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doi: 10.1016/j.semerg.2011.05.001

Hemoperitoneo masivo asociado a embarazo ectópico: revisión de su manejo diagnóstico y tratamiento quirúrgico

Massive haemoperitoneum associated with ectopic pregnancy: review of diagnostic and surgical management

V.J. Ovejero Gómez a, , M.V. Bermúdez García a, Á. Pérez Martín a, J. García Rodríguez a

a Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo, Hospital Sierrallana de Torrelavega, Torrelavega, España

Palabras Clave

Hemoperitoneo. Ectopia. Embarazo. Diagnóstico. Tratamiento.

Keywords

Hemoperitoneum. Ectopic. Pregnancy. Diagnosis. Treatment.

Resumen

La frecuencia del embarazo extrauterino, con una incidencia poblacional del 1-2%, se ha incrementado en los últimos años sin explicación etiológica unánime a pesar de su fuerte asociación con la enfermedad pélvica inflamatoria.

Su diagnóstico precoz mediante determinaciones de β-hCG y ecografía transvaginal contribuye a la prevención de complicaciones que pueden afectar a la salud materna con una mortalidad del 2-5%, fundamentalmente de causa hemorrágica; y un mayor riesgo de infertilidad posterior.

Se han presentado avances terapéuticos que permiten el uso de técnicas cada vez más conservadoras.

El objetivo terapéutico de este cuadro consiste en salvaguardar la vida materna y evitar su infertilidad; al tiempo que se enfatiza la importancia de su prevención primaria, basada en una correcta educación sexual que garantice una adecuada planificación familiar; como impulsora de salud materna y, seguramente, regresora de su incidencia.

Presentamos a una joven que presentó un hemoperitoneo masivo por rotura de embarazo ectópico. Se analizan algunos detalles destacados del diagnóstico, tratamiento y orientación profiláctica en la práctica actual.

Artículo

Introducción

La implantación del blastocisto fuera del endometrio uterino después de la fecundación supone una causa frecuente de morbimortalidad en pacientes sanas fértiles. Su incidencia resulta variable en la literatura médica al expresarse mediante parámetros difícilmente comparables, aunque oscila entre el 0,6 y el 1,9% de los embarazos documentados con picos de edad más altos en la adolescencia1.

En los últimos años se están apreciando variaciones en su frecuencia con incrementos de 4,5 a 19,7/1.000 embarazos entre 1970 y 1992 en EE. UU. hasta alcanzar las cifras actuales cercanas al 2% de las gestaciones, que colocan a este cuadro como la principal causa de muerte materna en el primer trimestre del embarazo, fundamentalmente por hemorragia2.

Su diagnóstico precoz resulta esencial para prevenir una hemorragia grave, causante del 90% de las muertes maternas, asociada a la ectopia; y una disminución del índice de fertilidad.

En los países desarrollados, la mortalidad asociada al embarazo extrauterino ha disminuido de forma global, pero continúa siendo la primera causa de muerte en el primer trimestre de la gestación2, 3, representando el 10% de la mortalidad materna total.

Se estima que el padecimiento de un embarazo ectópico conlleva un máximo del 50% de tener hijos vivos en el futuro y un riesgo superior al 10% de presentar nuevos embarazos ectópicos.

La mayoría de estos embarazos se localizan en la trompa de Falopio (95-98%) pero pueden presentarse en el cérvix, cuerno uterino, ovario o en cualquier lugar de la cavidad peritoneal.

Presentamos el caso de una adolescente con relaciones sexuales no declaradas en la que se manifestó clínicamente un shock hipovolémico causado por embarazo desconocido de carácter extrauterino y realizamos una revisión práctica del manejo diagnóstico y terapéutico de estas pacientes.

Caso clínico

Mujer de 17 años, estudiante y sin antecedentes de interés, que acusó mareo matinal durante la asistencia a clase seguido de palidez intensa, sudoración y pérdida de conocimiento, no existiendo ningún tipo de actividad física violenta ni traumatismo en el momento del suceso.

Fue trasladada con carácter de urgencia a nuestro hospital ingresando en situación de shock hipovolémico que precisó tratamiento médico de soporte hemodinámico a su llegada.

En el examen físico, destacó una distensión abdominal dura con defensa e irritación peritoneal generalizada en ausencia de peristalsis audible.

La analítica reveló una anemia grave con hemoglobina de 6,7g/dl que motivó transfusión sanguínea y una ecografía demostró abundante cantidad de líquido libre intraabdominal sin poder precisar su etiología.

La paciente fue intervenida urgentemente encontrando un hemoperitoneo masivo secundario a un embarazo ectópico alojado en la trompa de Falopio derecha (Figura 1) muy desvitalizada, que obligó a una salpingectomía derecha para cohibir la hemorragia seguido de un lavado intenso de la cavidad abdominal.

Embarazo ectópico en el que se puede observar el saco con su contenido amniótico y el feto flotando en su interior, con signos de inicio en la diferenciación humana.

Figura 1. Embarazo ectópico en el que se puede observar el saco con su contenido amniótico y el feto flotando en su interior, con signos de inicio en la diferenciación humana.

Una vez restablecido su estado general, confesó un retraso en la última menstruación y la práctica de relaciones sexuales.

El post-operatorio transcurrió sin complicaciones causando el alta hospitalaria al sexto día del ingreso con recuperación íntegra del tránsito intestinal.

Discusión

El embarazo extrauterino debería considerarse en el diagnóstico diferencial del dolor abdominal y del shock hipovolémico en una paciente joven con vida sexual activa, representando una de las urgencias quirúrgicas más frecuentes en el ámbito ginecológico durante el primer trimestre de la gestación.

Su etiología podría resultar idiopática pero en muchas ocasiones se encuentra propiciada por infecciones tubáricas ya sean venéreas o motivadas por otros factores de riesgo (Tabla 1)4.

Tabla 1. Factores de riesgo del embarazo ectópico

Alto Moderado Bajo
Embarazo ectópico anterior Fecundación in vitro. Infertilidad Promiscuidad sexual
Endometriosis Enfermedad pélvica inflamatoria a Adherencias pélvicas posquirúrgicas
DIU/ACO (progestágenos) b Diversidad de parejas sexuales  
Cirugía/Patología tubárica previa c Malformaciones congénitas  
Ligadura de trompas d Cervicitis  
Aborto recurrente    

a Aumento del riesgo en 6%.
b Mayor riesgo relativo en ACO a base de progestágenos.
c Aumento del riesgo en 5-10%.
d Aumento del riesgo en 20%.

En la actualidad no existe un modelo clínico con significación estadística que pueda predecir con fiabilidad la existencia de un embarazo ectópico.

En la implantación de todo embarazo se produce una erosión del tejido cuya sintomatología acompañante resulta variable dependiendo de su localización: si la erosión sucede sobre una arteriola la paciente podrá sufrir una hemorragia grave, si el lugar afectado es el borde mesentérico de la trompa se producirá un hematoma en el ligamento ancho y si la erosión se produce en cualquier otro lugar de la trompa el inicio puede ser una hemorragia peritoneal grave con shock hipovolémico, como sucedió en nuestra paciente.

La antesala de esta manifestación suele ser un dolor hipogástrico, presente en el 99% de casos, punzante e intenso que reflejaría el desgarro de la trompa en el lugar de la erosión.

Una amenorrea de 6 a 7 semanas y un sangrado vaginal oscuro y de escasa cuantía, debido a la descamación de la decidua endometrial, serían otros síntomas clásicos que deberían orientar el diagnóstico, aunque en la mitad de los casos no se produce este sangrado y un 25% puede conservar un ciclo menstrual normal.

Esta posible ausencia de síntomas gestacionales obliga a considerar el dolor abdominal agudo como síntoma guía del diagnóstico diferencial (Tabla 2) ante una paciente en edad fértil y dolor abdominal bajo, especialmente si presenta factores de riesgo5, ya que la evolución y gravedad imprevisible del cuadro determinan la importancia del diagnóstico precoz.

Tabla 2. Diagnóstico diferencial del dolor abdominal agudo ginecológico

Etiología Sintomatología asociada al dolor
Ginecológica  
Uterina  
Amenaza/Aborto en curso o incompleto Sangrado vaginal
Mioma complicado Menometrorragia/Leucocitosis y fiebre (a veces)
Dismenorrea Hipersensibilidad uterina
Embarazo intersticial o cornual Amenorrea/sangrado
Adenomiosis Hipersensibilidad uterina/Menstruación prolongada
Ovario  
Quistes complicados Anejo palpable/Peritonismo
Rotura folicular Peritonismo/Estabilidad hemodinámica
Dolor periovulatorio Irritabilidad abdominal sin anomalías pélvicas
Endometriosis/Endometritis Sangrado vaginal/Peritonismo/Masa anexial
Trompa  
Salpingitis aguda/absceso tuboovárico Fiebre/Flujo endocervical/Sangrado ocasional
Torsión Fiebre y leucocitosis/Vómitos/Masa anexial
Embarazo ectópico Amenorrea/sangrado
 
No ginecológica  
Digestiva  
Apendicitis aguda Fiebre/peritonismo
Enfermedad inflamatoria intestinal Diarrea/rectorragia/fiebre
Diverticulitis aguda Fiebre/Alteración del tránsito/Mucosidad/Rectorragia
Colon irritable Alteración de tránsito intestinal
Estreñimiento crónico Peso pélvico/Tenesmo rectal
Gastroenteritis/enterocolitis Vómitos/fiebre/diarrea
Obstrucción/perforación Distensión/peritonismo
Urológica  
Urolitiasis Hematuria
Cistitis/pielonefritis Fiebre/dolor lumbar-suprapúbico

Cuando el diagnóstico de sospecha no genera una urgencia vital se deberá solicitar una analítica completa y un análisis de orina, que incluirá la determinación de hCG resultando especialmente útil la determinación de su fracción β ya que valores superiores a 1.500 U/l permiten visualizar el saco gestacional por ecografía transvaginal con una especificidad del 99,9% y un valor predictivo positivo del 96,7%6. Su ausencia debería indicar un embarazo no viable, ectópico o representar una gestación múltiple; que obligaría a repetir la ecografía y la determinación a las 48h.

Otro estudio factible para su confirmación, en situación de estabilidad hemodinámica, podría ser la culdocentesis ya que la presencia de sangre intraperitoneal indicaría una laparotomía o laparoscopia exploradora sin necesidad de otras pruebas diagnósticas. Su negatividad no descarta totalmente el diagnóstico pero puede ayudar a discriminar un diagnóstico diferencial dudoso, por ejemplo de etiología infecciosa si la extracción fuera purulenta.

Su realización se encuentra en desuso en beneficio de la ecografía transvaginal y transabdominal7 al poder precisar la existencia de líquido libre intraabdominal y distinguir entre una localización intra o extrauterina del saco; aunque su máxima efectividad se obtiene a partir de una amenorrea superior a 5 semanas o determinación positiva de hCG.

De forma genérica, este tipo de embarazos puede presentar indicaciones de intervención quirúrgica inmediata como son: la presencia de hemoperitoneo con repercusión hemodinámica, sospecha de rotura inminente, puntuación preterapéutica de Fernández8 superior a 13 (Tabla 3) y recurrencia de embarazo extrauterino o ectopia sobre una trompa operada que prevea una salpingectomía obligada.

Tabla 3. Puntuación preterapéutica de Fernández 8

  1 2 3
Amenorrea (días) > 49 ≤ 49 ≤ 42
GCH (mUI/ml) ≤ 1.000 ≤ 5.000 > 5.000
Progesterona (ng/ml) ≤ 5 ≤ 10 > 10
Dolor Sin dolor Provocado Espontáneo
Hematosalpinx (cm) ≤ 1 ≤ 3 > 3
Hemoperitoneo (ml) ≤ 10 ≤ 100 > 100

GCH: gonadotropina coriónica humana.

En pacientes sintomáticas pero con una β-hCG inferior a 5.000 UI y una trompa menor de 3cm se podría intentar el tratamiento con metotrexato en dosis única intramuscular9 y control de la gonadotropina coriónica β hasta su negativización. Su contraindicación también puede suponer una indicación quirúrgica de primera intención.

En casos de incertidumbre diagnóstica y prueba de embarazo negativa podría realizarse una laparoscopia exploradora si la semiología fuera indicativa y una ecografía o culdocentesis positiva ya que permitiría el diagnóstico y tratamiento simultáneo con una mínima invasión quirúrgica. La existencia de un cuerpo lúteo hemorrágico o un embarazo ectópico con estabilidad hemodinámica también podrían beneficiarse de este tipo de abordaje.

Nuestra paciente no cumplió criterios laparoscópicos debido a la urgencia vital para controlar la hemorragia aguda complicada con shock. En nuestra opinión, la decisión de un manejo laparoscópico en casos de hemoperitoneo debería afrontarse exclusivamente por equipos quirúrgicos y anestésicos ampliamente experimentados, al tiempo que se consideran condicionantes para una reconversión a laparotomía como son un hemoperitoneo masivo, un índice de masa corporal superior a 30kg/m2 y los propios imprevistos quirúrgicos.

Técnicamente, el procedimiento más ampliamente descrito ha sido la salpingectomía con especial indicación cuando la trompa de Falopio presenta un gran daño, existe recurrencia de embarazo ectópico en la misma trompa, sangrado incontrolado después de intentar una salpingostomía o bien en embarazos tubáricos con un tamaño superior a los 5cm.

En la actualidad, la tendencia aboga por un tratamiento lo más conservador posible, especialmente en jóvenes, existiendo diversas técnicas como la extirpación de la porción de la trompa patológica y reconstrucción mediante una anastomosis microquirúrgica con el fin de restablecer su función y conservar la fertilidad. Otra alternativa eficaz es la salpingostomía para extracción del saco, si no existe rotura de trompa; teniendo en cuenta que la paciente precisará revisiones periódicas para comprobar la permeabilidad tubárica y prevenir su obstrucción cicatricial.

Atendiendo al deseo reproductivo de la mujer, también debería considerarse el riesgo de isoinmunización Rh y la dificultad de embarazos posteriores, con mayor probabilidad cuanta más distorsión anatomofisiológica exista. En estos casos, se podría contemplar con un porcentaje aceptable de éxito, la posibilidad de fecundación in vitro.

La incidencia creciente de este proceso obstétrico en los últimos años se ha acompañado de un descenso en la mortalidad debido a un diagnóstico y tratamiento precoz, pero nuestros mayores esfuerzos deberían ir encaminados hacia su prevención a través de una correcta educación sexual y una buena calidad asistencial de la mujer fértil ya que la mayoría de los factores de riesgo están relacionados con un retraso o impedimento en el transporte del cigoto en división hacia el útero10. En este sentido, se debería fomentar la elaboración de programas de profilaxis primaria que promuevan un uso más racional de los métodos anticonceptivos y un mayor control de las infecciones de transmisión sexual. De hecho, en nuestro medio, parece constatarse la salpingitis aguda por Chlamydia trachomatis como la principal causa de embarazo ectópico. Otros patógenos implicados han sido Neisseria gonorroeae, Mycobacterium tuberculosis y Actinomyces israelii.

Las medidas de prevención secundaria deberían considerarse dentro del espectro de la propia especialidad quirúrgica al presentar un carácter congénito, adquirido o recurrente del cuadro que puede precisar un diagnóstico y tratamiento complejo con técnicas mínimamente invasivas.

Su asociación con la infertilidad, como secuela, debería fomentar un apoyo psicológico activo en cualquiera de los casos que facilite una reintegración afectiva y social completa de estas pacientes.

Recibido 3 Diciembre 2010
Aceptado 3 Mayo 2011

Autor para correspondencia. vovejerohcas@msn.com

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