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Tolerancia y efectividad del tratamiento con proteinsuccinilato de hierro en mujeres con anemia ferropénica o con estado carencial de hierro

Tolerance and effectiveness of iron proteinsuccinylate among women with iron deficiency anemia or iron starvation status

F J Haya Palazuelos a, J Benet b, E Tarragona c

a Servicio de Obstetricia y Ginecología. Hospital Universitario de Santa Cristina (Madrid) 
b CAP Costa de Ponent. Barcelona 
c Departamento Médico. Laboratorios Chiesi. Barcelona.

Palabras Clave

Anemia. Gestantes. Deficiencia de hierro. Proteinsuccinilato de hierro.

Keywords

Iron deficiency anemia. Pregnant women. Iron lack state. Iron proteinsuccinylate.

Resumen

Se ha realizado un estudio prospectivo, no randomizado, observacional y multicéntrico de ámbito nacional, con 671 mujeres que demandaban asistencia obstétrica o ginecológica y afectas de anemia ferropénica o estado carencial de hierro. El objetivo fue valorar la eficacia y la tolerancia del tratamiento durante tres meses con hierro proteinsuccinilato (Lactoferrina®) para la corrección de su estado patológico. Los resultados muestran una alta eficacia, tanto desde el punto de vista objetivo (recuperación de la normalidad de los parámetros analíticos), como subjetivo (valoración por parte del clínico), con una tasa de efectos secundarios muy baja (2,5% globalmente, 3,6% en las pacientes gestantes y 0,8% en las no gestantes), siendo además éstos leves y pasajeros. Se concluye que el uso de hierro proteinsuccinilato es una alternativa eficaz y segura para el tratamiento de los estados carenciales de hierro, tanto en la paciente ginecológica como obstétrica.

Abstract

We have made a prospective, non randomized, observational and multicentric study all over Spain, with 671 women who asked obstetric or gynecologist assistance with iron deficiency anemia or iron lack state. The objective was to value efficacy and tolerance of treatment with iron proteinsuccinylate for 3 months in order to correct their pathologic state. Results show high objective (normalization of analytic parameters) and subjective (satisfaction of doctors) efficiency, with a low number of secondary effects (2.5% in full group, 3.6% in pregnant patients, and 0.8% in non pregnant patients), and in addiction they were light and short. It is concluded that use of iron proteinsuccinylate is an effective and secure alternative to treat iron lack states, both in gynecologist and obstetrics patients.

Artículo

INTRODUCCION

El hierro es un metal fundamental en el metabolismo celular, ya que forma parte de un gran número de proteínas con importantes funciones biológicas. La más conocida sin duda es la hemoglobina, proteína trascendental en el transporte del oxígeno, pero otras muchas necesitan del hierro para su normal funcionamiento, como es el caso de la mioglobina, y algunas enzimas, como la catalasa y la peroxidasa. Todas estas proteínas dejan de sintetizarse, o de ejercer su acción biológica, si no existen en el organismo unos niveles de hierro adecuados (1).

Igualmente, el hierro juega un papel importante en el funcionamiento de los citocromos mitocondriales, los cuales son responsables del transporte de electrones hasta el oxígeno molecular (gracias a las valencias reversibles de este metal), con la generación simultánea de energía en forma de ATP. Si tenemos esto en cuenta, el déficit de hierro originará los mismos efectos celulares que la falta de oxígeno o de enzimas: una producción defectuosa de energía, y una acumulación de metabolitos intermedios con acciones tóxicas. Es por ello que el cansancio y la astenia característicos de la anemia ferropénica no sólo se debe a la propia anemia, sino también a una mayor dificultad para la producción de energía por parte de la célula, por la falta de hierro (2).

Por todo ello podemos considerar al hierro como uno de los elementos más importantes para el normal funcionamiento del organismo (3).

Desgraciadamente, el hierro es un elemento escaso en la dieta y no fácilmente absorbible. Se considera que en la ingesta media diaria de un adulto de un país típico occidental, como España, el contenido de hierro oscila entre 10 y 20 mg, de los cuales únicamente se absorben entre 1 y 2 mg (10% aproximadamente). Es importante destacar que en casos de ferropenia, con disminución de la tasa de hierro en sangre, el organismo es capaz de aumentar la absorción del hierro hasta 3 mg/día. Del mismo modo, cuando los depósitos de hierro están saturados, éste deja de absorberse. Esto es posible gracias a que el enterocito intestinal regula de manera eficaz la tasa de absorción en función de las cifras de hierro del organismo. De esta manera el individuo se protege de la absorción excesiva de hierro, que puede ser tóxica.

Dada la dificultad en la absorción del hierro, que en ningún caso supera el 30% de la cantidad ingerida, el organismo recicla constantemente el hierro disponible, disminuyendo al máximo las pérdidas fisiológicas. Es por ello que esa mínima absorción de 1 a 2 mg al día sea suficiente para mantener niveles estables.

Sin embargo, bien sea por problemas de nutrición (frecuente en los países en vías de desarrollo), bien sea como consecuencia de pérdidas extraordinarias (frecuente en la mujer), no es infrecuente la carencia de hierro en el organismo, tanto en los países pobres como en los más avanzados. De hecho, se calcula que entre 500 y 1.000 millones de personas (entre el 15 y el 20% de la población mundial) presentan, en mayor o menor medida, déficit de hierro, siendo la inmensa mayoría mujeres (4).

Dada la importancia de este metal para el correcto funcionamiento del organismo, su déficit supone posibles repercusiones sobre el desarrollo físico y psíquico del individuo, su conducta y su rendimiento laboral, lo que en último término hace que la escasez de hierro en el organismo constituya un importante problema de salud pública (5-7).

Como ya hemos comentado, la carencia de hierro puede ser debida a unos aportes insuficientes para satisfacer las necesidades del organismo, incluyendo aquí una baja biodisponibilidad del hierro de la dieta, o bien por un aumento de sus necesidades o de sus pérdidas, tanto fisiológicas (por ejemplo, en el embarazo o la lactancia), como patológicas (por ejemplo por metrorragias, menorragias o sangrado puerperal) (8, 9). En cualquier caso, se produce un déficit de hierro porque se rompe el delicado equilibrio entre la cantidad absorbida y la perdida.

En relación al hierro de la dieta, un aspecto importante es su disponibilidad para ser absorbido o biodisponibilidad. En este sentido, hay que señalar que, a grandes rasgos, el hierro de la dieta se puede encontrar bajo dos formas distintas: hierro hemínico, procedente de alimentos cárnicos o derivados, y hierro no hemínico, que constituye la forma más abundante. Ambas formas de hierro presentan una absorción distinta. El hierro hemínico, unido a proteínas, se absorbe con facilidad, mientras que la absorción del no hemínico es mucho menor y más variable, ya que depende de diversas substancias presentes en la dieta que la reducen (tanatos, fosfatos) y de otras que la facilitan (ácido ascórbico). Esto explica que las poblaciones de países pobres, con escaso consumo cárnico, y los vegetarianos tengan una mayor predisposición a sufrir déficit de hierro.

Junto con las poblaciones que acabamos de mencionar, los grupos de mayor riesgo de padecer falta de hierro, en este caso por aumento de las necesidades, son los niños en edad preescolar, los adolescentes y sobre todo mujeres en edad fértil. Este último grupo se ve especialmente afectado por el déficit de hierro, ya que la mujer se ve sometida a frecuentes pérdidas extra de este valioso metal, bien sean periódicas (reglas) o extraordinarias (embarazos, lactancias y metrorragias). Es por ello que la anemia ferropénica tiene como origen más frecuente en nuestro medio la patología ginecológica u obstétrica (10).

La gestación es una situación que requiere especial atención. Los datos disponibles permiten afirmar que en nuestro entorno el aporte energético (cantidad de calorías) de la dieta de la mujer gestante es adecuado. Sin embargo, en un elevado porcentaje de las embarazadas, los requerimientos de hierro y folatos son superiores a la ingesta alimentaria, por lo que se observan carencias de estos elementos. Esto es importante no sólo para la mujer, sino también para el feto, ya que existen estudios epidemiológicos que indican que una nutrición deficiente durante la vida intrauterina y postnatal temprana podría tener consecuencias a largo plazo, no sólo sobre el desarrollo del niño, sino también aumentando el riesgo de hipertensión arterial, diabetes mellitus no insulinodependiente y cardiopatía isquémica en la edad adulta (11). Por esto se recomienda el suplemento farmacológico de hierro y folatos para mantener la salud materna y garantizar el desarrollo fetal (12-15). Es conveniente recordar aquí lo que ya comentamos anteriormente sobre la importancia del hierro en diversos aspectos metabólicos del individuo.

En la actualidad no se discuten los beneficios que reportan los suplementos nutricionales en las gestantes, y tanto las sociedades científicas como los organismos que velan por la salud de la población recomiendan el uso habitual de hierro en todas las embarazadas (16, 17). La Academia Nacional de Ciencias de los EE. UU. recomienda el uso habitual de suplementos de 30 mg de hierro al día en todas las embarazadas, iniciando su uso alrededor de la semana 12 de gestación, sin olvidar por ello una dieta bien equilibrada (18). Esta dosis debe ser aumentada a 60-120 mg de hierro al día en el caso de anemia previa (19, 20).

En la actualidad la detección de individuos con déficit de hierro es relativamente sencilla en el laboratorio. La anemia ferropénica se diagnostica por cifras de hemoglobina por debajo de 12 g/100 ml, con un volumen corpuscular medio (VCM) por debajo de 80 fl. Entre las pruebas para descubrir la deficiencia de hierro en pacientes sin anemia destaca la determinación de ferritina sérica, que se correlaciona estrechamente con las reservas de hierro en la población sana (21), considerándose patológico cifras inferiores a 30 ng/100 ml. También tiene valor la determinación de la sideremia, que se puede considerar anormal cuando es inferior a 60 µ/dl.

Por otra parte, el tratamiento de la anemia ferropénica es relativamente sencillo y económico, tanto por la modificación de hábitos alimentarios (con incremento de la ingesta de productos cárnicos), como por la introducción de suplementos de hierro, de los que existen diversos preparados comercializados en el mercado español (22-25).

En relación al producto testado en este estudio, el hierro proteinsuccinilato (Lactoferrina ®), se trata de viales bebibles, cada uno con 40 mg de hierro, cuya característica principal es que el hierro se encuentra en el núcleo de una molécula proteica de características especiales. Gracias a esta proteína (succinilato de caseína), el producto resiste la acción de los jugos gástricos y por este motivo el hierro permanece protegido en el núcleo proteico sin provocar en la mucosa gástrica las acciones lesivas comunes a la mayor parte de los compuestos ferrosos (26). Únicamente se hidroliza por acción de los enzimas proteolíticos del jugo pancreático, a pH neutro, liberándose de este modo el hierro a nivel del duodeno y preferentemente del yeyuno, que son los lugares de máxima absorción. Este mecanismo de absorción tiene la ventaja de reproducir el modo fisiológico de absorber el hierro de la dieta. Esto justifica el hecho de que tenga una gran tolerancia y un porcentaje muy pequeño de problemas gastrointestinales, incluso en las pacientes más sensibles, como son las mujeres gestantes (27).

OBJETIVOS

El objetivo de este trabajo fue analizar la tolerancia y efectividad del hierro proteinsuccinilato en condiciones reales de uso, en mujeres con anemia ferropénica o con estado carencial de hierro, tanto en pacientes gestantes (con una especial sensibilidad digestiva), como no embarazadas.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se ha realizado un estudio prospectivo, observacional, abierto, no aleatorizado y multicéntrico, de una cohorte de 671 pacientes que acudieron a la consulta de ginecología u obstetricia y que, tras ser diagnosticadas de anemia ferropénica o de estado carencial de hierro (mediante analítica), se les prescribió tratamiento con hierro proteinsuccinilato (Lactoferrina®) a las dosis habituales de este preparado (de uno a tres viales al día). De ellas, 393 eran gestantes (58,6%) y 278 no gestantes (41,4%).

Se diferenciaron las pacientes estudiadas en dos grupos dependiendo del nivel de hemoglobina. Grupo 1: Anemia ferropénica: nivel inferior a 12 g/dl (443 pacientes, 66%). Grupo 2: Estado carencial de hierro: nivel superior a 12 g/dl de hemoglobina pero con cifras por debajo de lo normal de sideremia y/o transferrina (228 pacientes, 34%).

Los criterios de exclusión fueron: pacientes que presentaran alguna de las contraindicaciones especificadas en la ficha técnica del fármaco (hipersensibilidad conocida al producto, hemosiderosis y hemocromatosis, anemia aplásica, hemolítica y sideroblástica, pancreatitis crónica y cirrosis hepática), pacientes con antecedentes de alcoholismo, toxicomanías, trastornos psicológicos, enfermedades psiquiátricas o problemas emocionales que pudieran limitar la capacidad de la paciente para seguir las instrucciones del investigador y pacientes en tratamiento farmacológico con otro suplemento de hierro, con una buena tolerancia al mismo y sin que existiera motivo de cambio del tratamiento.

Las mujeres permanecieron en observación durante tres meses, realizándose dos visitas del siguiente modo: una basal y otra a los tres meses de tratamiento.

En la visita inicial en la que se recogieron datos sobre las características antropométricas y demográficas de la paciente, enfermedades crónicas concomitantes, fármacos de uso habitual, tratamiento farmacológico prescrito y motivo del tratamiento. De igual modo se recogieron los datos de una analítica reciente (aproximadamente una semana antes de la inclusión), que eran imprescindibles para el diagnóstico de anemia ferropénica o déficit de hierro, y por tanto para la inclusión en el estudio.

Las pacientes iniciaron tratamiento con hierro proteinsuccinilato siguiendo una posología que variaba entre uno y tres viales diarios, según criterio médico.

Posteriormente se realizó una segunda visita a los tres meses de la inicial. En esta visita se realizó en primer lugar una evaluación de la continuidad del tratamiento y el porcentaje de cumplimentación terapéutica. Ésta se clasificó del siguiente modo: positiva o correcta en aquellas pacientes que tomaron más del 80% de las tomas prescritas, regular, aquellas que tomaron entre el 50 y el 80% de las tomas, y negativa o incorrecta en aquellas pacientes que tomaron menos del 50% de las tomas.

Para evaluar la eficacia objetiva del tratamiento se solicitó una nueva exploración analítica que contemplaba diversos parámetros, entre ellos los valores del hemograma (fundamentalmente hemoglobina, hematocrito y número de hematíes), de sideremia, transferrina y ferritina. La evaluación subjetiva de la eficacia se efectuó mediante la valoración del tratamiento, por parte del médico, según una escala cualitativa con cuatro categorías de efectividad: muy buena, buena, regular, o mala.

Además de la eficacia, se valoró también la tolerancia. El estudio de ésta se realizó mediante la comunicación a los investigadores por parte de las pacientes de posibles reacciones adversas entre el período comprendido entre las dos visitas. Se contempló la visita antes de los tres meses si la paciente notaba algún tipo de efecto secundario. También el investigador juzgó de manera subjetiva la tolerancia del tratamiento con una escala similar a la anteriormente descrita, en este caso sobre tolerancia: muy buena, buena, regular o mala.

Las variables continuas se analizaron con la prueba t de Student para datos apareados o la prueba no paramétrica de Wilcoxon según necesidad. Las variables cualitativas se analizaron mediante la prueba de chi cuadrado.

RESULTADOS

Descripción de la población

De la muestra inicial de 671 mujeres, la media de edad fue de 36 años (DE: 10), con una amplitud desde 11 a 79 años, media de peso 64 kg (DE: 10), y la talla media fue de 163 cm (DE: 6).

La tabla I muestra la distribución de las mujeres en cuanto a la patología que motivó la prescripción de hierro proteinsuccinilato.

La tabla II muestra los valores analíticos iniciales, tanto del grupo de anemia ferropénica como el de las mujeres con estado carencial de hierro.

Un 36% de las mujeres recibían otros tratamientos concomitantes al suplemento con hierro. Entre ellos destacó la suplementación con ácido fólico (61%) y con complejos vitamínicos y calcio (7,5%).

Valoración de la cumplimentación

Después de tres meses de tratamiento con hierro proteinsuccinilato, pudieron reevaluarse 643 pacientes, lo que supuso un 95,8% de la muestra inicial.

La cumplimentación del tratamiento fue considerada buena en el 84% del total de pacientes y regular en el 16% restante.

Valoración de la eficacia

Desde un punto de vista objetivo, la tabla III muestra los valores iniciales de los parámetros hematológicos, a los tres meses y la diferencia entre ambos controles, con la significación estadística correspondiente, de las pacientes que pudieron ser reevaluadas.

La figura 1 muestra de forma gráfica los valores basales y a los tres meses de los parámetros hematológicos del grupo de pacientes que iniciaron el tratamiento por padecer anemia ferropénica.

Fig. 1.--Valores basales y a los tres meses de los parámetros hematológicos en las pacientes con anemia ferropénica.

La eficacia subjetiva del tratamiento, valorada por el clínico, fue muy buena en el 40%, buena en el 51%, regular en el 8% y mala tan sólo en el 1%.

Valoración de la tolerancia

Respecto a la tolerancia del tratamiento con hierro proteinsuccinilato, se registraron un total de 17 reacciones adversas (2,6% de las pacientes reevaluadas), todas correspondientes al ámbito digestivo: nueve epigastralgias, cuatro náuseas, dos diarreas y dos estreñimientos. Todas ellas acontecieron en las pacientes que siguieron tratamiento con dosis más altas (tres viales/día). La totalidad fueron leves y transitorias, desapareciendo tras la disminución de la dosis. En ningún caso fue necesaria la suspensión del tratamiento por la presentación de estas molestias.

De las 17 pacientes que presentaron efectos secundarios, 14 de ellas estaban embarazadas (82% de las mujeres que presentaron efectos secundarios). Por tanto, la tasa de efectos secundarios en el grupo de gestantes fue del 3,6% (14/393), mientras que en el de no gestantes fue del 0,8% (3/278).

De forma subjetiva el investigador valoró la tolerancia del siguiente modo: muy buena en el 56% de las pacientes, buena en el 37,5%, regular en el 6% y mala en el 0,5% restante.

DISCUSION

En la actualidad nadie pone en duda que el tratamiento ideal para la anemia ferropénica y los estados carenciales de hierro son los suplementos orales de este metal, quedando el tratamiento parenteral reducido a casos muy especiales (28). El tratamiento oral con hierro tiene la ventaja de que es prácticamente imposible la intoxicación por un exceso de éste, ya que su absorción está regulada por el enterocito intestinal, de modo que cuando los niveles plasmáticos son elevados, este metal deja de absorberse. El mecanismo de seguridad que supone la regulación de la absorción intestinal del hierro desaparece cuando la suplementación se efectúa por vía parenteral, siendo posible en este caso la intoxicación férrica. Por otro lado, las inyecciones parenterales de hierro tienen la desventaja de ser muy dolorosas.

Los preparados orales vienen utilizándose desde hace muchos años, en forma de sales ferrosas, con buenos resultados en general desde el punto de vista de la eficacia. El problema de estos suplementos en forma de sales viene dado por su tolerancia. Ésta no es buena en muchos casos, por la frecuente presentación de intolerancia gástrica y estreñimiento. Estos efectos desagradables vienen dados por el hecho de que las sales ferrosas comienzan a disolverse en el estómago, produciendo irritación gástrica (29, 30). Por otro lado, la intensidad de estos síntomas se incrementa si tenemos en cuenta que para una mayor efectividad se recomienda tomar estos preparados en ayunas. Por ello, es posible, en tratamientos prolongados, que se produzca un efecto similar a los AINE, incluso con hemorragias digestivas (31). Esta irritación gástrica no ocurre de manera fisiológica con el hierro de la dieta, que no comienza a liberarse hasta el duodeno, por acción de los enzimas digestivos pancreáticos. La liberación del hierro en el estómago no tiene ninguna ventaja terapéutica, dado que la absorción de éste no se produce hasta el duodeno y sobre todo el yeyuno, y tiene la desventaja de producir efectos adversos sobre la mucosa gástrica.

Los problemas gastrointestinales de las sales ferrosas se hacen especialmente patentes en las pacientes embarazadas, que habitualmente, y sin necesidad de recibir ningún tipo de tratamiento, ya manifiestan problemas de esta índole. Por ello se da la paradoja de que un grupo poblacional que necesita hierro de manera sistemática, como ya comentamos en la introducción, se encuentra muchas veces con problemas serios de tolerancia, lo que dificulta el cumplimiento terapéutico.

Con el fin de solucionar los problemas de tolerancia se han desarrollado diversos preparados. En el caso concreto del utilizado en este estudio, el hierro está incluido en un núcleo proteico resistente a la acción del jugo gástrico, de manera que la liberación no se produce hasta el duodeno, protegiendo de este modo a la mucosa gástrica.

En relación con el cumplimiento es de destacar la baja tasa de pérdida de pacientes del estudio, tan sólo un 4,2%, y que las mujeres en las que fue posible reevaluar en la visita de seguimiento cumplieron de manera aceptable el tratamiento en todos los casos. Esto sin duda es destacable, ya que el primer objetivo de cualquier tratamiento es que sea cumplido por el paciente.

En lo que respecta a la eficacia, en ocasiones se ha argumentado que, si bien estos preparados proteicos de hierro tienen una magnífica tolerancia en relación a las sales ferrosas, su eficiencia terapéutica es discutible, argumentando que es posible que la liberación del hierro no se lleve a cabo totalmente hasta las porciones más distales del intestino delgado, en donde la absorción es mucho menor. En este sentido hay que indicar que si bien existen menos trabajos que con respecto a las sales ferrosas, hay publicados estudios en los queda probada de manera clara su eficacia terapéutica (32). Incluso cuando se hacen comparaciones con las sales ferrosas, no se encuentran diferencias en cuanto eficacia (33). Cabe destacar el estudio de Liguori, con 1.000 pacientes, que efectuó un estudio multicéntrico, randomizado y doble ciego, comparando el hierro proteinsuccinilato con sales ferrosas, donde el autor encuentra, además de menos efectos secundarios, un mayor efecto terapéutico en los pacientes tratados con el primer preparado (34).

Nuestros datos, los primeros en población española, y los segundos más voluminosos en la literatura mundial (refiriéndonos a trabajos originales, no metaanálisis), vienen a corroborar claramente los datos publicados, en lo que respecta a la eficacia. Los datos de la tabla III muestran incrementos significativos a los tres meses del tratamiento en todos los parámetros hematológicos: hematíes, hematocrito, hemoglobina, volumen corpuscular medio (VCM), hemoglobina corpuscular media (HCM), concentración corpuscular media de hemoglobina (CCHM), y en la sideremia y ferritina. Estas cifras muestran un efecto terapéutico indudable del preparado. Hay que señalar que la respuesta fue diferente en función del trastorno que originó el tratamiento (anemia ferropénica o estado carencial de hierro). El cambio en el nivel hematocrito, HCM y ferritina fue significativamente mayor en las pacientes que padecían anemia (tabla II) que las que se encontraban en estado carencial de hierro. Este hecho probablemente está en relación con la regulación fisiológica de la absorción del hierro, que es mayor cuanto más intenso es el estado carencial de este metal.

Si consideramos ahora la tolerancia, no cabe duda de que ésta es tan importante como su eficacia. Y es aquí donde mejor podemos destacar las virtudes del hierro proteinsuccinilato. Existen publicados trabajos donde se ha efectuado la comparación de la tolerancia de este preparado frente a sales ferrosas, siendo evidente su superioridad frente a éstas en este aspecto (34, 35). En este sentido merece la pena comentar el metaanálisis efectuado por Kopcke, con un total de 1.800 pacientes, que muestra mejor tolerancia del hierro proteinsuccinilato frente a las sales ferrosas, especialmente en las mujeres gestantes, mostrando también una mayor eficacia terapéutica (36).

Nuestra investigación establece la magnífica tolerancia del hierro proteinsuccinilato, con una cifra de efectos secundarios muy baja (2,5%), mucho menor a la publicada para las sales ferrosas, donde incluso hay series con un 80% de pacientes con problemas digestivos (37). Es interesante señalar además que los efectos indeseables digestivos únicamente aparecieron cuando se utilizaron las dosis más altas (tres viales al día), y que fueron en todos los casos leves y que desaparecieron al disminuir la dosis.

Por otro lado, también resulta interesante considerar que los efectos secundarios aparecieron casi exclusivamente en el grupo de las gestantes (82%), que ya de por sí tienen problemas digestivos, mientras que en el grupo de las no gestantes los problemas digestivos fueron casi inexistentes (0,8%).

Teniendo todos estos hechos en cuenta, es normal que los clínicos participantes consideren el tratamiento bueno o muy bueno en lo que respecta a eficacia y tolerancia en más del 90% de los casos, ya que incrementó significativamente los parámetros hematológicos con una tasa de efectos secundarios muy baja (incluso en gestantes) y sin que se produjera ninguno importante.

La conclusión del estudio es que el preparado de hierro proteinsuccinilato es una alternativa eficaz y bien tolerada para tratar la anemia ferropénica y los estados carenciales del hierro, especialmente en mujeres gestantes.

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