x

¿Aún no esta registrado?

Crea tu cuenta. Registrate en Elsevier y obtendrás:

Registrarme ahora
España | Cambiar
Ayuda - - Regístrese - Teléfono 902 888 740
Buscar en

Consumo de alcohol en adolescentes de tres municipios de Lanzarote

Alcohol consumption in adolescents in three towns of Lanzarote

JL Cabrera Mateos a, MC Mendoza Luzardo a, F Gutiérrez Riquelme b

a Médico del Centro de Salud de Yaiza. Lanzarote.
b Médico del Centro de Salud de San Bartolomé-Tinajo. San Bartolomé. Lanzarote.

Palabras Clave

adolescencia, alcohol, prevalencia, entorno, hábitos y creencias.

Keywords

adolescence, alcohol, prevalence, setting, habits and beliefs.

Resumen

OBJETIVOS. Conocer el consumo de alcohol en los adolescentes, así como la percepción de consumo en su entorno y creencias y actitudes respecto al mismo. MÉTODOS. Estudio transversal descriptivo, mediante cuestionario autoadministrado a todos los alumnos (n = 1.399) de 12 a 18 años de los municipios de Yaiza, Tías y San Bartolomé de Lanzarote en el curso escolar 2001-2002. RESULTADOS. El 69,2% (IC 95%: 66,8%-71,6%) ha probado alcohol alguna vez en su vida. El 46,4% (IC 95%: 43,8%-49%) no bebe nunca, el 44,1% (IC 95%: 42,56%-46,70%) lo hace esporádicamente y el 9,5% (IC 95%: 7,96%-11,04%) lo hace regularmente. La percepción de no consumo en el padre se reduce progresivamente de un 28,19% a un 15,04% a medida que el consumo en los adolescentes va pasando de no consumir alcohol nunca a hacerlo habitualmente. En la madre disminuye de un 58,7% hasta un 37,9%, respectivamente. La percepción de consumo en el hermano es de un 14,79% en los adolescentes no bebedores y en los amigos es de un 35,9% cuando los adolescentes no consumen, frente a un 98,49% cuando lo hacen habitualmente. Existe una tendencia significativa favorable al consumo de alcohol, en cuanto a las creencias y actitudes hacia el alcohol, que es mayor cuanto mayor es la frecuencia de consumo en el adolescente. CONCLUSIÓN. La prevalencia de consumo de alcohol en adolescentes es elevada. La percepción de consumo en el entorno y las actitudes y creencias hacia el alcohol se asocian a la frecuencia de consumo en el adolescente.

Artículo

INTRODUCCION

El consumo de alcohol constituye un importante problema de salud1. Su consumo excesivo aumenta el riesgo de mortalidad2 y sus consecuencias sociales afectan a la familia, al medio laboral y a la comunidad3. Todos estos problemas relacionados con el alcohol suponen un coste social y sanitario extraordinariamente elevado1,4.

La adolescencia es una etapa de la vida en la que se es especialmente vulnerable para la adquisición de hábitos nocivos para la salud, como lo es el consumo de drogas ilegales, el tabaco y el alcohol5. El alcohol es la droga más consumida en la adolescencia6-8. El consumo de alcohol se inicia en esta etapa, y posteriormente se consolida en la edad adulta5. Más del 60% de los españoles de 16 o más años consumen habitualmente alguna cantidad de alcohol y un 4% lo consumen en exceso9. En España el 84,2% de los escolares de 14 a 18 años han consumido alcohol alguna vez y un 43,9% lo hacen una o más veces por semana10. La edad más frecuente de inicio en este hábito es entre los 12 y 14 años de edad11,12, presentando una mayor probabilidad de un consumo y un abuso continuado cuanto menor es la edad de inicio en el consumo. El alcohol, junto con el tabaco, son con frecuencia sustancias de iniciación para el abuso de sustancias psicoactivas, con gran riesgo de adicción psicológica o física13. El consumo de alcohol en la adolescencia se caracteriza por ser un fenómeno de fines de semana y por un patrón de consumo que busca una intoxicación etílica rápida3.

Los factores que predisponen al consumo de alcohol son diversos: la desinformación sobre el alcohol y sus efectos negativos, el déficit de comunicación y de habilidades sociales que empuja al adolescente a usar el alcohol como medio de relación e integración social, la propia desinformación de los padres y el uso que hacen éstos del alcohol, la influencia de los amigos con los que suelen iniciarse en el consumo, la falta de alternativas para el desarrollo del adolescente, la fácil accesibilidad de los adolescentes a pesar de la legislación, la indulgencia, aceptabilidad y permisividad del alcohol que lo hace de frecuente uso familiar y social...14,15.

Hemos desarrollado el presente estudio con el objetivo general de describir la prevalencia y las características de consumo de alcohol en los adolescentes escolarizados de tres municipios (Yaiza, Tias y San Bartolomé) de la isla de Lanzarote.

Como objetivos específicos, nos hemos propuesto los siguientes:

1) Conocer el patrón de consumo según edad, sexo, frecuencia de ingesta y abuso.

2) Definir la relación del consumo con el microambiente.

3) Describir las creencias en torno a la bebida en la población de estudio.

4) Analizar la relación de las creencias con el patrón de consumo.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se trata de un estudio transversal descriptivo realizado en la población escolar de 12 a 18 años de los municipios de Yaiza, Tias y San Bartolomé en la isla de Lanzarote (Islas Canarias) en el curso 2001-2002. Fueron incluidos en el estudio la totalidad de los alumnos de los institutos de esos tres municipios con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. Se recogieron los datos mediante un cuestionario autocumplimentado que contenía preguntas abiertas y cerradas de respuesta válida única. El mismo era voluntario y anónimo, y fue diseñado a partir de cuestionarios validados previamente15. El cuestionario constaba de 22 ítems y se realizó en el mes de abril del año 2002.

El número total de alumnos era de 1.781, de los cuales fueron encuestados los 1.419 alumnos, de las edades antes mencionadas, que acudieron a clase el día en que se realizó la encuesta. De las encuestas obtenidas fueron rechazadas 20 por estar mal contestadas o por faltar datos, por lo que el número final de encuestas válidas fue de 1.399. Los cuatro institutos aceptaron participar en el estudio.

La media de edad de los adolescentes encuestados fue de 14,38 años (desviación estándar [DE] 1,60), de los cuales un 52,2% eran de sexo femenino. La distribución por edades queda reflejada en la tabla 1.

Se midieron las siguientes variables:

1) Variables sociodemográficas: edad, sexo y lugar de residencia.

2) Edad de inicio de consumo de alcohol.

3) Frecuencia de consumo: nunca, consumo esporádico (menos de una vez al mes y una o mas veces al mes) y consumo habitual (una vez a la semana, varias veces a la semana y cada día).

4) Hábitos de consumo de los amigos (ninguno, casi todos y todos), hermanos (sí y no) y padres (nunca, a veces, a menudo y cada día).

5) Creencias y actitudes respecto al consumo de alcohol: "es divertido beber alcohol", "el alcohol ayuda a olvidar los problemas", "el alcohol ayuda a pasarlo bien", "las personas que beben son más interesantes", "la publicidad del alcohol está bien","emborracharse no hace daño", "el exceso de alcohol hace daño" y "la mayoría de las personas mayores beben". A partir de estas ocho variables, elaboramos una variable cuantitativa, no validada, según número de respuestas favorables al consumo de alcohol y cuyos valores oscilan entre 0 de puntuación mínima y 8 de puntuación máxima.

6) Variables indicativas de posible abuso de alcohol: "ha bebido alcohol los últimos doce meses", "ha bebido el último mes", "ha bebido alguna vez tres o más copas seguidas", "ha bebido por lo menos cuatro copas el último mes", "se ha emborrachado alguna vez", "se ha emborrachado los últimos seis meses dos o más veces" y "ha comprado alcohol para consumo propio".

Para el análisis estadístico se realizó estadística univariante y bivariante para la comparación de variables cualitativas mediante la prueba de * 2 o * 2 de tendencia lineal y "t" de Student o análisis de la varianza para variables cuantitativas. Se procedió al cálculo del intervalo de confianza del 95% para los principales estimadores. Se utilizó el paquete estadístico SPSS 8.0.

RESULTADOS

El 69,2% (IC 95%: 66,8%-71,6%) ha bebido alcohol alguna vez en su vida. La media de edad del primer contacto con el alcohol es de 12,16 años (DE 2,44), siendo mas precoz en los adolescentes del sexo masculino que en el sexo femenino: 11,73 años (IC 95%: 11,48%-11,99%) y 12,55 años (IC 95%: 12,36%-12,74%), respectivamente (p < 0,001) (tabla 2).

El 46,4% (IC 95%: 43,8%-49%) no bebe nunca, el 44,1% (IC 95%: 42,56%-46,70%) lo hace esporádicamente (menos de una vez por semana), y el 9,5% (IC 95%: 7,96%-11,04%) lo hace regularmente (una o más veces por semana). En la tabla 3 se muestra la frecuencia de consumo de alcohol en los adolescentes por municipios, en la que destaca la mayor frecuencia de consumidores tanto esporádicos como habituales en el municipio de Yaiza.

Por grupos de edad, a los 12 años no bebe el 85,1% frente al 16,1% a los 18 años. Por el contrario, en los consumidores habituales de alcohol va aumentando desde un 1,2% a los 12 años hasta un 30,4% a los 18 años (p < 0,001) (fig. 1). Respecto a la edad de inicio en el consumo de alcohol, los que beben esporádicamente lo hacen a los 12,52 años (DE 2,01), 1,14 años (IC 95%: 0,67%-1,61%) después que los que beben regularmente (p < 0,001).

Figura 1. Frecuencia de consumo de alcohol por edades.

 

Respecto a los indicadores de posible abuso del consumo de alcohol entre los adolescentes hemos obtenido los siguientes resultados (tabla 4). El 79,7% de los que consumen regularmente alcohol y el 38,25% de los que lo hacen esporádicamente se han emborrachado alguna vez en su vida (p < 0,001). El 52,63% de los que consumen alcohol regularmente y el 13,29% de los que lo hacen esporádicamente, manifiestan haberlo hecho dos o más veces en los últimos 6 meses (p < 0,001). Sin embargo, los indicadores que presentan una mayor odds ratio (OR) son: "ha bebido en el último mes" (OR = 29,23; p < 0,001) y "ha bebido por lo menos cuatro copas el último mes" (OR = 15,82; p < 0,001).

En cuanto a la percepción de consumo en el entorno del adolescente (tabla 5), ésta es superior en los consumidores habituales respecto a los que no consumen o lo hacen esporádicamente. La proporción de adolescentes que perciben que su padre no bebe se reduce progresivamente de un 28,19% a un 15,04% a medida que el consumo en éstos va pasando de no consumir alcohol nunca a hacerlo habitualmente. En cambio, la percepción de que el padre consume alcohol a menudo o todos los días, va aumentando de un 9,86% a un 24,06%. Esta tendencia es estadísticamente significativa (p < 0,001).

Cuando el adolescente no consume alcohol, la percepción de que su madre no consume nunca es de un 58,7%, hasta un 37,59% cuando lo consume habitualmente. La percepción de que la madre consume a menudo o todos los días es de un 1,69% cuando el adolescente no consume nunca, frente al 14,29% cuando lo hace habitualmente. Esta relación es estadísticamente significativa (p < 0,001).

La percepción de consumo en el hermano es de un 14,79% en los adolescentes no bebedores, que pasa a ser de un 45,11% en los adolescentes que beben habitualmente. Esta tendencia es estadísticamente significativa (p < 0,001).

La percepción de consumo en todos o casi todos los amigos es de un 35,9% cuando los adolescentes no consumen, frente a un 98,49% cuando lo hacen habitualmente. Tendencia que también es estadísticamente significativa (p < 0,001).

Hemos encontrado que existe una tendencia lineal significativa favorable al alcohol entre las tres categorías de frecuencia de consumo en los adolescentes (nunca, esporádicamente y regularmente) respecto a las siguientes creencias respecto al alcohol: "es divertido beber alcohol", "el alcohol ayuda a olvidar los problemas", "el alcohol ayuda a pasarlo bien", "las personas que beben son mas interesantes", "la publicidad del alcohol está bien" y "emborracharse no hace daño". En cambio, no existen diferencias estadísticamente significativas en las siguientes creencias: "el exceso de alcohol hace daño" y "la mayoría de las personas mayores beben" (tabla 6).

A partir de las 8 últimas preguntas del cuestionario, elaboramos una variable, otorgando un punto por cada respuesta favorable al alcohol, de tal manera que la máxima puntuación posible es de 8, considerando solamente aquellas encuestas en las que todas las cuestiones sobre creencias respecto al alcohol estuvieran contestadas. Hemos observado una relación lineal estadística significativa entre la puntuación media sobre actitudes y creencias respecto al alcohol y la frecuencia de consumo en el adolescente. Esta puntuación aumenta rogresivamente desde 1,31, de puntuación media en el grupo de no bebedores hasta un 5,74 en el grupo de adolescentes que beben a diario (p < 0,001).También existe una tendencia lineal significativa con la edad (F = 40,53; p < 0,001) de tal forma que a los 12 años la puntuación es de 1,30, y aumenta hasta 2,42 a los 18 años (tabla 7). También son significativas las diferencias entre ambos sexos: 0,27 (IC 95%: 0,10%-0,43%) ("t"-Student = 3.189; p = 0,001) presentando las mujeres una puntuación media de 1,86, y los varones 2,13.

DISCUSION

El empleo de encuestas anónimas, para conocer el consumo de alcohol en los adolescentes, es fiable8,16. No obstante, se necesitan nuevos estudios que aborden la validez de tales encuestas, aunque en base a los resultados obtenidos se puede confiar en la validez de las respuestas. La edad de los participantes en el estudio nos permite confiar en la ausencia de sesgo de memoria, sobre todo para aquellas preguntas incluidas en el cuestionario en las que son necesarios el recuerdo de los participantes. Dado que la escolarización en nuestro país es obligatoria hasta los 16 años, podemos considerar adecuadamente representados a los adolescentes de 12 a 16 años de los tres municipios incluidos en nuestro estudio. Sin embargo, tiene el inconveniente de no poder afirmar lo mismo respecto a los adolescentes de 17 y 18 años al estar sólo seleccionados los que están escolarizados. Por lo que los resultados a estas edades no podrían ser extrapolables a la totalidad de adolescentes de 17 y 18 años, sino solamente a los escolarizados en el área geográfica de estudio. De hecho, teniendo en cuenta que el fracaso escolar puede ser también consecuencia del consumo de alcohol, probablemente la frecuencia de consumo de alcohol en los adolescentes de estas edades sea diferente a la obtenida en nuestro estudio.

El consumo de alcohol en los adolescentes es un problema de salud de elevada prevalencia en nuestra comunidad10. Por otro lado, se pone de manifiesto el alto porcentaje de adolescentes que han probado alcohol alguna vez en su vida, así como la precocidad en el primer contacto con el mismo.

La proporción de adolescentes que han probado el alcohol por lo menos una vez es algo inferior a la observada en otros estudios: así sucede en un estudio realizado sobre estudiantes de enseñanza media de 14 a 18 años de Terrassa, donde esta proporción es de un 88%16 o en el realizado sobre los adolescentes escolarizados españoles, en el que se obtuvo como resultado que un 84% de los alumnos manifiestan haber probado una o varios tipos de bebidas alcohólicas17. En la Comunidad Autónoma de Galicia más del 80% de los escolares de entre 10 y 13 años han consumido alcohol alguna vez18. La diferencia observada podría ser explicada en parte porque en el estudio de Mendoza Berjano se tomó una muestra de 6.711 alumnos de 11, 13, 15, 17 y 18 años de edad, distribuidos en 1.500 por cada grupo de edad, por lo que los grupos de mayor edad están sobrerrepresentados respecto a nuestro estudio. Lo mismo podríamos decir del estudio realizado en Terrassa donde el 35,7% tenían de 17 a 19 años y el 48,7% eran de 15 y 16 años. Sin embargo, nuestro estudio presenta el mismo resultado que el 69,2% obtenido en un estudio realizado sobre una muestra de adolescentes cántabros de 12 a 16 años escolarizados en Educación Secundaria Obligatoria6. Al contrario sucede con el 43,7% observado en una zona básica de salud de Córdoba en una muestra de alumnos de sexto a octavo de Enseñanza General Básica (EGB), pero con una edad promedio de 12,4 años (DE, 1,3) inferior a la edad promedio de nuestro estudio19.

Los varones son más precoces en el inicio en el consumo de alcohol, respecto a las chicas. La edad media de inicio es similar a la observada en un estudio realizado en
Extremadura11, aunque diferente al observado en otros dos estudios consultados5,20. No obstante, en la mayoría de los estudios se observa que la edad del primer contacto se produce entre los 12 y 14 años. Asimismo, en nuestro estudio la frecuentación en el consumo se relaciona con la edad de inicio, siendo más precoz el inicio en los bebedores habituales, lo que concuerda con lo observado en otros estudios21.

En cuanto a la frecuencia de consumo, obtenemos resultados algo diferentes a lo observado en el estudio realizado en los escolares extremeños, el que se hizo en 1990 en Lérida o el realizado sobre adolescentes escolarizados españoles. Respecto a nuestro estudio, en aquéllos se obtuvieron una menor proporción de escolares no bebedores, siendo superior la de adolescentes bebedores ocasionales y habituales. Sin embargo, los porcentajes obtenidos en el estudio realizado en Extremadura son bastante similares a los que hemos observado en el municipio de Yaiza11,17,22. Por el contrario, nuestros resultados son superiores en lo que respecta a bebedores esporádicos y habituales, a los observados en un estudio realizado en Córdoba, si bien en este caso fue realizado sobre alumnos de 11 a 13 años. Al comparar ambos estudios, teniendo en cuenta la frecuencia de consumo por edades, comprobamos que no hay casi diferencias a estas edades entre nuestro estudio y el antes mencionado19. Coincidiendo con otros estudios, no encontramos diferencias en cuanto al consumo entre ambos sexos, aumentando la frecuencia de consumidores con la edad23,24.

Por lo que respecta a los indicadores de posible abuso de alcohol, observamos que, al igual que el estudio realizado en Extremadura, éstos se dan en general con bastante más frecuencia en los bebedores habituales que en los bebedores ocasionales11. Nosotros encontramos una mayor OR en los indicadores "han bebido en el último mes" y "han bebido por lo menos cuatro copas el último mes".

Con respecto a la relación del consumo con el microambiente, hemos de decir que al igual que otros estudios consultados, existe asociación entre la frecuencia de consumo de alcohol en el adolescente y la de sus padres, siendo esta asociación más perceptible en el caso del padre que en el de la madre. Los padres mediante el consumo de alcohol, hacen explícita ante sus hijos cual es su actitud frente al alcohol, influyendo en el comportamiento de éstos frente al mismo. Esta misma asociación se observa con el consumo en el hermano y, sobre todo, en los amigos25. Los resultados obtenidos eran esperados, teniendo en cuenta que entre los determinantes del consumo abusivo de alcohol se encuentran los factores microsituacionales, como son el consumo abusivo de los grupos de influencia social (familia y amigos) y la presión de los iguales26.

Respecto a las actitudes y creencias hacia el alcohol, las opiniones de los adolescentes de nuestro estudio son en general contrarias al alcohol, lo que coincide con otro trabajo publicado5. Sin embargo, éstas son tanto más favorables hacia el alcohol cuanto mayor es la frecuencia de su consumo y mayor la edad del adolescente, lo cual no es
de extrañar, ya que ambas variables, edad y frecuencia de consumo, están relacionadas entre sí (a mayor edad mayor frecuencia de consumo y viceversa)6. Así mismo, es más favorable en los chicos que en las chicas.

La opinión de que "beber alcohol es divertido" y de que "ayuda a pasarlo bien" es bastante más frecuente entre los bebedores habituales respecto a los bebedores esporádicos, y más en éstos que en los no bebedores.

Indistintamente de la frecuencia de consumo, todos los adolescentes consideran que "el exceso de alcohol hace daño" y que "casi todas las personas mayores beben". Nuestro trabajo concuerda con el de Prieto Albino11, salvo que en el estudio de éste la creencia de que "todas las personas mayores beben" es mayor en los bebedores habituales y en los ocasionales que en los no bebedores con OR de 1,59 y 1,42, respectivamente.

Como conclusión, podemos afirmar que en estos tres municipios existe un alto porcentaje de adolescentes consumidores de alcohol, siendo la edad de inicio en su consumo muy precoz. La frecuencia de consumo aumenta con la edad del adolescente y se relaciona con la percepción de consumo en la familia y en los amigos.

Las actitudes y creencias son tanto más favorables hacia el alcohol, cuanto mayor es el conumo de alcohol. Por lo que las actividades de prevención en cuanto al consumo de alcohol deberían iniciarse precozmente en la escuela, en el sentido de promover un cambio en las actitudes y creencias de los escolares hacia el alcohol. Pero además habría que actuar en el entorno del adolescente, dada la enorme influencia que tiene el ambiente microsocial en la adquisición de este hábito por parte de los adolescentes.

Bibliografía

1. Organización Mundial de la Salud. Problemas relacionados con el consumo de alcohol. Informe de un Grupo Científico de la OMS. Ginebra: OMS; 1980. Serie de Informes Técnicos, no 650.
2. Popham RE,Schmidt W, Israelstam S. Heavy alcohol comsumption and physical health problems. A review of the epidemiological evidence. En: Smart RG, Capell HD, Glaser FB, Directors. Research Advances in Alcohol and Drug Problems. Nueva York: Plenum, 1984; vol.8: p. 149-82.
3. Salleras Sanmartí L, Bach Bach L. Alcohol y salud. En: Piédrola Gil G, del Rey Calero J, Domínguez Cármona M, Directores. Medicina Preventiva y Salud Pública. 9.a ed. Barcelona: Salvat-Masson, 1991; p. 1520-35.
4. Portella E, Ridao M, Salvat M, Carrillo E. Costes sanitarios del alcoholismo. Aten Primaria 1998;22:279-84.
Medline
5. López JR, Antolín N, Barceló MV, Pérez M, Ballesteros AM, García AL.C. Consumo de alcohol en los escolares de un área de salud. Hábitos y creencias. Aten Primaria 2001;28;27(3):159-65.
6. Paniagua Repetto H, García Calatayud S, Castellano Barca G, Sarrallé Serrano R, Redondo Figuero C. Consumo de tabaco, alcohol y drogas no legales entre adolescentes y relación con los hábitos de vida y el entorno. An Esp Pediatr 2001;55:121-8.
Medline
7. Campins Martí M, Gasch Blasí J, Hereu Boher P, Roselló Urgell J, Vaqué Rafart J. Consumo y actitudes de los adolescentes frente a sustancias adictivas: Encuesta de prevalencia. An Esp Pediatr 1996; 45:475-8.
Medline
8. Villalbí JR, Nebot M, Aubá J,Ballestín M. Los adolescentes ante las sustancias adictivas: tabaco, alcohol y drogas no institucionalizadas. Med Clin (Barc)1995;104:784-8.
9. Ministerio de Sanidad y Consumo.E. Encuesta Nacional de Salud de España 1997. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo, 1998.
10. Ministerio del Interior. Encuesta sobre drogas en la población escolar. Madrid: Ministerio del Interior, 1997.
11. Prieto Albino L, Escobar Bravo MA, Palomo Cobos L, Galindo Casero A, Iglesias González R, Estévez Calderero A. Consumo de alcohol en escolares de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Aten Primaria 2000;25:608-12.
Medline
12. Marcos Frías JF. Tratamiento del alcoholismo. Consideraciones generales. En: Aizpiri Díaz J, Marcos Frías JF, directores. Actualización del tratamiento del alcoholismo. 1.a ed. Barcelona: Masson, 1996; p. 53-64.
13. Kreipe RE, McAnarney ER. Medicina del Adolescente. En: Behrman RE, Kliegman RM, directores. Nelson.Compendio de Pediatria.Madrid:McGraw-Hill/Interamericana de España, 1999; p.231-5.
14. Castillo Oti JM. Valoración de factores de riesgo del consumo de alcohol en adolescentes. Aten Primaria 1997;20:376-80.
Medline
15. Comín E,Torrubia R, Mor J, Vellabi JR, Nebot M. Fiabilidad de un cuestionario autoadministrado para investigar el nivel de ejercicio, de consumo de tabaco y de alcohol entre escolares. Med Clin (Barc) 1997;108:293-8.
16. Moncada Ribera A, Pérez González K. Consumo de tabaco, alcohol y drogas de uso no institucionalizado en los alumnos de enseñanza media de Terrassa. Gac Sanit 1998;12:241-7.
Medline
17. Mendoza Berjano R, Batista Foguet JM, Sánchez García M, Carrasco González AM. El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en los adolescentes escolarizados españoles. Gac Sanit 1998; 12:263-71.
Medline
18. Moratinos MS. Prevenir el consumo de alcohol entre los jóvenes gallegos. JANO,1995;XLIV:114.
19. Pérula de Torres LA, Ruiz Moral R, Fernández García JA, Herrera Morcillo E, de Miguel Vázquez MD, Bueno Cobo JM. Consumo de alcohol entre los escolares de una zona básica de salud de Córdoba. Rev Esp Salud Publica 1998;72:331-41.
Medline
20. Aubá J, Villalba JR. Consumo de bebidas alcohólicas en la adolescencia. Aten Primaria 1993; 11:26-31.
Medline
21. Chou SP, Pickering RP. Early onset of drinking as a risk for lifetime alcohol-releated problems. Br J Add 1992;87:1199-204.
22. Comin Bertran E, Torrubia Beltri R, Mor Sancho J, Villalba Hereter JR, Nebot Adell M. Relación entre personalidad, actitudes y consumo de alcohol, tabaco y ejercicio en escolares. Med Clin 1997; 108: 293-8.
23. Rosado Martín J, Ruiz-Morote Aragón R, Alonso Fernández J, Alonso Hernández J. Consumo de alcohol y adolescencia: estudio epidemiológico y descriptivo. Aten Primaria 1997;19:183-7.
Medline
24. Rubio Aranda E, Ejea Aguillue MV. Hábitos y consumo de alcohol en la población estudiantil de Zaragoza. Rev San Hig Pub 1991;65:45-52.
25. Ariza C, Nebot M. Consumo de alcohol en escolares. Med Clin 1995;105:481-6.
26. Secades Villa R. Uso y abuso del alcohol en los jóvenes.[Fecha de acceso 7 de enero de 2003].REIPS; Vol. 1, n.oP 0. URL. Disponible en: http://www.uniovi.es/~Psi/REIPS/v1n0/articulo6.html