. Según la población en las zonas básicas de salud del estudio, se calculó el tamaño de la muestra con un nivel de confianza del 95% y un error alfa del 0,005, resultando una muestra de n = 210 personas, de las cuales 30 no pudieron concluir el estudio por diversos motivos (cambio de domicilio, fallecimiento, negación a realizar el cuestionario, etc.). Se seleccionó la muestra entre la población con enfermedades de riesgo cardiovascular de las zonas básicas de salud18.

Se hizo una sensibilización y una difusión adecuadas en las poblaciones de estudio a través de:

1) Charlas de sensibilización (3) sobre DE a la población de Albacete.

2) Trípticos de divulgación.

3) Cartas tipo para los pacientes, en las que se les explicaba la importancia de la salud sexual y se les pedía que acudieran a la cita con la enfermera o diplomada universitaria en enfermería encuestadora.

La encuesta fue diseñada por el grupo investigador y realizada por una DUE adecuadamente adiestrada. Se envió una carta de presentación del equipo de investigación, informando del proyecto de trabajo que se iba a realizar en las provincias de Albacete y Cuenca. En una segunda entrega postal, se envió una cita en su respectivo centro de salud con día y hora.

Se reunieron el equipo investigador y los encuestadores (DUE), en varias ocasiones, para concretar y planificar el trabajo. Se estimó el tiempo para realizar el trabajo de campo en 6 meses. Previamente, se contactó con todos los centros de salud, médicos y enfermeros/as, dándoles una charla-coloquio sobre DE y factores de riesgo cardiovascular, e informándoles a su vez del trabajo que se iba a realizar en dicha zona de salud. A los pacientes que fallaban o no acudían a la cita, se les llamaba expresamente por teléfono para insistir en la importancia de acudir y realizar la encuesta. La entrega de las encuestas se hizo en tiempo y forma acordados para su análisis. La lectura de los resultados de las encuestas la realizó el equipo de investigación, evitando así el sesgo de evaluación.

Variables demográficas, analíticas y clínicas

- Edad.

- Nivel de estudios.

- Estado civil.

- Talla, peso e índice de masa corporal.

- Tensión arterial sistólica y diastólica.

- Consumo de tabaco, número de cigarrillos/día, año de comienzo, exfumador, año de retirada.

- Consumo de alcohol, gramos/semana.

- Consumo de otras drogas, tipo y frecuencia.

- Bioquímica hemática: glucosa, hemoglobina glicada, colesterol total, colesterol LDL, colesterol-HDL, triglicéridos, índice aterogénico, creatinina, urea, transaminasa-GOT, transaminasa-GPT, gamma glutamil transpeptidasa (GGT) y antígeno prostático específico.

- Bioquímica urinaria: microalbuminuria urinaria, proteinuría y aclaramiento de creatinina.

- Electrocardiograma.

- Diabetes con año de inicio y fármacos prescritos para su tratamiento.

- Hipertensión arterial (HTA) con año de inicio y fármacos prescritos para su tratamiento.

- Dislipidemia (hipercolesterolemia) con año de inicio y fármacos prescritos para su tratamiento.

- Enfermedades concomitantes con año de inicio y fármacos (hasta 3).

Variables de salud sexual, calidad de vida y satisfacción sexual por cuestionarios

A todos los encuestados se les suministraron los siguientes cuestionarios:

• Cuestionario de salud sexual del varón, desarrollado por Rosen et al19. Cuestionario de 5 ítems, autoadministrado, sencillo, fácilmente rellenable, que se aplica a los últimos 6 meses, ampliamente utilizado en la detección y diagnóstico de la DE, así como su severidad, tanto en la práctica clínica, como en estudios de investigación. Es una forma abreviada del IIEF8,9, es decir, de sus ítems 1 al 4 y el 15, también denominado dominio de función eréctil del IIEF.

• Cuestionario de satisfacción con la vida. Cuestionario de satisfacción con la vida de Fugl-Meyer et al20-22 es un listado o inventario que evalúa la satisfacción con la vida de la población adulta sometida a programas de rehabilitación y que, posteriormente, ha sido estudiado en pacientes con DE. El listado ha sido validado en varias lenguas, incluida la española, en población masculina con DE23,24. Este cuestionario, autoadministrado, tiene 8 ítems que se puntúan en una escala tipo Likert: 1) muy insatisfactoria; 2) insatisfactoria; 3) un poco insatisfactoria; 4) un poco satisfactoria; 5) satisfactoria, y 6) muy satisfactoria. Miden la satisfacción en 8 diferentes facetas de la vida del paciente: vida en general, vida sexual, relaciones de pareja, vida familiar, relación con amigos y conocidos, ocio, situación laboral y situación económica.

Análisis estadístico

Se trata de un estudio de observación, descriptivo y analítico, de sección transversal. La variable principal, de carácter cualitativo, es la ausencia o presencia de disfunción eréctil. Las variables secundarias se distribuyen según 3 campos de variables demográficas, bioquímicas y comorbilidades y fármacos asociados.

Las variables cualitativas se exponen como valor exacto y en porcentaje. La comparación entre grupos se realizó con prueba de χ2.

Las variables cuantitativas se expresan como media y desviación estándar (m ± DE). La comparación entre medias se realizó a través de la prueba t de Student para grupos independientes o la U de Mann-Whitney si las condiciones de normalidad (aplicación del test de Kolmogorov-Smirnoff o de Shapiro-Wilks) no se cumplían.

Se estableció significación estadística cuando p < 0,05.

Resultados

De las 210 personas seleccionadas, completaron correctamente la encuesta 179, el 85,2%. La edad media fue de 64,5 ± 11,6 años. Al analizar todas las variables del estudio con respecto a la variable principal, de presencia o ausencia de disfunción eréctil, se observa que la edad juega un papel importante en la aparición de esta, viéndose que con el incremento de los años aumenta la incidencia de DE, llegando al 95% en la franja etaria de 71 a 86 años, frente al 5% que estaba ausente de la misma. En cuanto a los hábitos tóxicos, ni el consumo de cigarrillos ni el consumo de alcohol parecen tener influencia en la presencia de DE. Tampoco variables de tipo sociológico, como el estado civil y el nivel de estudios, mostraron relación significativa (tabla 1).

Tabla 1 Relación de variables antropométricas con tener disfunción eréctil o no

En lo referente a las variables bioquímicas recogidas de los análisis sanguíneos, se encontró una relación significativa con el índice aterogénico y su variable recodificada en riesgo aterogénico alto y bajo (p < 0,04). Igualmente ocurre con los niveles de colesterol HDL (p < 0,03). En el perfil hepático, hay que destacar la transaminasa GPT y la GGT, que tienen una relación estadística significativa con la presencia de DE. En el resto de los parámetros no se encontraron resultados significativos (tabla 2).

Tabla 2 Relación de variables bioquímicas e índices clínicos con tener disfunción eréctil o no

En la presencia de las enfermedades concomitantes, como diabetes, HTA y dislipidemia, no se encontró relación significativa con respecto a la presencia de DE. La duración de cada enfermedad tampoco tiene significación estadística, al igual que los fármacos utilizados para el tratamiento de estas 3 patologías. En cambio, sí se puede observar que en la asociación de estas enfermedades hay una relación, estadísticamente significativa, al aumentar el riesgo cardiovascular y coronario calculado según las tablas de Framinghan25-27. Del mismo modo que el exceso de riesgo (diferencia entre riesgo coronario y riesgo promedio asignado para cada edad) para la presencia de DE (tabla 3).

Tabla 3 Agrupación de variables y factores de riesgo cardiovascular con tener disfunción eréctil o no

En lo que concierne a otras enfermedades asociadas (cardíaca, pulmonar, prostática y otras), no se encuentra una relación significativa (tabla 4).

Tabla 4 Relación de tratamientos con tener disfunción eréctil o no

Los resultados del cuestionario de salud sexual del varón fueron: 52% con puntuación igual o superior a 21, 21% con puntuación 22 o 23 y 22% con puntuación 24 o 25.

En nuestro estudio, el test suministrado, cuestionario de satisfacción con la vida de Fugl-Meyer, demostró que la DE afecta la CDV-AS, siendo estadísticamente significativo en 2 ítems (el de la vida sexual y el de la situación económica) y próximo a la relación significativa en los ítems de vida general y de vida laboral. También se encontró una relación significativa en la puntuación del cuestionario de satisfacción con la vida de Fugl-Meyer global, siendo esta significativamente menor en individuos con DE (tabla 5).

Tabla 5 Relación de las variables del LISAT 8 con tener disfunción eréctil o no

Cuando se agruparon los 8 ítems en 3 dimensiones o escalas (satisfacción con la vida social, satisfacción con la vida afectiva o emocional y satisfacción con la vida laboral o económica), hubo relación estadística en la dimensión de satisfacción con la vida afectiva y emocional, una relación cercana a la significación en la dimensión de satisfacción con la vida laboral o económica y no hay relación en la dimensión de satisfacción con la vida social (tabla 6).

Tabla 6 Relación de escalas y dimensiones de la calidad de vida en LISAT 8 con tener disfunción eréctil o no

Discusión

La DE se define como la incapacidad de obtener y mantener una erección del pene suficiente para realizar un acto sexual satisfactorio1-3. En el pasado, tanto los médicos como la población general consideraban la DE como una consecuencia inevitable de la edad. Sin embargo, los conocimientos de la función y disfunción sexual masculina son cada vez mayores y hay disponible un arsenal terapéutico importante que es necesario conocer.

La Organización Mundial de la Salud ha definido la salud sexual como un derecho humano básico, que incluye la capacidad para disfrutar y controlar la conducta sexual, la libertad para que no se inhiba la respuesta sexual ni se perjudique la relación sexual por temor, vergüenza, sentido de culpa, falsas creencias u otros factores, así como la libertad para que las enfermedades orgánicas y otras deficiencias no interfieran con la función sexual ni reproductiva. La Organización Mundial de la Salud reconoce la DE como un problema de salud con el mismo grado de discapacidad y gravedad que la artritis reumatoide y el angor cardíaco28.

La DE, sin ser una patología de riesgo vital, al afectar en grado tan importante a la calidad de vida y poder ser la primera señal de una enfermedad subyacente grave, es de interés en los pacientes que acuden a la consulta de AP por dicha patología11-14. A diferencia del concepto tradicional que hacía de la DE una mera consecuencia de la edad, hoy está considerada como una patología muy prevalente y un importante problema de salud. Así, además de los factores psicológicos a los que se les dio mucha importancia en los años 50 a 70 del siglo pasado, son de especial interés las causas orgánicas en la población valorada por AP29-36. Asumiéndose en la conferencia de consenso de los National Institutes of Health de Estados Unidos, ya en 1993, que la mayoría de los casos de DE orgánica está asociada a factores de riesgo vascular: diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión y tabaquismo37.

La enfermedad aterosclerótica es causa del 40% de los casos de trastornos eréctiles en hombres mayores de 50 años. La aterosclerosis produce un daño en el endotelio y músculo liso de los sinusoides de los cuerpos cavernosos que dificulta la relajación de arterias y del músculo liso sinusoidal en hombres. Esta deficiente relajación del músculo liso es el factor patogénico más importante de la DE3. La isquemia cardíaca, la HTA, la diabetes mellitus (DM), la hiperlipidemia y el tabaco son procesos patológicos que indirectamente se asocian a DE por su implicación en la formación de placas ateroscleróticas29-36.

Específicamente y en lo referente a la DM, la prevalencia de la DE varía entre el 20 y el 50%. En España, un estudio reciente38 sitúa la prevalencia en un 15,6% para diabéticos tipo 1 y en 29,6% para diabéticos tipo 2. La aparición de DE suele ser antes de los 10 primeros años del diagnóstico de la DM; la ocurrencia de la DE es 10 a 15 años más temprano que en la población general; un 12% de los pacientes tienen DE como primer síntoma de diabetes. Estudios realizados en Italia y en España han demostrado que la DE en pacientes con DM tipo 2 puede ser indicador de una cardiopatía isquémica silente38,39.

En nuestro estudio, la presencia de DE en todos pacientes con riesgo cardiovascular alto fue considerablemente mayor que la contemplada en otras publicaciones, donde también se incluyen pacientes sin factores de riesgo cardiovascular. Las diferencias de prevalencia halladas, en relación con esos otros estudios, podrían deberse a que en dichos estudios se incluyen pacientes sin riesgo cardiovascular. Al mismo tiempo, hemos podido comprobar, en el presente estudio, que los factores de riesgo vascular tenían una alta prevalencia. Se puede observar cómo las cifras medias, tanto de glucemia como de hemoglobina glicada, son claramente patológicas. Además, se verifica que el 80,7% de los diabéticos presentaba DE. En las cifras de tensión arterial se encontró igualmente que el 80,6% de hipertensos referían DE. En los pacientes con dislipidemia, un 77,6% presenta DE, frente a un 22,4% que no la presenta. Respecto al consumo de tabaco, un 72,7% de los pacientes que fuman a diario presentan DE.

Al valorar de forma global todos estos datos con el índice aterogénico y el riesgo cardiovascular, según las tablas de Framinghan25-27, presentan una relación altamente significativa con la DE.

Hay que destacar el consumo de fármacos y su relación con la DE, ya que muchos ni siquiera recogen en la ficha técnica este efecto secundario. Se asume que los bloqueadores beta provocan DE, pero pocas veces se valora el efecto de los β-adrenérgicos (o se cree que no provocan alteraciones eréctiles), pero resulta que terbutalina y salbutamol (de alto consumo en nuestra muestra) son tratamientos de indicación en priapismo con el consiguiente efecto potencial en la DE. En nuestro estudio hemos podido observar una relación cercana a la significación estadística (p = 0,07) entre el consumo de fármacos para el tratamiento de enfermedades asociadas y DE, lo que confirma las suposiciones de la relación que tienen los fármacos con la DE40-48 y lo importante que es a la hora de prescribirlos valorar esta afectación en la vida sexual de nuestros pacientes.

Entre HTA y DE, los datos disponibles dentro y fuera de nuestro país manifiestan la relación positiva30-32,47-51. Bien es cierto que concurren factores comunes como edad, daño vascular y, sobre todo, daño endotelial. Otra cosa es la relación medicación antihipertensiva y DE, que algunos autores consideran no claramente demostrada, teniendo unos fármacos efectos negativos sobre la respuesta eréctil, como diuréticos y bloqueadores beta, y otros fármacos efectos positivos, como los antagonistas de los receptores de la angiotensina II52.

Aunque en los últimos 30 años hemos avanzado significativamente en los factores orgánicos causales de disfunción eréctil, eso no implica que no contemplemos aquellos factores psicógenos, a veces primarios y casi siempre secundarios o reactivos53. Hablar de factores psicógenos es hablar de la satisfacción y bienestar del paciente en relación con su CDV-AS17, como ya comentamos arriba, y por tanto de la autoestima, que se encuentra asociada a la ansiedad y la depresión54,55. Individuos con baja autoestima tienden a percibir de forma exagerada aquellas consecuencias negativas que se derivan de sus fracasos conductuales, pudiendo llegar a un estado depresivo56. En concordancia con otros estudios57,58, se confirma que la DE se asocia a unos niveles de autoestima disminuidos. Además, esta relación se observa también consistentemente sobre la autoconfianza. Aunque el diseño del estudio no permite establecer una relación causa-efecto entre la DE y la autoestima y la autoconfianza, sí permite concluir que los pacientes que padecen DE presentan valores inferiores de estas dimensiones psicológicas, comparados con los pacientes de similares características que no padecen esta condición. Por todo ello, es posible plantear que la DE no afecta exclusivamente a la función sexual del paciente, sino que se transfiere a otras áreas de su vida. La DE puede hacer abandonar al paciente la práctica sexual y las relaciones sociales, causando un perjuicio en su estado de salud global59.

Conclusiones

De nuestro estudio se pueden obtener las conclusiones siguientes:

1) Existe una alta prevalencia de DE en pacientes con riesgo cardiovascular alto.

2) La edad avanzada es un factor de riesgo de disfunción eréctil.

3) Con un mayor control de los factores de riesgo cardiovascular, mejora la disfunción eréctil.

4) La pluripatología de estos pacientes conlleva una polimedicación agresiva que el médico debe considerar, ya que aumenta el riesgo de disfunción eréctil.

5) La DE tiene una influencia negativa sobre la calidad de vida, influyendo, sobre todo, en los aspectos físicos, de vida afectiva y de pareja.

Agradecimientos

No podemos ni debemos ni queremos terminar esta aportación a la andrología, medicina sexual y atención primaria sin un sentido y recordado reconocimiento a Lorenzo Guirao Sánchez (1957-2009). Defensor y promotor convencido de que la clínica y la investigación deberían estar en perfecta simbiosis, fue pionero en la integración de la salud sexual y sus disfunciones en el campo de la AP. Formó un equipo de investigación al que vio crecer a lo largo de los años, concretándose en la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria. Como presidente de la misma, estimuló la iniciativa de los miembros de su equipo, promovió la colaboración entre distintos grupos y el trabajo multidisciplinar. Por ello estamos aquí, y recordándole60.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.


* Autor para correspondencia
Correo electrónico: pedrojuan.tarraga@uclm.es (P.J. Tárraga López).

Recibido el 16 de octubre de 2011;
aceptado el 9 de enero de 2012

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